Lo siento Chicos! Lo siento… Me disculpo por no publicar con rapidez, escribí 3 veces este capitulo porque nada me convencía hasta que por fin logre hacer algo… ¿Coherente? No lo sé, pero me pareció más apropiado que los otros :/ Bueno, este será una continuación del anterior, ¿ok?

Gracias por su comprensión y comentarios! :D

Twitter: Alexa_veela

A.N: Descargo toda responsabilidad, ninguno de los personajes me pertenecen. Historia completamente AU. Femslash. NO INCESTO. Anna y Elsa no son hermanas. Perdón por los errores de ortografía.

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Cap. Anterior:.

Anna suspiro desconcertada, una pequeña multitud de habitantes ya empezaba a reunirse en la plaza, pero a pesar de la intriga que sentía decidió entrar a su casa ignorando el alboroto… Sin saber que la respuesta de Kristoff ya estaba siendo confirmada.

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"Todas las cosas que dije que haría pt 2"

Tras un suspiro lleno de consternación la rubia desvió su mirada hacia el exterior, el manto oscuro de la noche ya cubría el cielo del reino. Habían pasado tan solo unas cuantas horas desde que había vuelto al lugar que la vio crecer, y la futura reina podía asegurar que todo aparentaba estar igual que antes, pero sabía que eso era una gran mentira. Incluso el castillo destilaba un aire de soledad y angustia que atribuyo a la reciente pérdida de sus padres, pero fuera de ahí todo seguía siendo lo mismo. Pasillos desiertos y silenciosos, cuadros colgados en los mismos lugares y sirvientes monótonos que se mantenían alejados.

Un escalofrió recorrió el cuerpo de Elsa al distinguir la puerta de su habitación, el lugar que fue testigo de sus pesadillas y noches de insomnio. Fue ahí donde dejo su felicidad. Las viejas paredes pintadas de azul claro, eran un recordatorio del encierro al cual se sometió.

Pero ese lugar inhóspito no era el más terrible, extrañamente sus demonios no parecían acogerlo como una escenografía adecuada para atormentar su mente.

El hielo se extendía a través del suelo y paredes, mientras Elsa terminaba de leer por decima vez la carta que Kai había escrito. En ella explicaba el accidente de los reyes, así que siendo la única familiar y heredera debía volver lo más pronto posible. Sin embargo, la mujer se resistía a la idea, a sabiendas de lo que eso significaba. Gran parte de su vida había estado fuera de su hogar, no sabía nada de Arendelle o su política, aunque Jack siempre la obligo a informarse. Pero aquello era diferente, eso solo la dejaría expuesta y rodeada de personas. Lo que ella más odiaba

El remordimiento de conciencia no se hizo esperar. Años tratando de controlarse no habían servido de nada, todavía seguía siendo insegura, incapaz de controlar el hielo y nieve. Estaba segura que solo causaría más daño del hecho. Sin sus padres no tenía sentido volver, o siquiera seguir intentando. Todas las cosas que dijo que haría aun estaban inconclusas, Jack creyó enseñarle que su poder era un don especial, pero Elsa nunca dejaría de pensar que se trataba de una maldición encubierta. Un solo paso en falso podría traer todo abajo.

-Ocúltalo, no sientas, no dejes que lo sepan. -Repetía cerrando sus ojos con fuerza.

Las manos pálidas de la rubia temblaban de forma incontrolable hasta que la carta se deslizo bajo su cama, aquello no pareció importarle en lo más mínimo, el contenido estaba resguardado con dolor en su mente. La terrible noticia de la muerte de sus padres jamás podría olvidarla.

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Fue durante las primeras horas de la mañana cuando el rumor ya era conocido casi por todo el pueblo. Anna caminaba en medio de la multitud agitada, totalmente desconcertada. Las voces distintas y sus diferentes tonos empezaban a aturdirla, no podía comprender lo que decían. Sin embargo, cada rostro mostraba alegría o lo más parecido a ello. Era fácil contagiarse del regocijo, aun sin saber la razón. Finalmente cuando llego al puesto de Susan, la anciana le saludo con su habitual sonrisa amable, aunque un extraño brillo se reflejaba en su mirada.

