Bueno, es extraño escribir aquí de nuevo, y no lo digo de una manera negativa, realmente me encanta escribir aquí. Desgraciadamente no había tenido tiempo y sí, lo diré, tal vez tampoco interés. Pero me he dado cuenta de que no hay un lugar tan puro y libre para escribir que FanFiction. Espero con todo mi corazón que haya mejorado en mi técnica para escribir. Sí, lo sé, lo sé, hasta ahora seguramente muchos de ustedes estarán pensando "¡Qué aburrido!", y bueno, no busco ser aburrida, sólo quería explicar muchas cosas. Ésta es mi primer actualización desde hace cinco años, comprendan mi discurso tipo ganadora de Oscar jajaja, sin más los dejo con la actualización de "El libro dorado". ¡Espero que les guste!

La mañana llegó y el sol entró por la enorme ventana que yacía en la pared de la casa de Flora. Steve, que se había quedado dormido en el sillón de la casa, se despertó casi en automático, pero no precipitadamente. Más bien de una manera suave, como cuando nos despertamos un sábado en que no tenemos nada que hacer. El sol del mundo mágico era realmente diferente al que Steve veía todos los días. Los rayos eran mucho más cálidos, pero no quemaban, para nada. Te envolvían de una manera especial. Junto con los penetrantes rayos de luz se proyectaban pequeñas lucecitas que flotaban a su alrededor.

La desconcertante nueva mañana había despertado a Steve mucho antes de que cualquiera de la casa lo hiciera. Así que procuró no hacer demasiado ruido al levantarse y caminar en busca de su hermana. Justo cuando se comenzaba a preocupar por ella, Jen entró por la ventana tratando de hacer el menor ruido posible.

- Jen – Dijo susurrando el muchacho - ¿Dónde habías estado? No puedes estarte desapareciendo así como así. No conocemos este mundo.

- No seas aguafiestas. – Respondió la chica entrando revisando que nadie estuviera escuchando. – Estuve en casa de Musa.

- ¿En casa de Musa? – Preguntó extrañado.

- Sí, sí, conocí a su hija, tú sabes, la de la historia. – Explicó Jen sentándose en el sillón.

- ¿A Eva?

- No, a María… ¡Claro que a Eva! – Dijo levantando sólo un poquito más de lo que la estaban subiendo.

- ¿Qué fue lo que te dijo? – Preguntó interesado el muchacho mientras se sentaba junto a su hermana.

- Steve… tenemos que ayudar a esta gente. – Comenzó a explicar Jen.

- Eso me queda claro, pero, ¿cómo?

- Su hermano, y otros chicos…. Los hijos del resto de las Winx – Respondió la muchacha buscando algo a su alrededor. – Steve… ¿Y el libro?

El chico también comenzó a buscar con la mirada pero no vio nada. A ambos les recorrió un escalofrío extraño, no podían recordar en qué momento lo perdieron de vista. Levantaron cojines y movieron todo lo que tuvieron a su alcance, pero no encontraron nada.

No dudaron ni un segundo para salir de la casa de Flora y salir a la extensa calle que se admiraba junto a la playa. Pero no estaban muy preocupados por la marea de aquel día, si no por el libro que los había traído a aquel mundo y que, probablemente, sería el que después los sacaría.

Recorrieron todo el camino por el que habían transitado para llegar a la casa de Flora. Miraban todo de una manera graciosa, de repente se detenían en algún arbusto y movían las hojas y ramitas de manera enérgica para ver si encontraban alguna señal del libro.

¿Cómo un libro tan enorme y llamativo había sido olvidado?

La respuesta se hallaba en que la portadora, Jen, acababa de recibir un gran impacto cuando ocurrió el olvido. Sí, precisamente el libro estaba en la casa de Musa.

- Mi señora. – Exclamó el mayordomo que entraba al estudio de Riven, aunque éste último no estaba, sólo estaba Musa ordenando unos papeles.

- Dime, Clark. – Dijo la mujer quitando la vista de los papeles.

- Las mucamas han encontrado esto en su sala. – Explicó el mayordomo sacando el libro dorado y mostrándoselo a la mujer.

- Me imagino de quién ha de ser. – Expresó con algo de tristeza. – Déjalo en el escritorio, Clark.

- Como ordene. – Concluyó él y entró para seguir las indicaciones de su patrona.

Musa miró de reojo el libro mientras seguía ordenando los papeles, después, sin querer, lo volvió a mirar y la última vez no pudo evitar mirarlo fijamente y tomarlo. En cuanto lo tocó sintió una vibración extraña, así que tardó un rato en volver intentar abrirlo. Cuando por fin se decidió abrió el libro en una página al azar. Bueno, y considerando que el azar no existe, Musa abrió el libro justamente en el capítulo que hablaba de ella. Lo cerró de inmediato y se quedó boquiabierta. No se parecía en nada al libro que alguna vez les enseño la señorita Faragonda sobre las hadas. ¿De dónde veía ese libro? De cualquier manera Musa no pudo aguantar la curiosidad, era naturalmente aventurera, así que volvió a abrir el libro para comenzar a leerlo. Estaba completamente sorprendida, pero nada la sorprendió más que ver al frente del libro una frase en particular:

"Lo que se convierte en leyenda no termina, sólo se reinicia"

Sí, lo sé. Cinco años sin subir nada a FanFiction y subo muy poco, pero merezco algo de crédito, tengo muchos proyectos, entre ellos la publicación de mi primer libro, trataré de estar más al pendiente de mis historias aquí, además estén atentos porque trataré de subir nuevos "Fics". Aprovecho para contestar comentarios de gente que no está registrada, porque, por obvias razones no pude contestarlas. En general, gracias a: gearfried, diana alejandra, annimo, maria y katiuska. A panchiiiii le digo que lamentablemente este sitio no permite mostrar correos electrónicos, por eso no pude contestarle. Y un muy muy muy especial agradecimiento a bloom1winx, gracias a ti, decidí continuar mis Fics. Gracias =)