Capitulo 3

Tan solo un amanecer más.

Naoko qué bueno que te veo. ¿Ha vuelto a escapar la paciente del cuarto 334?

No Doctor… el único problema es que no quería comer. No quería…tuve que decirle que lo mandaría llamar. Parece que esto funciono, pues comenzó a comer casi al instante.

Cualquier problema que tengan con ella… dile que me notificaras. En estos momentos tengo cero tolerancia con esa paciente. Durante la rutina matutina descubrí que no se estaba tomando su medicamento. Naoko siempre estén al pendiente de eso por favor. No dudo y haya más pacientes como ella. Por el momento yo le llevare el medicamento mañana y el día que sea dada de alta.

Bueno le alegrara saber que mañana será dada de alta –anuncio Sasuke –

Pensé que me daría más alegría…

Tantas veces suplico que la dejáramos marcharse… esperaba otra reacción. –aseguro mientras revisaba la herida antes de vendarla de nuevo. –

Aun deseo irme…es solo que creo que será un tanto difícil no verlo ya todos los días. –la expresión de Sasuke se tenso –gracias por ser paciente conmigo. –al ver la seriedad con la que el pelinegro la veía, sonrió un poco –En verdad creo que lo voy a extrañar. Supongo que así es como funciona el primer amor. No importa desde que ángulo lo vea… las piezas nunca encajaran. Usted no es para mí. Por una parte no sería ético. Y la otra… escuche que va a casarse. Así que enamorarme con libertad de usted es totalmente imposible. –Sasuke seguía atónito. De ser una paciente rebelde y molesta… a confesarle su sentir era un giro completamente inesperado. Nunca antes le había ocurrido algo similar. Ni siquiera cuando era obvio que las pacientes coqueteaban con él. Hasta la fecha la paciente Haruno había sido la única. La única en dar una confesión. La situación finalmente comenzaba a irritarlo y ya no sabía ni por qué. –Ya que no podre tenerlo… al menos me alegra saber que quizás algún día podre trabajar con usted en este hospital.

Le voy a pedir que de por terminada esta confesión. No me interesa. A decir verdad me parece bastante estúpido que desee trabajar en este lugar solo porque yo estaré aquí. Para trabajar en un hospital como este necesita vocación… y dudo que la tenga. Menos cuando juega con su salud de manera irresponsable. Venir a este lugar por mí… nunca había escuchado semejante idiotez.

¿Quién dice que vendré solo por usted? Nunca haría algo como eso…me alegra que Tsunade sensei no le haya contado nada sobre mi vida personal… en fin gracias doctor… mañana vendrán mis padres a recogerme. Ya se puede retirar. No tengo ninguna molestia. –la chica se recostó y le dio la espalda. Sasuke por su parte se dijo así mismo que esa chica en verdad no tenía seriedad. Confesarle sus sentimientos y molestarse un minuto después… de pronto carecía coherencia. Sin decirle nada también inicio su retirada, pero la voz de la chica lo detuvo –Por favor que sea el doctor Aburame quien me dé de alta. Lo agradecería mucho. –ante la extraña petición, se quedo inmóvil unos segundos. Abrió la puerta con dificultad. Al menos la situación no se había tornado mas complicada, pues la chica había puesto el freno ella misma.

A lo lejos la observaba caminando con su familia. Y con ellos iba ese chico rubio que había ido a visitarla. Junto a ellos también caminaba el doctor Aburame. Molesto o no, Tsunade le había pedido la noche anterior que siguiera atendiéndola. La chica tendría que ir cada quince días a recoger su medicamento y al monitoreo. Un paciente menos que visitar a diario. Solo de vez en vez.

Los primeros quince días pasaron demasiado rápido desde de la última vez que la había visto. A penas y si la había reconocido. No porque se viera diferente. Tan solo porque era la primera vez que la veía con ropa normal. Llevaba un pantalón ajustado de color blanco. Una blusa de tirantes amarilla y unos tenis rosados.

Veo que no trae puesto el sostén post cirugía. Le recuerdo que la doctora Shizune le había recomendado utilizarlo al menos tres semanas.

Si lo utilizo… solo que no quise ponérmelo el día de hoy. Aun me lastima un poco levantar mi brazo para ajustarlo.

