3 Un travieso sigiloso

Hogwarts, así como algunos personajes, son propiedad de J.K. Rowling. Asimismo contiene la aparición de personajes de Corazón de Melón, propiedad de ChiNoMiko. Este fanfic es sólo por diversión :)


Primer día. Quedé con Armin y Alexy para ir a desayunar juntos, también nos acompañó Iris, una chica de primer año que me había empezado a hablar desde anoche. Durante el desayuno nos dieron los horarios, la primera clase era la de encantamientos. Buscar el salón fue lo más difícil pero al mismo tiempo lo más gracioso, nos perdimos por un largo rato, a pesar de que salimos temprano para encontrar el salón a tiempo, llegamos justo a tiempo. Lo mismo sucedió con las demás asignaturas. Pero no había nada mejor, dejar los aburridos números que veía antes en la escuela, a estudiar hechizos y todo lo relacionado con magia. Solo hubo una clase de la cual terminé totalmente avergonzada en los primeros días: la clase de vuelo en escoba. Al principio estaba emocionada como con las otras clases, pero todo terminó al momento de volar en la escoba. Esta empezó a vibrar de repente, la profesora Hooch nos indicó como avanzar, no había avanzado tanto y me caí de a escoba, por suerte, no estaba muy elevada. Pero por desgracia, muchos se burlaron de mí, principalmente aquella chica de Slytherin, si no más recuerdo su nombre es Ámber, ella y sus amigas me veían y empezaban a reír. Alexy me animaba a seguir intentando, el al menos podía estar en equilibrio un largo rato, al igual que Iris. Sin duda, Armin fue el que mejor habilidad tuvo en la escoba.

A la hora del almuerzo, las chicas de Slytherin aun volteaban a verme y se reían.

-No les hagas caso, es la primera clase, vas a ir agarrando práctica- me decía Alexy para alentarme. –Además, aún faltan muchas clases, no te des por vencida tan rápido.- Y tenía razón, más tarde tuvimos clase de transformaciones, según el profesor sería de las materias más complejas. A continuación, nos dio una cerilla a cada uno y la teníamos que transformar en una aguja. Intento, tras intento, tras intento; era más complicado de lo que esperaba… Pero salió, la cerilla que tenía se había vuelto una aguja.

-¿Cómo le hiciste?- me preguntó Iris.

-Como dice en el libro- respondí.

-Bien, ¿alguien ya lo logró?-

-Yo profesor- respondí al mismo tiempo que alguien más lo hacía. –Veamos… Muy bien señorita Sandy, excelente-

-Gracias-

-¿Quién más?-

-Que te dije, ¿eh?- dijo Alexy.

-Tenías, razón…-

-Genial, ¿me ayudas?-

-Excelente, señor Nathaniel- dijo el profesor -Hasta ahora solo Sandy y Nathaniel han logrado convertir la cerilla en aguja, sigan intentando-

En clase de pociones, el profesor Horace Slughorn nos puso en parejas para crear una poción, Yo estuve con Armin, Alexy con Iris. Escuchamos que el profesor hablaba de que se había armado un alboroto la clase con los demás de primero, Gryffindor y Slytherin, cuando la poción de Kentin y Castiel tuvo un cierto efecto extraño y empezó a derramarse. Castiel culpaba a Kentin, el solo quedaba avergonzado y temblando.

Armin no ayudaba mucho que digamos, aún estaba obsesionado con prender su consola.

Astronomía me parecía muy interesante al igual que defensa contra las artes oscuras, que al principio el nombre sonaba algo lúgubre. Historia de la magia era aburrida, la única clase impartida por un fantasma.

Al cabo de unos cuantos días después, ya encontrábamos los salones con facilidad; mis asignaturas preferidas eran encantamientos y transformaciones, a pesar de que esta era muy compleja, pero lo tomaba como un reto. Para ser la primera semana en Hogwarts, ya teníamos varias tareas.

-Armin, ya deja esa consola- repetía Alexy un viernes durante el almuerzo. Armin trataba de encontrar algún hechizo en un libro que hiciera prender su consola.

