HOLA! HOLA! HOLA!
SE QUE ALGUNOS SE PREGUNTARAN ¿Por qué ME HE DEMORADO TODO ESTE TIEMPO? PUES BIEN, AHORA TENGO TRABAJO Y ESTOY ESTUDIANDO EN LA U, POR LO QUE NO ME DA TIEMPO. MI HERMANA ESTA FACINADA CON ESTA PAGINA ASI QUE LE DI MI CUENTA, CON LA CONDICION DE QUE YO TERMINARA AUNQUE SEA UNA HISTORIA ¡ESTA! ASI QUE LA SEGUIRE ESCRIBIENDO Y ELLA ESTA SUBIENDO LA OTRA "ENTRE EL AMOR Y EL ODIO". SOY CONCIENTE DE QUE BORRO ALGUNOS FICS, DIJO QUE QUERIA EMPEZAR DE NUEVO ASI QUE CONFIO EN SU TRABAJO.
ESPERO QUE ESTE CAP LES GUSTE! Y LOS DE MI HERMANA TAMBIEN.
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EL IDIOTA
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Abrí mis ojos al nuevo día, querido viernes. Tenía muchas cosas que hacer como…trabajar. Estaba cansada de hacer de asistente del dentista, no tenía otra opción ¿no?, de algo tenía que vivir. En la tarde me reuniría con mi hermana Kasumi para su extensa interrogación y charla motivadora sobre mi futuro. Estaba cansada, estaba harta de que se preocupara por mi vida, está bien, era mi hermana y la quería, pero sabia perfectamente que a mi nadie podía cambiarme porque en realidad, mi vida era buena. No tenia ataduras sentimentales con nadie, no tenia que dar cuentas de nada a nadie y definitivamente podía hacer lo que quisiera. Me coloque un pantalón de tela gris ajustado a mis piernas y revelaba mi tentador trasero, estaba satisfecha con mi cuerpo. Me ponía de lado mirando el reflejo en el espejo, la blusa era blanca, deje desabrochados algunos botones del inicio del cuello para dejar ver mi blanca piel.
Mire el reloj de la mesa de noche y me di cuenta de que era temprano aun, se suponía que entraba al trabajo a las 9:00 am y aun eran las 7:00 am, aprovecharía el tiempo para tomar un desayuno decente y como se debía para satisfacer a mi estómago. Salí del departamento tarareando una canción alegre mientras me dirigía a tomar el taxi que me llevaría a unas varias cuadras de donde es el consultorio de Komura. Camine cerca buscando una cafetería donde sirvieran buenos desayunos. Al localizar el lugar entre buscando directamente un asiento vacío, al parecer el lugar estaba lleno. Chasquee mi lengua al ver que todo estaba ocupado, tendría que buscar en otro sitio, justo antes de salir me llamaron:
-¡Akane! – arrugue mi entrecejo y volví la mirada hacia el interior. Vi a un hombre alzar su mano, sacudiéndola en el aire llamando mi atención. Esa cara ya me era familiar, ¡pero claro! El apuesto doctor.
Sonreí algo sorprendida al verlo vestido sin su bata de doctor, me acerque hacia su mesa, estaba solo. Me hiso un gesto con la mano para que tomara asiento y asi lo hice, aun no creyendo la situación en la que me encontraba.
-Que placer vernos de nuevo Akane - cruzo sus manos y las apoyo sobre la mesa, yo aún mantenía mis manos sobre mi regazo algo tímida - ¿Cómo está tu herida? – sonó algo preocupado, lo cual me hiso sonreír.
-sanando – señale con el dedo mi herida indicándole que estaba bien - ¿Qué hace aquí doctor? Su hospital queda lejos.
-Primero lo primero Akane, mi nombre es Shinossuke, doctor es cuando uso la bata – su risa me hiso entrar en confianza, no creía que el doctor…digo Shinossuke fuera tan sencillo -, trátame de "tu" no me gustan las formalidades.
Definitivamente no era lo que esperaba
-De acuerdo, Shinossuke ¿No trabajas hoy? – se me hiso un poco incomodo decirlo pero me acostumbrare.
-De hecho si, pero aun no es mi turno. Aproveche mi tiempo libre para tomar un desayuno tranquilamente –
-Ya somos dos – ambos sonreímos, sentí mis mejillas sonrojarse ante su mirada, me sentí estúpida.
-¿Dónde trabajas?, no espera – alzo la mano a la camarera haciendo que se acercara - ¿Qué quieres comer? Yo invito – me guiño el ojo. O era muy amable o estaba flirteando conmigo.
-he… un café y un sándwich está bien – Me maldije a mi misma por sonar nerviosa, pero que alguien a quien apenas conociste ayer y que te invite cordialmente el desayuno era motivo para sonrojarme.
