aqui les traigo la tercera entrega de esta historia... gracias por leer, molestarse en dejar su comentario, opinion o sugerencias (las cuales siempre son bienvenidas), por dejar tambien sus fav y follows

tengo unas cositas que comunicar...

ya se cuales van a ser las parejas con las que trabajare en esta historia, son unas... seis, unas mas importantes que otras. ya sabran cuales son en los siguientes capitulos.

no habra pareja yaoi. si bien habran momentos con Yami que bien no seran con Tea, no habra ninguna pareja yaoi en este fic. lo siento, pero asi lo tengo planeado desde que comenze a escribir esto.

y una ultima cosita... alguien me puede explicar que es eso de "polarshipping" "rivalshipping" "revolutionshipping"? ya dije que soy nueva en este fandom y nunca habia visto esos terminos y la verdad no los entiendo... alguien me ayuda con eso?

bueno... basta de chacharas...

A LEER!


Yami se levantó en la mañana, casi a las 10 am. Fuera querido dormir un poco más, pero esa hora era bastante buena. Podría derrochar el día durmiendo o viendo televisión ¿Tea tenia televisión? Con todo lo de la mudanza y hacer la cena ni se molestó en preguntar.

Aunque daba igual, instalaría clave en su habitación. Solo necesitaba un televisor.

Fue a la cocina y lo único que encontró para comer fue cereal y leche. Tenían que ir de compras. La castaña tampoco estaba, había dejado una nota en el refrigerador.

Estoy en casa de una amiga, volveré en la noche.

No me esperes despierto.

Atentamente: Tea

Respiro en paz: volvería a ser hombre.

Se sacó la camisa y los pantalones, tomo su tazón de cereal y una cuchara y lo llevo a la sala. La vista desde allí estaba despejada, no había ningún otro edificio en frente. Eso le agradaba, nadie lo iba a ver en ropa en interior. Fue a su cuarto y tiro la ropa por ahí, se suponía que debía ser ordenado pero ¡Ella no estaba! ¡Cuando la castaña se va, los Yamis hacen fiesta!

Fingir no había sido tan malo…aun. Solo había sido el primer día. Pero si se seguían llevando como la noche anterior y hablando con la misma facilidad y confianza, pronto estaría en problemas. Durante la cena tuvo que mantener sus ojos en la masa, en la salsa, en el queso y el horno, luego, en la pizza. Sabía que si la miraba sus ojos se desviarían a un lugar más debajo de su cara y sus pensamientos divagarían. Si no, se le quedaría mirando como idiota.

No entendía como no la había conocido antes, siendo que sus amigos y hermano también eran amigos de ella. Y muy cercanos.

Se dejó caer en el sofá y encendió la tv. Desviando sus pensamientos de esa chica tan…

Más le valía no seguir pensando en eso.


No supo en qué momento se quedó dormido, pero cuando abrió los ojos de nuevo ya era de noche y la luz de la luna entraba por los ventanales de la sala. Se levantó y restregó sus ojos. Tenía hambre. Apago la televisión y fue a la cocina, vio la caja de cereal y el cartón de leche. Era lo único que había comido ese día, y era lo único que comería hasta que hicieran las compras.

Todas las luces estaban apagadas, menos las de la cocina. Si pagaban luz, había que ahorrar y ya que estaba él solito, no veía razón para encender las luces.

-Oh. Mi. Dios- escucho una voz extraña, luego de cenar mientras se dirigía a su cuarto.

Se dio la vuelta para ver a Tea parada junto a la puerta abierta, sus ojos como huevos fritos. Un poco más dentro de la casa había una chica rubia, más alta que Tea, mirándolo con los ojos muy abiertos y la boca en una "O". Ella debió haber sido quien hablo.

Esa muchacha se giró bruscamente hacia la castaña.

-¡¿POR QUE NO ME DIJISTE QUE TENIAS A UN PLAYBOY EN TU APARTAMENTO?!- por un momento, Yami se sintió apenado por hacer que la muchacha se molestara con Tea. Solo por un momento- me lo fueras presentado antes ¿segura que es gay?

-¡Mai!- la cara de Dorotea se volvió granate, él pudo notarlo por la luz de la calle que entraba por la venta.

-¿Por qué esta todo tan oscuro?- Mai no pareció escuchar su queja-regaño. Se acercó a Yami- ¿te gusta la oscuridad, playboy? ¿Algún complejo de Batman o algo así? Ya sabes, tipo El Caballero de la Noche…

Tea le tapó la boca a su amiga, poniéndose en puntitas como bailarina de vale. Miro muy apenada a Yami.

-Ella es mi mejor amiga Mai- Mai le tendió la mano, aun inclinada hacia atrás por culpa de la castaña, y él le estrecho la mano- la educaron para que fuera mordazmente sincera y honesta, a veces lo confunde con la insensibilidad y ser una bocazas. Pero es buena persona, generalmente… ¡AAAAASCO!

Tea la soltó, limpiándose la mano afanosamente con la parte delantera de los jeans, que le quedaban muy bien, como Yami noto claramente. Mai hizo una mueca.

-Te sudan las manos- se quejó la rubia.

-No te pedí que las probaras- gruño la oji azul.

