Holis de nuevo n.n

Presento al padre biológico de Camus llamado Ethan; como saben Dégel es de alma y corazón.


—¡ oye!

Se detuvo ante la voz de ella.

—parece que estás desesperado.

Él se acercó deseando estrecharse entre sus brazos, Kardia notó el temblor de su cuerpo como si quisiera desahogarse, por vez primera no sintió aprehensión alguna hacia él más bien pena.

—te necesito... necesito ver a esa persona que amé hace siglos aunque sea por un momento.

—Dégel... yo soy enemiga...

—finge que no lo eres por ahora—acercó sus labios para rozar los de ella—imagina que soy otro.

Deyanira le había dicho que ni bebiendo debía aceptar una tregua o cualquier clase de trato de un inmortal, pero es que inconscientemente lo deseaba. Apagó su celular, Deyanira la llamaría, luego se excusaría con ella al fin de cuentas la mujer perdonaría esa falta.

Antes de que pudiera decir algo más, se hallaban en un pequeño hotel cuya recepcionista los miró curiosa mientras les entregaba las llaves, por primera vez Dégel en su larga vida pisaba un hotel. No era la gran cosa, pero no se podía pedir nada más.

El número asignado se hallaba al final de un pasillo, al parecer eran los únicos en ese pasillo, Kardia sabía que iba a cometer un " pecado", pero al saber que lo haría en esa habitación, en esas sábanas y con él... ese hombre que maldijo hacía siglos y que horas atrás rompió su maldición y volvía a ser aquel ser poderoso con esa aura característica de los inmortales.

Un cosquilleo se apoderó de su bajo vientre y ni siquiera él la estaba tocando.

Dégel abrió las puerta, Kardia avanzó a trompicones.

—sabrán que estuviste conmigo—dijo rompiendo el silencio.

—apagué el GPS así mismo el celular—dijo ella.

La luz natural que se colaba por la ventana permitió ver una parte del rostro de Dégel quién lucía afligido producto de la sentencia de Lertes.

—él estara bien—dijo a modo de consuelo.

En la comisura de los labios de Dégel se formó una sonrisa por demás sufrida, aunque se lo confió a Carrie que en su anterior vida fue Charles, no iba a sentirse tranquilo hasta verificar que efectivamente cuidaría de Camus.

—yo... obvié lo que ella fue antes... sé que ahora es su madre pero...

—Carrie lo ama—dijo Kardia—¿ sabes? cuando ese tipejo le dijo que abortara, ella lo pateó—soltó una risa al recordar ese momento—te aseguro que será una buena madre.

Quería aliviar ese mal sabor de aquella sentencia.

—quiero tenerte de nuevo...

Se mojó los labios y se aproximó despacio hasta cuando su nariz rozó la de la mujer quién vio su repiración cortada al ver su boca apresada, no lo evitó, es más lo esperaba por lo que el cosquilleo se intensificó y sólo existía un sólo idioma... el placer culposo.

En el pasado, en su anterior vida, jamás de los jamases tuvo intimidad con Dégel, sólo unos pequeños besos y roces de sus manos fueron más que suficientes y además aquellos eran tiempos muy difíciles que mínima cosa " anormal" era castigada con la hoguera o pérdida de sus bienes. Pero no había perdido el aroma a manzanas, lo conservaba en sus cabellos y cuerpo.

—hueles igual—susurró mientras deslizaba su diestra por su espalda aún cubierta por la blusa.

—¡ cállate!

—no me mandes a callar—susurró—es la verdad.

Primero él sacó la blusa de ella y acarició con suma devoción el sitio donde tenía el tatuaje del escorpión, luego la camisa de Dégel salió desprendida del torso del inmortal quién sintió un escalofrío así mismo su poder se vio disminuido. Él sabía perfectamente que Lertes estaría ceñudo mirandolos, es más podía sentir la fulminante mirada de la deidad, más él no le había prohibido estar cerca de ella, sólo de Camus.

La alzó en sus brazos y la depositó en la cama, se arrodillo y comenzó a cubrir desde la punta de la cabeza hasta la punta de los pies a Kardia quién mantenía los ojos cerrados y estrujaba las sábanas ante tamaña sensación.

—eres muy...

Dégel alzó la mirada sonrió con sensualidad, si sabía lo que diría. Se dirigió a su ombligo y lo besó despacio.

—para ti soy otro, no ese que odias tanto...