Ahorita veremos eso… por lo pronto necesito que vaya y se ponga la bata. –una vez sentada en la camilla prosiguió a revisarla. Abriendo la bata por enfrente retiro la venda y comenzó a palpar el seno. –esta sanando muy bien… ya no necesita utilizar una venda. Cubrir la herida con la gasa bastara. Es normal que aun sienta dolor. Que el tejido del exterior sane mas rápido no quiere decir que el interno no lo esté haciendo. Es un proceso lento, pero es joven así que dentro de poco no será problema. Podría prescribirle algo para el dolor…

No, estoy bien. Preferiría no tomar nada más que el tratamiento…más que dolor supongo que es incomodo.

¿Ha tenido alguna otra reacción al medicamento? Las nauseas ¿Han continuado?

No desde que bajo la dosis… creo que en parte también seguir el plan alimenticio del nutriólogo me ha ayudado.

Le daré la receta para que pueda recoger el medicamento de las próximas dos semanas y…

Doctor hay algo de lo que quiero hablarle –

Con que no sea otra confesión amorosa puede decirme lo que quiera –se había arrepentido de decirle tal cosa. En realidad pensó que solo había sido un pensamiento. Pero al ver la reacción de la chica supo que había dicho las palabras en voz alta. –

Es precisamente algo relacionado. Quiero cambiar de doctor.

¿Cómo? –pregunto algo sorprendido –

Si… me preguntaba si sería posible pasar mi caso al departamento de ginecología. Bueno es solo algo que estoy considerando.

Yo tome su caso a petición de la doctora Tsunade. La doctora Shizune es muy capaz… no veo problema alguno, pero ¿está segura?

Lo pensare… se lo diré la próxima vez que venga a consulta.

Ya habían pasado tres semanas desde que le había preguntado si podía cambiar de doctor. No la había visto en ese tiempo porque había estado muy ocupado. Había sido el doctor Aburame quien había atendido las consultas. Revisando la agenda se dio cuenta que en un par de días tenía otra consulta. Esta vez sí podría atenderla. Le había dicho que estaba considerando cambiar de doctor. Pero al doctor Aburame no le había hecho el mismo comentario. A pesar de tal anuncio aun no pedía ni cambio ni transferencia oficial. No había iniciado ningún tipo de papeleo. Quizás solo había hablado por hablar. O quizás había decidido quedarse ya que era la única forma de verlo. Le parecía algo tonto y al mismo tiempo divertido. Nunca había entendido muy bien el proceso de sentir atracción por otra persona. Físicamente quizás si… pero emocionalmente nada. Le parecía que era algo extremadamente complejo. Pobre chica… que solo estaba enamorada de una idea. Nada de lo que sentía era real.

Senpai ¿está listo para esta noche? –le pregunto uno de los nuevos internos, sacándolo de su mundo. Todos bajaron del taxi. –

Si hay cerveza… creo que sí.

Pero hubo cambio de planes Senpai… no es un bar regular. Al menos no del tipo que usted imagina –

¿Por qué vinimos a este lugar? –pregunto con algo de seriedad al ver que era un lugar para ver a las chicas bailar –

Para celebrar que pronto dejara de ser soltero y que todos tenemos libre el día de mañana. Antes de que se eche la soga al cuello pensamos que debía celebrar.

Aun no me he casado…ni comprometido… al menos no de manera oficial.

Pero escuchamos que estaba planeando pedir su mano pronto.

Si así es. Pero aun así nada es concreto… bien podría rechazarme.

Los chicos no lo habían notado pues habían bebido sin parar desde que habían llegado, pero su Senpai parecía aburrido. De vez en vez miraba a las chicas, pero no por más de cinco segundos. A decir verdad no le llamaban mucho la atención. Intentaba verse amigable, pero solo por compromiso. –

¡Senpaiiiii! Brindemos por usted… para celebrar entre todos le hemos pagado uno de los privados. Incluso el doctor Aburame coopero… a no puede escucharnos… Aburame Senpai se ha quedado dormido sobre la mesa –

Pues malgastaron su dinero… no pienso ir. –aseguro dándole otro sorbo a la bebida. Sabía que no estaba alcoholizado… pero sobrio tampoco. –

Senpai…pero ya lo hemos pagado y es nuestro salario. Es para demostrar nuestro aprecio por todo lo que nos ha enseñado.