La joven correspondió de forma similar mientras surtía las verduras necesarias, y tras un pequeño silencio entre ambas mujeres, Anna finalmente cedió ante la intriga. Susan exhalo mientras la observaba con repentina incertidumbre, provocando que la chica se arrepintiera e imitara el color de su cabello en su rostro.

-Pensé que Kristoff o tu padre te lo dirían. – Respondió la mujer después de unos momentos en silencio. Al ver que Anna permanecía de pie con notoria inquietud, Susan se acerco y tomo sus dos manos apretándolas con suavidad.- No importa lo mucho que traten de ocultarlo, la verdad siempre sale a la luz.

Confundida e incómoda, la pelirroja frunció el ceño todavía sin comprender. Tanto misterio de pronto comenzaba a sofocarla. Por alguna extraña razón su mirada observo más allá del hombro de la mujer y contemplo el castillo, fue entonces cuando noto una multitud cercana a las puertas del lugar, pero una gran cantidad de guardias le protegían.

-La princesa ha vuelto, Anna. Nuestra futura Reina Elsa, finalmente ha vuelto.

Varias emociones atravesaron por su rostro en cuestión de segundos. Sorpresa. Curiosidad. Esperanza. Determinación. La anciana atrajo a la chica en un abrazo reconfortante y sonrió con alivio al escuchar la risa nerviosa en su oído.

Anna era como una hija para ella. La había visto crecer y convertirse en una bella joven, el vivo retrato de Emily, quien estaría orgullosa al saber que era una gran persona. Independientemente de lo que ocurrió en su infancia, Susan podía recordar como si fuera ayer, la imagen de su pequeño cuerpo inerte, pálido como la nieve y frio como el hielo. Sin embargo, su vitalidad regreso cuando la muerte rondaba. Aunque su memoria todavía protegía fielmente los recuerdos de aquel día.

-No entiendo porque mi padre no dijo nada. –Dijo la chica, rompiendo el abrazo con suavidad.- Mucho menos Kristoff.

-Es un tema delicado, Anna. –Apresuro a decir la anciana.- Lo importante es que ahora que el pasado ha vuelto, tú debes olvidarlo.

-¿Por qué olvidarlo cuando estará presente?

-Lo mejor es dejar que las cosas sigan su curso. –Espeto Susan con una sonrisa.- Ahora, lo mejor es que te asegures de llevar suficientes zanahorias.

La chica rio dejando a un lado la tensión, aunque su mente todavía se preguntaba si la princesa Elsa estaba involucrada en sus recuerdos ocultos.

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-Es necesario realizar la ceremonia lo más pronto posible, su majestad. –Exclamo uno de los consejeros.-Los demás reinos ya empiezan a preguntarse sobre el futuro de Arendelle.

Elsa se estremeció interiormente al ver como los demás hombres asentían de acuerdo. Su postura tensa no paso desapercibida por Kai, quien permanecía de pie a su lado en señal de apoyo. Su ceño se frunció casi de forma imperceptible, antes de asentir con rigidez. Cada segundo frente a la mirada escrutiñadora del consejo empezaba a incomodarla.

-Bien, si eso es todo, los preparativos se iniciaran lo más pronto posible.

-¿Cuánto tiempo llevara? –Cuestiono el mismo consejero que empezaba a irritar a la rubia.

-Tres semanas a partir de ahora. –Intervino Kai al sentir el descenso ligero de temperatura.- Es tiempo suficiente para que las invitaciones sean entregadas con días de anticipación, y el castillo este adecuado para los huéspedes. ¿No es así, su alteza?

-Por supuesto, es más que suficiente.

Satisfechos con la respuesta, los tres hombres se pusieron de pie para retirarse, no sin antes hacer una reverencia hacia Elsa. Tan pronto como la puerta se cerró tras sus pasos, la rubia exhalo con pesadez ocultando la cara entre sus manos. Su día apenas comenzaba y ya estaba flaqueando en el control de su poder.