Yami no se movió en ningún momento, aun en un estado parecido al shock, solo que escuchaba y entendía perfectamente todo lo que ellas decían. Las dos chicas comenzaron a discutir, y el, por primera vez avergonzado de que unas chicas tan guapas lo vieran en ropa interior, camino lentamente hacia atrás, con miedo de darles la espalda, como cuando huyes de un depredador, y se metió en su habitación.

Tuvo vergüenza de su desnudes, aunque solo fuera parcial, por primera vez. Sabía que era un tipo atractivo, que no tenía nada que ocultar y no era la primera vez que una chica lo veía en boxers. Pero cuando Tea lo vio, se sintió desnudo y cuando Mai lo vio, se sintió desnudado. Lo cual, irónicamente, no fue la peor de las dos cosas.

Se puso un pantalón de pijama y una sudadera, no hacia frio, pero se sentía excepcionalmente tímido. Y no iba a dejar de sentirse así hasta que esa rubia no abandonara la casa.

-Yami- Tea llamo a su puerta- ¿puedo hablar contigo un momento?

Contrólate, Yami, es una chica. Ya has estado con muchas otras chicas antes…que ninguna era tan rara como estas. Bueno, tú nunca llegaste a tener la suficiente confianza con una como para que se comportara de esa forma. En realidad, no puedes entrar en confianza con alguien en solo unas cuantas horas ¿verdad? Al caso, nunca conociste a chicas como estas. Relájate y actúa todo gay como se supone que eres. Evita mirarles los pechos y el trasero y seguro estarás bien.

Respiro profundo, ahuyentando lo más posible su machosidad. Relajo los brazos y las piernas y se paró como modelo en tacones. Casi. Necesitaba practicar un poco.

-¿Si?- respondió abriendo la puerta.

-¿Estas bien?- ella le pregunto con cautela- quería pedirte disculpas por lo que dijo Mai, ella es así. No tiene filtro a la hora de hablar. Estoy segura que no quiso ofenderte, si lo hizo. Debí haberte avisado que iba a traerla.

-Eso fuera sido una gran idea- asintió el chico- pero no te preocupes, creo que algún día podre superarlo.

Ella sonrió ante su pequeña broma.

-Pedimos pizza- dijo Tea- ¿quieres un poco?

Estuvo a un segundo de declinar, pero recordó su dieta de cereal de ese día. Él no podía vivir solo de cereal.

-Me encantaría- sonrió un poco.

-¿Te gusto el cereal?- ella sonrió y alzo las cejas.

-Solo en el desayuno y cuando vallamos de compras no traigamos esa cosa llena de fibra- Yami hizo una mueca- fue un litro de leche para una taza de cereal.


Si Joey y Tristan fueran estado allí le fueran puesto el ojo de una a Mai. La mujer era hermosa, igual que Tea, pero con una belleza diferente. Más atrevida, confiada, y un pelo cruel. Feminista al cien por cien, por su forma de hablar era obvio que no tenía en mucha estima a los hombres.

Pero como él no estaba tratando de ligar con ella, lo trataba como a una amiga más. Y era aterrador.

Sus bromas no permitían que su piel volviera a su bronceado natural, su tonalidad no bajaba del rosa. Verdaderamente no tenía filtros, y menos para bromear a costa de su mejor amiga y su inquilino, a quien solo 20 minutos atrás había conocido.

Demonios, ella solo estaba avivando la ya alborotada imaginación de Yami.

-¿Seguro que no eres un pervertido que se quiere hacer pasar por gay para aprovecharse de la hermosa dueña del departamento?- Mai lo codeo juguetonamente, guiñándole un ojo.

-Mai…- Tea estaba colorándose, como si se tratara de fiebre.

-Porque te diré algo- la rubia continuo como si Tea no fuera más que un mosquito insignificante- no voy a impedírtelo ¿sabes hace cuanto esta chica no sale con alguien? Por Dios, ya perdí la cuenta. Se está oxidando y solo tiene 21 años; si sigue por ese camino…

-¿Estuviste bebiendo antes de venir?- le corto Tea, casi ladrando- ¿Cuántas botellas te tomaste?

-Ninguna- Mai rio de muy buena gana- solo piénsalo, amiga ¿cada cuento puedo avergonzarte frente a un bombón como este?- luego miro a Yami- no creas todo lo que te digo, solo bromeaba… en parte. Lo de que ella no ha salido con nadie en mucho tiempo es verdad…

Nuevamente las dos chicas comenzaron a discutir. El solo las observo. Estaba comenzando a abrumarse. Lo bueno es que mañana ya era lunes y podía escapar de ese departamento.

No podía creer lo que Mai le había dicho sobre Tea ¿hacia cuanto esa mujer no había salido con alguien? No es como si a ella se le fuera a complicar conseguir una cita; una chica así estaba sola porque quería. Pero sus pensamientos se desviaron un poco. Yo, un pervertido fingiendo ser gay… ¡por favor! Que imaginación, no quiero saber qué tipo de televisión vera esta chica para pensar de esta forma Yami sonrió por sus pensamientos.

-¿Por qué sonríes guapo?- inquirió Mai, enarcando una ceja.

-Es que ustedes me parecen muy divertidas- evadió, luego fingió un bostezo- mañana tengo que ir a trabajar temprano. Buenas noches. Fue un gusto conocerte, Mai.

-El gusto es mío, Playboy.