Debería de darles vergüenza… aunque no estoy comprometido…les recuerdo que no soy soltero.

Les dije que no entraría –hablo el doctor Aburame aun recostado sobre la mesa. –Me deben dinero –

¿Así que era una apuesta? –el pelinegro se rió – creí que me respetaban. Pero sabes… mí estimado Aburame… después de todo siento ganas de hacerte perder dinero.

¡Ehhhhh! –gritaron todos al unísono. –Senpai nos ha salvado. Senpai solo recuerde que no puede tocar a las chicas a menos que ellas se lo permitan. Pero ellas pueden tocarlo si lo desean. –

Si como sea –respondió con algo de fastidio, pues aun no estaba muy convencido de seguirle el juego a sus compañeros. El cuarto era bastante pequeño. Solo un sillón y una cama ¿Qué clase de tontería habían pagado? –por alguna extraña razón nadie llegaba. Algo exasperado comenzó a pensar en uno de sus pacientes. Todo el día había estado dándole vueltas al caso. El cáncer se había expandido en gran parte del intestino delgado. Y aunado a eso tenía una falla cardiaca y sufría de la presión alta. Temía que el anestésico desequilibrara su presión. Lo más conveniente sería operar en cuanto antes. Pero debía estar preparado a que se complicaran las cosas –justo en ese momento las puertas se abrieron. Ante él se presento una chica de piel blancuzca y piernas muy largas. Llevaba un negligé de un color muy parecido a su piel. Su perfil le pareció atractivo, mas aun así era difícil distinguir sus facciones, pues lo que seguramente era una peluca de color azul eléctrico le cubría gran parte de su cara. Al verla moviéndose y bailando no podía negar que era bastante atractiva. Sus caderas y piernas eran lo suficientemente sinuosas para generar uno que otro pensamiento indecente. Sin embargo, por otra parte la situación también le parecía algo aburrida. Ya que entre los pensamientos indecorosos que le venían a la mente había otros irrumpiendo su cabeza. Pensaba en el concepto del consentimiento. Lo que le habían advertido. Tocarla solo si ella lo permite… sus caderas de lado a lado y él preguntándose si la chica solo bailaba por el dinero. ¿O, también disfrutaría su profesión? Cualquiera de las respuestas eran validas. Tanto si solo era el dinero u ambos. Dinero y amor a la profesión.

Quizás era inútil pensar en esos detalles mas aun así tales pensamientos lo distraían. Tanto que ya no veía ni a la chica ni a sus movimientos. Lo único que logro sacarlo de su mente divagante fue sentir que la chica se le sentaba sobre el regazo. Teniéndola ahí se dio cuenta de lo pequeña que era su cintura. Le habían dicho que no podía tocarla sin su permiso y tal comentario se le había hecho absurdo. Pero ahora lo entendía. No pensó que sentiría esa sensación. Querer correr las yemas de sus dedos por esa cintura provocadora. Aun así no quedo más remedio que contenerse. Más era difícil. Y aun más cuando ella se acercaba cada vez más. Rozando sus senos con su pecho mientras seguía moviéndose seductoramente sobre él. Mas y mas cerca hasta que inesperadamente lo beso. Sintiendo como su lengua abría camino hacia su boca, llevo una de sus manos a su cintura y la apretó por inercia. Mientras le correspondía el beso cayó en cuenta de que besaba a alguien cuyo rostro no había visto. Sintiendo que la chica bajaba sus caderas para sentarse por completo sobre él, llevo su otra mano a su cuello. Siguiendo su instinto una de sus manos se hizo camino hacia uno de sus senos. La chica reacciono de inmediato al sentir el contacto y dejo de besarlo. Recordó lo que le habían dicho sobre no tocarla. Supuso que por eso la chica había dejado de besarlo. Finalmente se enfoco en su rostro. Sus ojos y cejas enmarcaron grande sorpresa al reconocer la voz que le hablo–.

¿Quiere que vayamos a otro lugar mas privado Uchiha sensei? –la chica se movió un poco y lo miro a los ojos. Se hizo el flequillo de la peluca a un lado, permitiendo que sus ojos fueran mejor apreciados. Esa voz y esos ojos verdes…

¿Señorita Haruno?

