¡Buenos días! No sé si leyeron la nota que dejé en el capitulo anterior, pero luego de estar leyendo la historia en cuestión, me di cuenta que el rumbo que toma es bastante diferente que el de mí idea.

Así que, luego de pensarlo bastante y torturar a mis amigas pidiendo consejos, decidí que lo mejor sería publicar la historia, y no dejarla guardada en viejos archivos de World.

Bien, dicho esto, aquí va el capítulo 2. Espero que les guste.

¡Muchos besos a todas!

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-¿Por qué Cullen?

-¿Uh?- John no despegó la vista de su celular, y Bella rodó los ojos.

-¿Por qué Cullen? ¿No podía fingir con alguien más? Jake hubiera sido una mejor elección, él me cae bien.

El manager de la castaña rodó los ojos y alzó la vista durante solo unos segundos, mirándola escéptico.

-Jacob no hubiera sido una buena elección. Hubiera sido algo predecible, ustedes son compañeros de reparto y buenos amigos, la prensa inventa romances entre ustedes todo el tiempo. En cambio con Edward, sería algo completamente inesperado y loco. ¡Será fantástico!

Ahora fue el turno de Bella de rodar los ojos, y desvió la vista hacia la ventanilla.

-Bien, este es el plan. Ahora mismo iremos al hotel. Te cambiarás, ponte algo más… Producido.-Bella lo miró algo enfadada- Dentro de una hora y media Edward te recogerá en el hotel e irán a tomar algo, pasea por la ciudad, ya sabes. Oh, por cierto, nada de besos por ahora. Es como si ustedes todavía se estuvieran conociendo, ¿Comprendes?

-Si si si…-Bella se bajó del coche antes de que John pudiera reprocharle su falta de entusiasmo, y caminó muy rápido hacia la salida, evitando los flashes.

Hoy no estaba de humor para nada más que para estar todo el día tirada en la cama viendo películas viejas.

Pero la suerte no estaba de su lado, por supuesto que no.

Justo ese día debería encontrarse con el idiota de Edward Cullen.

Si, Edward Cullen. El mismo Edward por el que muchas darían absolutamente todo, el sueño absolutamente todas las adolecentes del mundo, y por qué no, la fantasía sexual de muchas.

Sería una hipocresía negarlo, porque sí, el chico estaba para morirse. Pero su actitud de imbécil arruinada todo.

La castaña se metió en la ducha, olvidándose de todo por un momento, mientras el agua caliente relajaba todos sus músculos.

El invierno de Londres la tenía cansada. Si fuera por ella ahora mismo estaría en alguna playa perdida del Caribe, tomándose una coca y descansando al sol.

Y nuevamente la suerte no estaba de su lado.

Bien, hora de decidir que usar.

Si fuera por ella se vestiría como una mendiga, solo para espantar a Edward. Pero estaba más que claro que John no se lo permitiría.

Al final decidió usar unos jeans ajustados, con botas en los pies para borlar la nieve, un suéter grueso y una chaqueta de cuero arriba. Un gorro color gris y una bufanda a juego complementaban el atuendo, y luego de una hora y algo más, Bella se encontraba parada en el Lobby del hotel, sosteniendo con fuerza su bolso, y esperando al idiota de su 'futuro novio'.

El griterío proveniente de la puerta del hotel le indicó que Edward había llegado, y caminó hacia la salida indecisa.

-¿Edward?-El revuelo de flashes, gritos y cuerpos no le permitía identificar nada, hasta que unos duros brazos la tomaron de la cintura, levantándola del suelo y avanzando unos cuantos pasos.

Cuando esos brazos la dejaron en el suelo, Bella se giró estupefacta, para encontrarse con un joven de cabellos cobrizos desordenados y una sonrisa torcida perfecta. Si, era Edward Cullen.

-Buenos días, princesa-Bella abrió los ojos desmesuradamente cuando Cullen la llamó 'princesa'. ¿Y a este que mierda le pasaba?

Algo en la mirada de Edward la hizo comprender. Estaban rodeados de personas que los miraban curiosos, mientras les tomaban fotos y los llamaban por su nombre. Él solo la llamó 'princesa' para fingir. Bella le sonrió, siguiéndole el juego.

-Buenos días, Eddie.-Edward le dirigió una mirada asesina, que solo ella pudo captar, y pasó uno de sus fuertes brazos por los pequeños hombros de Isabella.

-Mi auto está allí-Señaló hacia un Volvo plateado, que destacaba entre todos los autos estacionados en la acera.

-¡¿Tienes un Volvo?! Oh, Dios. Siempre quise tener un Volvo, pero John dice que las mini van son mejores. No me deja manejar-Un pequeño mohín se escapó de los labios de Isabella, y Edward se sorprendió a si mismo mientras reía con ternura.

Bien. Isabella Swan lo había hecho reír. Con ternura. Ese diablito que había aceptado el trato solo para molestarlo. Rodó los ojos. Era un idiota.

Tardaron lo que pareció una eternidad en subir al auto y poder salir de allí

-¿Qué tipo de música te gusta?-Preguntó Bella distraídamente, mientras hurgaba en los compartimientos del auto.

Edward la mirada con curiosidad.

-La mía-Le respondió irónico, y Bella rodó los ojos.

-Eres tan humilde, Eddie-La castaña acentuó el 'Eddie', ganándose otra mirada asesina más.

