Capitulos cortos¡ Seguimos¡ :D creo que mi segunda pareja favorita es Kristanna ,son tan absolutamente adorables¡


La seguridad se fue esfumando de su cuerpo conforme bajaba las escaleras, ignoro la extraña discusión que mantenían Tiana y Rapunzel respecto al debido uso de las cacerolas y se dirigio directo a la estancia. Lo encontró sentado junto al fuego, recargado sobre su fiel reno, afinando la pequeña guitarra que ella sabia le gustaba tocar por las noches, disfrutaba verlo tocar, algo en la delicada forma en que sus dedos se deslizaban por las cuerdas conseguía fascinarla; le parecio extraño que no empezara a cantar, por lo regular improvisaba canciones sobre lo mucho que detestaba a las multitudes o sobre la ineptitud de Sben para compartir las zanahorias, algunas veces lo escucho cantar sobre las pecas en su rostro ; casi sin pensarlo empezó a tararear sin decir nada en particular, el siguió tocando y ella siguió cantando hasta que fue inevitable que alguno se detuviera.

-gracias por acompañarnos princesa- murmuro Kristoff de cara al fuego – creí que seguiría evitándome- Pero no recibió respuesta alguna -Me acusas de no dirigirte la palabra y tu no puedes ni dar las buenas noches- refunfuño cansado

-Hola- se atrevió a decir con rapidez, se adentro en la estancia pero no tuvo el coraje para sentarse, por mucho que le doliera estaba acostumbrada a sentir miedo de aquellos a los que amaba- supuse… supuse que debíamos hablar – alcanzo a decir

-Tal vez – respondió cabizbajo – supongo que ayudaría un poco- básicamente no se habían dirigido la palabra desde que escaparon del castillo, el estaba demasiado molesto y ella demasiado ocupada cuidando de su hermana.

Kristoff dejo la pequeña guitarra a un lado y cruzo los brazos, esperando que ella empezara.

-no… no se ni que decir – balbuceo nerviosa, sus brazos temblaban demasiado, cada paso la llenaba de inseguridad, era un sentimiento demasiado familiar, ese que la había rodeado toda su infancia al tocar la puerta de su hermana, esas ganas de salir huyendo al ver a los sirvientes tapar los retratos, ese vacío que se formaba en su pecho cada vez que escuchaba la voz de cierto príncipe.

-No voy a lastimarte Anna, no tienes que temerme- dijo genuinamente asombrado

Y allí estaba el, dándole exactamente lo que necesitaba, lo que suplicaba tan ansiosamente, se sentó al lado del fuego, aun jugueteando con sus trenzas buscando las palabras correctas.

Perdona por decir que no eras mi novio- susurro entre dientes, una disculpa, pero no la que el esperaba.

Creo que es lo que menos importa ahora – contesto con cierta condescendencia aunque después utilizo un tono mucho mas rudo - ¿segura que a tus demás novios no les importa que estés aquí conmigo? –

¡Kristoff¡- suplico ella– no tengo ningún otro…- pero callo ante la mirada del chico, sus ojos cafés la atravesaron como cuchillas

¿Vas a explicarme que demonios paso con el príncipe Alí? ¿o voy a tener que golpearlo para enterarme?-

La chica sollozo un poco pero se mantuvo firme, Kristoff no sonaba tan molesto como supuso que estaría.

-lo de Alí – susurro nerviosa- no… no fue importante, no deberías preocuparte por ello-

- ¿ya tengo suficientes cosas por las que preocuparme cierto?- respondió con sarcasmo

Los ronquidos de Sben cortaban el silencio entre ambos

-solo fui amable con el – explico Anna – no, no creo haber hecho nada en particular…- jugaba nerviosa con sus manos mientras evitaba mirarlo - si note que estaba interesado en mi, es decir en Elsa–corrigió – era bastante persistente, supuse que le hacía un favor, realmente solo le sonreí un poco y acepte bailar con él en la gala quiero decir, que Elsa bailara con él en la gala-

-¿a que te refieres con que era persistente?- Anna no se explicaba como es que Kristoff estaba tan tranquilo

-pues… - pensó un momento – ya sabes, sonreía mucho, me buscaba, ¡me regalo unas joyas y chocolates¡ debería habérselos dado a Elsa ahora que lo pienso…- se esforzó por no seguir divagando, observo detenidamente su rostro, intentando adivinar lo que pensaba pero seguía con la misma expresión, los ojos fijos en el piso y los brazos fuertemente cruzados.

