Autora: La Gran Hana
Todos los derechos reservados: Ninguno de los personajes que aquí se mencionan de Saint Seiya me pertenecen.
Advertencia: [ShakaXOc] [Lime] [Lemon]
CAPÍTULO III
Sabanas Mojadas
------"Adoro tus manos
Cuando juguetean
En el carrusel de mi carne
Y hurgan entre mis rincones
Derrumbando mitos y creencias.
Adoro esas manos
Cuando desordenan mi risa
Y sueltan las amarras al deseo.
Adoro esas manos
--pulpos sedientos—
Que me hacen el amor
Sin desnudarme"------------
Bajo los pesados cortinajes de magnífico raso blanco, la blanda cama estaba atractivamente preparada con cojines de plumas y las sábanas del hilo mas blanco que pudiese imaginarse. Dhara se tiende de lado a un costado de la cama, haciendo todo lo posible por dormir, pero cada vez que lo hacía solo lograba recordar que muy cerca de ella se encontraba su maestro, aquella energía prepotente que enredaba la habitación, sabía que lo tenía tan lejos y tan cerca que podía sentir cada bocado de aire que tomaba e incluso enloqueció al sentir cada latido de su corazón.
Aun estaba algo avergonzada por el episodio ocurrido el día anterior, realmente ella era una chiquilla, no soportó que le dijeran su debilidad para luego hacer un berrinche, afirmando lo que Shaka le había dicho y causando una mala impresión en el.
----
"No recuerdo cuanto tiempo estuve sumisa en mis pensamientos, intentando normalizar mi respiración e intentar no descontrolarme, porque sencillamente Shaka me volvía loca, impulsaba dentro de mi las mas fuertes tentaciones, y me hacia actuar descabelladamente, movida por mi instinto, buscando con desespero su cuerpo, su cabello suave, su boca, su olor a hombre, todo su ser que me hacían suspirar inconcientemente con un simple roce, y ahora tenerlo tan cerca me producía un mayor deseo. Pero me dolía aun mas saber que nunca mi apetito sería saciado por su cuerpo, y solo me contentaría con su reciente frialdad y decepción que me tenía.
Si, de alguna u otra manera terminaría perdiendo todo, y todo por ambición: por no conformarme con sus saludos en las mañanas, ni con el escaso contacto de nuestras manos, ni con sus palabras diarias…sé que pasará…aprieto las sábanas con amargura, sabiendo que pronto nos alejaremos definitivamente sin dar siquiera el primer paso en el amor, si es que podría llamarse de esa forma si no soy correspondida…que ironía. Y lo peor es que a pesar de que lo amaba tanto también lo odiaba, odiaba cada vez que hacía cosas que me ilusionaban vagamente, cuando en verdad mi existencia no le importa. Tarde o temprano tiraría todo por la borda, y ya no tendría nada que temer, entonces podía hacer todo lo que quisiera sin remordimientos, podía…podía tocarlo y cerrar la distancia que nos separaba, yo de costado en la cama espalda con espalda de el, con toda la majestuosidad de su torso desnudo y su gran hercúlea espalda fascinante, asi me odiara por el resto de su vida por mi imprudencia y por tachar a un hombre tan divino como el…quería, solamente quería corromperlo.
Mordí mis labios y cerré mis ojos buscando valentía, me di la vuelta y quedé acostada de frente con su espalda. Me acerqué un poco mas y mi cuerpo se estremeció al sentir su piel caliente y desnuda en contacto con la mía. Me introduje en su sueño, acercándome a su nuca desnuda para depositar un beso, al tiempo que sentía el aroma de sus cabellos dorados. Abrió los ojos levemente en silencio y yo mientras continué besando sus fornidos hombros, y mis manos rodeaban con ansia su brazo. Monté mi pierna sobre la suya, aprisionándolo mas contra mi, imaginando lo que pensaba, seguramente me maldijo mentalmente por mi atrevimiento, por mis manos traviesas y algo torpes, que lo rozaban sin cesar, pero a decir verdad ya nada me importaba. Recorrí su fornido pecho dejando a su paso un rastro de poros abiertos y sentí su respiración agitarse a medida en que mis manos bajaban cautelosa y peligrosamente. Su fuerte cuerpo permanecía inerte, esclavo de mi tacto débil e impaciente, contrario a su pacífica personalidad. Esperé que en cualquier momento reaccionara y me mandara volando con un fuerte ataque de cosmos por mi nuevo insolencia, sin embargo no lo hizo…"
"¿Qué me haces mujer? ¿Por qué eres tan sagaz?, sabes mi debilidad y lo que me ha sido negado por tanto tiempo. Renace mi instinto que hacía tiempo se encontraba dormido para darle paso al placer y la satisfacción: irracional, primitivo, animal, preponderante en mi. Sentir aquellas manos tibias intrépidas tocándome de aquella forma, solo me hizo imaginar lo embriagado que estaba por aquel olor sin sentirte, y ahora que te tenía tan cerca ya no era capaz de pensar. Abro extasiado mis ojos sintiendo sus manos colarse por dentro de mi pantalón, tocando audazmente aquella parte prominente de mi cuerpo que había olvidado lo deleitable que me hacía sentir. Gimo en alto por el placer otorgado en el primer contacto, me retracto de todas aquellas veces en las que te tildé por 'niña', no lo eres, sabes lo que haces, y a pesar de que nadie se ha llevado tu inocencia demuestras lo contrario, lo haces bien, estoy seguro que soy yo el que te hace pensar todas esas cosas, o solo será nuestro instinto."
