Disclaimer: Todo personaje o situación parecida o igual a los libros pertenecen a J.K. Rowling, Warner Brothers, Salamandra y demás, no intento ganar nada con esta historia excepto unos buenos comentarios…
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Resumen: "Tú estuviste ahí para mí cuando yo más lo necesité, ahora yo estaré ahí porque tú me necesitas". Un accidente inesperado une a Harry y a Hermione, lo que ellos no sabían era cuánto los iba a unir…
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Enfrentando la realidad
– ¿Cómo pasó?
Se encontraban en la cocina finalmente hablando del asunto. En cuanto Hermione había pronunciado esas palabras, Harry sólo la había abrazado mientras ella lloraba desconsoladamente. El reloj marcaba más de la una de la mañana cuando sus sollozos al fin acabaron.
Harry pensó en prepararle un poco de té, se dice que ayuda a calmar los nervios. Así que cuando terminó de hacerlo, le hizo la pregunta que invadía sus pensamientos desde que le había contado aquello.
Hermione permaneció en silencio por un tiempo. Sin despegar sus ojos de la mesa, tomó la taza que Harry le ofrecía con temblorosas manos y tomó unos cuantos sorbos sin inmutarse por el alta temperatura de la bebida.
Finalmente puso la taza sobre la mesa y miró a Harry desorbitadamente.
–Murió estando de turno –dijo débilmente, con una voz tan distante que no parecía la suya–. Le dieron por la espalda con un hechizo y esto hizo que cayera de un monte hasta un río. La corriente lo arrastró y luego de dos días hallaron su cuerpo.
Harry apretó su mano hasta formar un puño que empezó a temblar levemente. Sentía su sangre hervir de la ira que sentía en el momento.
Miserables pensó con rencor mientras miraba al vacío.
– ¿Atraparon al culpable? –preguntó tratando de mantener su voz normal. Hermione asintió levemente con la cabeza.
–Lo aturdieron justo después de que pronunció el hechizo… Le darán cadena perpetua en Azkaban.
Guardó silencio nuevamente. Harry sintió que el rencor que lo invadía se evaporaba rápidamente al ver a Hermione sentada al otro extremo de la mesa, viéndose tan miserable y demacrada como nunca antes se había viso, pálida y delgada como una hoja de papel. De todas las personas que él conocía, ella era la que menos merecía algo así.
– ¿Has comido algo en las últimas horas? –preguntó tratando de no sonar muy severo. Ella asintió nuevamente.
–Comí justo antes de llamarte –respondió calmadamente.
Harry pudo comprobarlo al ver restos de comida en el lavaplatos. Estuvieron callados por largo tiempo, hasta que Harry rompió de nuevo el silencio.
–Lo siento mucho.
Hermione alzó la cabeza y le miró un tanto sorprendida por unos instantes, pero luego sus ojos brillaron y sonrió débilmente.
–No sé qué haría sin ti –murmuró con la voz entrecortada. Harry le sonrió de vuelta.
– ¿Ya lo saben Ron y los otros?
–No, sólo tú.
– ¿Hace cuánto no duermes?
–Desde que me avisaron que había desaparecido.
– ¿Y eso cuando fue?
–Hace más de un día.
Este ligero cuestionario fue bastante automático; parecía más que estuvieran en un interrogatorio, siendo Hermione la sospechosa y Harry el agente. Éste sacudió la cabeza en desaprobación, y caminando hacia Hermione, se detuvo junto a ella.
–Deberías dormir un poco –le dijo con voz menos rígida. Hermione sacudió la cabeza.
–No puedo…
– ¿Por qué?
–Por Joan…
– ¿Qué hay con Joan?
En ese momento un estruendoso llanto irrumpió el relativo silencio del hogar. Harry y Hermione miraron hacia las escaleras, que era de donde provenía el llanto, y luego se miraron el uno al otro.
–Me necesita… –concluyó Hermione con un tono triste.
Harry pensó por un instante, mirando nuevamente a las escaleras y luego a Hermione.
–Tú ve a descansar. Yo me ocupo de ella.
–Pero…
–Pero nada –la interrumpió Harry–. Los bebés sienten el estado de ánimo de la gente, y si tú vas así como estás a calmarla, lo que harás es alterarla más. ¿Quieres eso Hermione, quieres alterar más a tu hija?
De inmediato Harry supo que había logrado convencerla. Si se ponía terca, sólo bastaba con mencionar a su hija para que Hermione desistiera de cualquier cosa en la que no estuviera de acuerdo.
Miró divertido cómo Hermione debatía mentalmente consigo misma si ir o no a dormir, y finalmente, con una expresión de derrota, la mujer habló.
-Bien, bien, me iré a la cama, pero más te vale que atiendas bien a mi hija.
–Lo prometo –dijo Harry tratando de mantener la cara seria, mas no pudo contenerse y una ligera sonrisa apareció en su rostro. Hermione se la devolvió.
