Naruto © Kishimoto Masashi. – Historia © DarkSky.
Nota: A.U. / U.A. 'n Angustia – Romance – Drama
.SasuSaku 'n NaruHina.
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••• FRENESí. •••
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2. – Unstanding Sadness. ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
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Inafrontable tristeza:
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- Si, Uchiha Sasuke. – Estaba segura, ese era el nombre y apellido, de quien le había salvado. Ese pelinegro detrás de su primo. Parpadeó varias veces antes de percatarse que se había quedado mirándolo sin disimulo. Desvió la mirada avergonzadamente, rodo los ojos nuevamente hacia él. – Se molestó. – Concluyó al verle fruncir el seño, mirándola incómodamente. – Joder, que vergüenza. Además que me salvó. – Pensó con inquietud, sonrió al haberse ocurrido algo. Dio unos pasos, intención de acercase al azabache.
El rubio no entendía que pasaba, a lo que pudo comprender era que, ellos dos ya se habían visto. – Sasuke… Sakura. ¿Ya se conocían? – Trató de indagar en tono inocente, observando alguna expresión fuera de lo común por parte de alguno de los dos, o por lo menos del azabache ya que, lo conocía mucho mejor a su prima. Posó su mirada hacia la peli rosa, su prima, vio como se acercaba al azabache con una tímida sonrisa. – Oh, mierda. Solo espero que no… ¡No!, no creo. – La idea que había aparecido en su mente, rápidamente la había desechado. No creía que su prima quien, viviría bajo el mismo techo sea como las otras.
- Gracias.
Alzó una ceja. Emitió un simple y frio monosílabo, la comenzó a inspeccionar fríamente. Suspiro cansino, no pudo evitar que la clásica idea pasara por su mente. – Otra más del Club. – Estaba totalmente convencido, además, ¿Por qué habría de darle las gracias?, no había nada que agradecer.
- ¿Por qué le agradeces, Sakura? – Preguntó curiosamente, mirando con dirección hacia la oji jade. Hizo un gesto.
Se avergonzó. El azabache se percató pero, el despistado rubio ni cuenta se dio. – ¡Tsk!, es algo sin importancia. – Argumentó el oji negro antes de salir y cerrar la puerta para dar privacidad al par de primos.
El rubio sonrió. – Bien, Sakura… Sobre mis tíos. – No quiso dar inicio el tema pero, tenía que. Tal vez no era tan inteligente, o a veces no se daba cuenta de las cosas pero, no era necesario ser suficientemente brillante para percatarse que a la peli rosa se le entristeció y bajo la mirada. Sonrió tristemente, respiró de manera profunda, se sentó al costado de su prima. Le tomó del hombro, mostrando total apoyo y suficiente confianza para que comenzara a desahogarse ya que, al parecer aun no lo había hecho totalmente. La miró, ella también. El asintió.
Había sido suficiente como para que un llanto se escuchara. Quejas, ruegos, pedidos, a quien sea, todo porque quería a sus padres de regreso. En su lloriqueo no se podía entender que era lo que exactamente lo que quería pero, el rubio que estaba cerca, pudo deducirlo.
Estaba pidiendo perdón a sus padres.
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- ¿Disculpándose dices? – Preguntó antes llevarse un vaso con leche fría a los labios con claras intenciones de bebérsela. Y así lo hizo, en frente del rubio.
- Exacto. – Murmuró, asintiendo. – ¡Oy! Teeme, ese vaso es mío. – Se quejó, tarde su reacción, el vaso estaba vacío. Una "x" hizo acto de presencia en su frente.
- Deja de hacer estupideces. – Aconsejó fríamente. Puso el vaso sobre la mesa, rodo su mirada por toda la habitación, juraría que aun podría escuchar el lloriqueo de la peli rosa.
- ¿Qué teeme, no escuchaste? – Comenzó a indagar el rubio. Era casi imposible, las disculpas de su prima hacia sus padres se escuchaba por toda la casa, afortunadamente, no tan escandalosa como para que los vecinos escucharan. Vio que el azabache negó ante la pregunta impuesta. – ¿Seguro? – Quiso asegurarse.
Frunció el seño. Si, si lo había escuchado todo, triste y lamentable pero, además, no quería dárselas de curioso. – No son mis problemas, tengo los míos propios por los cuales preocuparme. – Respondió hacia las preguntas del rubio con una mirada fría. Se paro inmediatamente de la silla. Busco con la mirada las escaleras para irse a su habitación, se encamino.
