Aquí está el siguiente capítulo, tardé un poco más debido a que se me había ido la inspiración y eso :'v pero ya está, sucedió algo bien sad y boom! las cosas fluyeron xD espero que les guste, en especial, quiero agradecer a AliceIggyKirkland por apoyar la historia, muchas gracias :'3 espero que esté capítulo te guste, sin más.

Los personajes de Hetalia no me pertenecen, si no, ya habría hecho súper Canon el PruHun (?

Capítulo 2: Cuando te vuelva a ver.

Antes de volver a Estados Unidos me puse en contacto con Sakura, íbamos a asistir a la misma universidad y quería preguntarle algunas cosas.

Arthur: 3:16 pm: Gracias, con eso será suficiente por ahora.

Sakura: 3:23 pm: Arthur, estaba pensando en que podríamos reunirnos todos, como lo hacíamos antes, tiene mucho que no los veo a todos juntos.

Arthur: 3:30 pm: Estaría perfecto, ¿Puedes avisarles?

Sakura: 3:31 pm: Por supuesto, yo me encargo.

Acordamos vernos dentro de dos semanas, Sakura hizo un chat grupal donde nos iríamos poniendo de acuerdo o para hacer algún cambio en la salida por si surgía algo más.

Todo ese tiempo, durante las dos semanas previas a la reunión, me la pasaba platicando con Amelia lo más que nos era posible, de alguna forma hablar con ella siempre era divertido, tenía un chiste para cada ocasión y sabía cómo alegrarnos, siempre sonriendo, siempre alegre…

El día que acordamos fue un sábado, cuando nadie tenía escuela o trabajo.

—Siento llegar tarde—se disculpó Amelia. Desde que la conozco ella es de llegar tarde a todos lados, eran contadas las veces que era incluso más puntual que nosotros.

Fuimos a un restaurante de pizza a las afueras de la ciudad, Lovino y Feliciano eran los dueños así que tendríamos comida gratis.

—Amelia, nunca nos has dicho en qué universidad estás—mencionó Matías con la boca llena de pizza a medio masticar. Amelia se había puesto roja y después tartamudeó un poco, debió ser muy difícil y vergonzoso para ella admitirlo.

—Yo...no pude entrar a la universidad—solo fue un breve momento en que todos guardaron silencio incluida Amelia, y sin embargo fue ella misma la que volvió a hablar entre risas eufóricas y palabras alegres—Pero no importa, trabajar me gusta más, ¡Gano mi propio dinero!—al final volvió a reír bastante estridente y nadie volvió a tocar ese tema, al fin y al cabo si a ella no le molestaba no veíamos por qué nosotros deberíamos preocuparnos.

Si hubiéramos puesto más atención, nos habríamos dado cuenta de que Amelia estaba riendo de esa manera para que no viéramos que en realidad estaba aguantando las ganas de llorar, ya que después de reír a ella se le hinchaban los ojos como si hubiese llorado, quizá en medio de sus risas lloró un poco sin que lo notaramos.

—Sakura, dijiste que estabas estudiando diseño gráfico, ¿No es así?—intenté cambiar de tema, en ese momento sólo pensaba en pasar un buen rato con mis viejos amigos, no quería pasar un episodio de lágrimas y palabras de aliento, ser egoísta está bien, pero en ese momento, incluso ahora, me siento el peor y más asqueroso de todos por haber ignorado esa primer señal, por haber dejado que Amelia se tragara toda la tristeza que le causaba ver a todos nosotros yendo a la universidad y hablando de estudios, mientras ella nos contaba una que otra anécdota de su trabajo en un Mc Donald's, mientras veía que los sueños de los demás se cumplían, nos veía avanzar, y ella, por su lado, se quedaba estancada en un trabajo que odiaba.

Después de ese incómodo momento todo fue risas y nos divertimos, me atrevo a decir que incluso Amelia la pasó bien aunque sea un rato.

Por obvias razones Lovino y Feliciano no se fueron en cuanto la reunión dió por terminado, y Matías se tuvo que ir antes porque su madre se dió cuenta de que salió sin permiso, solo Sakura, Amelia y yo nos retiramos.

—Van a venir por mí, nos vemos luego chicos—con una leve inclinación Sakura se fue, sentí de alguna manera que todos estaban de acuerdo para dejarnos a solas.

Esa noche acompañé a Amelia hasta su casa, cuando llegamos había gritos e incluso juraría que escuché un vidrio siendo roto, sin embargo Amelia seguía con esa estúpida sonrisa pegada al rostro y hablando muy alto sobre sus cómics, riendo estruendosamente en algunos momentos.

—Entonces, te dejo—regresé sobre mis pasos, si ella no mostraba signo de sentirse perturbada al escuchar todo ese jaleo seguramente todo estaba bien, es lo que había pensando en aquel entonces, que si Amelia no lucía preocupada entonces todo estaba bien y yo me podía desatender del asunto, que al fin y al cabo no tenía tiempo para eso.

No quiero imaginar la expresión de su rostro al entrar y encontrar su casa hecha un desastre, sus padres peleando al borde de los golpes, yéndose a encerrar a su habitación tan asustada como una niña pequeña, joder, Amelia en realidad seguía siendo una niña pequeña, desprotegida y temerosa que sin embargo le mostraba una radiante y falsa sonrisa a todos.

Quise ignorar y pasar por alto el dolor y sufrimiento de Amelia por comodidad, porque si ella pretendía que todo estaba bien yo no quería ser quien removiera el dedo en la llaga.

Justo ahora me doy de golpes contra la pared al haberla ignorado, joder, si hubiera puesto atención a su risa fingida, a sus pláticas sin sentido, a su mirada triste, quizá, y solo quizá, Amelia seguiría aquí, con nosotros.

Jamás podré olvidar el hecho de que no pude salvar a Amelia.