Glee y sus personajes no me pertenecen.
Tarde pero seguro, tercer capitulo ;)
Lamento si encuentran errores, es que estoy bastante apurada y no quiero dejarlos esperando tanto.
"Como diría Coraje el perro cobarde, lo que hago por amor."
Rachel se había tomado el tema de la audición demasiado enserio. Primero que nada, quiso priorizar su tarea para el club Glee. Como casi siempre sucede en todas las tareas fue la primera en cantar e hizo un excelente trabajo, dando todo su potencial. Después se puso manos a la obra para buscar compañero.
El día que cantó en el club Glee colgó unos anuncios donde especificaba que buscaba pareja para el concurso. También informaba que esa tarde iba estar viendo audiciones en el teatro de la escuela para ver su talento en el baile. Fue una tarde agotadora y aburrida, sin Quinn ella no habría podido sobrevivir a la audición. Todos eran pésimos, y con pésimos quería decir que no sabían hacer ni dos pasos antes de caerse o de salir girando por la puerta. Fue mucho más de lo que pudo soportar y cuando un chico casi se rompió la espalda por hacer una voltereta en el aire decidió olvidar todo. Al final del día, Rachel quedo algo decepcionada y Quinn le dijo que tarde o temprano las cosas saldrían bien. Rachel esperaba que fuera temprano antes que tarde.
Por suerte las cosas salieron bien temprano. Al otro día Rachel llego a la escuela emocionada y le contó a su amiga que había conseguido pareja. Cuando Quinn le pregunto de donde lo consiguió ella le respondió que era amigo de un pariente del vecino de una amiga de su madre. Quinn fingió que la entendió y la felicitó.
La tarde que Rachel tenía que hacer la audición, Quinn fue a una tienda de alquiler de ropa. Kurt, Santana y Britt la estaban a acompañando, quería tener una opinión de ellos por el traje que iba a usar en su presentación para el club Glee.
-¿Me vuelven a repetir porque estoy aquí?- preguntó Kurt, limándose la uñas.
-Porque tu opinión de la ropa importa más que la de cualquier otro- le respondió Santana haciendo que Kurt se sintiera alagado e importante al mismo tiempo.
Quinn deslizo la cortina del probador donde se encontraba y espero la opinión de sus compañeros. La vestimenta consistía en un traje varonil, ya que en la película de Victor Victoria la actriz principal, Julie Andrews, tenía que fingir ser un hombre que sabía cantar como mujer. Tenía un pantalón de vestir, con chaleco a botones de color gris, de bajo de este usaba una camisa blanca arremangada hasta los codos, zapatos negros y como detalle final un sombrero también de color gris.
Las tres chicas miraban a Kurt para saber su opinión, quien meditaba seriamente mientras la lima giraba en su mano.
-No está mal, sería genial si no me recordaras al Sr. Shuester- opinó el chico.
Eso hizo sentir a Quinn ridícula, Santana tuvo que ir por ella antes de que se metiera al vestidor de nuevo para llorar. Le dirigió una mirada de mala muerte a Kurt para que solucionara el problema inmediatamente.
-Pero se ve muy bien en ti- se apresuró a decir el chico, un poco incómodo ante la reacción de Santana.
La Latina después del comentario soltó la mano de la chica punk y la mira un tanto molesta.
-Ya deja de comportarte como niño llorón- dijo-, eso te queda bien.
Quinn solo asintió, volvió a entrar al vestuario mientras Santana tomaba asiento del lado de su novia nuevamente.
-Un traje no la ayudara a ganar en el club Glee si eso es lo que piensas- Kurt volvió a opinar-. Además, yo también quiero ganar.
-Primero que nada, el traje cuenta porque eso le va a dar algo originalidad- defendió Santana- y se requiere de votación para ganar.
-¿Y tú vas a votar por ella?
-Tal vez si, tal vez no. ¿Quién sabe?
Obviamente que Santana iba a votar por Quinn y por Rachel, aunque eso le subiera más los humos a la cabeza a la segunda, y lo mismo iba a hacer Brittany. Su única intención estaba en ayudar a la pareja y esperaba que su plan resultara. Cuando se lo puso analizar en los días, observando a las dos en la escuela, noto dos cosas. Una, Rachel si parecía tener un flechazo por Hudson y probablemente fuerte. Dos, Quinn era un misterio con sus sentimientos, porque parecía amar cada insignificante segundo que pasaba con su mejor amiga pero es como si algo le impidiera dejar salir sus fuertes sentimientos y dudaba mucho que sea por la típica "es mi mejor amiga, no puedo enamorarme de ella". Seguro que eso debía influenciar en algo pero había algo más y no estaba segura de que se trataba.
Quinn salió del vestidor con la ropa del traje bien doblada en sus manos. Sus amigos las siguieron cuando fue hasta la caja registradora para realizar el pago. Mientras hacía esto, la canción Don't Rain on My Parade sonó en su teléfono. Tanto Kurt, como Santana y también Brittany, sabía que se trataba de Rachel porque dudaba que Quinn usara ese tono para todas sus llamadas.