–Después de ti –exclamó Harry haciendo un ademán con los brazos de que siguiera ella adelante.
Con una sonrisa que le quitaba diez años (que parecía que tuviera de más) de encima, Hermione se paró y, seguida de Harry, se dirigió al segundo piso.
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Luego de estar seguro de que Hermione fuera a su cuarto, Harry se dirigió a la habitación contigua donde se encontraba Joan. La beba lloraba a todo pulmón y cuando Harry entró a la alcoba el sonido se intensificó por lo menos tres veces.
Caminó hacia la cuna y tomó a la pequeña niña en sus brazos.
–Ya, ya… -murmuraba Harry mientras se encaminaba hacia la mecedora junto a la cuna y, una vez sentado allí, empezaba a mecerse.
Lentamente Joan se fue calmando, hasta que luego de un rato, dejó de llorar.
–Eso es… –susurró Harry a la niña con dulzura.
Se quedó observándola mientras seguía meciéndose suavemente, la niña haciendo unos ligeros sonidos guturales mientras observaba a Harry también.
– ¿Sabes? –empezó a hablarle Harry a Joan en voz baja–. Hoy tuve que arrullar a tu mamá también para que dejara de llorar. Rió por lo bajo y llevó su mano hasta la cara de la niña, donde removió con delicadeza unos ligeros mechones enmarañados y oscuros de su frente.
Joan lo miraba atentamente, y de un momento a otro, le sonrió a Harry.
–Eso es… –dijo él con alegría–. Tu mamá necesitará muchas sonrisas de parte tuya, si quieres subirle los ánimos.
Continuó yendo de adelante a atrás en la mecedora, siempre con suavidad para no alterar de nuevo a la niña, y luego de largo tiempo ella empezó a cerrar sus ojitos marrones, una de sus manos sosteniendo un dedo de Harry.
Recién había nacido Joan, Hermione y Kevin habían decidido hacer a Harry su padrino, claro está que prometiéndole a Ron ser el padrino de su próximo hijo, que planeaban concebir luego de que Joan cumpliera el año.
Para Harry era extraño estar en la presencia de un niño. Después de todo, se tenía que ser cariñoso por naturaleza con un bebé y él creía que no lo tenía en él. Así que cuando Hermione y Kevin le presentaron a Harry su ahijada en el hospital, y se la dieron en brazos, él se sintió incómodo con la niña, pero sólo bastaron unos instantes para que sintiera su corazón derretirse y le tomara cariño a la pequeña.
Al parecer, Hermione había tomado la mejor decisión, porque en cuanto le dieron la niña a Harry, ésta abrió sus ojitos (no los había abierto antes) y le sonrió de inmediato (cosa que tampoco había hecho anteriormente).
Para todos fue una gran sorpresa cómo Joan, que no soportaba que nadie, a excepción de su madre, la cargara, había estado tan calmada en el momento en el que Harry la tomó en sus brazos. Parecía ser que Harry era la única persona con la que más le gustaba estar, porque había ciertas veces en que incluso no soportaba tampoco estar en los brazos de Hermione.
Si estaba llorando por ningún motivo y alguien, ya fuera una enfermera, Ron, o hasta Kevin, la cogían, lloraba más fuerte. Pero sólo bastaba con que se la dieran a Harry para que se calmara casi de inmediato, y no llorara a no ser que la separaran de él rápidamente.
-Parece que tienes una fanática innata- había bromeado Ron en el momento en que se la presentaron a Harry en el hospital. Harry sólo le había sacado la lengua en broma. Todos pensaban que era sólo una etapa, pero cuando la pareja llegó a casa con su nueva hija, y no lograban calmarla con nada, Hermione (muy apenada) había tenido que pedirle a Harry que se quedara con ellos aunque sea la primera semana para ayudarles con Joan.
Y así fue, Harry estuvo la primera semana de vida de su ahijada cuidando de ella y enseñándoles (como decía Hermione) cómo controlarla. Habían logrado aprender a calmarla, y sólo en casos extremos, en los que no podían hacerlo, llamaban a Harry para que les ayudara. Más que molesto Harry estaba encantado por ello, ya que, aunque él no lo admitía, le fascinaba pasar tiempo con Joan y había descubierto que ella llenaba un vacío extraño en él que no lograba llenar con nada.
-Es igual a su madre, a la persona con la que más le gusta estar es contigo- le había dicho un día Kevin a Harry en lo que le pareció al segundo medio en broma, aunque ahora que pensaba en ello, no estaba muy seguro de aquello.
En esos momentos lo único que Harry podía hacer era mirarla y sentir su pecho oprimido, como si no pudiera respirar. No podía dejar de pensar en el hecho de que aquella criatura tendría que crecer sin una figura paterna, y ella ni siquiera lo sabía.