Ella no respondió.

Ambos se fundieron, Kardia enredó sus piernas en las caderas de Dégel este no lo pensó dos veces y comenzó el vaivén, las sábanas blancas de aquella cama los cubrió durante esa entrega la cual para Dégel significaba una manera de quitarse la impotencia de no tener a Camus, sonaría como si la estaba usando pero en sus brazos se sentía más aliviado.

En un momento cambiaron de posición, ahora la mujer estaba sobre él, sus uñas tenían completamente marcada la espalda y el pecho de él, la sangre de sus cuerpos corría desesperada por sus venas y el sudor los cubría de pies a cabeza.

—yo... te amo—dijo él.

Pero ella a él no.

—¡ basta! esto no irá más allá que el sexo—dio una última estocada y vino el final del encuentro—hice esto para finalizar todo este embrollo de las vidas pasadas... sabes que no siento nada por ti.

—es evidente—murmuró apartándose de ella.

Ella se fue al baño a asearse, en tanto Dégel se disponía a vestirse y marcharse a su mansión más sin embargo la voz de Lertes taladró su cerebro...

" Las pasiones humanas te ablandaron por demás,

después de estar maldito por ella,

aún sigues ¿ amándola?

el repudio será el único sentimiento que ella tendrá por ti"

—dicen que del odio al amor hay un paso—respondió—he aprendido más de los humanos en todo este tiempo, Lertes.

" Hombre insolente..."

Dégel desestimó ese epíteto mientras tomaba su ropa y aguardaba a que Kardia saliera.

Radamanthys no había perdido el tiempo, ignoraba que se habían reunido sin él aunque había notado la energía de Lertes no le prestó atención, así que averiguando por aquí y por allá encontró al padre biológico de Camus el cual trabajaba como médico cirujano en una prestigiosa clínica del cual era socio.

Su nombre Ethan Marson cuyos cabellos oscuros cortos, piel olivácea, nariz perfecta, ojos avellanas, en fin un hombre por demás atractivo ya que en lo que respecta a su interior era un hombre sin escrúpulos que adoraba la perfección al extremo.

Carrie se había enamorado de este hombre cuando un día acudió a la mentada clínica para entregar su hoja de vida para la vacante de recepcionista, en la que no salió favorecida. Ethan le atrajo su belleza de ahí nada más aparte de las veces que tuvieron sexo.

—¿ Ethan Marson?—preguntó a la recepcionista apenas entró a la lujosa clínica.

—¿tiene una cita médica con él?—pregunta la joven.

—soy un conocido de él.

En eso Ethan salía con su colega hablando de una cirugía que recientemente acababan de practicar.

—señor Marson—dijo Radamanthys con tono hipócrita.

—¿lo conozco?—preguntó Ethan mirándolo de pies a cabeza.

El compañero de Ethan se excusó y los dejó solos así mismo la recepcionista que argumentó que tenía que almorzar.

—sé muy bien que eres el padre de ese mocosito cuya madre se llama Carrie...

Ethan castañéo sus dientes a la mención de aquello.

—ese niño no es mío...

—puedes ahorrarte una demanda si... lo tienes tú...

El plan de Radamanthys era separar al niño de Dégel para siempre persuadiendo a Ethan para que se lo quite a Carrie, de esa forma Dégel no podría visitarlo en ningún año, sin embargo el hombre no estaba interesado en quitárselo, no quería a ese niño.

—no sé quién eres—entrecerró los ojos—pero no me interesa ver a esa mujer, ni quiero al niño, tengo una esposa.

—ahs humano ridículo—se cruzó de brazos—era una buena oferta.

Ethan sacudió las manos dando a entender que esa conversación terminó, dejó al rubio bufando y maldiciéndolo.

—en algún momento te veré con una caja de regalo para ese bastardito... y evitaré que el estúpido de Von Shielfs tenga contacto con él.

Así como llegó se fue, ya tendría más tiempo para pensar alguna cosa en qué fastidiar a Dégel, claro ignoraba la sentencia y cuando la supiera haría hasta lo imposible para hacer ese día cada cinco años un día inaccesible para padre e hijo es decir Dégel y Camus.


Disculpen mi tardanza :)

Si no he contestado los reviews es porque no he podido pero si los leo y me motivan más. Saludos y espero que hayan pasado una feliz navidad y así mismo les deseo un próspero año 2017.