-Solo una cosa pequeña, nunca me vuelvas a llamar 'Eddie', ¿Bien?-La muchacha soltó una risa, y se puso seria cuando Edward la siguió mirando fijamente.

-Bien, bien. No más Eddie. ¿Acaso no tienes ningún apodo? ¿Ed? ¿Teddy?-Edward se mordió el labio inferior para no soltar una carcajada.

-Créeme, no me gané mi reputación de chico malo haciéndome llamar 'Teddy'.

-¿Porqué todos te ven como un chico malo?

-¿Porqué a ti te ven como una princesita?

-Yo pregunté primero.

-Al principio no entendía por qué era. Luego comencé a hacer cosas para que siga siendo así. Me divierte tener esa reputación, ¿Sabes? Creo que es por mi ropa, mi fama de 'mujeriego', y mis vicios.

-¿Vicios?

-Fumo. Y consumo alcohol.

-Oh…-Se creó un incómodo silencio entre ellos.-No creo que esté bien.

-¿Que fume?

Bella soltó una risita nerviosa.

-No… El que te juzguen de esa forma. Si a ti te gusta, bien por ti. Pero me parece tan estúpido que la prensa nos etiquete por hechos tan superficiales como son la ropa que usamos, o los 'vicios'. Una persona es mucho más que eso.

Edward asintió.

-Estoy de acuerdo contigo. ¿Con esto me quieres decir que no eres la niña buena que todos creen, Isabella?

Esta vez ambos rieron, y Bella rodó los ojos.

-Puede ser…-Edward la miró travieso, con una ceja alzada.-No me mires así. Realmente no sé por qué me llaman así.

-Donas el 30 por ciento de lo que ganas a caridad.

-Y tú también. Y aún así te consideran un chico malo.

-Cierto.-Edward le volvió a dirigir una mirada cargada de significados, pero esta vez, Bella no lo notó.

-La prensa apesta.

-Sin lugar a dudas.

Ambos se sonrieron, y se volvió a hacer silencio entre ellos. Pero esta vez no fue un silencio incómodo.

-Llegamos…

-¿'Seen'? ¿Es un bar?

-No es solo un bar. Es el mejor bar de todo Londres-Bella sonrió mientras dejaba que Edward la guiase dentro del lugar.

El ambiente era acogedor, las paredes de madera y el aroma a café te hacía sentir en paz.

-Pensé que iríamos a algún Starbucks...-Edward la miró con una ceja alzada.

-¿Prefieres que vallamos a un Starbucks?

-Oh, ¡Por supuesto que no!-El cobrizo se sorprendió ante la rotunda negativa de la castaña-Odio en Starbucks.

Edward sonrió de oreja a oreja.

-Eres rara, Isabella Swan.

Bella se sonrió de oreja a oreja y se apresuró a sentarse en una mesa bastante visible, comenzando a notar las ya conocidas miradas que le brindaba la gente.

-No sé si lo notaste, pero todas las personas de este lugar, nos están mirando.

-Pues, son Edward Cullen y Bella Swan juntos, tomando un café, sentados en la misma mesa, ¡Oh cielos, tomémosles una foto para la TeenStar!

Edward soltó una carcajada, e iba a responderle cuando la mesera los interrumpió.

-Aquí tienen las cartas-Ambos las tomaron y le agradecieron, pero la chica no se movió, sino que se les quedó mirando con una enorme sonrisa en el rostro.

Edward y Bella se miraron con cautela, y esperaron unos segundos, cuando finalmente la chica se dignó a irse.

-Eso fue raro.

-Extremadamente raro-Ambos soltaron una carcajada, antes de decidir que tomar.

..

Luego de dos horas de charla, charla y más charla, Edward y Bella se subían al auto del cobrizo, esquivando a la gran nube de paparazzis que se metían en su camino.

-¿En qué momento llegaron?-Bella intentaba cerrar la puerta, con cuidado de no arrancarle el brazo a ninguno.

-No tengo la menor idea.-Edward fue menos suave, y cerró la puerta de golpe, sin siquiera fijarse en si había alguien allí.

Cuando llegaron al hotel de la castaña, Edward la tomño de la mano y la acompaño hasta la entrada.

-Fuiste una gran sorpresa, Swan.

-¿Eso es bueno o malo?-Dejaron de caminar para pararse uno frente al otro, y Edward le sonrió juguetón.

-Una muy buena sorpresa. Resulta que no eres mojigata y aburrida como te imaginé.

-Bueno, tú no eres tan malo y egocéntrico como te imaginé.

Ambos se sonrieron durante unos segundos, y arecían no notar a ese grupo de personas que se arremolinaba a su alrededor y les tomaba fotografías.

-Adiós, Bella. Te veré mañana.

-Adiós, Edward-Bella estuvo a punto de girarse, pero la mano de Edward tomándola por el codo no se lo permitió. Lo miró con la pregunta grabada en sus grandes ojos cafés cuando el joven se inclinó sobre ella y presionó sus suaves labios contra su sien.

-Nos vemos-Sin más el cobrizo se giró y caminó hasta su auto, dejándola algo aturdida en su lugar.

El día no había sido un completo fiasco.

Buen comienzo.

..

Hola! Bueno, supongo que ya leyeron la nota de arriba, asique, aquí va otro cap!

Espero que les guste. Saludos

Emma.