Capítulo III

Los shinobis vieron incrédulos la puerta abierta de la mansión principal y es que no era para menos, pues el pequeño frente a ellos esperaba impaciente. Itachi llevaba en brazos a su hermano y una pequeña mochila con pocas pertenencias.

─ ¿Cuanto más esperaremos?

─ ¿Sabes…

─ ¿Que el hokage nos quiere en la torre? Es lógico.

Los mayores se miraron y hubo un entendimiento silencioso, después de todo quien no conocía la fama de superdotado de Itachi Uchiha. El niño empezó a caminar sin esperar a los shinobis, el bebé se removió inquieto, pero el niño lo arrulló un poco y se quedó tranquilo. Los adultos no lo dijeron, pero sintieron un nudo en las gargantas, la imagen de un niño pequeño con un bebé en brazos solos en el mundo daba un sentimiento muy fuerte de pureza y… soledad. Siguieron avanzando y las personas miraron como el pequeño parecía ser escoltado, algunos aldeanos sacaron sus propias conclusiones y otros sospechaban que esos dos menores eran los últimos Uchiha. Al llegar a la torre había mucho movimiento y es que shinobis iban y venían informando o buscando información de sus seres queridos o de como ayudar a la reconstrucción de aldea.

Hiruzen Sarutobi escuchaba a los ancianos del consejo, reclamando por los daños de la aldea y el hombre se preguntaba ¿Cómo es que sabrían del ataque del demonio de las nueve colas? Las previsiones se llevaron cabo, y no resultaron, pues no podían calcular las consecuencias y pérdidas. El Sensō no Ichizoku* se había revelado -o eso se creía- y eso no se tenía contemplado, siendo que los Uchiha era peleadores formidables aunado al ataque del Kyubi había terminado en un gran desastre. Un Shinobi entró para informar de su misión, sin atreverse a interrumpir a los ancianos, pero Sarutobi le hizo una señal de que se acercara.

─Ya están aquí señor.

─En un momento iré.

─Si señor.

El hombre salió del despacho, caminó entre el mar de gente y llegó hasta donde su compañero y los menores esperaban.

─Él nos llamara en cuanto este disponible.

Itachi acomodó la manta con que sostenía a Sasuke y buscó un lugar en el piso para sentarse, por fin se dejó caer, mientras sus custodios seguían parados sin moverse. Los hipidos se escucharon bajo y luego subieron un poco de volumen hasta tornarse un llanto tranquilo. Itachi se soltó el bolso y rebuscó dentro hasta dar con una botella; con la destreza de un experto preparó la formula y se la dio a su hermano. Los adultos lo miraban sin dejar de maravillarse por el comportamiento del niño Uchiha… de los dos niños ya que el bebé parecía que también sabía su situación y evitaba ser notado.

Pero la realidad es notable y más cuando hay tragedias de por medio y pronto las personas sospecharon que la ausencia total de Uchiha´s y el ataque tenían algo en común y lo que empezó como un rumor se convirtió en una marejada de genta indignada y vengativa. Una muestra fue una mujer -que había perdido a su esposo en el ataque- llegando hasta la torre para desquitarse de los traidores, los custodios de los menores lograron detenerla, pero ella fue la mecha que inició un ataque mayor y varios shinobis incluidos ANBUS tuvieron que intervenir. La voz del tercero se escuchó.

─Nuestra aldea debe levantarse y este tipo de acciones lo que ocasiona es que colapse de nuevo, vayan a sus casas y busquen como ayudar a los demás.

─¡Ellos traicionaron a Konoha!

─Y si ustedes lastiman a los niños de Konoha ¿que les hará diferente a ellos?

La turba se fue dispersando y el hokage llevó a los menores a su oficina. Itachi tomó sus cosas y lo siguió, al llegar el tercero pidió que lo dejaran a solas con ellos, cuando los dos guardias salieron se acercó al menor, este lo miró con firmeza.

─Uchiha… Itachi Uchiha eres fuerte a pesar de tu edad, fuiste herido aquí afuera por proteger a tu hermano y no te has quejado ni siquiera has hecho una mueca ─El niño siguió serio─, serás un gran shinobi…

─Ya lo soy, nací en el Sensō no Ichizoku.