Sonrió de lado. – Si, teeme, también. Hasta mañana. – Le dijo burlándose. Escuchó un gruñido por parte del oji negro antes que desapareciera por el pasadizo después de las escaleras. – Se que si la escuchaste. – Se dijo, murmurando.
Su sonrisa se le borró. Camino con paso lento al sofá, pasó su mirada fijamente por la sala buscando el control de la televisión, y lo encontró. Prendió el aparato y apago la luz. Suspiró, paso su mano por la frente. Preocupado. Miro la hora, ya era tarde, y era hora en la que comenzaba el programa que veía todos días –cual el azabache no sabía que el miraba ese programa–. Sonrió nuevamente pero, esta vez, tristemente.
"Hay que tener una gran paciencia con las personas que han sufrido algunas clase de trauma,
Esto podría causar marcas en los pensamientos, comportamientos, sentimientos extremos por parte de las personas…"
Rió. – Esa vieja sí que es buena en esto. – Comentó observando a una rubia en la televisión. – Tsunade-baachan…
Susurró esas palabras con tristeza, comenzó a pestañear. En instantes quedo dormido… con la televisión prendida. Su mal habito.
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Había llorado toda la noche, se notaba en su deplorable y triste aspecto, pareciese que quisiese llorar por siempre. Bajaba las escaleras con total desgano, iba con dirección a la cocina. Se sonrojo levemente al percatarse que alguien se encontraba ahí, y no era precisamente su primo. – Buenos días. – Saludo cordialmente hacia el azabache que abría con pereza el refrigerador.
Giro a verla, la miro neutralmente. Volvió a echar la vista al refrigerador sin interés. – Hm. – Fue la respuesta al saludo mañanero de la peli rosa. Cogió la leche, un juego. Fue ahí cuando pudo percatarse claramente del rostro y animo de ella. – Hn. – Emitió. No pregunto nada al verla ahí sentada, mirando a través de la ventana. – De seguro espera al baka. – Fue su pensamiento.
Pareciese que miraba a la ventana pero, de soslayo lo miraba a él. Le recordaba a alguien, no podía recordar pero, estaba segura que lo había visto en algún lado.
- ¡Sakura! ¡Teeme!
La peli rosa dio un sobresalto por el susto, casi cayéndose de la silla.
El azabache, furioso, dejo caer la caja de leche y su vaso de jugo sobre el piso. – Mier… ¡Baka! ¡Mira lo que me hiciste hacer!
Negó decepcionadamente, queriéndose bromear al Uchiha. – Teeme, teeme, ¡No me eches la culpa de tus estupideces!
- ¡¿Uh?! ¿Mis estupideces dices? ¡Fue por tu culpa! – Dio un reclamo lleno de indignación. – ¡Tsk!, naciste idiota, y morirás idiota. – Murmuró el azabache cancinamente.
El rubio alcanzo a oírlo pero, la sonrisa no desaparecía del rostro del rubio, ni siquiera por el insulto ya mencionado del azabache. – ¡Adivinen! – Había ignorado completamente a su amigo. Giro a ver a los dos: la peli rosa, el azabache. Ninguno de los dos dio un claro indicio de querer aunque sea tratar de que querer pensar en que se trataba. – ¡Pero qué animo! – Exclamó con claro sarcasmo. Se calmó un poco pero, la sonrisa se alargo más. – Sakura, iras a la escuela conmigo y el teeme! – Avisó, sonriendo esperando respuesta alguna.
- ¿Uh? Escuela… – La nostalgia reclamó la mente de la peli rosa, profesores, escuela, el equipo… amigos. Ya hacía tiempo que no iba a una escuela, había permanecido en un internado hasta entonces, después del accidente que le cambio la vida. El sentimiento de arrepentimiento y vergüenza hacía temblar su frágil cuerpo. Tenía que regresar a estudiar de todas maneras pero, no pudo evitar el temor, todo nuevo seria desde ahora; comenzando con las personas con quienes viviría a partir de ahora, especialmente ese azabache de mirada tenebrosa. Solamente atinó a sonreír ante la propuesta de su primo, asintiendo; aparentando tranquilidad. – Gracias. – Agradeció, y con eso, se paró de su asiento y se encamino a su habitación.