-Todo estará bien, su majestad. –Consoló el hombre castaño ignorando la tensión en el ambiente.- Gerda se encargara de organizar todo.

-No me preocupa la apariencia del castillo, sino lo que sucederá en esa fiesta. –Explico frunciendo el ceño.

-Si me lo permite…

-Elsa. –Interrumpió apartando sus manos del rostro. Los ojos azules fríos habían desaparecido, dando lugar a una mirada cálida y preocupada.- No es necesario el titulo a solas.

Kai asintió y aclaro su garganta antes continuar.

-Tu padre confió en ti hasta el último momento, Elsa. No hay necesidad de subestimar la importancia de los hechos, aunque sé que esta demás decirlo.

-Si fuese únicamente la preocupación por la ceremonia, no estaría anticipando lo que podría suceder. –Replico la chica enderezando su postura.- Pero tú sabes que eso es lo último que ocupa mi mente. Yo no sé si seré capaz de hacerlo Podría perder el control y poner en riesgo todo lo que mis padres y antepasados construyeron. No estoy preparada para ser reina.

-Nadie lo está, sin embargo, se que serás una gran gobernante.

La mujer rubia permaneció en silencio, nuevamente la incertidumbre se apodero de su mente. Las palabras de Kai debían reconfortarla, pero no hicieron más que hacerla sentir peor que antes. Debía suprimir la maldición. Su padre y demás personas confiaban en ella, el pueblo a sus espaldas necesitaba una reina fuerte, y aunque no le gustara aceptarlo tenía un compromiso con todos ellos.

Un deber que no eligió, pero que el cruel destino puso en su camino.

-Estaremos a tu lado, no importa lo que pase.

Si su padre confiaba en ella, no iba a defraudarlo. Por primera vez y como nunca, la determinación de la joven opaco todo pensamiento negativo, solo tenía que ocultarlo y nadie lo sabría. Tras una respiración profunda Elsa asintió al sirviente.

-¿Cuáles son los principales proveedores de Arendelle? -Pregunto tratando de mantener su voz firme.

Kai sonrió comprensivamente mientras se acercaba a un costado del escritorio, sus manos tomaron una carpeta y se la entrego a la rubia platinada.

-El mejor de todos es el reino de Corona.

-¿Corona? El nombre me suena familiar por alguna extraña razón. –Musito Elsa examinando los acuerdos entre ambos reinos.

El sirviente continúo sonriendo pero su semblante demostraba preocupación.

-Tal vez sea debido a su princesa.

La rubia nuevamente asintió sin decir una palabra, sus ojos vagaban sobre cada palabra. Tenía demasiado que aprender en poco tiempo… Lo demás podía esperar.

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Anna arrastro el bloque de hielo lo más cerca que pudo hasta el trineo, su boca se contrajo en una mueca de esfuerzo y tensión. Sven le contemplo por unos momentos antes de empezar a retroceder hacia ella. La pelirroja logro sonreír al ver sus acciones y acaricio con ternura su cabeza.

- Sé que ellos quieren protegerme, pero… necesitaba esto. –Dijo observando a su alrededor. El reno asintió y se acurruco contra ella.- Estoy confundida, Sven. No tienes idea de cuantas veces he tratado de recordar algo, pero no puedo. No puedo y eso me hace sentir impotente.

El reno se aparto de la pelirroja e inclino su cabeza. Anna podía jurar que su compañero parecía a punto de golpearla.

-Ya lo sé, debo dejar que todo siga su curso. –Respondió rodando sus ojos.- Pero todo este misterio solo hace que yo quiera averiguar más. Además, Kristoff actúa raro siempre que el tema sale a flote, es como si supiera algo.