Sensei… -escucharla hablando de nuevo lo hizo reaccionar. Haciéndola a un lado sin mucha delicadeza, se puso de pie. Camino hacia la puerta pero la chica se le atravesó, impidiéndole salir. –

Le pido me deje salir.

Creí que se estaba divirtiendo…

Eso era antes de saber que eras mi paciente…

Fuera del hospital no soy su paciente…

No le juzgare por estar en un lugar como este, pero me lo crea o no… para mí no es ético… así que con permiso.

Uchiha-san… en verdad no es problema para mí si usted tiene sexo conmigo…

¿Estás escuchando lo que dices? –esta vez su tono de voz sonó mas severo – ¿saben tus padres que trabajas en un lugar como este? ¿Para esto querías salir del hospital? Insisto en que no te juzgare por tu vida personal o laboral, pero no entiendo cual es la necesidad si tu familia tiene dinero. Aun no te has recuperado…

¿En verdad solo puede pensar en mi salud en estos momentos? ¿Aun viéndome así? Sensei… tengo mis razones para estar en este lugar…y tengo varias razones por las cuales quiero dormir contigo –la chica de nuevo se le acerco, pero fue inútil. Sasuke se veía determinado. Tan pronto había descubierto que era ella, todo deseo de tocarla se esfumo. Lo que le decía era cierto. En esos momentos la veía de nuevo como una paciente. Al sentir el rechazo, la chica suspiro. –lo siento Uchiha sensei. Perdone mi imprudencia. Por favor siga disfrutando la noche… yo me retiro. La chica abandono la habitación. Sasuke tardo unos minutos en procesar lo que había pasado.

Al salir al pasillo comenzó a caminar a donde estaban sus colegas, pero antes de llegar a ellos de nuevo se topo con Sakura. Esta se había quitado la peluca y parecía estar esperando a alguien. Le pareció verla secarse los ojos. ¿Estaría llorando o solo sería la lluvia? Un hombre vestido de negro y con el aspecto de ser guardaespaldas, se paro junto a ella y la cubrió con un paraguas. La escolto hacia el carro y desaparecieron casi de inmediato. Se sentía confundido. No podía pensar con claridad. De pronto se sentía fuera de sí, pues el enojo había desaparecido mas rápido de lo que pensó.

¡Senpai! Rápido ven y danos los detalles –grito uno de los internos. La mesa que ocupaban ya estaba rodeada de chicas. No haciéndole mucho caso a su compañero, se sentó y permitió que una de las chicas le sirviera un whisky. En esos momentos necesitaba un par de bebidas. Parte de él quería indagar sobre su paciente, pero no estaba muy seguro de cómo hacerlo. Para su fortuna una de las chicas se le acerco seductoramente a servirle más whisky.

¿Cómo estuvo el baile? ¿Fue de su agrado Sensei? –pregunto tras echarle algo de agua mineral a su bebida. Sasuke lo tomo como una oportunidad. Percatándose de que sus compañeros estaban idiotizados con las demás chicas, no dudo en responderle. –

No sabría cómo calificarlo, pues debo admitir que fue algo extraño.

Fue la chica no es así ¿Muy tímida?...lo lamento… en realidad era yo quien debía estar en su lugar…

No… para nada fue tímida –Sasuke interrumpió algo arrepentido, pues pudo darse cuenta que lo que iba a decirle parecía importante. Solo quedaba esperar que la chica continuara a pesar de la interrupción. –

Ahh… ya veo… entonces ¿Cuál fue el problema?

En realidad… digamos que…

Ah ya entiendo... fue bastante provocativa… trato de seducirlo ¿no es así sensei? –la chica le susurro junto al oído para que nadie los escuchara. –

La rechace…

Lo sabia… sabia que esto pasaría… se lo advertí. –Sasuke la miro extrañado y de nuevo confundido –le dije que sensei seguramente estaba interesado en mujeres un poco mas maduras. Con mas experiencia… pero ella insistió. Y yo como conozco su situación… pues quise ser amable.

¿Situación? –Sasuke se pregunto si se refería al diagnostico que el mismo le había dado unos dos meses atrás – ¿trabaja aquí todas las noches? –pregunto un tanto preocupado, pues también comenzó a preguntarse si en verdad seguía tomando su tratamiento.

