Capítulo 3: Incógnitas
Andrea:
Apenas subimos a la camioneta que nos esperaba a menos de una cuadra noté que era blindada, y un buen arsenal de armas estaba guardado bajo del asiento delantero, el conductor, a juego con el resto de los sujetos, estaba vestido con traje y lentes de sol oscuros. Me sentaron en el medio e inmediatamente comenzaron a hablar.
-Mucho tiempo desde su último trabajo, Carlson…¿Porqué se ausentó?
Yo solo me mantuve en silencio, no quería responderles, no quería estar ahí, no quería volver a pasar por todo lo que había pasado.
- Nuestro soldado…Veo que lo ha conocido…-sonrió burlonamente.
-¿Quién es él? – lo miré arqueando una ceja.
-Probablemente tu futuro compañero de trabajo…Aunque cuando vuelvas a verlo…No sera el mismo – miró al otro sujeto y rió.
Comencé a pensar en posibles formas de escape, si ya estaba jugada, iba a arriesgarme, debía hacerlo.
-Nuestros empleados…-sacó una valija de abajo del asiento y comenzó a preparar una inyección con un extraño fluído, los ojos de Andrea se abrieron ampliamente – son muy particulares…-le quitó el seguro a la aguja, pero inmediatamente todo se detuvo…Las partículas volaban lentamente y la joven extendió sus manos tocando sus cabezas, automáticamente los hombres comenzaron a gritar intentando quitarse las manos de Andrea de sus cabezas, el conductor también se veía afectado, ya que comenzó a maniobrar la camioneta que había perdido el control – DÉJENME SALIR- gritó Andrea, incrementando el poder.
A uno de los sujetos le había comenzado a sangrar la nariz, y todas sus venas comenzaban a sobresalir.
Con la voz casi tomada uno de ellos le gritó al conductor – INYECTALA, ¡YA!
El conductor se arrojó hacia los asientos de atrás, dejando que finalmente el automóvil colisione contra un edificio, provocando que Andrea se desconcentre y en el impacto se golpee fuertemente la cabeza contra el techo, todos fueron gravemente afectados, pero en ese momento el chofer del coche aprovechó para tomar la jeringa, ya preparada y clavársela en el hombro a la joven en su desvanecimiento. Pronto todo se tornó borroso y Andrea terminó de desvanecerse.
Flashback.
-No, no puedo aceptar…- Andrea se tronó los dedos, algo nerviosa. Sus ojos estaban llenos de ojeras y su rostro bastante cansado.
-Señorita, piénselo, sus habilidades…Podrían ayudar más de lo que usted cree.
-Yo no lo veo así.
-Me gustaría que considere esta oferta- El sujeto arrastró una carpeta por la mesa hasta su alcance y se puso de pie.
Fin del flashback.
Entreabriendo los ojos, una escena aún demasiado borrosa se presentó ante ella… Paredes metálicas, extraños aparatos, una silla, intentó levantar sus brazos pero algo se lo impidió, a duras penas pudo observar que se encontraba muy bien amarrada a la silla en la que reposaba. Su corazón se aceleró bastante y su respiración comenzó a agitarse. "No…tengo que salir de aquí"
Rápidamente algo la sacó de sus pensamientos, gritos desesperados, hasta llenos de ira teñían el lugar de una sensación repulsiva e inquietante. Lentamente rotó su cabeza y confirmó que no estaba sola. Un fuerte suspiro de sorpresa, allí estaba James, amarrado como ella, gritando de dolor, más bien de agonía, mientras que dos sujetos hablaban entre sí como si nada sucediera. No podía ver el rostro de uno, ya que estaba de espaldas. El otro comenzó –Señor, le recomiendo borrar su memoria nuevamente, ha estado hablando de…cosas.
El sujeto se acercó a James dando lentos pasos –Yo creo que no, creo que esta vez…- se acercó a un tablero – aprenderá de otra manera…-giró una perilla y nuevamente comenzó a retorcerse de dolor – quiénes son sus jefes.