-Dígame señor – la camarera rubia embosto su gran sonrisa hacia Shinossuke.
-Un sándwich y un café para la señorita – al parecer la profunda voz de Shinossuke abatió a la camelara o era por el frio. Pero claramente me di cuenta como su cuerpo se había estremecido, los vellos de su piel se habían erizado y su cuerpo se había estremecido.
-En-enseguida señor – la chica no se atrevió a mirarlo y salió de allí más rápido de lo que podía. Reí para mis adentros al ver las reacciones que Shinossuke provocaba en las chicas. Para mi suerte no sufría lo mismo, era inmune ante los encantos de los hombres.
-Bien Akane, ahora si, cuéntame ¿Dónde trabajas? Si es que se puede saber, claro – poso su barbilla sobre sus manos.
Sentía un poco de pena al revelarme mi miserable pero sustentable trabajo, pero ¿Qué importa? Acaso el iba a juzgarme. Me senté colocando correctamente mi espalda.
-Asistente de dentista – las palabras salieron sin vergüenza de mi boca. Mi conciencia pataleaba sobre el suelo avergonzada de la situación mientras me decía ¡Tonta! ¡Tonta! ¡Tonta!. Agache la mirada ya que era consciente de que me sonrojaba.
-Muchas bocas, es mucho mejor que lo mío – mi conciencia soltó un suspiro al ver que no lo tomaba tan mal.
-No lo creo – dije intentando no reir.
-No se te ve contenta ¿No te gusta tu trabajo? –
Medite por un momento, en realidad no me gustaba mi trabajo, pero no tenia otra opción. Alce la vista y vi la mirada curiosa de Shinossuke.
-No a todos nos gusta lo que hacemos –
Llego mi desayuno en ese momento. La camarera me miro con cara de: Que suertuda chica.
-Te tomo la palabra-
¿Acaso no le gustaba ser doctor?
-¿No le gusta su trabajo? –
-Claro que si, pero en realidad, me gustaría recorrer el mundo y ayudar a las personas que lo necesiten – vi en sus ojos algo de nostalgia. Su idea la vida me pareció de lo masa linda.
-¿Qué te detiene? –
-No lo se, pero se que algún día y espero que sea pronto, pueda cumplir mi sueño y recorrer todo Japón – ambos sonreímos.
-Espero que algún día lo hagas y me mandes fotos de todos los lugares que recorres –
-Quizá si, o quizá te lleve conmigo – me sonroje, entonces el soltó una carcajada -, tranquila es broma.
Desayunamos tranquilamente mientras conversábamos sobre trivialidades, sobre qué edad tenia, sobre mi primera mascota. Su comida favorita, su grupo favorito. En fin, un sin número de cosas. Salí de la cafetería directo a mi trabajo. Nos despedimos desde la puerta y él se subió a su auto.
Pase la mañana revisando bocas y ayudando a mi jefe con su trabajo. Nada fuera de lo normal. Una vez Salí me dirigí hacia la casa de mi hermana, quedaba un poco lejos, unos cuarenta minutos en autobús.
Al llegar me encontré con una nota en la puerta que decía "perdónanos Akane, El tío de Tofu murió hoy por la madrugada, tuvimos que salir a primera hora y no pude llamarte. Espero nos veamos cuando regrese"
Genial.
Ahora estaba estancada en la casa abandonada de mi hermana. Solté un suspiro, a pesar de todo, tenía muchas ganas de verla. Desde la muerte de nuestros padres ella siempre se preocupó por darme ánimos y siempre me apoyo en todo lo que necesitaba junto con mi tia. Ese día fue el día en que mi familia se quebrantó, ya no éramos nada. Si antes me sentía sola, ahora me siento peor. Dicen que la soledad no se llena así como así, pero yo trato de hacerlo. Extrañaba mucho a mis padres, los extrañaba de verdad.
Dios, tenía ganas de llorar. Pase mi mano por mi nariz, y seque rápidamente mis ojos. Necesitaba hacer algo, necesitaba distraerme. No quería pensar en nada doloroso, no justo hoy.
De repente mi celular comenzó a vibrar, tome la llamada.
-¿Diga? –
-Akane, buenas noticias. Mi mama se fue hoy en la mañana por algo que sucedió. Anoche salimos y conocí a un chico muy pero muy guapo y esta noche saldremos, el ira con un amigo así que necesito de tu ayuda – su voz sonaba como a de una adolescente dando brincos por todos lados.
No lo pensé dos veces, necesitaba distracción.
