AN/ Hola a todos! ^^ ¡Aquí viene otro capitulo! ¡Que disfrutéis de la lectura! xDD
CAPITULO 3 El sueño, 2ª Parte
-Reira! Reira! – los gritos se hicieron más persistentes y podía sentir el dolor en el brazo.
Abrió los ojos solo para ver la cara de Itachi a unos centímetros de la suya. Aun abrumada por la pesadilla se tiró a sus brazos y empezó a sollozar de nuevo. Soltando su brazo Itachi se quedó de piedra durante unos instantes. No sabía qué hacer en esta situación. Era la primera vez que le pasaba. Intentando controlar su rabia la abrazó con fuerza contra su cuerpo y se sentaron los dos en el sillón que antes ocupaba Reira. La sentó en su regazo y ella se hundió en su pecho llorando y sollozando incontroladamente.
Ella como él no podía calmarse aunque por motivos diferentes. Su sangre hervía de rabia por lo que había visto. Menos mal que los hombres que le hicieron esto ya estaban muertos por que en ese momento sentía como si pudiera aplastar montañas solo con la fuerza de su rabia. Estaba sopesando la posibilidad de volverlos a la vida solo para poder torturarlos a gusto hasta que quedase satisfecho, lo que probablemente no ocurriría nunca, dado el daño que le habían hecho a la chica que actualmente estaba temblando en sus brazos. Sintió como se elevaba el instinto protector hacia ella en su pecho.
Levantándose del sillón la llevó en brazos a su habitación y se tumbó en la cama aun abrazándola y arropándola con las sabanas. Ella aun seguía fuera de sí temblando y llorando. Sin saber que hacer la atrajo más cerca de sí y empezó a pasarle la mano por el pelo. No sabía cuánto tiempo había pasado pero cuando se dio cuenta ya había amanecido y Reira por fin se había tranquilizado.
-¿Estás mejor? – la preguntó intentando averiguar el terreno que pisaba. Ella asintió y después de un rato levanto la cabeza de su pecho para mirarle a la cara pero evitando sus ojos. Los suyos estaban rojos e hinchados por las lágrimas que había derramado.
-Gracias por despertarme de la pesadilla. – dijo tímidamente, avergonzada por su propia debilidad.
-¿No era solo una pesadilla, no es así? – ella se puso tensa en sus brazos. No estaba seguro si era porque no quería que supiera que era un recuerdo o por la rabia que teñía su voz. – Era un recuerdo de cuando eras pequeña. – ella intentó zafarse de su agarre pero le era imposible. La sujetaba con tanta fuerza que le dolía.
-No puedes saber lo que había soñado. Fue solo una pesadilla. – mintió.
-No fue solo una pesadilla. Lo vi todo. Y con todo quiero decir todo. No solo hasta que te despertaste. Cuando abriste los ojos me atrapaste en un genjutsu. – ella se quedó de piedra.
-¿Cómo dices?
-Me atrapaste con el "sharingan". – dijo enfatizando la última palabra.
Ella se quedó quieta un rato hasta que suspiró. Unos segundos después pudo ver como nuevas lagrimas llenaba sus ojos.
-Oye, no te preocupes, no estoy enfadado contigo por eso. – la aseguró rápidamente ya que no quería volver a verla llorar de nuevo. No quería sentir ese dolor en el pecho cuando la veía así.
-No es eso. Es solo que aun no puedo dejar de recordarlo. – Sentándose cómodamente en la cama volvió a abrazarla contra su pecho.
-Tranquila. – le dijo con vos sedosa. – Ya pasó.
-No quieres saber sobre mi sharingan? – le preguntó después de un rato cuando por fin se tranquilizó gracias a su presencia, sintiendo que podía confiar en él.
-Si quieres decírmelo. – lo dijo despreocupadamente aunque por dentro se moría de curiosidad. Estaba seguro de que había matado a todos de su clan aparte de Sasuke. No había dejado a nadie vivo. No es que estuviese orgulloso de ese hecho.
-Espero que no te dé un ataque cuando te diga que mi padre es Madara Uchiha. – Itachi se puso tenso de repente. Todas las funciones de su cerebro se pararon por un momento.
-¿Podrías repetirlo, por favor? – preguntó sin poder creerse lo que había oído.
-Estúpido. – le dijo. – Oíste bien. Aunque no es como si fuera orgullosa de ese hecho. Tampoco es como si tuviera una relación padre e hija con él.
-Siento interrumpirte, pero es imposible que seas su hija. – ella le miró con una ceja arqueada. – Quiero decir. No te pareces en nada a él. Y estoy seguro si fuera cierto que fueras su hija no te habría dejado sola sabiendo que posees la barrera de sangre además del sharingan.