Andrea:
Ya no soportaba oír sus gritos, lo conocía muy poco pero nadie merecía tal tortura… Probablemente eran consecuencias de su fallida misión. No me di cuenta, pero hace un buen rato, el otro individuo, de posible menor rango, me había visto observarlos…Al finalizar la tortura, tocó el hombro del otro sujeto mientras me miraba de reojo, volví a acelerarme – Ella, ella ha despertado – El sujeto volteó y avanzó hacia mí –vuelve a sedarla, luego nos encargaremos de ella – Mi cuerpo se tensó al ver como colocaban un liquido demasiado turbio en el suero que se conectaba a mi brazo.
-Es bastante bella – el otro sujeto comentó, mientras se cruzaba de brazos, parado a mi lado, esperando el efecto de ese extraño contenido.
El otro, de mayor edad – Es una lástima que… - rió y luego pasó su mano por mi brazo, sentí escalofríos, mis extremidades ya no estaban respondiendo – su mente no sea tan fácil de manipular. Ambos se miraron y luego mis ojos pesaron demasiado como para mantenerlos abiertos…otra vez sedada.
Horas, días, meses…Desconozco cuánto tiempo paso, pero al momento que desperté, con un insoportable dolor de cabeza debo agregar, continuaba en el mismo lugar dónde había caído dormida bajo los efectos de un fuerte sedante. Ladeé mi cabeza y allí continuaba James, mucho más demacrado, parecía haber sufrido la peor golpiza de su vida y sin posibilidad de defenderse, sus ojos estaban rodeados de dos terribles y oscuras aureolas y sus labios secos, como si en mucho tiempo no hubiera probado una sola gota de agua.
-James…-susurré, mi voz estaba ronca y aún me dolía la herida de mi cintura, ni siquiera sabía en qué condición estaba, movió levemente su rostro pero aún no despertaba. –James – levanté un poco más mi voz y él abrió apenas sus ojos.
-¿Qué quieres? – su voz era un quejido.
-¿Tienes alguna idea de dónde estamos? – observé a mis alrededores en busca de alguna cámara.
- Base – soltó pesadamente.
-James, teng…tenemos que salir de aquí – intentaba generar alguna reacción mayor en él, parecía no importarle nada.
-Cuidado con lo que dices – tosió y se enderezó un poco más en su silla – Hay ojos en todas partes – susurró.
Lo miré expectante – ¿Tienes alguna idea? – susurré en un tono que solo él podría oír.
-Hoy…- se quejó, estaba muy golpeado – te llevarán a una sala de contención dónde aparentemente oí, tus poderes son ineficaces, ese es tu momento. Yo no puedo hacer mucho desde aquí. - se aclaró la garganta – Pretende aparentar estar débil para ese entonces – cerró los ojos.
Demonios, no sabía cómo resultaría esto, yo ya no estaba para estas cosas, nunca supe controlar bien esto…Y ahora mi vida depende de cómo me desenvuelva en unos pocos segundos…Suspiré intentando calmarme y cerré mis ojos nuevamente, intentando aclarar mi cabeza.
Poco a poco nuevos susurros llamaron su atención y la profecía de James se había cumplido, estaban ingresando a la habitación dos sujetos bastante altos con un par de esposas con las que suponían llevar a la joven. Andrea se mostró desvanecida, ladeaba su cabeza y entrecerraba los ojos.
-Está muy débil. –uno le dijo al otro mientras comenzaba a quitar los seguros de sus brazos.
-No te confíes…Recuerda que no es normal – quitó los seguros de sus piernas.
-Ayúdenme – Andrea apenas hablaba, su voz totalmente quebrada.
-Idiota, no puede ni mantenerse parada – la alzó en sus brazos e inmediatamente ella aprovechó para golpearlo en el estomago y en su parte baja – ¡Te dije que no te confíes! Maldito principiante - el otro sujeto se abalanzó sobre ella, cayendo ambos al suelo, pero rápidamente rotó su cuerpo para quedar sobre él, dándole varios puñetazos en la quijada, pero ambos eran muy fuertes, el otro sujeto se reincorporó rápidamente y la tomó de las muñecas. – ¡Sueltenme! – soltó un grito y pateaba hacia todos lados, notó la mirada de James en la escena.
-Cálmate perra – gruñó uno y le pegó fuertemente en la mejilla, provocándole un leve corte con un anillo, un hilo de sangre comenzó a derramarse.
