Nina se concentraba en controlar su cuerpo, trataba de calmarse, pero aun así algunas partes de su cuerpo seguían cambiando de forma, se separaban en docenas de piezas y volvían a unirse solo después de mucho esfuerzo. Claro que las circunstancias no la ayudaban para nada, seguía encerrada en lo que le parecía un laboratorio con un hombre que más parecía un lunático, y además no recordaba nada.

Mientras tanto Viktor la estudiaba y tomaba nota de su comportamiento. Su tarea se vio interrumpida cuando alguien más entró al laboratorio.

Así que Viktor—dijo un hombre de voz engreída, flacucho y lleno de vendajes—espero que tengas una buena razón para despertarme un sábado a las 4 de la mañana, mi sueño reparador es sumamente importante.

—Singed, estás a punto de ver un nuevo avance científico… ¿recuerdas el isotopo de acero inestable que desarrollamos?—

Claro que sí—respondió— un isotopo bastante inestable, capaz de cambiar de forma y de replicarse a sí mismo, y uno de mis mejores inventos desde mi maravillosa pócima de demencia. ¿Me despertaste a esta hora para hablar de eso? Pudiste haber esperado a que fuera de día…

Más importante aún, encontré la forma de unirlo con la carne humana…— Singed lo miró con sorpresa— Ven Nina, este hombre es Singed, un maestro alquimista que quiere verte; muéstrale lo que puedes hacer con tu cuerpo.

Nina se levantó, miró a ambos hombres y les respondió enojada:

No me gusta que me traten como a un fenómeno de feria, quiero que me dejen ir en paz— mientras decía esto sus manos comenzaban de nuevo a transformarse en acero, trató de tranquilizarse, pero los hombres no parecían mostrar atención por lo que decia

Increíble— exclamó el químico—si su cuerpo ha adquirido todas las propiedades del isotopo significa que, teóricamente hablando, es indestructible… en la práctica por el contrario… hay que descubrirlo— Singed tomó un cuchillo de disección que había en una de las mesas y se abalanzó sobre Nina, apuntándole hacia el abdomen.

Nina gritó mientras caía al suelo bajo el peso de aquel hombre. Trató de empujarlo para sacárselo de encima, pero el hombre se puso de pie casi inmediatamente. Se miró el abdomen y notó que solo tenía un gran agujero en su ropa.

Al parecer, si tu cuerpo es atacado—Dijo Singed— este puede dividirse para evitar el daño—

Ya lo noté—respondió Nina— ¿ya puedo irme?

Claro que no— respondió Viktor— eres un espécimen demasiado valioso como para perderte. Te haré una oferta Jovencita, quédate con nosotros, permítenos estudiarte y cuando acabemos podrás decidir si quieres quedarte con nosotros o volver a ser lo que eras antes de venir aquí.

¿Y cuál es la otra opción? — preguntó la joven

Que te dejemos aquí en contra de tu voluntad, hasta que terminemos de estudiarte, y después de eso nos encargaremos de ti. Si sobrevives o escapas podrás volver a donde pertenecías, si es que recuerdas algo— Viktor profirió algo que sonaba como una carcajada. — tú decides.

No era una decisión difícil, aunque encontrara la forma de escapar, no recordaba absolutamente nada de su pasado, quedaría sola y perdida. Miró a ambos hombres con resignación, sabía que no debía hacerlos enojar.

¿Al menos pueden decirme dónde estoy? — Preguntó

¿No es bastante obvio niña? — Dijo Singed burlonamente— estás en la academia de la guerra, el punto central de la liga de leyendas.