Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen
Capítulo III
Los meses pasaron y la foto jamás llegó.
Esta vez, no hubo foto. Algo le decía que su hermano al fin había roto la tradición, eso le enfureció, pero no lo exteriorizo… Era un buen paciente y los buenos pacientes se portan bien y no arman lío.
-¿Comunicarse con su hermano? -El médico le miró sorprendido- Sabe que usted tiene prohibidas las llamadas.
-Pero usted no y hasta donde se, puedo hablar con mi abogado. -Sonrió- Soy loco, no idiota… Soy un loco muy listo. -Dijo con un dejo narcisista en la voz- Doctor, lo suficientemente listo como para notar que cambia varias pastillas… -El medico enmudeció- Tiene un negocio con el enfermero del turno nocturno, lo note. También note que me cambiaron un par de pastillas ¿Acaso creyó que no notaría el cambio? -Hizo una pausa- ¿A cuantos otros residentes le han cambiado las pastillas?
-Buen intento señor Gemini… Lo que está diciendo es una absoluta ridiculez.
-Por favor, doctor, llameme Aspros… -Dijo este como si nada- No me molesta que un colega me tutee.
-¿Colega?
-Jamás me retiraron el permiso para ejercer, dado que no hice ninguna mala praxis. -Informó con esa sonrisa que el otro había llegado a odiar. - Yo guardaré el secreto de tus negocios con el enfermero si me consigues una entrevista con mi hermano… Quiero saber como estan mis hijos.
-¿Porque tanto interés en ellos?
-Ellos son lo único bueno que hizo la idiota con la que me case. -Informó sereno- Digamos que las fotos me sirven de placebo y quiero saber por qué razón ya no recibo ninguna. -Sonrió nuevamente- ¿Tenemos un modesto acuerdo doctor? Yo guardo silencio sobre el ibuprofeno, en vez de ansiolítico, y usted logra concretar una corta visita con mi hermano.
Despacho.
Entre todos los datos que poseía, había uno que era el importante en ese momento. En caso de "emergencia comunicarse a:" Detrás de esas dos palabras y signo de puntuación continuaba el número dejado por el único pariente adulto que le quedaba al odioso hombre que tenía como paciente.
Como nota al pie, figuraba que el señor Defteros Said Gemini solicitaba solo ser informado sobre el estado de su hermano en caso de enfermedad terminal o fallecimiento.
En otras palabras menos elegantes, el sr. Defteros Gemini no quería tener ningún tipo de relación con su pariente en calidad de interno. Y si era posible, solo quería ser molestado en caso de muerte del mismo. Dejo salir un gruñido, algo le decía que el asesino que dormía tras la puerta 303 convencería a quien debía de investigar el suministro de narcóticos. El sujeto era un psicópata, eso lo tenía muy claro, pero en su calidad de paciente esquizofrénico y poseedor de una personalidad disociativa era imposible alojarlo en un penal común. En los 10 años que estaba a cargo del sujeto, jamás había visto manifestarse a ese ente que generaba el diagnóstico de trastorno de identidad disociativa.
Según lo que tenía entendido, por lo que había leído hacía tiempo atrás, los asesinatos no eran obra del doctor en psiquiatría Aspros Gemini. Según la pericia psiquiátrica, a la que fue sometido tras su arresto, las muertes de las mujeres era obra de la otra personalidad que se "encontraba" en algún lugar de la mente del hombre.
-Aunque si lo pienso fríamente, si he conocido a esa otra persona -Se prendió un cigarrillo, a pesar que estuviera prohibido fumar dentro del edificio necesitaba sentir el gusto a tabaco- es la que esboza esa sonrisa que tanto odio y la que me esta chantajeando en este momento.
Santorini, Grecia.
-Yo atiendo. -Saga fue corriendo al teléfono, recién volvían del psicólogo.
Había sido un mutuo acuerdo entre los tres tomar unas sesiones de terapia familiar. Aunque habían intentado hacer que nada había pasado, realmente fue complejo para los menores asumir la verdad de su vida. La verdad sobre su padre biológico y como había sido realmente la muerte de su madre. Defteros le había dicho que ella había fallecido por muerte súbita mientras dormía, algo tranquilo y no doloroso. Fue otro duro golpe para los menores cuando se enteraron, tras buscar el nombre que figuraba en el acta de nacimiento, el saber que había asesinado a su madre tras delatarlo con la policía.
Había sido otro gran golpe para ellos.
-¿El señor Defteros Gemini?
-Aguarde un momento. -Saga apoyo el teléfono en la mesada- Papá, tenes telefono -Grito en un tono moderado- ¿De parte de quien? -Interrogó, mientras escuchaba los pasos de su padre ir hacia él.