Otro largo silencio, Kristoff se esforzaba por encontrar las palabras correctas, los detalles del pequeño coqueteo de Anna con el príncipe de Agrava era la menor de sus preocupaciones y ciertamente no la razón de su enfado.

El perfume que usaste en el baile- susurro volteando hacia el fuego

Anna contuvo la respiración, intuía a lo que se refería

-t-t-engo muchos perfumes- tartamudeo, una inesperada sonrisa cruzo el rostro de Kristoff mientras negaba con la cabeza

-¿sabes? Una de las cosas que mas me gustan de ti es que no sabes mentir- se recargo sobre la pared, frotándose la cabeza con pereza – supongo que eso juega en mi contra, creo todo lo que me dices, jamás pregunto por lo que no me dices -

-Nunca quise lastimarte- se apresuro ella

-apestabas a rosas- dijo frotándose los ojos - ¿Era su colonia verdad?-

Ella se quedo en silencio, observándolo… no valia la pena intentar negarlo, sabía que sus explicaciones no servirían de nada.

-Lo siento- imaginó que estaría molesto, furioso; pero lo que alcanzo a ver en el solo se parecía a la melancolía. -No… no fue lo que estas pensando, el y yo realmente jamás..- continuo ella con voz apagada

-¿no fue lo que estoy pensando?- si quería verlo enojado estaba haciendo un buen trabajo- ¡¿lo que estoy pensado?¡ – Rio con ironía – créeme Anna que espero que no conozcas ni la mitad de las cosas en las que he pensado –

-Hans y yo solo bailamos la mayor parte del tiempo…- se apresuro con un leve rubor expandiéndose por sus mejillas. Tal vez si lo negaba lo suficiente los besos que le dio en el balcón conseguirían desaparecer de su memoria.

-¿se supone que eso me consuele? - exclamo furioso, por fin la ira contenida dentro de el tenía una forma de salir – solo bailaron – repitió mientras escupía al fuego

-No fue nada…- aseguro ella – te juro que no significo nada-

-no sueles hacer cosas que no signifiquen nada- hablo con voz firme, extrañamente seguro de si mismo, ella lo miro sin entender - ¡dios Anna¡ me siento tan estúpido- paso ambas manos por su cabello intentando suavizar lo áspero de sus palabras, no podía evitarlo, se sentía culpable de gritarle de esa forma – ¡debi haberlo sabido¡ debí golpearlo y correrlo del castillo el primer día que arribaron los barcos-

-¡te juro que ya no siento nada por el¡- grito la princesa con lagrimas en los ojos

-y yo te digo que no sabes mentir…- gruño el levantándose del suelo - ¿crees que no noto como te ruborizas cuando te habla? ¿crees que no me daba cuenta cuando lo buscabas en la multitud? ¿Qué no me mata por dentro la forma en que presionas los labios al decir su nombre? -

Los ojos de la princesa se abrieron por completo, no tenia palabras para aquellas acusaciones

-no quiero, no quiero volver a enamorarme de Hans – dijo después de un rato- tengo tanto miedo de que algo de verdad este mal conmigo, es decir- doblo las rodillas y las rodeo con sus brazos- estoy tan asustada – volteo a verlo con esos inmensos ojos azules, con esa mirada llena de ternura que podía quitarle el aliento – quiero estar contigo, quiero que solo seamos tu y yo en el mundo, quiero pasar el resto de mis días sintiendo lo que tu me haces sentir cuando me abrazas, por favor… -

¿Habia alguna criatura mas hermosa? No para Kristoff, no podía odiarla por mucho que lo intentara, sabía que era inocente… pero también sabía que podía ser egoísta, desconsiderada y terriblemente caprichosa. No le creía, por supuesto que no le creía, pero…

-No voy a dejarte Anna – respondió con voz ronca – no puedo- El rostro de la chica se ilumino – no me mires de esa forma- gruño

Se levanto de un salto y corrió hacia el, abrazándolo con un solo movimiento. Su cuerpo calido lo tomo por sorpresa, no esperaba la proximidad ni el cariño, suponía que Anna guardaría la distancia después de lo mucho que lo había lastimado, que intuiría que necesitaba tiempo y espacio para recuperarse. Para cuando se dio cuenta ya la estaba rodeando con sus brazos, para cuando pensó en detenerse ya estaba besando la comisura de sus labios.