Sven sacudió su cabeza y escucho como la chica coloco el bloque de hielo en el interior de trineo. Después de todo el día en las montañas, necesitaban llegar al pueblo antes del anochecer. Sin importar las protestas de su dueña durante el camino. Sin embargo, desafortunadamente para el reno, una de las cuerdas se rompió poco después de empezar a descender. El grito de Anna resonó en medio del bosque y Sven se apresuro a seguir el trineo tratando de detenerlo. La velocidad producida a causa de la montaña inclinada no le permitía acercarse a la chica que desesperadamente buscaba algo de utilidad en su bolsa de lona Cuando la joven finalmente encontró una cuerda, el reno gimió aterrorizado al ver como el trineo se dirigía hacia un roble.

-Muy bien, Anna, tu puedes hacer esto. No puedes perder la memoria de nuevo. –Las manos de la chica rápidamente trabajaron en un nudo y lo ato alrededor del hacha de trabajo. El gemido de Sven anticipo su miedo al ver cómo iba estrellarse contra un árbol. – Naci lista, estoy lista.

Sin un segundo pensamiento, la joven lanzo el hacha hacia el tronco más cercano y satisfactoriamente vio como el filo del hacha se encontraba enterrado profundamente en la corteza. Anna sintió el tirón brusco en sus manos haciendo que su cuerpo cayera sobre la nieve, a pesar de que el golpe pudo haber sido peor, la punzada aguda en su muñeca izquierda la hizo gemir dolorosamente. El trote apresurado de Sven se acercaba, al mismo tiempo que escuchaba una estampida a lo lejos, muy parecida a la madera crujiendo. Con un suspiro tembloroso, la pelirroja se puso de pie con lentitud. El reno se coloco a su lado con cierta desesperación que hizo sonreír a Anna, a pesar de la molestia en su muñeca acaricio el lomo del animal, sus ojos observaron a unos metros y noto el trineo estrellado.

- Kristoff no estará muy contento. –Murmuro, antes de exhalar con pesadez. –Debemos arreglarlo antes de que oscurezca.

El reno asintió con culpabilidad y Anna lo noto. Ella se permitió sonreír de manera reconfortante mientras tomaba el rostro de Sven entre sus manos.

-No es tu culpa. La cuerda se rompió, y afortunadamente estoy ilesa. ¿Ves? –Dijo dándose una vuelta.

Después de caminar varios metros, Anna sostuvo la cuerda que anteriormente había utilizado para saltar. Observo los daños que el trineo sufrió, pero después de unos momentos se dio cuenta que solo la madera del frente se había rasgado y las esquinas se habían roto al impactarse.

-Sven, ¿podrías…-La voz de la pelirroja se desvaneció al escuchar movimientos tras los arbustos. Su mirada inmediatamente vago a su alrededor, el corazón empezaba a latir apresuradamente mientras retrocedía hacia el reno con cuidado. Lo último que necesitaba era enfrentarse a una manada de lobos. –Tranquilo, todo está bien.

El ruido se detuvo y Anna no perdió tiempo en montar el lomo del animal, justo cuando estaban a punto de marcharse una roca redonda se deslizo hacia su camino. La joven ahogo un grito y nuevamente observo a su alrededor.

-¿Quién está ahí? –Pregunto con voz temblorosa. – Esto no es divertido, ¿de acuerdo? Odio las bromas.

Casi como si hubiera lanzado una maldición, Anna vio como mas rocas se deslizaban a su alrededor. Sven se movió incómodamente tratando de alejarse, pero era inútil, todas esas rocas estaban rodeándolos y parecía no haber escapatoria. Con el sol descendiendo lentamente la joven empezaba a entrar en pánico, debía encontrar una forma de salir lo más pronto posible.

-Esto no puede estar sucediendo. –Exclamo la pelirroja al ver como las rocas se movían. –Sven, trata de…

-Hola!

Un escalofrió recorrió el cuerpo de la chica al escuchar la voz detrás de ella. Poco sabía Anna antes de desmayarse, que las rocas de pronto habían cobrado vida y serian una clave importante para solucionar sus problemas.

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Es todo por hoy chicos, espero que les haya agradado. Próximo capitulo Elsa y Anna se encuentran ;)