Los personajes de CCS pertenecen a CLAMP, pero los otros personajillos que aparecen son creados por mí al igual que la historia.
Summary: Jamás de los jamases pensó que por escribir una simple columna le traería un problema con nombre y apellido: Shaoran Li. Sinceramente nunca lo dimensionó: ¿Enamorada de un rockstar o "novia" casi por presión? He ahí el dilema.
No tan usual
Capítulo 3
En son de paz
—Por lo que me cuentas, se las trae esa periodista. Debe tener un carácter…
—Créeme que lo sé, Takashi —interrumpió Shaoran.
Se encontraban hablando en el comedor del apartamento perteneciente a Takashi Yamazaki, amigo de Shaoran y guitarrista de The Wolfs. Llevaban más de una hora hablando sobre la columna escrita por Flor de Cerezo.
—¿Y los demás no piensan venir? —preguntó el vocalista cambiando el tema.
—Lain y Eriol estaban en una librería —informó el chico con su rostro muy sonriente, siempre tenía la misma expresión de felicidad, lo que a todos extrañaba un poco y hasta les hacía preguntarse si incluso en un funeral su expresión seguiría siendo la misma, en fin, era un misterio.
—¿En una librería? —cuestionó asombrado Shaoran.
—Sí, es raro, ¿no? Pero no para quien es fanático de las novelas de ciencia ficción. Lain quería conseguir un buen libro y le pidió a Eriol ayuda.
—Ahh, había olvidado que Lain era un lector empedernido, ¿quién lo hubiera imaginado? Con ese aspecto rudo que tiene nadie pensaría eso.
—Sí, pero bueno, todos tenemos nuestros secretillos, así siempre ha sido... ¿Sabías que hace muchos años, yo diría siglos, existía un hombre recolector de secretos? —preguntó Takashi alzando su dedo índice.
Shaoran alzó una ceja, Takashi Yamazaki siempre lo engañaba... pero su cara de seriedad parecía no denotar que le estaba tomando el pelo, tras unos segundos de duda, soltó con cierta inseguridad una pregunta:
—¿Recolector... de secretos?
—Exactamente, era una especie de hombre o dios que recorría las ciudades e iba de casa en casa recolectando los secretos de las personas.
Como los dos jóvenes estaban tan ensimismados hablando ninguno se percató que dos chicas habían llegado.
—¿Y para qué hacía eso? ¿Ganaba algo? —volvió a cuestionar.
—Mucho, la gente confiaba bastante en él —respondió Takashi bajando una octava su voz para darle un toque de misterio a su historia.
—¿Por qué? ¿Tenía algún don?
—Muchos —respondió el chico ampliando más su sonrisa, aunque ésta desapareció abruptamente cuando sintió que le pegaban en la cabeza—. ¿Y eso por qué?
—¿Cómo que por qué? ¿Y tienes el descaro de preguntar? —exclamó una chica de cabellos castaños y peinados en una coleta.
—Shaoran, no vas a aprender nunca —dijo una alegre y atractiva mujer de largo cabello castaño oscuro.
Luego de un par de segundos las neuronas de Shaoran hicieron click y miró molesto a su amigo.
—Menos mal que te diste cuenta, si no hubiéramos llegado, este mitómano seguiría con sus jueguitos —comentó la chica que le volvía a dar un golpe en la cabeza a Takashi pero ahora el chico alcanzó a protegerse un poco llevando sus manos a su cabeza aunque el golpe igual le dolió.
—Mujer, exageras —replicó a la chica.
—¡No me digas mujer!
—¿Acaso no eres mujer?
—¡Ay, Takashi Yamazaki, eres de lo peor!
Tanto Shaoran como la otra chica se alejaron de la pelea que estaban teniendo Takashi y Chiharu, llevaban más de 3 años de noviazgo y para todos era pan de cada día ver como discutían para luego terminar de lo más alegres y abrazándose.
—¿Cómo estás tú? —preguntó la chica al castaño.
—Bien.
—Siempre tan hablador, Shaoran. Así no encontrarás a ninguna mujer, las aburrirás a toditas —lo que era verdad ya que pese a que Lobo se veía arrogante e incluso intimidante era bastante tímido con el sexo opuesto.