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- ¿Tu prima?, no sabía que tenias una prima. – Alegó, re-leyendo los papeles alcanzados por el Uzumaki.
- Hahaha, si. – Rió inocentonamente. – ¿Y bien? La acepta, ¡¿verdad? 'ttebayo! – Estaba lleno de esperanzas.
Se puso a meditar, hizo una mueca. – No estoy seguro Naruto, sabes bien que no soy el director de esta institución. La verdadera me mataría por hacerme cargo de sus deberes.
Hizo unos mofletes, su rostro descuadro. – ¡¿Qué?! ¡Oy Ero-sensei que estás hablando! Esa vieja es más perezosa, mas bien, ¡gusto le daría que le hagas el trabajo a tiempo completo! – Se quejó, haciendo un escándalo que estaba comenzando a exasperar al reemplazante de la Directora por ese día.
- ¡Ya, entendí! – Gritó para imponer cierto respeto pero, lamentablemente… El rubio no conocía esa palabra.
- ¡No me grite Ero-sensei! – Reclamó apuntándole con el dedo índice.
- ¡Bien!, tu prima puede venir a esta escuela pero, ¡Lárgate! – Y dicho esto, apunto a la puerta: La salida.
El rubio agradeció satisfactoriamente, y con una sonrisa dejo el lugar.
- Maldito crio. – Murmuró, y dio una fuerte risa. – Si que me recuerdas a tu padre… y tu madre.
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- ¿Dónde demonios esta ese jodido cuchillo? – Se preguntó mientras buscaba el objeto por los cajones de la cocina. – No, no, no. – Decía mientras intentaba encontrar debajo de la mesa, por la cocina, cajones, alacenas. – Sabía que debíamos de comprar más de un miserable cuchillo. – Carraspeó a lo que maldijo por que cuando le era el turno de cocinar todo se perdía.
Echó un vistazo a la olla. – No, no se quemara por unos minutos que vaya a comprar un maldito cuchillo. – Pensó. Fue al armario de su habitación a coger un suéter ligero. Al salir, paso de regreso por el cuarto de la nueva inquilina, la prima del rubio. Pudo escuchar un llanto ahogado que, hizo detener sus pasos. Trató de auto-convencerse que el hecho era que, no son sus asuntos. La idea de proseguir su camino apareció, su intención de seguir paro nuevamente pero, esta vez, era por que escucho la voz de ella.
"Papa, mama, espérenme unos momentos".
No podía asegurar exactamente que quiso decir con ello pero, su corazón… o experiencia le decía que algo no estaba bien, o más bien, ella realmente no estaba del todo bien. Tomo lo perilla de la puerta, trago duro, tuvo la sensación que se arrepentiría, el pensamiento de dejar que ella siguiera llorando pero, algo también le decía que debería entrar a ese cuarto lo más pronto posible si es que no quería que algo triste pasara. Gruñó.
Giro la perilla, se percato que la puerta no estaba cerrada con seguro. La abrió… la dilatación en sus pupilas se presento, por unos segundos se sintió idiota por no reaccionar y hacer algo rápidamente en vez de quedarse ahí, parado. Sus labios temblaron, al poder expresar palabra alguna. Su cuerpo ya había comenzado a temblar por inercia, su cuerpo recordaba, su cuerpo temía al ver la sangre rodeándola. Dio unos pasos hacia atrás… fue ahí cuando ella se dio cuenta que el estaba ahí.
Ahí estaba el cuchillo, en su mano derecha. – Sa-Sasuke… -kun… – No paraba de llorar, lagrimas que no cesaban, su respiración entrecortada, titubeaba. – Ellos, mis padres… No quise. – Su mirada dilatada, se sentía fuera de sí. Soltó el cuchillo ensangrentado, la sangre resbalaba deliberadamente desde sus venas en su brazo izquierdo. – ¡Ah! – Dio un gritillo, sentía un nudo en la garganta, aun no había descargado lo que sentía, lo que la estaba carcomiendo poco a poco, la tristeza la consumía. – Due-Duele… - Realizó eso, el dolor la hacía regresar a la realidad y dejar de delirar en profunda decepción. – ¡Ugh! – Se volvió a quejar, así con su mano derecha tomo su sangrante brazo izquierdo. – Maldición… Ugh… ¿Sangre? – Se asusto, miro la sangre con horror. – ¡Sangre! ¡Ah! – Exclamó, sacudiendo su brazo por la fobia que en esos instantes sentía. – ¡No!