-Reach…-contesto Quinn, guardando el ticket de su compra dentro del bolsillo de su pantalón.
-¡ESTO ES SERIO!... ¡MUY SERIO!... ¡ES UN CODIGO ROJO!- los gritos de Rachel del otro lado de la línea casi dejan sorda a la chica de pelo rosa.
No fue lo único, Quinn estaba por morir de vergüenza cuando vio la cara de la vendedora que escucho los gritos. Sus amigos estaban igual de avergonzados pero aguantaban la risa.
-Tranquilízate, y habla en voz baja- murmuro eso último- ¿Qué sucede?
-¡Hago mi audición en veinte minutos y mi compañero me acaba de cancelar!
Quinn quedo tan impactada que no supo que decir en ese momento.
-Sera mejor que me olvide de esto- comento Rachel, haciendo que el cerebro de la chica punk reaccionara de inmediato.
-¿Cómo que vas a renunciar?- Quinn no podía estar más en desacuerdo con Rachel como en ese momento.
-¿Qué esperas que haga? Sin compañero no tengo otra opción.
No. No. No. Quinn no podía dejar que eso pasara. Su mejor amiga se había esforzado mucho con la rutina de baile y lo de buscar compañero, sería injusto si no daba esa audición.
-Escucha, no te muevas de ahí- Quinn informó. Y antes de que Rachel pudiera hacer algún comentario, colgó la llamada-. Me tengo que ir- les dijo a sus amigos si darse el tiempo de mirarlos o despedirse.
Condujo lo más rápido que pudo hasta donde su mejor amiga tenía la audición, que era en un teatro conocido en la ciudad. Entro al edificio, pregunto a cuatro personas diferentes donde se presentaban los bailarines y en su búsqueda se llevó por delante a un conserje que limpiaba el suelo.
-¡Ten cuidado, niño!- gruño el anciano de uniforme azul y continuo limpiando hacia otro lado.
Quinn se fijó de mala forma en él pero no dijo nada.
-No soy niño- murmuro para sí misma.
Está bien, por su atuendo lucia como uno pero aún tenía algunos rasgos femeninos. Minutos después encontró a Rachel detrás del escenario. La castaña básicamente se lanzó a sus brazos cuando la vio.
-Quinn, agradezco que estés aquí pero aun así no voy a audicionar- le comento una vez que se separarón.
-No puedes darte por vencida Raech, esa no eres tú.
-Eeeh hola-habló irónica-. No es que yo no quiera hacerlo. No tengo compañero, es como pedirme hacer una obra de Romeo y Julieta sin Romeo. A menos que hayas traído un compañero en tus bolsillos, cosa que no creo.
Era increíble como un simple chiste podía hacer volar la imaginación de Quinn. Y también debía agradecérselo al malhumorado anciano con el que tropezó porque de lo contrario no pensaría en la arriesgada locura que se le acababa de ocurrir. Tal vez no tenía un chico guardado en sus bolsillos pero si el traje de un hombre.
-Aguarda un minuto- informó y se fue sin esperar a que la castaña de dijera algo.
La verdad es que no estaba segura de si esto iba a dar resultado pero tenía que intentarlo. Corría las posibilidades de pasar la mayor vergüenza de su vida pero todo era por Rachel. Con tal de saber que esto iba a ayudarla y al final sacarle una sonrisa eso era suficiente.
Rachel espero, mirando nuevamente el escenario. De vez en cuando miraba hacia atrás para ver si la de pelo rosado se apareció, pero no. No sabía porque aún estaba en ese lugar, una parte de ella se aferraba a la esperanza de Quinn le diera una solución pero ya sabía que eso era imposible.
Cuando uno de los encargados de la audición le indicó que tenía que salir pronto al escenario el cuerpo de Rachel tembló.
¿Qué iba hacer? Estaba sola… ¿Iba a salir como una idiota ahí afuera en frente de los jueces para disculparse porque no tenía compañero?...Honestamente, era preferible conservar su dignidad y marcharse. Pero antes de darse la vuelta alguien la empujó consigo al escenario, antes de que tuviera tiempo de ver quien era.
-Buenos días ¿Cuál es su nombre?- dijo unos de los tres jueces, de los cuales solo una era mujer, sentados sobre una mesa donde tenían muchos papeles y tres vasos con agua.
En vez de hablar, la chica castaña se centró en la persona que la tenía agarrada de los brazos y se quedó con la boca levemente abierta al notar a su amiga de toda la vida con un atuendo de hombre. Las típicas preguntas de ¿Qué significaba esto? ¿En que estaba pensando Quinn?, aparecieron en su cabeza, provocando que olvide todo lo demás.