—Nakuru, con todas las giras que tenemos, ¿crees que sea posible llevar una relación? —cuestionó un tanto escéptico frente al tema.
—Por supuesto que sí, ¿acaso no soy yo un buen ejemplo? Es cuestión de que encuentres una. Además, estamos hablando de ti, de Lobo, todas las mujeres caen rendidas a tus pies, y me incluyo —dijo Nakuru giñándole un ojo y luego comenzó a reírse.
Shaoran sintió como sus mejillas se ponían carmesí. Aunque una idea llegó a su cabeza, más bien la imagen de una joven periodista de ojos verde esmeralda.
"No todas"
Cuando se dio cuenta de lo que acababa de pensar negó con su cabeza, esa mujer no debería estar en sus pensamientos, ella lo odiaba y a él por ese mismo motivo no le caía bien.
—Aww, si eres tan tierno —exclamó Nakuru mientras le pellizcaba sus mejillas—. Te avergüenzas como un quinceañero.
—¿Quién se avergüenza? —preguntó un chico de cabellos negros y ojos azules.
—¡Eriol! —exclamó Nakuru, dejando de lado a Shaoran y abrazando al recién llegado.
—Como siempre tan efusiva —dijo el joven abrazando a la chica.
—Eres un pesado, no los veía hace tres semanas. Además, son mi banda favorita y soy su fan número uno —afirmó la morena con estrellas en sus ojos.
—Lo sabemos, Nakuru —dijo otro chico de unos 30 años.
—¡Lain! —nuevamente Nakuru gritó y abrazó al otro recién llegado, pero de una manera un poco diferente a como había recibido a Eriol. La joven le tomó el rostro y lo besó, por supuesto que el hombre agradeció esas muestras de afecto y él también la abrazó apretándola a su cuerpo sin dejar de besarla.
—Uff, parece que la temperatura subió en ese sector —comentó Takashi.
—Se ven tan lindos —dijo Chiharu con los ojos soñadores.
—Así da gusto que a uno lo reciban —Lain le dio una mirada sugerente a su novia—. Amor, creo que debemos irnos ya a mi apartamento, hay que recuperar el tiempo perdido.
—Encantada, pero tendrás que esperar un rato —dijo la morena en un tono pícaro.
—Hoy cuando estábamos en la librería nos pusimos a leer la entrevista que le hicieron a nuestro vocalista estrella —comentó Eriol acercándose a Shaoran.
—Creo que todos la leímos —afirmó Lain, el resto también asintió con la cabeza.
—Pero hubo algo que me llamó bastante la atención, y no fue la entrevista —continuó Eriol.
—La columna, sabía que iban a salir con eso —interrumpió Shaoran dando un suspiro.
—Realmente no le caes bien a esa chica o chico, solo dice flor de cerezo.
—Es chica, Eriol, y se llama Sakura Kinomoto —corrigió.
—¿Te las diste de detective?
—Algo así, fui a pedir una explicación y ella no dijo nada, se dedicó a hablarme con bastante pesadez y me dejó solo en una sala. Según ella no dio nombres así que si me siento aludido allá yo.
—Jajaja, en eso tiene algo de razón, pero es obvio que se refería a ti —comentó Nakuru, todos asintieron a sus palabras.
—Lo sé, y eso es lo que más me molesta, yo no le he hecho nada —espetó Shaoran.
—En fin, no creo que debas seguir dándole vueltas al tema —aconsejó Lain.
—Mmm.
—Yo creo que esto ha sido un fuerte golpe al ego de nuestro amigo, por eso el tema no se quedará así, y tú no estarás tranquilo hasta saber por qué esa chica dice esas cosas de ti —al escuchar las palabras de Eriol el castaño de inmediato se puso en alerta, lo conocía muy bien para saber que algo se traía entre manos.
Notó como 5 pares de ojos estaban sobre su persona, un repentino nerviosismo comenzó a invadirle.
—¿Q-qué están pensando? —preguntó casi en un balbuceo.
Todos sonrieron al mismo tiempo sin dejar de mirarlo, la escena daba miedo, era como esas típicas películas en la que todos saben que algo malo te va a pasar y no dicen nada para advertirte.
—Lobo, se me acaba de ocurrir algo —dijo Eriol manteniendo una sonrisa en su rostro.
