Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.

Muchas gracias por sus reviews, me encanta leer sus opiniones, suposiciones, halagos. Me encantan todos. Espero que continúen hasta que termine. Y sobre todo que sea de su agrado.

Cuatro meses después:

La vida se había vuelto algo pasajera para Edward. Lo único que tenía para salir adelante era su trabajo y la pequeña esperanza de que algún día Bella despertara. Se enfrascó en su trabajo para olvidar su tragedia, pero sin dejar de visitarla todos los días. Tomar su mano, besar su frente, hablar con ella. Su familia dejó de ir constantemente, cada vez menos.

Seis meses habían pasado y Bella seguía en la misma forma. Perdió peso al ser alimentada únicamente por la IV. Edward se reprendía cada vez que la veía. A veces sentía que no podría ni verse en el espejo.

Ese día llegó a su casa, una casa sola y fría, una casa donde no estaba Bella con una sonrisa, unas buenas noches o un beso. Edward suspiró y dejó su maletín. Desde que no tenía quien cocinara compró platos congelados. Cenó uno de esos, solo, y después subió a su habitación.

Al ver la cama no lo pudo soportar. Un ataque de furia, dirigido a él mismo, lo atacó. Se odiaba por lo que le había hecho. Se odiaba por no haber apreciado a esa mujer tan especial. ¿Por qué había dejado de decirle que la amaba todos los días? ¿Por qué dejó de besarla, de cumplir sus deseos?

El trabajo, le dijo una vocecilla. Tu trabajo fue más importante que ella. Pateó la cama y la mesita de lado. El cajón de la mesita se abrió. Era el lado en el que Bella había dormido. Se sentó en el piso y abrió más el cajón.

Había una agenda, un cuadernillo y el último libro que había estado leyendo. Decidió llevarlo y leérselo en voz alta en el hospital. Abrió el cuaderno y vio que eran anotaciones de Bella. En otra ocasión lo hubiera guardado de nuevo, pero hacía meses que no escuchaba nada de su esposa. Al menos se consolaría leyendo sus pensamientos.

"Hoy Edward y yo peleamos porque yo quiero hijos ya y él no, de nuevo. Me quiere hacer esperar hasta que sea demasiado tarde. A veces pienso que he dejado de importarle y, aunque me duela, la duda ataca mi cabeza. ¿Tendrá a otra? ¿Más joven quizá, más bella?"

Cerró el cuaderno sintiéndose más deprimido. Quizá tuviera escritos de hace dos años. Lo abrió de nuevo y buscó en la fecha. Encontró uno de hacía tres años.

"El día de hoy estuvo estupendo. Edward me llevó a comer helado, después pasamos por casa de Esme y Carlisle y cenamos. Edward no dejó de repetirme lo bella que me veía con el vestido azul que compré secretamente solo para él. Sé que le gusta mucho este color sobre mi piel. Cuando llegamos a la casa me tomó en brazos y me llevó directamente a la recamara. No entraré en detalles sobre lo que me hizo y dijo ya que no sería apropiado. Me sonrojo de solo pensarlo."

Las lágrimas cayeron sobre la hoja y Edward las limpió. Recordaba perfectamente ese día, la había visto tan arrebatadoramente hermosa que no dejó de tocarla y hablarle al oído en todo el día. Siguió buscando en las páginas hasta que encontró la fecha donde algo había cambiado.

"Edward me platicó sobre un chico nuevo que llegó a la empresa. Al parecer es una competencia dura. No ha tenido tiempo ni de respirar. A veces me siento sola, pero no puedo juzgarlo. Lo hace por nuestro bien. Solo desearía que me escuchara respecto a los hijos."

"Ya no reconozco a mi propio esposo. Dejó de ponerme atención desde que Jacob Black llegó a la empresa. Siento que a veces me ignora. Hablo y no me escucha. Pero siempre quiere que yo lo escuche. En las reuniones familiares me hace decir pretextos para justificar su ausencia. Solo desearía que Edward volviera."

"Ya ha pasado un año desde que mi esposo dejó de interesarse en mí, lo extraño tanto que aun después de este duro año no puedo evitar dormirme llorando. ¿Es tan tonto que extrañe sus brazos, sus besos, sus te amos cada mañana? Desearía que volviera."

"Alice me llevó a unas pláticas sobre "Como seducir a tu marido". Siento que fue una verdadera pérdida de tiempo. Pude haber estado pintada de verde con 6 ojos y 8 piernas y él no me habría notado. Es tan deprimente y me hace sentir poco deseada y amada. Recuerdo cuando llegábamos a hacer el amor hasta 3 veces al día. O días que los pasábamos sin salir de la habitación, ni siquiera para comer. ¿Estaré perdiéndolo completamente? No quiero pensar en esto pero… ¿tendrá a otra?"

Edward cerró el cuaderno y suspiró. Ver sus pensamientos era tan difícil. Él solo estaba cegado por el trabajo, la competencia, ganar. No podía ver el daño que le hacía.