¡Ah no! Ella no trabaja aquí sensei…

¿Cómo?

No… ha venido solo un par de días y… -la chica permaneció callada al ver que un hombre pasaba frente a ellos y entraba a lo que parecía una oficina. –No sé si debo decirlo, pues el jefe podría escucharme. Fue muy claro y a todos nos pidió que no dijéramos nada… bueno aunque los demás realmente no están poniendo mucha atención. En realidad esa chica y el dueño de este lugar se conocen. Nuestro jefe es hermano del padre de la chica… pero ser dueño de este lugar no es muy bien visto por su familia. En pocas palabras nuestro jefe es la oveja negra de la familia. Según nos conto, él y la chica tienen una relación muy cercana como sobrina y tío. Ella es el único familiar que lo procura….usualmente viene a beber o a comer con él, pero lo hacen en la oficina. La conocemos ya desde hace tiempo…

¿Y cómo fue entonces que comenzó a trabajar?

No… sensei ya le he dicho que ella no trabaja aquí… todo paso por la situación familiar en la que se encuentra…espero que nadie le diga a mi jefe que he abierto la boca. La chica aun es una estudiante o al menos eso tengo entendido. Aun así por ser de una familia prominente se espera que tenga un matrimonio arreglado. Ella aun es muy joven, pero parece que eso no le importa mucho a su padre. Ya que por ahí escuche que ese matrimonio será muy beneficioso para su familia.

Entonces ¿no quiere entrar a un matrimonio arreglado? –preguntar eso lo hizo recordar la situación en la que se encontraba el mismo. No faltando mucho por comprometerse y arreglar él mismo su propio matrimonio. –

En realidad ella ya lo ha aceptado… y su futuro esposo ya fue escogido. Tengo entendido que el próximo mes se llevara a cabo el matrimonio. Sé que aun no se conocen, pero también la chica me conto que en una semana será la fiesta para celebrar el compromiso.

No entiendo cómo se relaciona todo lo de su compromiso al hecho de que haya decido bailar para mi esta noche. –comento inconscientemente. Su curiosidad estaba acabando con su prudencia y por extraño que sonara quería respuestas –.

En verdad no debería de estar contándole nada de esto sensei… después de todo es la vida privada de esa chica. –Al escucharla decir esto recordó esa vez que le hablo sobre perder su deseo sexual… quizás lo que había pasado esa noche estaba relacionado. Segundos después la inesperada confesión se planto en su memoria. Su lado ético le decía que no era correcto que un doctor supiera tanto de la vida privada de un paciente, más aun así que más daba. De nuevo esa pulsante curiosidad… seguramente si escuchaba el final de la historia la curiosidad desaparecería. Si… debía ser así… ponerle fin a esa curiosidad de una vez por todas para continuar su día como si nada. Despertar al día siguiente y vivir esa rutinaria existencia entre el hospital y su departamento. –

Pero ya que has empezado en verdad quisiera escuchar el final… -la miro seriamente al mismo tiempo que le sonreía. La chica se ruborizo un poco y prosiguió con la historia –

Ella me dijo que el hecho de que su matrimonio este arreglado no le molesta del todo. O mejor dicho ya no más… al parecer se ha resignado a que es algo de lo que no puede escapar. Aceptara a su futuro esposo…pero no dejara que este sea el primero en tocarla... que este sea el primero.

No estoy seguro de entender…

Sensei…a pesar de que me es difícil contarle… no puedo creerlo… que no entienda de lo que hablo. Ella no quiere que él sea su primer hombre… ella es virgen… no quiere que su esposo sea el primero en tocarla… ¿Me entiende ahora?

Si… yo… -el rostro de Sasuke se veía estático. Ninguna expresión se manifestaba. Ni siquiera la sorpresa. Era como si no pudiera terminar de procesar lo que acababa de escuchar. Recordándola tocándose bajo las cobijas aquella vez que la había sorprendido lo hizo arquear sus cejas levemente. Logro disimular lo que fuese que estuviera sintiendo y se enfoco en la mujer que le estaba contando la historia. –ya veo… aun así la situación no me ha quedado del todo aclarada.

