No podían creerlo. Estaban jugando al Ajedrez Mágico, prueba de la profesora McGonnagall. Si lo lograban, probablemente lograrían conseguir la piedra filosofal.

Ron dirigía el juego, Harry lo ayudaba, y Hermione, lo cual era raro en ella, no sabía que hacer ni que decir.

De repente, un estruendo saco a Hermione de sus pensamientos. Y ahí lo vio… Ron estaba tirado en el piso y parecía inconciente. Sin dudarlo corrió hacia él.

-Hermione tienes que quedarte aquí y cuidar de Ron. Cuando se mejore, vayan a buscar a Dumbledore.- Dijo Harry decidido.

-No tengas miedo Harry, vas a hacerlo bien. Eres un gran mago- Le respondió sonriendo.

-Tú eres mejor que yo y lo sabes, Hermione.-

-¿Yo? Con libros y estudio. Vas a lograrlo, estoy segura.

-Gracias Hermione.

-Y Harry, ten mucho cuidado.

Harry se fue corriendo, y Ron seguía sin despertar.

-Al parecer el golpe fue duro Ron. Pero necesito que despiertes, ¿si?- Dijo Hermione y, al ver que nada pasaba una lágrima cayó por sus rosadas mejillas. -Despierta, despierta. Por favor…- Dijo con más desesperación, mientras sus lágrimas aumentaban. –Vamos-Dijo. Tú puedes hacerlo.- Al ver que nada pasaba, se puso a llorar.

Unos segundos pasaron y Ron despertó. Al ver a Hermione llorando, se precipitó:

-¿Estas bien Hermione?- Dijo en tono burlón.

-No vuelvas a asustarme de esa manera Ronald Weasley- Le dijo Hermione mientras lo empujaba.

-De acuerdo- Dijo confundido- Y… ¿Donde esta Harry?

-¡Harry! Tenemos que ir con Dumbledore. ¡Vamos!

Se fueron corriendo de la mano. Cuando se dieron cuenta, se las soltaron y empezaron a caminar. Hermione estaba colorada, al igual que las orejas de Ron.

-Pobre Harry, ¿Estará bien?- Dijo Hermione preocupada.

-Esta bien- Dijo Ron no muy convencido.-Pero mira el lado positivo, al menos tienes algo para escribir en tu diario, no?-Dijo riendo.

-Eres un tonto- Dijo riendo. –Ahí es la oficina de Dumbledore. ¡Corre!- Dijo Hermione.