-Últimas noticias. "Papá" se acordó de sus deberes como padre hace unos cuantos años cuando me volví jounin. Al parecer no tenía tiempo para criarme desde niña por eso me dejó con "mamá". – dijo haciendo el gesto de las comillas al decir la última palabra.
-¿Entonces porque no sabía nada de eso? – se preguntó en voz alta y ella se rió.
-Todos tenemos nuestros secretos. Y como ya sabrás Madara no es una persona sincera que digamos. Esta tan lleno de secretos y mentiras como un campo de abono, y me sorprende que se acuerda de todas las excusas para cada una de ellas.
-Aquí tienes razón. ¿Entonces, quien es tu madre?
-La mujer que me dio a luz es la esposa del señor feudal del país del agua. – Itachi silbó por lo bajo.
-¿Él sabe que ella es una ninja? – ella asintió.
-También sabe que le fue infiel. Por eso es que fui criada con las demás sirvientas. Tampoco es como si a "mama" le importase. Lo único que la importaba era poder quedarse con la posición que tenía.
Itachi sintió como dentro de su corazón crecía la admiración y el instinto protector hacia ella, además de otro sentimiento que a la vez le hacía sentirse inseguro y vulnerable pero a la vez fuerte. No podía entender como una chica tan fuerte y poderosa podía ser a la vez tan vulnerable.
-Antes dijiste que la gente te temía por el poder que llevas dentro. ¿A qué te refieres?
-Pensé que en los Akatsuki lo sabíais todo sobre los bijú y sus jinchúriki. – le dijo con mofa.
-¿Eres una jinchúriki? – la preguntó perplejo.
Era verdad que en los Akatsuki tenían mucha información sobre ellos pero siempre había una excepción. Hasta ahora nadie había sabido nada sobre le bijú de seis colas. Al parecer Madara quiso guardar esa información para sí mismo, ya que nunca había insistido en buscarla.
-Lo siento. Tuvo que ser difícil para ti. En la mayoría de los casos los jinchúriki no son bien vistos en la sociedad. Me asombra que pudiste llegar tan lejos por ti misma. – le dijo con admiración y ella se puso roja como un tomate.
Nunca antes había sido halagada de ese modo. No había nada halagador en lo que dijo, sin embargo proviniendo de un hombre como Itachi era algo digno de recordar. Levantando la mirada se topó con sus ojos oscuros posados sobre sus labios. Su corazón empezó a latir con más fuerza. Después de aquel fatídico incidente de hace cuatro años se juró a si misma que nunca volvería a posar los ojos sobre un hombre y que no dejaría que ninguno la atrajese de ningún modo. Fiel a su promesa había hecho sufrir a cualquiera que la mirase más de lo necesario o peor, que insinuara cualquier cosa. Sin embargo aquí estaba. Sentía como el calor recorría su cuerpo al sentir esa mirada suya llena de pasión. ¿Cuando fue que se volvió tan débil como para necesitar el apoyo de otras personas?
Itachi sin poder contenerse sujetó su cara entre sus manos y la miró a los ojos. Reira abrió los suyos de sorpresa al sentir sus manos en su cara. Pensó que un hombre como él nunca se fijaría en una mujer como ella porque mires por donde lo mires aun era una cría. Tenía tan solo dieciséis años mientras que él ya tenía veinte. Pero a pesar de eso pudo ver claramente el deseo y la vacilación en sus ojos, como si temiese hacerla enfadar y esperase su rechazo. Eso le lleno el corazón de ternura. Sin perder el contacto visual acercó su cara a la de él y le besó. Fue un beso muy tierno que a Itachi le pilló desprevenido. Había pensado que ella le rechazaría pero estaba aliviado de que no lo hiciera. Poco a poco el beso se hizo más apasionado y... (Aquí usáis vuestra imaginación! xDDDDDD A menos que a alguien le apetece escribir un lemon ^^En ese caso solo tenéis que avisarme y ya haremos algo al respecto ñ_ñ)
Empezaba a oscurecerse cuando por fin decidieron salir de la cama. El cuerpo de Reira aun estaba ruborizado y para Itachi no había nada más hermoso en el mundo. Ahora mismo ella era todo su mundo. Aunque lo triste era que sabía que esto no duraría mucho. Él ya estaba curado y pronto tendría que volver a la organización si no quería levantar sospechas. No quería involucrarla más do lo que ya lo había hecho. Nunca se perdonaría si algo le pasara. Suspirando pesadamente la abrazó por detrás escondiendo su cara en su suave pelo.
-Sé lo que estas pensando. – le dijo devolviéndole el abrazo.
-¿Sabes que eres la primera persona que sabe lo que pienso? – ella se rió.
-Me alegra saberlo. ¿Pero sabes qué? No tiene por qué ser así.