Sé que no será lo mismo, pero prometo tratar de ser lo más cercano a un padre para ti pensó Harry mentalmente mientras la seguía arrullando. Estuvo así por largo rato, sólo mirándola dormir mientras pasaba el tiempo. Sólo cuando el reloj de abajo tocó tres campanadas fue que Harry se dio cuenta de la hora. Con mucho cuidado se levantó de la mecedora y puso a Joan con mucho cuidado en su cuna. La contempló por un rato más y luego salió del cuarto cerrando la puerta tras de sí en silencio, dirigiéndose a la alcoba de Hermione.
Abrió la puerta sin tratar de hacer mucho ruido. La oscuridad envolvía la habitación como un velo negro, sin poder permitirle ver algo en su interior. Convencido de que la persona adentro dormía, empezó a cerrar la puerta para irse cuando oyó una voz.
– ¿Harry? –sonó la voz temerosa de Hermione desde la penumbra.
– ¿Todavía estás despierta? –preguntó sorprendido entrando a la habitación y cerrándola tras de sí, dejando el cuarto en una tiniebla total.
–No… no puedo dormir –murmuró ella en voz baja. Harry logró guiarse por su voz hasta su cama y se sentó en el borde de ésta.
–Tienes que tratar –le dijo Harry suavemente mientras alcanzaba con una mano y la ponía en su pantorrilla.
–Es que… simplemente no puedo… –susurró Hermione con tristeza.
Harry suspiró, pero no dijo nada más.
–Oigo que lograste calmar a Joan –comentó Hermione lo más casual que pudo, pero su agotamiento se notaba hasta en su tono de voz.
–Sí, es más fácil ponerla a ella a dormir que a ti –dijo Harry tratando de alivianar el humor de su amiga. Incluso en la oscuridad casi podía ver su sonrisa.
–Harry… –dijo ella tímidamente luego de un tiempo en que ambos estuvieron en silencio.
– ¿Sí? –preguntó él.
– ¿Te importaría… quedarte conmigo esta noche? –dijo ella y parecía que forzara las palabras fuera de su boca. Harry permaneció callado.
– ¿Harry? –volvió a preguntar ella al no obtener respuesta alguna–. ¿Me oíste?
–Por supuesto –respondió el susodicho luego de salir de su ensimismamiento–. Estaré en la habitación de huéspedes.
–No… –dijo Hermione casi de inmediato, pendiendo una mano sobre la que él tenía sobre su pantorrilla–. Me refiero… A aquí, en mi cama… Conmigo… Me siento muy sola…
La última palabra sonó quebradiza, como si hubiera reprimido un sollozo. Harry sintió su corazón encogerse.
–Muy bien… –murmuró mientras se levantaba del borde de la cama y a ciegas caminaba un poco hacia delante–. Pero tendrás que correrte; yo duermo del lado derecho.
Hermione dejó escapar un sonido que parecía tanto como una ligera risa como un sollozo. Aun así se movió hacia el lado izquierdo y esperó a que Harry se acomodara en el otro lado.
–Está bien… –dijo Harry mientras se quitaba sus gafas y las ponía en la mesa del lado. Recostó su cabeza en la almohada e iba a cerrar sus ojos cuando sintió un brazo envolverlo y el peso de Hermione sobre su pecho. La joven enterró su cara en su blusa y Harry sintió al rato algo húmedo ahí. Dejando de un lado la incomodidad que sentía de aquella posición y aquella muestra de afecto, puso su brazo alrededor de Hermione y el otro lo puso con delicadeza sobre su cabeza.
–Duerme ahora –le dijo a Hermione con suavidad, pero al parecer ella ya estaba dormida. Por fin cerró sus ojos y pudo dormir una siesta tranquila y sin ningún disturbio.
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N/A: ¡¡¡Hola a todos!!! Bueno, espero que les haya gustado este capitulo y el rumbo que está tomando la historia, y lo hice más largo ;) Kevin es el esposo de Hermione, o era, por si no lo entendieron. Sólo tengo que decir muchísimas gracias a los reviews que recibí, son muy halagadores y me hicieron jejeje.
Y deseo decirle a Lilyem, que aunque esto me lo dijo en el primer capitulo xo yo con mi memoria lo olvidé (es bastante común en mí), que no he oído de aquel clan o pareja del Fénix (de nuevo, mi memoria…) xo si me dices donde encontrarlo estaré encantada de unirme…
Bueno, en realidad no tengo mucho más que decir, sólo que espero que hayan disfrutado este capitulo y como siempre que espero sus maravillosos (y no tan maravillosos para los que no les gustó) comentarios, así que déjenme un review diciéndome qué les pareció este capitulo y la historia en general.
Bueno, sin nada más que agregar, muchísimas gracias a: Pipa-Radcliffe, Karla Granger (espero que te haya ido bien en el viaje), Alesse Vane, Alba1, Ania-san, Lilyem, Ginger, angelyanu, AngelinaB, karen tatiana y Zeisse.
¡¡DEJEN REVIEW!!