─Eso es cierto, ¿pero ahora que es lo que decidirás? Tu futuro esta en tus manos.

─… Ahora mi clan no es bien visto.

─Los aldeanos no saben que la fuerza de uno solo de ustedes es bienvenida entre los que defienden la aldea, pero solo si estás dispuesto a jurar lealtad y obediencia.

─ ¿Ciega?

─Un shinobi que no piensa por si mismo no es útil.

─Pero uno que cuestione todo es descartado.

─…

─Mi hermano es pequeño y necesito un lugar donde podamos vivir, si usted lo consigue… tendrá un Uchiha a su servicio.

─No hay otro lugar que el hospicio.

─Un techo es tan bueno como otro.

Las obsidianas miraron soberbias, pero gentiles al anciano y este sintió que había hecho un buen trato.

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Las enfermeras estaban atareadas de un lado a otro o esa era la excusa que ellas se repetían para seguir ignorado el llanto -ya cansado- del bebé rubio en los cuneros. Desde que lo habían llevado, nadie se habían atrevido a sostenerlo, apenas si alguien se había preocupado por alimentarlo, pero sin el calor humano que necesitaba. El infante cansado de sollozar, cerró sus ojos y durmió intranquilo.

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El lugar no era muy grande, pero si moderno ahí fue donde vio por ultima vez a sus custodios y la primera donde conocería a sus carceleros. No parecían pertenecer a ningún clan ni ser shinobis, sin embargo se veían más feroces que estos. El hombre de uno cuarenta años lo vio de arriba a abajo y se acercó jalando la manta para descubrir al bebé que sostenía.

─Son iguales y no pueden negar de donde vienen ─concluyó con cara de asco.

─Pues aquí aprenderán a ser humildes ─dijo la mujer.

Humildad no es lo mismo que degradación. ─contesto sin inmutarse el morenito enfrentándolos sin amedrentarse─ Me mostraran donde dormiremos.

El hombre apretó los puños y estaba a punto de agredir al chico, pero la mujer lo detuvo. No olvidaban que el mocoso seguía en la academia y era uno de los mejores en su clase, con una sola mano sería capaz de detener cualquier ataque. La mujer se giró para adentrarse en el edificio. Caminaron y subieron hasta el último piso y llegaron hasta los cuneros; ella volteó y estiró los brazos.

─Dámelo, él se debe quedar aquí.

─No.

─Este es el lugar para los bebés aquí lo atenderán y tú debes estar con los otros niños de tu edad.

─Ni siquiera lo piense.

─ ¡Debes acatar las reglas!

─No lo dejare solo y en sus manos.

─Si te opones nadie se hará cargo de él, tú serás responsable y no recibirás ayuda.

─No la estoy pidiendo.

La mujer se guardó su furia y siguió su recorrido con paso apresurado, pero de pronto se detuvo y vio hacia arriba, jaló una cadena y unas escaleras bajaron; subieron por ellas y llegaron hasta el ático lleno de trebejos.

─Está un poco sucio, pero comprenderás que no esperábamos la distinguida anexión de los miembros de clan Uchiha… Traidores ─susurró la mujer, pero era obvio que deseaba que el niño la escuchara.

Itachi la ignoró y pasando de largo dejó su mochila en el suelo y fue hasta la pequeña ventana para abrirla; afortunadamente la modernidad del lugar dejaba a un ático parecido a una oficina o habitación pequeña, pero nueva. Presintiendo que no recibiría ayuda el menor buscó un lugar cómodo y se quitó la manta donde llevaba a Sasuke y acomodó a este, quien miraba todo con curiosidad y sin llorar.

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A media noche y con la seguridad de las sombras de la oscuridad un ANBU llegó por el niño rubio llevándolo hasta el orfanato. Ahí dio pocas explicaciones y le dejó a su cuidado… por desgracia y para no dar descanso a las almas de sus padres, el pequeño fue ignorado de nuevo relegado a la ultima cuna de la sección maternal.

*Clan de la Guerra.

Mil gracias por sus comentarios y espero seguir contando con su atención. Agradezco a KataristikA, Hatake.E, Alba marina, Izumi Masen vB, milk goku, Princezz Inuyoukai, Moon-9215, kaoryciel94, Luna Lovegood83 y a todos los lectores anónimos.