-No quiero que nadie más sepa lo que pienso. – ella sonrió otra vez haciendo que el corazón de Itachi latiera con más fuerza.
-No estaba hablando de eso. No tenemos que separarnos para siempre.
-¿Qué quieres decir? Sabes que Madara nunca lo permitiría, además que yo no permitiré que te unas a la organización. – le dijo muy serio, asustado de tan solo pensarlo. No permitiría que arruinase su vida por su culpa.
-Lo sé. Solo digo que nadie tiene por que saber lo nuestro. Sé que no nos veríamos por mucho tiempo pero siempre hay alguna oportunidad. Tú tienes tus misiones y yo tengo las mías. ¿Quién dijo que nunca coincidiríamos? Además..
-Ya sé a qué te refieres. Pero no quiero ponerte en peligro. No quiero que nada te pase.
-Creo que te has olvidado de la parte: "Soy la capitana de las fuerzas ANBU de mi villa", aparte de "Soy uno de los blancos de la organización Akatsuki ya que dentro de mi tengo sellada una de las bestias bijú mas fuertes que hay". – Itachi suspiró rendido. – No te preocupes. Puede que no lo parezca pero soy muy fuerte. No por nada soy la capitana de los ANBU. Luché con un montón de criminales del rango-S y salí ilesa de los encuentros. Además de que Nibi no dejaría que nada malo me ocurriese si está en su poder, aunque ahora mismo me este ignorando. – dijo con fastidio.
-¿Te refieres al bijú de seis colas? ¿Qué quieres decir con que te está ignorando? – la preguntó levantando una ceja.
-Lo que has oído. Unas semanas antes tuvimos un pequeño argumento y ahora mismo no nos hablamos mucho el uno al otro. Pero se nos pasara. De vez en cuando pasa. – dijo encogiéndose de hombros. Viendo la cara de Itachi con el asombro grabado en las facciones no pudo resistir burlarse un poco de él. Puso una cara ofendida. – ¿Qué? ¿Creías que no era capaz de controlar al bijú? Sucede que después de aquel día él y yo somos inseparables. Puedo manejar su poder con toda la facilidad cuando quiera.
-¿Estás diciendo todo esto en serio, no es así?
-Parece que no te lo crees. – le dijo un poco deprimida.
-No es eso. – la aseguró plantándole un beso en la frente. – Me hace feliz saber que puedes protegerte a ti misma y que quieres llegar tan lejos para poder verme. Simplemente siento que no te merezco.
-Eres un tonto si piensas así. Yo creo que por todo lo que hemos pasado y sacrificado los dos nos merecemos un poco de felicidad. – dijo haciendo un puchero. Era la primera vez que se sentía libre de expresar sus sentimientos enfrente de otra persona.
-Tienes razón. – le dijo abrazándola más fuerte recordando la injusticia que la había tocado y el abuso que había sufrido. - ¿Y bueno, conoces algún modo efectivo para poder comunicarnos sin levantar sospechas?
-Pensaba que tú conocías alguno. – dijo un poco avergonzada haciéndolo reír.
-De hecho sí. Sé de uno. Además de que es muy simple y seguro. Antes has dicho que Nibi tiene una extraña afinidad con los cuervos. Por eso pudiste encontrarme. Pasa que yo casi siempre uso a los cuervos para enviar mensajes. Si Nibi te ayuda serás capaz de convocarlos para que te sirvan. No necesitaras saber donde estoy. Los cuervos me encontraran por si solos. Además de que nadie podrá leer el mensaje que traen. – le dijo satisfecho y Reira suspiró.
-Creo que tendré un pequeño problemilla con eso. Como ya he mencionado antes, ahora mismo no nos hablamos. Al parecer tendré que esperar hasta que se nos pase la rabieta. – dijo decepcionada.
Los dos miraron hacia la ventana. Seguía lloviendo con fuerza y de vez en cuando un relámpago iluminaba la oscura noche. Suspirando Itachi se sentó en el sillón al lado de la chimenea jalando a Reira con él. Mañana tendría que irse si no quería que empezasen a buscarlo. Estaba seguro de que si pronto no aparecería Madara enviaría a Zetsu a investigarlo y no dudaba que el hombre planta le encontraría sin problemas.
-¿Tendrás que irte pronto, cierto?
-Es como si me leyeras la mente.
-Es fácil ver lo que piensas la mayoría de las veces. Al menos para mí. – le dijo mirándolo por encima del hombro y plantándole un dulce beso en los labios.
-Antes de irme quiero que sepas algunas cosas sobre los miembros de la organización para que puedas protegerte cuando te encuentres con ellos. – ella negó con la cabeza.