—No, me niego rotundamente a hacer cualquier tontería que se les ocurra —se puso de pie con bastante rapidez del cómodo diván en el que estaba y emprendiendo rumbo a la cocina.
—¡No huyas! —escuchó el grito de Nakuru y apuró más el paso.
Tomó un vaso y lo llenó de agua, la cual bebió rápidamente. En menos de dos segundos sus amigos ya estaban otra vez haciéndole compañía.
—Ya dije, no haré nada de lo que ustedes planean —siempre sus amigos lo metían en problemas y esta vez no sería tan ingenuo en hacerles caso.
—Que eres aburrido, ni siquiera has escuchado lo que quiero decir y ya te niegas. Yo pensé que el gran Lobo no era un cobarde —sí, Eriol sabía muy bien como manipular a su amigo, y también primo.
Shaoran lo miró fríamente y Eriol rodó los ojos.
—Suéltalo de una buena vez —dijo en un tono exasperado.
—Es simple, acércate a la chica y demuéstrale que no eres ningún arrogante, egocéntrico, y menos un don Juan.
—No creo que sea tan fácil —con solo acordarse de lo cortante que fue la chica y la manera en que le habló le dio claramente una idea de cómo era su carácter.
—Bah, eres Lobo y para Lobo no hay nada difícil —asintió casi como autómata a las palabras dichas por Takashi, quien claramente se había percatado de las intenciones de Eriol, le haría bien al vocalista conocer a una chica y además, nadie lo obligaba a que terminaran siendo novios.
Shaoran pensó por unos momentos lo que le sugerían sus amigos.
"Si le demuestro que no soy así ella tendrá que cambiar de opinión, y por supuesto que le exigiré una disculpa"
—¿Y qué dices? No es nada del otro mundo —continuó Eriol dándole poca importancia a sus palabras lo que terminó por convencer a Shaoran.
—Creo que tienen razón, lo haré.
Todos sonrieron y Yamazaki le dio un fuerte golpe en la espalda de Shaoran en señal de apoyo y este al no estar preparado se asustó y el vaso que tenía en sus manos salió disparado por los aires rompiéndose en mil pedacitos una vez que tocó el suelo.
—No te preocupes, fueron un regalo de mi "suegra" —dijo Takashi poniendo cara de horror lo que para su mala suerte fue visto por su novia.
—¡Takashi Yamazaki! ¿No dices que adoras a mi madre?
Los demás rieron. Shaoran sonrió y se fue a buscar una escoba para limpiar el suelo. Sin embargo, seguía pensando en si lo que acaba de aceptar sería bueno o no.
—Me voy a casa, estoy muerta.
Eran más de la siete de la tarde y pese a que todo su alrededor era un caos ella ya tenía su trabajo listo. ¿Y por qué un caos? Por el simple motivo que ese día y como todos los viernes se dejaba casi lista la edición de la revista que se publicaba los lunes. Agradecía que la inspiración había estado acompañándola toda la semana y pudo tener todo a tiempo. Se estaba acercando a los ascensores cuando oyó la voz de su amiga.
—Sakurín, espera —llamó la amatista quien se encontraba en su escritorio terminado de editar un reportaje que publicaría.
—¿Sucede algo ma…lo? —ahogó un bostezo mientras se devolvía en dirección al puesto de trabajo de Tomoyo.
—No, es solo que quería hacerte una simpática invitación —informó Tomoyo provocando que la castaña de inmediato dejara a un lado el cansancio.
—¿Una invitación? ¿Y cuál sería? —preguntó con bastante curiosidad.
—Mañana, a las 8 de la noche, ropa casual, en el Templo Tsukimine.
—¡Tomoeda! —tenía muy abiertos sus ojos—: Hace mucho que no voy —informó la castaña con un deje de nostalgia, lo que no pasó desapercibido para Tomoyo.
—Por eso mismo te estoy invitando, además quiero promocionar el templo en la revista, habrá un lindo festival.
—Me gusta la idea, además así aprovecho de visitar a mis padres, ellos siempre vienen para acá y yo nunca los voy a ver —tristemente era su realidad, amaba a sus padres con todo su ser, pero desde que se vino a vivir a Tokio debido a los estudios poco tiempo tenía y luego tras haberse titulado gran parte de su tiempo era absorbido por el trabajo en la revista. Se tenía que conformar con hablar con ellos por teléfono, incluso extrañaba a su odioso hermano aunque la bueno era que él también vivía en Tokio así que de vez en cuanto se juntaban o la venía a buscar al trabajo para ir a cenar a algún lado.