"Salté al escuchar aquel gemido haciendo eco en la habitación. Tu miembro esclavo deseaba ser liberado, palpitaba y se agitaba fuertemente por ser tocado. Lo hago, lo toco con rudeza, creo que del nerviosismo , sin dejarte ni siquiera tomar aire ni reaccionar, quisiera darte la vuelta y ver la expresión de placer en tu rostro, quisiera besar tus labios, quisiera…me distraje en mis pensamientos y fue allí cuando te diste la vuelta, evitando que siguiera con mi tacto, negándote a mis caricias"
"Volteo hacia ti, pensaste acaso que iba a matarte por tu osadía? y aunque excusas no me faltaban, no quería hacerlo, estaba conciente de que, siendo el caballero dorado mas poderoso ahora caia derrotado a una mujer. Me miraste con incertidumbre y algo de miedo, te perdiste en mis ojos, como queriendo adentrarte dentro de mi y robarme el alma, tomé tu rostro en mis manos y temblaste aun mas, me gusta, me gusta cuando al sentir así sea un ligero roce de mi piel se abre tu boca y tomas aire o sonríes ardiente, mordiendo tu labio, incitándome a pecar, a poseerte. ¿Crees que no sentía tu tensión cuando me acercaba a ti? Crees que no notaba todos los cambios que te provocaba? Te conozco muy bien en estos años, que no pasaron en vano e involuntariamente me sedujiste sin que yo lo notara. No se que fuerza misteriosa me impulsó a besarte, de repente tuve la necesidad de hacerlo, tenía sed de ti, batallé dentro de tu boca y tu ahogabas un gemido, saboree cada pulgada no queriendo separarme nunca, ni siquiera para respirar. Que fuerza tan poderosa me impulsaba hacia ti, no se que es, pero ahora tampoco me interesa, me embriagas y me pierdo en el beso, un beso mágico… Esta vez mis brazos abrazaron tu cuerpo, mientras posaba una mano en tu cintura y jugueteaba con tu ombligo. Te pegabas mas a mi cuerpo para sentir mi miembro erguido palpitando contra tu muslo, botas un gemido inocente al sentir aquella bestia tan cerca. Con mi mano recorro la curva suave del vientre, la poso luego en tu muslo y separo tus piernas, alzando levemente tu pequeña bata para hundir mis pecaminosos dedos lentamente en el mas húmedo placer, te desesperas, se que te impacienta la lentitud, siento como un temblor recorre nuevamente nuestros cuerpos, no me desaprovechas, tomas nuevamente mi miembro y me animas de la misma forma en que yo lo hago, gimo nuevamente, siento que moriré de ansiedad, se escucha en la habitación nuestras respiraciones agitadas, me besas locamente, siento contacto doble de fluidos, te correspondo incluso algo mas enérgico, casi al punto de ahogarte, nunca había sentido tanto placer sin siquiera estar dentro de ella, si esto es el plato de entrada no me imagino como sería el plato principal, no te detengas…"
"Mi respiración se agitaba conjuntada con la de el mientras me tocaba clavando sus dedos agiles y atrevidos dentro de mi intimidad, me retuerzo salvajemente debajo de las sábanas como si estuviera poseída, y volvía a acomodarme para que tuviera mas espacio para actuar, mientras yo apretaba lo que era mio, era tan terriblemente posesiva. Me besó como nunca alguien mas lo hubiera hecho movido por la pasión, mordió mis labios y hundió su lengua, sentí que iba a desfallecer, te aprieto con mas fuerza y aumento el ritmo, tu continuas con tu roce,¿era correspondida? ¿sera que aquel caballero me abrió su corazón? Por fin la distancia entre ambos se estaba haciendo mas estrecha y escucho (aunque haya silencio) el placer que lo envuelve, veo (aunque este oscuro) lo que sus ojos quieren y su sonrisa orgullosa, y no era para menos, no solo era el mas poderoso de todos los caballeros, seguramente era el mejor dotado de todos, de eso no tengo ni la menor duda, todo lo de el era majestuoso, viril y grande…muy grande. Respiras entre nuestros besos, tu boca entreabierta susurraba palabras que no entendía pero que podía sentir. Sin embargo te detienes violentamente, de repente, dejando a medias el placer que nos envolvía. Abro los ojos perturbada, intentaste normalizar tu respiración y aunque tu liberación no habia llegado, decidiste parar con todo eso…me encuentro ofuscada, me miras con odio y te vas, Shaka…que paso?"