-¡No! No he jugado en días… es frustrante-

-No es tan malo…- dijo Iris.

-Ni que lo digas, para mí es muy muy malo-

-Eh… h-hola- Kentin se acercó a nosotros tímidamente, normalmente se la pasaba con una chica de Slytherin – ¿P-puedo… sentarme con ustedes?-

-Por supuesto- respondió Alexy alegremente, como de costumbre. Kentin se sentó con nosotros.

-¿sabes de algún hechizo para encender esto?- dijo Armin desesperado. -¡Ah! Voy a intentar con este: "Depulso"- la consola salió disparada y se estrelló contra la pared. Armin quedó boquiabierto, al principio no dijo una palabra. –M-mi… m-mi PSP…-gimió.

Me acerqué a ver el libro que tenía –"Depulso: expulsa potentemente a un objeto". Debiste leer que hacía el hechizo primero-

-Entonces… ¿s-solo querías prender la consola?- preguntó Kentin.

-¡Sí! Tenía la batería completamente cargada antes de llegar, cuando estábamos en el tren empezó a fallar y desde entonces no prendió. ¡No estaba dañado ni nada!-

-Pues… Tengo entendido que los aparatos eléctricos no funcionan aquí en Hogwarts, porque hay mucha magia en el aire-

-¿Qué? Entonces… ¿no encendía por eso? ¿Por magia?- Kentin afirmó con la cabeza. -¡Que idiota!- se dijo así mismo. Corrió a recoger lo que quedaba de la consola.

-¿Dónde aprendiste eso?- le pregunté.

-el libro de la historia de Hogwarts- sacó un libro de su mochila –lo encontré hace poco en la biblioteca-

-¿Puedo verlo?-

-Claro- hojee el libro, y efectivamente, ahí decía por qué no funcionan los aparatos eléctricos.

-Genial, lo buscaré después en la biblioteca…-

-¡AAAAAAAAAAAAAAAHHH!-

-¿Qué es eso?-

-Ámber, ¡tus manos!- En la mesa de Slytherin, Ámber sacudía sus manos, que estaban cubiertas de un líquido amarillento, y estas se empezaban a llenar de úlceras.

-¡¿Cómo me quito esto?! ¡Es asqueroso! ¡Y arde!-

-Se lo merece por burlarse de mí en la clase de vuelo- susurré.

-¿Tú lo hiciste?- me preguntó Kentin.

-No, ni siquiera sé que es lo que tiene en sus manos. Solo digo que se lo merece.- Justo es ese momento, Ámber iba pasando donde nosotros estábamos, dirigiéndose fuera del gran comedor.

-Y bien… ¿Qué nos cuentas Ken?- dijo Alexy –no has hablado con nosotros mucho que digamos.-

-Sí, siempre estas con esa chica de Slytherin… ¿Es tu novia?- dijo Iris, Kentin se puso muy muy rojo.

-¿M-mi… mi… n-novia? N-no… n-na… nada d-de eso…-

No sé si halla alguien que se divierta jugándole pequeñas romas a Ámber, pero esa no fue la única travesura que le hicieron. En una ocasión, en clase de pociones, mientras estaba escribiendo el pergamino se llenó de tinta con su pluma, intentó hacer el apunte en otro pergamino pero este se volvió a llenar de tinta, fue hasta la cuarta ocasión que se dieron cuenta que era una "pluma derrama-tinta", un artículo de broma; en otra ocasión, en la cena un tenedor le mordió la lengua, era inevitable no reírse al respecto. No eran muy frecuentes las bromas, y esas fueron algunas de las que yo vi, quien sabe si le habrán hecho otras bromas.

Pasaron casi tres semanas desde que entramos, las clases de vuelo no han mejorado mucho que digamos, solo he logrado mantener el equilibrio, pero no puedo avanzar bien que digamos. Y eso no era lo peor, ahora Ámber me molestaba o hacia burla por cualquier cosa, y no precisamente en las clases de vuelo, a veces cuando me veía sola por los pasillos. Alexy, Armin, Iris y Kentin (quien por cierto, nos pidió que solo lo llamáramos Ken) lo sabían, me recomendaban ignorarlas, pero cada vez que la escuchaba me sentía… muy tonta. Pero eso no fue lo peor, ella pensó que yo era la causante de las bromas.