-Cuenta conmigo ¿Dónde nos vemos y a que hora? –
-Espera colega, ¿no quieres saber ni como se llama mi conquista? –
-Me enteraré hoy en la noche, dime donde nos vemos –
-De acuerdo, te pasaremos recogiendo. Su amigo al parecer ira después –
-Listo, entonces me arreglare –
Colgué aliviada, pero aun estaba entrando de nuevo en un estado de depresión –según mi psicólogo- hace unos años estuve en tratamiento psicológico. Después de lo que ocurrió con mi ex…
No quería recordarlo, sacudí la cabeza, respire hondo y me encamine a la parada de autobús.
Esa noche estaba mas que lista para salir. Me había puesto una falda blanca y una blusa rosada clara y mis tacones rosados claros, me daba un toque de dulzura. No me había maquillado mucho, recordé cuando alguien me había dicho que así me veía mas hermosa, desde ese entonces deje de maquillarme. Estaba en la sala moviendo mi pie impaciente. Ya quería irme, había pasado la tarde llena de ansiedad, no quería estar sola, después de recordar las cosas que me pasaron lo que menos quería era estar sola en ese departamento. El timbre sonó y baje rápidamente.
-Pero que chula estas – me silbo Kanna desde el auto. Sonreí y me subi atrás.
-Hola – salude.
-Akane, el es Ryoga Había, Ryoga ella es Akane Tendo – Nos dimos una mirada por el retrovisor, no era feo y era bien lindo como me lo había descrito Kanna.
-Un placer conocerte – dijo mostrando su mejor sonrisa.
-Igualmente – sonreí de medio lado.
Kanna se volteo del asiento del copiloto y comenzamos a conversar, preguntándome como estuvo mi día. No quise entrar en detalles así que le dije que solo había ido a trabajar y luego me quede en casa.
-¿Quieren ir a cenar chicas? – pregunto Ryoga sin mirarnos.
-Por mi esta bien – Dijo mi amiga sonriendo -¿Quieres comer Akane?
-En realidad, no tengo hambre, gracias –
-Tienes que comer algo, porque hoy pienso emborracharme – reprocho Kanna.
Me miro detenidamente, algo que me incómodo. Se inclinó y me observo más de cerca directo a mi frente, aun cargaba una curita pequeña y mi cerquillo lograba taparlo, pero no lo tapo de la vista de Kanna.
-¿Qué te paso? – inclino su cabeza hacia un lado tratando de ver bien.
-Un idiota casi me mata con su auto – Me tape mejor la evidencia.
-¿Qué? – Kanna abrió los ojos con sorpresa -, ¿Por qué no me lo contaste?
-No fue nada grave, el muy tonto hablaba por teléfono y no me vio –
-Valla eso si que es tener mala suerte. Yo le hubiera roto el parabrisas – comento Ryoga. Kanna y yo reímos.
-La verdad si hubiera estado menos mareada lo hubiera hecho –
-Es un idiota, pero mi amiga es como un roble, nada le hace daño ¿No es cierto? – me miro. Yo asentí con la cabeza, lo que no sabía ella era que por dentro estaba totalmente destruida.
-Bien, ya llegamos –
Nos bajamos del auto, entramos a un restaurante algo elegante, pero no tanto. Nos dirigimos a la mesa que quedaba a lado de la ventana, dándonos la vista de las calles. Me quede en silencio dejando que Kanna conquistara a su nueva cita, no era de las que hablaba mucho cuando conocía a alguien, no me consideraba tímida, solo era de las que analizaba a la persona antes de tratarlas.
De repente mi celular vibro, lo saque, era un número desconocido.
-¿Hola? –
-Hola Akane, soy Shinossuke – abrió mis ojos con sorpresa, no pude evitar sonrojarme.
-Eh…Hola ¿Cómo estás? ¿Cómo conseguiste mi número? –
Vi a Kanna y Ryoga que dejaron de hablar y me prestaron atención, fue incomodo.
-Bueno, fui tu doctor y tengo información sobre ti. Espero no te moleste – su voz sonaba algo tímida.
-No, no me molesta –
-Bueno, pues…llamaba para saber… bueno, si estabas ocupada esta noche, tal ves… tal vez te gustaría cenar. Tengo libre la noche –
No pude evitar sorprenderme ¿El doctor Shinossuke me estaba invitando a cenar? La verdad que no lo entendía y no quería detenerme a pensarlo.
-Yo…lo siento, ahora estoy con una amiga… - mordí mi labio inferior, esperando su respuesta.
Kanna me observo atentamente.
-Oh, lo siento no lo sabía. Bueno lamento haberte molestado –
Hubo un momento de silencio. No sabía que decirle, ¿quería salir con el? Me causaba confianza, y no lo sé, tal vez podríamos ser buenos amigos.
-Podemos salir otro día ¿Qué te parece? – cerré mis ojos con fuerza ¿Yo pidiéndole a un chico salir? Esto era algo del otro mundo.