Tomó el diario y lo abrazó. Se quedó dormido sobre la almohada donde su cabeza solía descansar. El olor ya no se percibía, pero él se sentía más cerca de ella por el simple hecho de dormir en su almohada.

El día siguiente pasó y a la hora de visita se sentó en silencio por un momento. Tomó su mano y la besó.

-Nunca hubo nadie más, mi vida. No sabes lo mucho que lamento haberte dañado de esa manera. Pero nunca hubo, hay o habrá nadie más que tú. ¿Recuerdas la vez que nos vimos en la preparatoria? Te acababas de mudar y todos hablaban de la chica nueva. Yo aun no me marchaba, pero estaba a punto de comenzar mi primer año de universidad. Fui con Alice por ser su primer día. Entonces te vi, tan tímida, tan diferente de todas esas mujeres banas y superficiales. Tu piel tan pálida y sin nada de maquillaje. Supe al instante que eras diferente. ¿Recuerdas cuando te pedí que te escaparas conmigo? Subiste al auto solo mirándome y sin negarte.

Edward miró su cara inexpresiva. Era tan difícil hablarle a una persona que no te contestaba. Se perdió en los recuerdos. Su sonrisa, tan exclusiva. No porque tuviera una vida difícil, solo no le gustaba sonreír. Pero él le enseñó, y ella le enseñó tantas cosas más.

Se fue a la universidad con la promesa de volver después del primer periodo. Cuando regresó su encuentro fue tan emotivo. Ella lloraba de la emoción y él sentía que no podría soltarla ni aunque Charlie lo apuntara con un arma.

Sonrió ante ese recuerdo. Después vino uno aun más gracioso, cuando le informaron de la boda.

-Papá, tenemos algo que decirte, -dijo bella con la mano de Edward entre las suyas. Le sonrió tímidamente.

-No, es necesario. Por sus rostros culpables y toda esa unión que tenían antes de que te marcharas sé qué es y debo decir que estoy decepcionado de ustedes…

-No estoy embarazada papá, pero queremos casarnos, -dijo la última parte mirándolo de frente.

-Si no estás embarazada, ¿por qué se quieren casar tan jóvenes?

-Por amor papá, -dijo ahora mirándolo a él.

-Sé que debí pedir su mano primero, pero lo hablamos y ella dijo que sí y de pronto estábamos comprometidos. Quizá no pedí su permiso, pero nos gustaría que nos diera su aprobación y su bendición.

Charlie lo miró con los ojos entrecerrados. Después sonrió.

-Claro, tienen ambos. Me alegra que sean responsables, aunque sigo pensando que son jóvenes. Y algo más… -los miró y aguantó para darle más suspenso. –Ustedes le dirán a Reneé.

Los tres rieron, aunque Edward y Bella más nerviosos. Reneé sería muy difícil de convencer, quizá tendrían que mostrarles una prueba de embarazo negativa para que les creyera.

Edward regresó al presente y miró a Bella.

-Te prometo que te recompensaré por cada uno de esos días que creíste que te dejé de amar. Me pondré tablas a los lados de la cara para que sepas que no miro a nadie más que a ti. Te haré el amor 3 o 4 veces al día. Tendremos miles de hijos y más nietos aun. Viviremos en una enorme granja a las afueras de Forks y ahí los veremos crecer, meciéndonos como los ancianos que seremos. Te besaré todos los días, te repetiré lo mucho que te amo. Solo, por favor, despierta para que pueda redimirme.

Regresó a su casa con esa promesa en su corazón.

Por curiosidad tomó la agenda que estaba junto con el diario. Se había enterado de tantas cosas con el diario que quería averiguar más. Había muchas notas.

Lugares que debemos visitar. Películas y series que debo obligarlo a ver. Nombres de hijos e hijas que tendremos.

Había listas interminables de más deseos. Leyó la primera.

Lugares que debemos visitar:

Crucero por las Bahamas.

Inglaterra – me gustaría ver si los guardias son tan estirados como los ponen en las películas.

China –quiero ver como se diferencian si todos se ven tan iguales.

Francia –para recordar viejos momentos.

Alemania –me encantaría conocer los campos de concentración. Pobre pequeños judíos.

Holanda –solo porque sí, no tengo razón en específico.

Finlandia –es frío y nevado y ¿por qué no aceptarlo? Los finlandeses son sexys.

Italia –es tan romántico. Quisiera que Edward me hablase en italiano.

Canadá –las cataratas del Niágara. Me pondría en la orilla y fingiría ser Rose, del Titanic.

Irlanda –amo los duendes verdes! Siempre he soñado con mi cubeta de oro al final del arcoíris.

Creo que por ahora son todos. Pero seguro que hay más lugares interesantes por todo el mundo. Lo importante es que Edward me acompañe.