-¿Te diviertes Jackson?- yo estaba sola en un pasillo cuando ella apareció.

-¿yo?-

-No te hagas la inocente, yo sé que tú has estado arreglándotelas para burlarte de mí-

-Yo no he hecho nada…-

-¿Quieres ridiculizarme frente a todos, verdad? Es de suponerse, que alguien de tan bajo nivel como tu trate de llegar a mi nivel con esas tonterías-

-Eso no es cierto… No sé ni de que hablas-

-¡Ash! Que esperaba de una ingenua sangre sucia como tú. Eres muy tonta, te daré una lección…- sacó su varita y dijo -"Palalingua…"- al terminar de decir la frase, su varita de había convertido en un muñeco de goma. No pude contener la risa con dicha imagen. – ¡Estúpida! Me las vas a pag…-

De pronto, algunas chispas aparecieron entre Ámber y yo, haciendo que Ámber saltara y gritara del susto. Al parecer eran fuegos artificiales porque las chispas no paraban de brotar. Era mi momento para alejarme de ella lo más posible. Al dar la vuelta en un pasillo, se escuchaban unas carcajadas, era Nathaniel, que no podía contenerse la risa sentado en el suelo. Se sobresaltó cuando notó mi presencia.

-¿Qué miras?-

-Nada-

-Fue gracioso, ¿verdad?- siguió riendo. Su risa era contagiosa, pero me percaté de que…

-¿Tú fuiste el que le hizo esa broma a Ámber?-

-Emmm… algo así- dijo encogiéndose los hombros inocentemente.

-¿Algo así? Entonces si fuiste tú. ¡Y no solo ésta, todas las demás!-

-Es divertido ¿no?-

-¡No! Ella piensa que yo le hago las bromas.

-¿Qué puede hacerte ella al respecto?-

-Pues… Algo malo, tal vez. Ella sabe más que yo.

-Relájate- se levantó del suelo.

-¡No! ¡Me va a hacer algo y eso que yo le he hecho absolutamente nada!-

-Le haces un contra hechizo. No te pongas histérica-

-¡Yo no soy histérica!- soltó una risa.

-Claro, como digas. Hasta te pusiste roja- Un gran defecto mío, colorarme en situaciones de vergüenza o de este tipo.

-¡Ya!- di media vuelta y me fui.

Ahora gracias a Nathaniel, Ámber está en contra mía. Tendría que hacer algo para arreglármelas por mi cuenta. Fui a la biblioteca terminar unas tareas y me encontré a Lysandro.

-Te ves algo… molesta-

-¿Molesta yo?... Sí-

-Ya, tranquila-

-¿Cómo? Si ahora gracia a Nathaniel yo estoy en problemas-

-¿Gracias a Nathaniel?- le conté lo sucedido. –Estas exagerando, basta con que hables con Ámber-

-Pero ella está muy segura de que yo soy la de las bromas, y apuesto que su hermano no va a aceptar que él es el culpable. ¿Siempre habrá sido así?-

-Yo no lo conozco muy bien que digamos, pero creo que Castiel sí. Una vez comentó que era travieso con su hermana, y él fue testigo de una de esas travesuras cuando eran un poco más pequeños.-

No era tan tranquilo como aparentaba ser cuando lo vi en la librería, después de todo, las apariencias pueden llegar a ser más engañosas de lo que creí. Pero… ahora que lo pienso, de no ser por la broma de la varita y de los fuegos artificiales, Ámber probablemente me habría hecho algo. Debo admitir que sus jueguitos me ayudaron a salir de aquel aprieto. Algún día se lo agradeceré. Tal vez.


Como saben, de acuerdo al juego, Nathaniel molestaba mucho a su hermana, por eso lo de las bromas. Y por lo mismo, quize suponer que el carácter de Nathaniel a los once años era un poco distinto al de después, pero que aun así, es muy inteigente.