La ansiedad se apodero de sus cuerpos, quería retenerla allí para siempre, quería sostenerla en sus brazos y llevársela lejos, tan solo pensarlo lo emocionaba, estaban tan lejos de Arendelle, todos los demás dormian, nadie los escucharía alejarse, ya no le interesaba la guerra, ni los reyes, ¡no le importaba ninguna de esas tonterías¡ solo la quería a ella.

Usualmente se detenía antes de perder el control de si mismo, se contenía lo mas que podía para evitar la cercanía, pero la duda hacían estragos con su temperamento, escuchaba la respiración agitada de Anna bajo su oído, sentía sus uñas clavadas en la espalda, beso las pecas en sus hombros, deslizo los dedos sobre el encaje de su vestido, sintió su dorso pegado al suyo, la necesitaba, necesitaba saber que se pertenecían el uno al otro, la besaba con la desesperación de un hombre un herido.

-Kristoff – susurro ella en un quejido, demasiado gutural y sofocado para permitirle pensar en otra cosa

Se detuvo de pronto, levanto las manos y retrocedió algunos pasos. La desgastada falda de segunda que usaba la chica se había rasgado hasta su rodilla, ¿o el la había roto? Anna lo miraba con un brillo especial en los ojos, con las mejillas sonrosadas y la respiración agitada .

-Tal vez – dijo sorprendiéndose de lo asperó en su voz- deberíamos - se aclaro la garganta buscando un poco mas de seguridad – deberíamos – ella le sonrió y eso basto para hacerlo callar

-ejem..- ambos saltaron al escuchar otra voz cercana a ellos – si necesitan una alcoba les juro que puedo arreglar una – exclamo Tiana con suspicacia rodando los ojos por el techo, cargaba un monton de platos mugrientos y una canasta con ropa sucia.

-¡no¡- exclamo Anna alisando su vestido, Kristoff se separo aun mas de ella y sostuvo sus brazos en alto.

Tyana río ante su reacción

-Es que necesito terminar de lavar esto y el agua esta justo aca…- río ligeramente avergonzada – si me dan unos quince minutos puedo despejar otra recamara y..-

-¡no¡ ¡no¡ ¡no¡- se apresuro el muchacho – la princesa ya se iba – dijo ruborizado

Anna sonreía nerviosa y camino rápidamente hacia las escaleras.

-¿eres una princesa?- se sorprendió Tyana arrugando la frente

-¿Qué?- gritaron ambos al mismo tiempo – no.. no .. no .. solo, solo es su forma de llamarme – invento Anna agitando las manos - ¿verdad amor?-

-no me llames amor- resongó el por lo bajo y ella lo miro sacudiendo la cabeza – mirándome asi no lograras convencerme de nada princesa –dijo recalcando la ultima

-Mirándote así puedo convencerte de muchas cosas - ¿Por qué era tan imprudente? ¿Por qué no podía mantenerse callada y feliz un maldito momento? Kristoff abrío la boca pero la indignación no le permitio seguir hablando

-Entonces… yo creo que mejor voy a dejar estas cosas para mañana- divago Tyana arrojando sus cacharros a una esquina y buscando algún lugar donde desaparecer

-a.. yo.. no.. no quise decir eso- balbuceo Anna – no me refería

-Si – contesto el cortante – yo se a lo que te referías – sus ojos arrojaban chispas – Buenas noches Anna –

-Kristoff escúchame yo…- corrió hacia el pero se detuvo al acercarse, siempre se olvidaba de lo grande que era.

La miraba con verdadero fuego en los ojos.

-Buenas noches Anna – repitió el con el mismo tono áspero

-Buenas noches – murmuro ella regresando sobre sus paso y subiendo la escalera.


Bueno, antes de que alguien diga nada, recordemos que Kristoff no sabe como pasaron las cosas, solo sabe lo que Anna le dijo y lo que escucho de Hans y podemos suponer que no le cree al principe, por lo que realmente no esta seguro de nada, ademas de que estan huyendo y considera que es mas importante su seguridad o algo por el estilo, el unico que esta seguro al 100% de que Anna y Hans tenian algo es Eugene, que los vio besandose un dia antes del baile y recordemos que no ha podido decirselo a Kristoff... aun.