—¿No ves? Definitivamente es mejor tu lado A —Sakura ladeó su cabeza tratando de entender a qué se refería su amiga, hasta que recordó el concierto al que fue hacía unas dos semanas.
—Jajaja, y sigues con eso, me voy, esta semana ha sido agotadora, y por fin es viernes.
—Descansa y nos vemos mañana, ¡no lo olvides! —exclamó, es que para todos quienes conocieran a la castaña tenían más que claro que era una despistada y olvidadiza de primera.
—Ay, si no lo olvidaré, ya, Bye, bye, Tomoyo —se despidió abandonando finalmente la oficina.
Bajó por el ascensor y salió del edificio no sin antes despedirse de los guardias. Ese día no había ido en su auto ya que lo había tenido que ir a dejar al taller así que se veía obligada a tomar el metro que de seguro estaría atestado de gente.
"Seré una sardina"
Como iba tan concentrada en sus pensamientos no notó que un hombre estaba sentado en una banca mirándola.
—Señorita Kinomoto.
Sakura dio un gran salto y tanto la carpeta que llevaba como su pequeño bolso cayeron al suelo.
—Oh, lo siento, no era mi intención asustarla… tanto.
—¿Eso quiere decir que me quería asustar? —preguntó la castaña luego de que el susto se le había pasado y de haber reconocido al hombre que tenía al frente.
—Sí, pero no tanto —dijo Shaoran sonriéndole. Acto que provocó en la chica un escalofrío en su espalda—. ¿No va a recogerlos?
—¿Ahh? —al ver como el castaño se agachaba a recoger los papeles salió de su estado de trance tomando su bolso que había quedado como a un metro de donde estaba.
"Si serás tonta a veces" se recriminó.
—No es necesario —dijo—. Yo puedo hacerlo.
—Lo sé, pero soy un caballero después de todo.
Shaoran se puso de pie sosteniendo en una de sus manos todos los papeles, los cuales estaba metiendo en la carpeta de color rosa y con estampados de flores.
—Bastante femenina —inquirió mirando la carpeta—. No creí que le gustaran este tipo de cosas por la imagen que muestra.
—Es lógico, usted no me conoce.
—Sí, lo sé, ahora sé cuándo dicen que las apariencias engañan.
—Me alegro que ahora lo sepa, con su permiso… —Sakura comenzó a caminar en dirección a la estación de metro.
—¿Siempre hace eso? —frunció el ceño—. ¿Siempre deja a las personas hablando solas?
Detuvo su andar y se volteó, Shaoran seguía de pie junto a la banca.
—Y-yo… —suspiró—. Disculpe.
—Disculpa aceptada, y le devuelvo su carpeta, se estaba yendo tan rápido que la estaba olvidando —dijo Shaoran caminado hacia ella.
Recibió la carpeta y la apegó a su pecho. Observó al chico que tenía al frente. Vestía unos pantalones de cuero, una chaqueta del mismo material pero que llevaba abierta y mostraba la sudadera en color verde que tenía debajo. También tenía puesto un simpático sombrero, lo que le causó extrañeza.
—¿Por qué anda con sombrero si ya es de noche? —preguntó ladeando un poco su cabeza, en un gesto muy infantil que sacó una pequeña sonrisa al joven.
—Simplemente porque me gusta este sombrero —respondió encogiendo sus hombros.
Sakura lo siguió mirando y luego de unos minutos se percató de algo.
—¿Qué estaba haciendo afuera del edificio?
—Esperándola —respondió rápidamente.
—¿Esperándome? ¿No me diga que sigue con lo mismo del otro día? Ya le dije todo el lunes.
—Lo sé, pero para su tranquilidad no vine a seguir pidiendo explicaciones porque usted nunca va a querer aceptar que mi postura es la correcta.
—Yo escribí lo que pienso y no puse nombres —replicó Sakura.
—Lo sé muy bien, pero vengo a decirle que no la odio ni nada, solo he venido en son de paz.
"¿Ahh?"