Hace unos días vino a darle la noticia a su tío… le pidió que la dejara estar unas noches aquí…para ver si algún chico u hombre le gustaba. Ella en verdad estaba aquí con la intención de dormir con alguien. Honestamente pensé que nunca se atrevería, pues de todas las noches en ni una sola había intentado nada. Llegue a pensar que se había arrepentido… pero cuando vio que sensei entro con sus compañeros, su rostro cambio. Cuando supo que habían reservado el privado fue a buscarme y me suplico que la dejara ser quien prestara el servicio. Una parte de mi intento convencerla de lo contrario. Aun me parece muy joven y creí que la situación terminaría como termino. Un intento fallido. No creo que regrese…pues cuando llego me aseguro que este sería su último día. No logro lo que quería… así que es probable que lo busque en otro lugar. Sinceramente espero que lo logre… ya que su resolución me parece increíble. No quiere perder su valor como mujer antes de convertirse en la esposa de un desconocido. Entiendo porque no quiere entregar esa parte de ella a un desconocido… lo cual es absurdo en realidad. Ya que es probable que quien la toque por primera vez también sea un desconocido. Pero al menos será alguien escogido por ella…ella decidirá con quien… algo de dignidad le dará lograrlo. Bueno siento no poder seguir contando la historia, pues me temo que no sé nada mas de ella…

Sakura Haruno –se escucho una voz. Ambos, la mujer y Sasuke se volvieron a buscar el origen de la voz. Había sido el doctor Aburame y este veía a Sasuke directo a los ojos. –

Ahhh si es verdad ese es su nombre. –corroboro uno de los internos. –

¿de qué me perdí? –pregunto Sasuke con cautela, pues la forma en que el doctor Aburame lo miraba le parecía extraña. –

Aquí nuestro querido kouhai tenía curiosidad sobre la paciente. De pronto quiso saber su nombre. Al parecer está viviendo algo así como un amor platónico. Pero le decía yo que es bastante indomable. Y que se dejara de sentimientos fútiles. –conto el doctor Aburame –

Le pedí al doctor Aburame que por lo menos me dijera su nombre completo.

Ah ya veo… lo que dice el doctor Aburame es correcto… esa paciente es todo un reto. Agradezco no tener que verla más de dos veces al mes. –al decir esto la mujer se volvió a Sasuke extrañada – ¿Sucede algo? –pregunto el pelinegro haciéndose el desentendido. –

Es que ese nombre… yo... no nada todo bien.

Hablábamos de una paciente…-aseguro Sasuke – ¿Quizás la conoces?

No… yo no. –la chica supuso que había sido una coincidencia y se olvido del asunto. El pelinegro sonrió al verla ocupándose de alguien mas, pero su sonrisa desapareció lentamente al darse cuenta que el doctor Aburame seguía observándolo. –

¿Sucede algo Aburame?

No… solo pensaba que deberíamos retirarnos. Mañana es nuestro día libre así que tenemos tiempo de eliminar todo el alcohol antes de regresar a nuestra vida diaria en el hospital.

Me parece buena idea –le secundo Sasuke –

Bueno pues vayamos a pagar la cuenta. –una vez afuera todos se despidieron. Algunos de ellos regresaron al hospital por sus cosas, incluyendo al doctor Aburame. Sasuke no quiso ir por sus pertenencias marchándose de inmediato a su departamento. Siendo algo tarde no le quedo más remedio que tomar un taxi. Al abrir la puerta de este, se percato que bajo una de las llantas estaba la peluca azulada que Sakura había llevado puesta. Empapada y atrapada entre el charco y la llanta del taxi. Le dedico unos segundos de su mirada para después subir al taxi y hacerse camino. Necesitaba descansar su cuerpo y su mente. Si lo pensaba detenidamente había sido un día exhaustivo. Más de lo normal. Y si, gran parte lo era por ese incidente con esa paciente… la paciente más complicada que hasta la fecha se había cruzado en su camino.

Confesiones amorosas y bailes eróticos hahaha solo esperemos que no me entre la loquera y este fic se ponga igual de dramático que Greys anatomy.

Sasuke todo un chismoso. Bien que quiere saberlo todo.

No olviden dejar sus reviews… sugerencias o comentarios.