-Su nombre- repitió el mismo juez, esta vez con algo de dureza ya que él, igual que los otros, se estaban impacientando.
Rachel se giró algo sobresaltada hacia donde la llamarón.
-Me llamo Rachel Berry- responde y mira nuevamente a su compañera quien aparentemente no pensó bien las cosas a la hora de ponerse el traje porque estaba sin habla.
-Brad…- dice Quinn poniendo su mejor voz de hombre- Brayfa
Quinn vio una mirada de interrogación en su amiga por aquella respuesta. Aun así no dijo nada o se meterían en problemas.
-¿Qué van a bailar?
Rachel volvió su atención hacia los jueces.
-Sixteen going on seventeen de The sound of music.
¿Qué estaba haciendo? ¿De verdad pensaba continuar con esto? Era una locura. Pero por algún extraño motivo estaba dispuesta correr el riesgo con su amiga, a pesar de que si esto salía mal pagaría las consecuencias.
El juez les indico que comenzaran y Rachel se vio obligada a olvidar todas sus dudas y a tomar las manos de su mejor amiga. Confiaba en ella porque Quinn la había visto ensayar esa misma canción tantas veces que ya sabía qué hacer. Al juntar sus manos la chica vestida de hombre pudo sentir chispas dentro de su corazón, haciendo que sus mejillas se tornaran de color rojo. Pero ese sentimiento no duro demasiado porque Quinn las alejó de su mente al sacudir la cabeza.
Las dos bailaron según era la coreografía de Sixteen going on seventeen. La actuación de las dos impresiono a los jueces, Rachel también lo estaba debido al desempeño que su amiga mostraba, hasta sonreirá divertida por la forma en que actuaba. Quinn tenía talento y tal vez recién se daba cuenta ya que nunca había hecho esto antes, lo que lo hacía aún más entretenido. Las dos estaban tan entretenidas que apenas recordaban que eso era una audición. Por una parte eso es mejor ¿no? Así no están nerviosas y no cometen errores.
Antes que pudieran darse cuenta la danza ya había finalizado. Las dos miraron a los jueces con las manos unidas, algo agitadas. Los jueces solo permanecieron con seriedad, sin darles una pista de si lo que habían hecho estaba bien o mal. Durante diez segundos solo se escuchó el respiro de las muchachas.
-Gracias, nosotros los llamaremos- comenta la mujer miembro del jurado.
Ambas asintieron con la cabeza, agradeciendo por haberlas visto, y se retiran del escenario. No fue hasta que entraron al auto de Quinn que Rachel habló.
-¿En que estabas pensado?- preguntó.
La chica Punk se quitó su sombrero, peinando sus mechones rosas.
-Creo que fui poseída por un complejo de estupidez- responde Quinn, sorprendida de que no se haya desmayado en pleno acto-. No puedo creer que los haya engañado- suspiró y vio como sus dedos temblaban, a veces los nervios pueden presentarse en cualquier momento.
Rachel rió.
-Bueno, si no te conociera, diría que eres un hombre con ese atuendo.
Quinn no tuvo tiempo de formular una respuesta porque pronto los brazos de Rachel le rodearon el cuello y sus labios apretaron su mejilla. Ese pequeño afecto lograba que la chica punk volara a otro plante.
-Voy avisarle a Finn.
El comentario fue suficiente para arruinar el hermoso momento y ganar la mala cara de Quinn que Rachel no llego a ver porque su concentración estaba en su móvil, ya que le enviaba un mensaje al capitán del equipo de futbol para decirle que había hecho la audición. Pero solo a decirle eso, no de que Quinn se decidió a vestir de hombre para ayudarla. Prefería mantener esa parte en secreto. Desde que acepto su invitación en la cafetería, Rachel era cada vez más y más apegada a Finn mientras que Quinn se convertía en una bola de fuego. Es que no podía soportarlo y tenía que poner buena cara cuando estaba con él porque si no su amiga se molestaría y lo último que quería era verla enojada. Tampoco podía quejarse mucho, porque a diferencia de otras personas que cambian cuando tienen una relación, Rachel seguía siendo la misma de siempre.
Quinn dio marcha al auto para dejar a Rechel en su casa y llegar a la suya lo antes posible. Escucho la risa de su castaña amiga al leer el mensaje que seguro era la respuesta del chico y eso la entristecía.
¡No!...No podía estar triste, ella debe pensar que Rachel es feliz y ella tiene que aceptarlo. ¿Por qué se molesta? Mientras todo siguiera igual tenía que aceptar las cosas tal cual eran.
Okey si, capitulo corto y probablemente muchos me estén odiando por eso. Pero realmente se me está complicando escribir y en estos momentos tengo dolor de cabeza. En parte porque también quiero terminar con otra historia que tengo de hace tiempo.
Voy a seguir la historia chicos, pero quienes saben cómo soy se darán cuenta de que puedo tardarme.
Saludos y dejen su comentario ;)