La mirada del caballero rubio se tornó confusa repentinamente: era una expresión entre preocupación, rabia, tensión, cólera. Salió de la habitación hasta alejarse de aquella casa, dejando a una doncella apenas jadeando tumbada en la cama, se alejó hasta perderse en la oscuridad, donde podía tener un espacio con su conciencia sucia y pecadora. ¿Como pudo ser tan inmoral? Se arrepentía a pesar de todo el placer que estaba sintiendo, solo estaba rebajándose como cualquier otra persona, el no era así, el era un honorable Caballero Dorado de la Orden de Atenas, por no decir que era el ejemplo a seguir, el mas equilibrado y estable, la personificación de Buda. Llevó sus manos a su cara tapando su vergüenza e indecencia, sin embargo aún estaban húmedas e impregnadas de la esencia de Dhara, recordándole también que seguía erecto.
--Soy una deshonra para mi--susurró Shaka temblando de perturbación y del choque entre el placer y la culpa. Él siempre fue tan racional y tan bien calculado, que no podía imaginar como estuvo a punto de tirar todos sus años de entrenamiento para llegar al Nirvana en una sola noche. Solo le quedaba una cosa por hacer, tenía que hacerse un autoexamen de conciencia y autocastigarse por lo cometido.
Corrió cuesta abajo hasta llegar al pequeñísimo lago en el que las Amazonas suelen entrenar y viendo su reflejo en el agua, pudo ver sus ojos con un nuevo destello en sus ojos…
Lavó sus manos vigorosamente y por mas que se restregó no logró alejar aquel aroma embriagador. Tomó una maleza lisa y seca que encontró cerca y tragó saliva con dificultad, mientras adoptaba su característica posición de loto, respirando hondo para tranquilizarse algo mas y levitarse con su cosmos. Suspiró profundamente empuñando con fuerza la maleza con la que ahora se autoflagelaba en la espalda, mientras con su otra mano se masturbaba intentando bajar con su libido. Era algo equitativo, no sentirás placer y a cambio de ello debes pagar el Karma. Y a pesar de que al poco tiempo su liberación llegó, Shaka siguió azotando su torso y espalda con fuerza, como castigo a su mal comportamiento, bañando el césped con su sangre y su semilla divina, trastornando el aire de la noche con su cosmos imponente.
Mientras en la casa de Virgo, Dhara bota unas cuantas lágrimas y se acomodaba la ropa. Aún sentía el calor entre sus piernas y su respiración se encontraba agitaba. Pero ahora, volviendo a la calma, se dio cuenta que había llegado la parte que mas temía: Shaka de seguro la odiaba y se había ido seguramente para planear de forma fría la manera como la aniquilaría. Ella antes lo había pensado, jugaría el todo por el todo y ahora solamente debería pagar el precio tan caro por mantener un solo contacto con el. Se envolvió en las sábanas terciopelo, notando que la ventana y la puerta seguían abiertas, dando una perspectiva de la oscuridad y la amplitud de la gran casa. Se marcharía, se iría de aquel lugar apenas tuviera tiempo de empacar y largarse a la ciudad, lejos de aquella indiferencia y aquella actitud apática hacia ella por la decepción.
Cerró los ojos, estaba ya muy cansada para seguir pensando que hasta veía cuadritos oscuros colarse en sus pupilas, parpadeó un par de veces y secó sus lágrimas, envolviéndose en las sabanas de terciopelo que aun seguía mojadas y con el aroma de ambos.
--------------------
WooW!! Al parecer Shaka no pudo controlar su instinto y simplemente cayó...¿Que consecuencias traerá eso? Destruyó su honor y su reputacion... ¿se seguira degradando? ¿o castigara a Dhara por su atrevimiento?....
Cualquier crítica constructiva es bienvenida, en especial los reviews!!
Salu2 y Bsos!
