Capitulo 3: "El Rompimiento"

Al día siguiente, después de desayunar me quede en el comedor mirando por la ventana, dentro de poco pasaríamos por debajo de las montañas que rodeaban el Capitolio.

La idea de tener que matar a Peeta ronda por mi cabeza incansablemente, martillando en lo más profundo de mi remordimiento.

No, no podría matarlo. Lo único que podía hacer era esperar a que en la Arena lo matara alguien más, pero, si ambos terminábamos como los finalistas. Cedería. No mataría de nuevo a alguien de mi distrito como hice con Cory.

A las 1 de la tarde ya estamos pasando por los túneles subterráneos que conducen dentro del Capitolio. Se me unen Haymitch, Effie y Peeta, y juntos observamos al Capitolio aparecer en su total esplendor.

He observado este lugar tantas veces que no me sorprende nada lo que veo, además, después de las veces que tuve que venir aquí por conciertos y para ser vendida. La imagen del Capitolio me produce más repelús que asombro.

Observo el rostro de Peeta deformarse con el asombro ante la gigantesca ciudad, supongo que hace cuatro años yo estaba igual.

Mientras pasamos los ciudadanos del Capitolio reconocen nuestro tren y empiezan a gritar y a saludar.

Pero, sinceramente, no estoy de humor para saludar a mis "fans". Pero Peeta al parecer si. Ya que se acerca a la ventana y comienza a saludar a los ciudadanos. Ellos le responden con entusiasmo. Pero después de un rato entramos en la plataforma y nos llevan donde nuestros estilistas.

Flavius, Venia y Octavia me reciben con su habitual parloteo, acerca del estado de mis cejas y rostro. Aunque, después de tantos años con ellos, ya me he insensibilizado ante el dolor de las depilaciones.

Gis se queda revoloteando a mi alrededor mientras me tumbo en la camilla.

Después de que le den un repaso a mi cuerpo y laven mi cabello y rostro. Me dejan sentada esperando por Cinna.

Cinna entra minutos después, se ve igual que siempre, con su delineador dorado y su cabello castaño claro. Nos abrazamos:

-¿Cómo te encuentras? –me pregunta.

-Bien… algo preocupada –respondo pensando en Benji.

-Todo estará bien, ¿Quieres ver tu traje para el desfile? –pregunta. Asiento y comienza a arreglarme.

Como tenia que trabajar rápidamente ya que no contaba con tanto tiempo como los otros estilistas, Cinna no habla mucho mientras me arregla. Termino vestido con un traje negro que se amolda al cuerpo, como una malla y unas botas negras hasta las rodillas. No tengo nada de maquillaje en el rostro, solo unos toquecitos de iluminador. Mi cabello esta peinado en la habitual trenza que suelo hacerme. Gis esta en mi hombro convertido en una mariposa de color negro.

-Tienes que ir a la plaza de los patrocinadores ahora, me quedare contigo hasta que sea hora de ir al establo –me dice Cinna mientras caminamos hacia los elevadores.

Subimos en el ascensor y Cinna presiona el botón que lleva a la primera planta, después de un tiempo en silencio me dice:

-El Presidente Snow ha decidido dar un cambio a tu relación con Finnick, el nos esta esperando en la primera planta. Tienen que salir discutiendo del lugar –

-¿Por qué? –

-El Presidente quiere que mañana Finnick haga oficial que ustedes dos terminaron, ya sabes, que tu decidiste cortar la relación para no herirlo si morías en los Juegos, para darle mas drama al espectáculo –

Asiento. La puerta del ascensor se abre y bajamos, Finnick nos esta esperando, lleva un sencillo traje azul marino. Por su rostro se ve que no esta muy contento.

-¿Lista? –me pregunta.

-¿Me tienes algún guion que deba aprender? No quiero pasarme de la raya con los insultos –le digo intentando aligerar el ambiente. El sonríe un poco y niega.

-Yo comenzare, sígueme el juego simplemente –

Cinna sale primero y después Finnick y yo caminamos hacia la entrada, Finnick abre la puerta mientras grita:

-¡No entiendo que es lo que intentas hacer, Katniss! –

-¡No me hagas esto mas difícil, Finnick! ¡Esto lo hago por que es lo mejor para ti…!-grito y los patrocinadores mas cercanos a la entrada se cayán abruptamente. Listo, rumor difundido.

Con falsas caras de enojo, Finnick y yo nos alejamos caminando hacia diferentes lugares.