—No comprendo —¿son de paz? ¿por qué? Realmente no entendía nada.
—Es simple, vengo a pedirle disculpas, quizás fui un poco pesado ese día.
Sakura parpadeó, Lobo, el arrogante y misterioso cantante le estaba pidiendo disculpas.
¿Le estaba pidiendo disculpas a ella?
—No hay motivo alguno para que se disculpe, pero si va a estar más tranquilo… creo que acepto sus disculpas.
—¿En serio? Me alegro mucho.
Parpadeó confusa al ver tanta ¿alegría? en el rostro del cantante.
—Esto ha sido raro —miró hacía al metro—. Bueno… me voy, que le vaya bien Li, y gracias por recoger los papeles.
—La llevo.
Parpadeó confusa nuevamente, ¿había escuchado bien?
—¿Q-qué?
—Que la llevo a su hogar, me di cuenta que iba en dirección al metro, pero yo puedo llevarla, así se ahorra la incomodidad de estar apretada y con falta de oxígeno.
—Y-yo…
—Vamos, ¿o acaso prefiere estar hacinada allí dentro? —preguntó Shaoran sonriéndole.
Sakura dio un suspiro y asintió con la cabeza.
—Está bien, acepto —mil veces irse en un cómodo auto que en el metro con olores desagradables y demasiado calor humano.
—Entonces, sígame.
Caminaron hacía el edificio, Sakura iba detrás de Shaoran no muy cerca.
Shaoran caminaba a paso seguro y sonriente, había ganado la primera batalla. Bajaron al estacionamiento de la revista y cuando llegó a su querida moto escuchó la exclamación de la castaña.
—¿Quiere que me suba a eso? —miraba horrorizada el medio de transporte del chico, ¿qué otra cosa se podía esperar de un vocalista de una banda de rock?
—Eso como le dice usted es una moto y es mi más preciado objeto, y no merecen que la traten así —Sakura miraba asombrada como Lobo acariciaba y le sonría a eso.
—Es un objeto, algo material, no puedo creer que la trate como una persona o algo así —dijo sacando del estado yo-amo-a-mi-moto-más-que-a-nada-en-la-vida que tenía Shaoran.
—Bah —entrecerró sus ojos ámbar mientras centraba la mirada en la chica—, estoy seguro que debe de tener algún osito de peluche al que le hable.
Sakura infló sus cachetes y sus mejillas se pusieron coloradas, okey, sí tenía un peluche y un cachorro a los que trataba como personas, pero claramente no reconocería eso frente a él.
Con ver esa expresión supo que había acertado, pero prefirió guardarse sus burlas ya que había ido en "son de paz" y de seguro que la chica terminaría enojada si hacía otro comentario.
Se fijó que la periodista llevaba puesta una delgada chaqueta y que no le serviría para resguardarla de la helada brisa que los envolvería apenas partieran rumbo a su hogar: la moto era realmente veloz. Por eso levantó el asiento de su Hayabusa y sacó su chaqueta favorita.
—Tenga, le dará frio —Sakura tomó la chaqueta de cuero que Lobo le estaba pasando—. Es mía, pero se la prestaré.
"Después de todo sí es un caballero"
No pudo evitar sonreír mientras se ponía la cazadora de Shaoran, le quedaba bastante suelta, lo que era lógico ya que él era muchísimo más grande que ella.
—Muchas gracias.
—De nada.
Se miraron por un par de segundos y luego ambos desviaron las miradas.
—Necesito un casco —pidió la castaña rompiendo el silencio bastante incómodo que se estaba dando entre ellos.
—Por supuesto —Shaoran levantó nuevamente el asiento de su moto y sacó un casco de color negro—. Póngaselo. Ahh, páseme sus cosas, las guardaré aquí —señaló el pequeño maletero que había bajo el asiento.
Vio como Shaoran guardaba sus pertencias, y tras bajar el asiento rápidamente se subió a su moto con mucha agilidad. Se mordió su labio inferior, no podía seguir mintiéndose, definitivamente era sexy.
—Suba, no muerde —bromeó—. Le aseguro que es una gran chica.
Sakura alzó una ceja.
—Espero que así lo sea.
Se subió con sumo cuidado, y tímidamente pasó sus brazos alrededor del cuerpo de Shaoran.