Las quejas de la peli rosa lo hicieron volver en sí. Aun temblando fue hacia ella, la observo con total frialdad. Se incorporó, salió corriendo de la habitación. La peli rosa solo pudo escucharle bajar las gradas.
Temió, se sintió sola nuevamente. Giró a ver su brazo… error. – ¡Ah!
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Introdujo la llave en el cerrojo, abrió la puerta contento. Sonrió, había traído Rammen, es como si el azabache hubiese cocinado la cena en vano; rio ante eso. – ¡Sakura, Teeme!, ¡Ya regrese! – No recibió nada como respuesta. La interrogante al saber donde se encontraban lo invadió. – ¡Auch! – Emitió en queja cuando sintió que le lanzaron un pañuelo. – ¿Quién demo—Sasuke? – Intentó reclamarle por su acción pero él le detuvo.
- Sube. – Fue corto y simple lo que dijo. Serio, comenzó a liderar el camino.
Sin preguntar ni dudar lo siguió. Su corazón se estaba estrujando al sentir que dirección estaban tomando, hacia donde estaban yendo. El azabache se paro frente a la puerta; este no entendió porque no le dejaba pasar. – ¿Qué pasa? – Pregunto ya temiendo que el oji negro estaba ido y lucia más frio de lo común.
- ¿Me mierda le paso a tu prima? – Al terminar la pregunta hizo un gesto de total desaprobación, haciendo una mueca decepcionada. Su mirada esta puesta sobre el rubio.
Se sintió con intimidación, se sentía culpable, como si el azabache lo estuviese culpando de algo que no había hecho. – ¿Porque la pregunta? – Se comenzó a temer lo peor. – ¿Qu-que le paso? – Indagó titubeante.
- Nada… aun. – Completó su respuesta. Sabiendo que eso no sería la última vez que sucediera y estaba seguro que tampoco había sido la primera vez que ella lo intentaba.
Alzó una ceja interrogante, porque no iba completamente al grano. – ¿Aun? – No le había gustado para nada la respuesta de su amigo, y al no poder entrar a la habitación de su prima lo atormentaba, sus manos sudaban, abrió los labios para hablar…
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El oji negro abrió la puerta lentamente, "Por fin" –pensó el rubio en tono preocupado.
La vio, tapada hasta el cuello con unas sabanas color rosa, adormilada. Miró con cierta duda algunos trapos, la escoba por la esquina del cuarto pero, le resto importancia a ello. Lo que era relevante era lo que pasaba con su prima pero, todo estaba en orden. – ¿Y?
El Uchiha camino con dirección a la peli rosa. Cogió con cuidado el borde de las sabanas que la cubrían, y la destapo; con precaución de no despertarla.
Su corazón se aceleró, no sabía si se desmayaría o… vomitaría. Pero algo le pasaría, por inercia ubicó sus manos hacia su nariz, y cubriendo parte de su boca. Sintió su estomago revolverse, salió corriendo de la habitación, con dirección al baño. – Ugh. – Fue el único sonido emitido por el que se pudo escuchar antes de que desapareciera por la habitación.
Con frialdad observó como su amigo iba con rapidez; no estaba acostumbrado a ver eso. – Hn. – Con su mano derecha cogió los cabellos rosados, bajando hasta las mejillas, dio leves palmaditas. – Ya… – Pensó, cuando la vio abrir los ojos.
- Uh… ¿Um? – Se talló los ojos. Su mirada se dilato, al darse cuenta que no tenía su ropa habitual, especialmente su polo de mangas largas. Se mordió el labio al percatarse de sus desnudos brazos, alzo la mirada. Ahí estaba el.
- ¿Cuántas veces te quisiste suicidar? – Sonó tan normal, como si pareciese que la pregunta fuera una casual. Miró sus brazos de la chica con desdén.
A juzgar por las cicatrices, se quiso suicidar muchas veces.
No respondió… solo agacho la cabeza, y nuevamente lloró en silencio.
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Disculpen la tardanza.
Dudas?, pregunten, porque creo que este capi me salio algo retorcido xD.
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Reviews, tomatazos, quejas ?