-Lo vas a lamentar, desgraciado - su mirada estaba encendida, desplazó al maldito contra la pared más cercana, y el sujeto detrás de ella comenzó a gritar, lo estaba haciendo nuevamente, algo en su rostro demostraba que no quería hacerlo, pero no tenía alternativa, la fuerza comenzó a incrementar y ambos se sacudían intentando calmar su agonía, Andrea le quitó el arma a uno de los sujetos y rápidamente le disparó al otro que se estaba recuperando, volteó sobre el suelo y le disparó en la cabeza al otro, su rostro quedó completamente salpicado de su sangre y el cuerpo cayó en seco en el suelo.
Se dejó caer unos segundos sobre el suelo, dio un gran suspiro y se puso de pie, tomando su abdomen y dirigiéndose al tablero -¿Cuál? ¿Cuál de todos es?-
-No lo sé, prueba con cualquiera – James estaba algo impaciente…Pronto miles de personas vendrían a contenerlos. Rápidamente Andrea comenzó a presionar varias teclas hasta que logró dar con la correcta, sus esposas se abrieron y automáticamente James cayó al suelo como si se tratara de una bolsa con rocas. Lo tomó de un brazo ayudándolo a reincorporarse - ¿Estás bien? – continuó observando sus marcas.
-Sí, eso no importa ahora, debemos salir de aquí. –tomó el arma del otro sujeto que yacía en el suelo y salieron corriendo por el pasillo más cercano.
-Por dónde…- Él la interrumpió.
-Solo corre – James gritó y comenzaron a correr sin dirección definida, pasando por diferentes habitaciones y complejos, maquinas, armamento, nada indicaba la salida.
-Solo nos estamos adentrando más - Los nervios estaban a flor de piel y una luz parpadeante roja acompañada de una molesta sirena indicaban que ya se habían enterado de su escape.
En su camino, James había derribado a sangre fría a varios individuos, simplemente desplazándolos a metros con su brazo, o disparándoles reiteradas veces.
Pronto, escapando de un grupo más numeroso ambos ingresaron a una extraña y sellada habitación con la palabra "crio" en pequeñas letras de bronce. Todo estaba completamente oscuro, solo algunas luces en los laterales iluminaban siluetas en la habitación, el techo estaba muy alto y el clima allí estaba helado.
El vapor comenzó a salir de sus bocas mientras continuaban adentrándose en busca de una salida. De repente la imagen a continuación helo a Andrea.
-¿Quiénes son? –susurró a James mientras continuaban a un paso más lento, frente a ellos, numerosas cápsulas metálicas individuales con escarcha en su interior, albergaban personas en completo estado de congelación.
-No lo sé, no te detengas – susurró mientras continuaba su paso dándole poca importancia.
De pronto Andrea se detuvo frente a una de éstas y comenzó a frotar el vidrio para ver con más claridad en su interior – Oh por dios – su voz se quebró totalmente y continuó viendo en el interior, negando con su cabeza –No, no, no, malditos –se aferró a la cápsula y sus ojos se llenaron de lágrimas, su respiración agitada.
-Andrea, vamos – James notó que la puerta por la que habían ingresado estaba siendo forzada del otro lado – Andrea, están por entrar. –Presionó sus dientes y la tocó por el hombro intentando hacerla entrar en razón – Hay una salida por allá, vamos, diablos – levantó su voz, la puerta estaba a punto de ceder. Andrea cayó sobre sus rodillas llorando desconsoladamente, comenzó a golpear con sus puños la cápsula metálica, lastimando sus nudillos.
Finalmente la puerta cedió y varios hombres armados estaban listos para disparar, ingresando rápidamente.
James no dudó en tomar a Andrea por la cintura y arrastrarla junto a él detrás de una de las cápsulas, uno de los disparos había dado en uno de los caños de refrigeración, por lo que la habitación se estaba llenando de un helado vapor. Al lograr cubrirla, comenzó a responder el fuego, las balas no durarían mucho, por lo que empujó las cápsulas provocando un efecto dominó sobre todos los hombres. Tomó a Andrea en sus brazos y ambos salieron de allí aprovechando el disturbio, cuándo logró tener un segundo para observar su estado, notó que estaba desvanecida, hablando en una lengua extraña, poco comprensible.
Ella también, era una gran incógnita.
Mi fiel lectora Cindy, graaaacias por los comentarios *.*