-Claro me encantaría – escuche su risita al otro lado de la línea – Que te parece si te llamo cuando tenga un día libre y quedamos en ir a cenar –
-De acuerdo – me rasque el cuello, señal de que estaba algo dudosa.
-Bien, entonces que pases una linda velada con tu amiga. Recuerda que tienes que cuidarte –
-Si doctor – use mi tono de sarcasmo.
Soltó una risa que me hiso sonreír.
-Adiós Akane, nos vemos -
Colgué el teléfono y fue cuando Kanna soltó un respiro. Al parecer había estado conteniendo el aliento desde mi llamada.
-¿Quién era? – pregunto inmediatamente.
-Un amigo, bueno… es el doctor que me atendió el día del accidente –
-Valla Akane, si que eres una arrasadora cuando se trata de hombres – Dijo soltando una risa. Puse los ojos en blanco y no le hice caso.
-Diablos, ¿entonces no saldrás con mi amigo? - Ryoga me miro frunciendo el ceño, parecía un niño.
-Claro que saldremos. Con Shinossuke saldré otro día, además solo saldremos con tu amigo hoy, ningún día mas –
-Bueno, creo que me parece justo –
-Bueno y cuéntanos ¿Cómo es? – Kanna parecía encantada cuando me veía con algún chico. Siempre me decía que el día que me viera enamorada, ese día me llevaría a Londres. Lo cual lo hicimos una apuesta.
La cena paso muy entretenida, me hice amiga de Ryoga. Me caía muy bien y era la pareja ideal para Kanna, era divertido, alegre y despreocupado. Veía a Kanna suspirar de vez en cuando, cuando lo veía. Era lo malo en ella, se ilusionaba rápido con un chico. Siempre le trate de aconsejar que nunca espere nada de nadie, porque lo único que guardas de una relación son dolorosos recuerdos. Pero al parecer nunca seguía mis consejos.
Acabamos de cenar y Kanna se guindo del brazo de Ryoga. Subimos al auto y llegamos a la discoteca. No hicimos fila ya que Ryoga le pago al señor de la entrada y nos dejo pasar sin prestar atención a los reclamos de los demás.
Buscamos un lugar donde sentarnos. Ryoga se dirigió a buscar algo para tomar y había dicho que su amigo llegaría en cualquier momento.
-¿Qué te parece? – me dijo al oído Kanna por la música fuerte.
-No está nada mal ¿Cómo lo conociste? –
-En el restaurante, mi mamá hablaba por teléfono y me dirigí a la barra a tomar un coctel y lo conocí allí – su risa risueña adorno su cara.
-¿No conociste a su amigo? –
-No, pero ha de ser guapo como él. Mira y así podemos estar con chicos guapos y casarnos juntas –
solté una carcajada por la ocurrencia de Kanna ¿casarme? No gracias.
-Aquí traigo tequila – Ryoga se sentó junto a nosotras y coloco cuatro vasos pequeños y una botella grande de Tequila.
Kanna sonrió y froto sus manos mientras se acomodaba en su asiento. Yo fije mi vista en la multitud, la gente bailaba al son de la música, lenta y sensual. Algunas chicas se aferraban a su pareja y juntaban sus frentes esperando acabar con la distancia o incitándolos a besarlas. Algunas bailaban entre ellas y chicos de la barra observaban entretenidos mientras hablaban entre ellos.
-Ten Akane – Ryoga me sirvió un vaso.
Este era mi ambiente, lejos de los problemas, dejándome llevar por la música resonando por todos lados. Sonreí emocionada, tome el vaso y lo trague de un solo golpe.
-¡Wow, ella es de los míos! – Dijo Ryoga mientras reía – Iba a darte sal y limón pero veo que no los necesitas –
-Me gusta así – grite por la música.
Kanna soltó una risa y levanto su vaso.
-Nadie necesita limón y sal, vamos Ryoga, hasta el fondo – grito mi amiga emocionada.
-¡Esa es mi chica! – alzaron sus vasos juntos y bebieron de un golpe.
Kanna arrugo su rostro, y Ryoga saco su lengua. Los tres reímos y luego nos sirvió el segundo trago. La nueva conquista de Kanna se levantó de su asiento y saco su celular.
-¿Dónde estás viejo? – se tapó un oído y comenzó a buscar a alguien con la mirada.
Kanna emocionada me sirvió otro vaso de Tequila, si seguía sirviendo así de rápido la noche iba acabar temprano. Las dos brindamos y tomamos.
-¡Por fin llegas hermano! – Alce la vista para ver al amigo de Ryoga. Abrió la boca de la impresión al ver al idiota del auto frente a mí. Al parecer él también se impresiono al verme allí.
-Oh no, lo que me faltaba – murmure para mi misma mientras bajaba la mirada.