No comprendía por qué estaba tan nervioso, era solo una chica que había dicho pestes de él y que más encima lo odiaba, pero debía reconocer que se sentía bien sentir los delgados brazos y las pequeñas manos de ella cerrándose a la altura de su abdomen, y a pesar que estaba con una gruesa chaqueta de cuero sentía como el calor proveniente de ella iba pasando a su cuerpo.
—Li, supongo que sabe andar en moto. Por lo que me han contado se debe poner una llave para encenderla.
—Lo sé, señorita Kinomoto —dijo sonando su voz un poco más grave de lo habitual—. Afírmese bien porque mi nena es rápida.
—Eso espero, de seguro que si hubiese tomado el metro ya estaría en mi hogar.
—No la subestime, en menos de un santiamén estaremos allá, aunque no sé dónde vive.
—Buena observación. Vivo en el barrio inglés, está a 20 minutos en metro.
—Me ubico, en mi querida Busa estaremos allá en 15.
—Ver para creer.
Tal como había dicho Shaoran en exactamente 15 minutos estaban afuera del edifico en donde vivía la castaña quien recién había vuelto a abrir los ojos: nunca le han sido de gran agrado las motos.
—Sana y salva, y me demoré 15 minutos, ni más ni menos —dijo Shaoran sacando pecho.
—Me alegro, bueno gracias por traerme, Li —se bajó con mucho cuidado de la moto, no quería caerse frente al chico, no le importaba lo que él pensara de ella, pero si se caía sería una gran vergüenza.
—De nada, espero que con esto me odies menos.
Sakura arrugó su entrecejo.
—No te odio —lo que era verdad, no habían motivos, además pese a lo que haya escrito el chico no le había hecho nada por el momento que mereciera su odio.
—¿A no?
—Nop —dijo infantilmente.
—Entonces, ¿por qué escribiste eso de mí? —insistió, necesitaba entenderlo.
—Señor egocéntrico, no puse tu nombre en la columna.
—Está bien, pero insisto que te referías a mí.
—Ego, ego, ego —dijo alegremente Sakura burlándose de Shaoran—. Volviendo a la seriedad, gracias, en serio. Realmente tienes un medio de transporte eficiente.
"Aunque ni loca me vuelvo a subir" pensó.
—Busa agradece el cumplido.
Sakura rio.
—Me sorprendes, no creí que Lobo tuviera tanto sentido del humor —siempre pensó que era un chico demasiado serio, por lo menos esa imagen daba a mostrar al mundo.
—Soy una caja de sorpresas.
—Puede ser.
Se percató que traía puesta una chaqueta que no era de ella por lo que se la sacó al igual que el casco de color negro, y se los devolvió a su dueño.
—Gracias y adiós.
—¿No te olvidas de algo? —se bajó de su motó y sacó las cosas de la periodista, aprovechó de guardar la cazadora y el casco.
—Siempre olvido todo —suspiró—, gracias otra vez.
—De nada... Bueno, es hora de partir. Nos vemos por ahí, Flor de Cerezo.
—Sí, puede ser, Lobo.
Subió a la moto y le hizo una seña de despedida a la castaña.
Se quedó observándolo hasta que desapareció tras doblar en una calle, luego decidió que lo mejor era subir a su apartamento, de seguro su Beagle estaría muerto de hambre, sin embargo, no podía dejar a un lado el millar de dudas que le asaltaban y que tenían como causante de ellas al famoso cantante:
"¿Qué es lo que quiere realmente?"
Notas de Caris:
¡Holaa! Volví de mis días de playa... sinceramente no quería volver a Santiago, la estaba pasando demasiado bien, pero bueno.
Gracias por sus RR, se agradecen mucho.
Centrándome en el capítulo, aparecieron los integrantes de The Wolfs, y falta uno todavía, pero ya lo conocerán. Otro round entre nuestros protagonistas, yo me muero si voy en una moto con Shaoran jajajja ¡qué suerte la de Sakura!
En fin, espero que les haya gustado y ya saben, cualquier comentario, crítica, idea, etc., pueden dejarla en un Review.
Mil gracias por seguir leyendo esta historia.
Muchos saludines :D
Caris Bleu.-
Pd: Para aquellos que leen 21 días, tendrán que esperar un poco más, quizás la próxima semana actualizo.