-Soy el doctor Garudis, atiendo al señor Aspros Gemini. -El pulso de Saga aumento cuando escucho el nombre.- llamó desde el hospital psiquiátrico de Esparta.
-¿Saga quien es? -El menor le tendió el teléfono a su padre.
-Del hospital, el psiquiátrico -Dijo en tono monocorde, Defteros se apresuró a quitarle el teléfono. Como si este de golpe fuera algo infeccioso que podría poner en peligro la vida de su hijo.
-¿Y? -la voz de Kanon le hizo ladear la cabeza, los menores estaban en la sala.
Claramente le habían estado esperando todo el tiempo ahí. Defteros temía que hubieran estado en su estudio, escuchando lo que hablaba con el psiquiatra. Temía que hubieran escuchado diciéndole al hombre que no quería ser molestado con nada que tuviera que ver con él, que desde su perspectiva su hermano no existía.
-Papá -Ahora era turno de Saga- ¿Por que llamaron?
-Él… quiere saber si estan bien -comienza a suavizar todo lo hablado- Al parecer se puso nervioso cuando no le mande la foto por sus 16 años.
-¿Se puso nervioso? -Kanon y Saga se miraron, no entienden la razón por la que él se preocupara por ellos.- ¿Ahora le venimos a preocupar? ¿Acaso no pensó en nosotros cuando mato a esas mujeres?
-Kanon… -Le reprendió Saga, aunque pensaba igual que su hermano. "Tal vez" a su padre le doliera las palabras, dado que a fin de cuentas se trataba de su hermano gemelo.
-Chicos, su padre era y sigue siendo una persona enferma. -Fue lo único que dijo, antes de acabar con la conversación- ¿Quieren ir a cenar al restaurante Nigeriano?
-Italiano. -Soltó Saga, entendiendo a la perfección que el tema sería más que seguro tratado con un psicólogo de por medio.
-¿Kanon? -El chico posó su mirada en su padre- ¿Cuál prefieres?
-El Italiano, llevamos toda la semana siendo fieles clientes del Nigeriano… Variemos un poco.
Hospital Psiquiátrico, Esparta, dos semanas después.
Desde la ventana de la sala común pudo verlo, estaba ahí, vio al médico y a él. Desde la lejania solo podía verlos, pero no entendia que decia. En ese momento odiaba la distancia entre ellos, pero el hecho de ver a su hermano se hacía una idea de que hablaban. Podría verlo y hacerse una idea muy clara con solo apreciarlo a la distancia. A fin de cuentas, eran gemelos..
NO LOS TENDRAS
Las palabras aparecieron en su cabeza cuando quiso saber en qué pensaba su hermano, Defteros estaba enclaustrado en su negativa a lo que fuera que se negara.
No pasó a visitarlo, pero si quien apareció fue el médico.
-¿Y?
-Su hermano, tiene compromisos por eso no se presenta en este momento…
-¿Y mis hijos?
-Están de pupilos en una escuela de Inglaterra, por esa razón no se presentaron con su hermano.
-Doctor, mis hijos no están de pupilos en ningún lado -Le observó de reojo- invente una mejor excusa ¿Que dijo realmente mi hermano?
-Que los chicos saben la verdad y no quieren conocerlo, eso fue lo que dijo.
-¿Se me permite una llamada?
-Sabe que no es posible…
-A mi abogado.
-Creo que sí… -Hizo una mueca- Esperá que consulto con el director de la institución.
-Doctor -Soltó una minúscula risa entre dientes- Ambos sabemos que miente, tengo derecho a llamar cuantas veces quiera a mi abogado- Su reflejo en el vidrio enrejado mostró una retorcida risa.- La razón por la que pone tantas excusas es que no quiere estar cerca mio por que le doy miedo -Se dio vuelta y le observó fijamente a los ojos- ¿No es así?
Atenas. Al mismo tiempo.
-¿A donde fue papá?
-No se.
-Tío Asmita… Nos aburrimos.
-Lean algo.
-Esta todo en Braille.
-Miren la tele.
-¿Cuál tele? -Los chicos se miraron, si había algo que jamás había existido en casa del mejor amigo de su padre eso era una televisión.
-Tío Asmita, tu no tienes televisión...
-Esta bien usen mi computadora, esta en mi despacho... -Los chicos sonrieron y se fueron al lugar donde el hombre tenía la computadora, pero sus rostros se desilusionaron cuando vieron el teclado también en Braille- Adoro cuando Def me los deja, son tan inocentes que les puedo hacer las bromas más simples.
Continuará.