-No quiero que me digas nada sobre ellos. Ya tengo algo de información sobre algunos de ellos, no soy tan tonta como para ignorar una poderosa organización que tarde o temprano va a venir a por mí y no quiero que tengas que traicionarlos. Puede que sean una banda de criminales pero al fin y al cabo son tus compañeros. Buenos, malos, no importa. Así tendrán menos motivos para odiarte. – él se rió al oírla decir eso.
-Eres la única persona viva que se preocuparía por ello. Ninguno de ellos significa nada para mí y me importa un bledo lo que piensen sobre mí. Solo quiero que tú estés segura.
-Soy fuerte. Sabré protegerme. – le dijo sonriendo y sacándose el pequeño obre que colgaba de su cuello.
Itachi la miró confundido cuando se lo puso en el cuello. Era una pequeña esfera que dentro contenía algo parecido a un líquido que formaba remolinos rojos que estaban en constante movimiento como si tuvieran vida propia. En cuanto se lo puso sintió como un reconfortante calor empezó a propagarse por su cuerpo.
-¿Qué es? – la preguntó picado por la curiosidad.
-Es el chakra del Nibi. O más bien una parte de su cuerpo que produce chakra constantemente. Sé también como tú que tu sharingan te está volviendo ciego poco a poco. No pasara mucho antes de que te quedes ciego por completo y ya no podrás usar tus ojos. – él apartó la mirada cuando ella descubrió uno de sus miedos más grandes. – Por eso quiero que te quedes con esto. Esa esfera permite que el chakra se filtre en tu cuerpo reparando cualquier daño. Si te hieren en una batalla permite a tu cuerpo sanar más rápido. Si tienes una cicatriz poco a poco irá desapareciendo. Si usas tu sharingan evitará que te quedes ciego reparando incluso el daño que ya está hecho.
-¿Cómo puede ser posible? – la pregunto incrédulo de que algo tan pequeño podía hacer tales cosas y que se lo estaba regalando. Desde hace años que estaba tomando montones de drogas y otras medicaciones para prevenir su ceguera y mientras tanto esta pequeña esfera contenía el poder de curarlo sin hacer nada más que llevarlo. El destino era una cosa retorcida.
-Los bijús son seres muy poderosos, como ya sabes. La mayoría de ellos posee el poder de curar heridas de sus jinchúriki casi instantáneamente. Nibi no es la excepción.
-¿Pero porque me lo estas regalando? Apenas nos conocemos pero confías en mí como si fuéramos amigos de toda la vida. ¿Cómo sabes que no quiero aprovecharme de ti y de tu bondad?- la preguntó aun perplejo por toda la confianza y las libertades que le ha dado.
-Primero, porque confió en ti y segundo porque tu no querías que nadie te encontrara.
-¿A qué te refieres?
-Cuando te encontré en el bosque estabas fuertemente protegido por la barrera que pusiste a tu alrededor, lo que claramente indicaba que no querías que nadie te encontrase, incluso yo. Nunca te encontraría si no fuera por Nibi. Él tiene una extraña afinidad a los cuervos y me avisó de tu presencia. Y confió en ti porque sé que tanto como todos del clan Uchiha valoras tu orgullo por encima de todo, por consiguiente la conclusión de que nunca te rebajarías tanto para engañarme. Y ese obre demuestra la confianza que te tengo. Mientras lo lleves nadie podrá sentirlo, pensaran que es una parte de ti además de que podrás sentir si algo me pasa. El chakra del obre, el del Nibi y el mío están conectados. Si algo me pasara el chakra se agitaría...
-Haciendo que me preocupe. – acabó por ella con una sonrisa. – Pero a la vez podré saber cómo te sientes.
-¿Eh?
-No sé si te has dado cuenta pero cada vez que te alteras o te preocupa algo tu chakra cambia la frecuencia de las ondas. Si estas feliz las ondas aumentan la velocidad, si estas preocupada o triste se ralentizan. – poco a poco su sonrisa fue desapareciendo. – No sé si podré aguantar no verte durante mucho tiempo y aun mas saber que estas triste o alterada sin poder estar a tu lado para consolarte.
Itachi busco desesperadamente sus labios y la beso con todo lo que tenía. Reira era la primera persona que conocía, que se mantenía tan firme después de todo lo que sufrió y no se dejó llevar por la amargura. Puede que sea reservada con las personas pero seguía protegiéndolas y creyendo en ellas aun si no se lo merecían. Queriendo estar más cerca de ella la apretó aun más fuerte contra sí. Rompieron el beso para tomar aire. Reira se acurrucó contra su pecho escondiendo la cara contra su cuello e inhalando su aroma. Sabía que pronto tendrían que separarse y que probablemente ni siquiera se despedirían. Pero lo entendía. Les sería difícil mantener una relación pero estaba segura que juntos podrían aguantarlo todo. Se mantuvo despierta todo lo que podía hasta que su cansado cuerpo la traicionó y se quedó dormida.