Edward rió ante algunos comentarios, pero también se puso algo celoso sobre el comentario acerca de los finlandeses. Siguió leyendo las listas y comentarios de Bella.

Series y películas que debo obligarlo a ver:

Alicia en el país de las maravillas versión 1903, un clásico que no debe perderse. Como Romeo y Julieta.

Trilogía de El Padrino – la primera trilogía de la historia. Imposible que no la haya visto. Encantadores mafiosos asesinos.

Romeo y Julieta (Todas las versiones) No todas son buenas pero él sabrá decirme.

Orgullo y Prejuicio (Todas las versiones y la serie) Mi favorita es la del 2005, pero me encantaría mostrarle la serie.

Sensatez y sentimientos (Todas las versiones y la serie) Amo a ese Edward, pero mi Edward es mejor.

Tetralogía de Hannibal Lecter -¿Quién no ama a ese sádico asesino de sangre fría enamorado de su tía?

Love Story 1970 –(Suspiro, suspiro, suspiro) Un clásico romántico.

Mi primer beso 1 y 2 –Mis películas favoritas de niña.

Serie de Salvados por la campana 1993 –UN CLÁSICO! ¿Cómo es posible que ese hombre no las haya visto?

The wonder years 1988 – Amo al niño que sale.

Celos asesinos – El mismo niño, pero no tan niño y no tan inocente. ¡Qué cambio!

Clueless 1995 –AS IF!

Edward rió, pero algunas lágrimas se asomaron. Bella era tan ocurrente. Tan bella e inocente. ¿Cuántas veces escuchó la queja sobre la trilogía del padrino, sobre salvados por la campana. Debió haberla visto desde antes.

Decidió hacer algo por eso. Tomó su computadora y comenzó a buscar. Al cabo de tres horas estaba agotado pero satisfecho. Durmió soñando con películas viejas y viajes largos.

Al salir del trabajo el día siguiente no corrió al hospital. Fue a una agencia de viajes, específicamente donde trabajaba Rosalie, su cuñada desagradable. Entró y la vio hablando por teléfono y limándose las uñas. Se sentó frente a ella y lo miró. Se quedó en una pieza.

-Te llamo después –lo miró con ojos muy abiertos. -¿Le pasó algo a Bella? Sé que no somos mejores amigas ni nada, pero me agrada y no se merecía lo que le ocurrió. Al contrario de ti.

-No, no le pasó nada, -la cortó. –Quiero apartar un viaje.

-Idiota, ¿tienes a otra y la quieres llevar de viaje?

-¿No te han dicho que eres terrible en tu trabajo? Solo atiéndeme como si fuera un cliente más. –Rosalie resopló y esperó a que hablara. –Quiero uno de esos viajes donde no hay fecha. Donde solo lo apartas y cuando lo quieras usar solo hablas a la agencia. Uno de largo plazo o algo así.

-Sí, recuerdo que te hablé de uno en su viaje de bodas.

-¿Ah sí? No recuerdo que escogiéramos uno así. De hecho teníamos bien agendada la fecha de salida y regreso.

-Sí, cierto. Me pediste que investigara porque tenías que hacer un negocio. No estabas seguro de cuando te desocuparías así que preferías dejar de lado tu luna de miel. –Edward se sintió mal. ¿Desde entones la había apartado. –Pero miraste a Bella y ella tenía una cara de estar a punto de reventar en lágrimas y me hiciste reservar un viaje a Paris lo más pronto posible. Dejó de importante el negocio que tenías e hiciste inmensamente feliz a Bella. ¿Recuerdas como era eso, Edward?

-Gracias Rosalie, lo había olvidado. Pero es por eso que hago este viaje. En cuanto Bella despierte… -la miró y su voz se desvaneció. -¿No crees que despierte?

-No –dijo sin fingir, sin ser más cuidadosa, sin tacto. Para Edward fue como un latigazo en la espalda. –El doctor dijo que tenía pocas posibilidades. Si fuera tú la desconectaría.

-¿Desconectarías a Emmett?

-Sí, -pareció pensarlo por un momento, -No… no lo sé.

-Exactamente. Ahora, solo has las malditas reservaciones. Quiero un viaje completo que pase por todos estos lugares, -sacó la nota de Bella y se la entregó. –Si quieres puedes excluir Canadá, yo la llevaré en coche. No olvides ningún lugar. Incluye el crucero a las Bahamas, si es necesario un tiempo compartido, tu solo consíguelo.

-Puedo tenerlo listo para la semana que viene. Solo tendrás que avisar la fecha que quieres partir cuando lo quieras. Puede que visites algunos lugares más que estos.

-No importa, tú solo has que aparezcan los que están ahí.

-Eres un bueno hombre Edward, -dijo Rosalie algo triste.

-Ella es increíble, yo solo soy su fiel sirviente. Un redimido.

Salió de ahí y fue directo al hospital sintiéndose un poco más contento.