Señores, ¡he vuelto! Sí, hace tres años que empecé esta historia, y la dejé totalmente abandonada. Mis más sinceras disculpas. Voy a tratar realmente de continuarla. Probablemente notéis que mi forma de escribir así como mi ortografía han mejorado notablemente, espero que no sea un inconveniente.
¡Vamos a ello!
Capítulo 3: Castigo
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"Maldita sea, Weasley. ¿Cómo he acabado yo cargando con una estúpida - y atractiva, según me informan mis neuronas alcoholizadas - comadreja? Esta niña no sabe beber..." - Mientras Draco maldijo a la pelirroja, a quien llevaba a duras penas entre sus brazos, en dirección a la cuarta planta, se tambaleó estrepitósamente a causa de las muchas copas consumidas - "Vale...vale. Yo tampoco estoy muy fino."
Draco Malfoy se detuvo antes de girar la esquina pues oyó oído algo. Espectante, con la boca abierta y todos los músculos tensos por el peso muerto que llevaba entre las manos, estuvo atento a las risitas que se oían a la vuelta de la esquina. Sus movimientos eran lentos y pesados, cualquiera que se haya emborrachado a base de mezclar varios tipos de bebida se sentirá identificado con esa sensación. Aún así, atinó a asomarse ligeramente para ver quién era.
"Mieeeerda, es Zabini. Se ha debido de ligar a alguna pardela. ¿Cómo coño voy a llegar sin que me pillen con esta cría en brazos?" En el fondo, muy en el fondo, se preguntaba qué hacía él llevándola, si no tenía ningún deber ni obligación, ni mucho menos ganas. Pero todo eso quedó en el fondo de su consciencia, pues su borrachera sacaba otra clase de sentimientos e impulsos que nunca pensó que tenía estando ebrio.
Se giró lo más delicadamente que pudo, pero su cuerpo no iba a la misma velocidad de su mente, y se giró tan rápido que le dió un buen golpe a Ginny, todavía inconsciente, en la cabeza contra el muro. Sin pensárselo, salió corriendo en la dirección contraria, para evitar que le vieran. Al girar por un pasillo se sintió a salvo, pero no se percató de la sorprendida mirada de Blaise Zabini al descubrir su cabello platino a toda velocidad y dando traspiés por el pasillo...
-Mmmm...¿qué ha pasado? - Ginny empezó a despertarse, seguramente debido al golpe. Sentía la boca seca, pastosa. Apenas se dio cuenta de que estaba en brazos de Draco Malfoy; seguía más borracha que despierta.
Él la miró a través de sus ojos grises. La pelirroja lucía una pinta horrible - maquillaje corrido, vestido mal puesto, aliento infernal -, pero su embriaguez (o eso quiso pensar él) le hizo verla más guapa de lo que nunca la había visto. Esos ojos azules, que resaltaban como piedras preciosas entre el fuego de su cabello largo; su vestido de palabra de honor, cada vez más bajo a causa del traqueteo, ya dejando ver buena parte de sus pechos...
-Te llevo a tu cuarto - fue lo único que atinó a decir, y tuvo que morderse la lengua para no soltarle algún piropo.
-Ah...vale. ¿Vas a dormir...con-hip-migo?
Eso dejó perpejo al rubio. "Buena pregunta. ¡Espera! ¡Claro que no voy a dormir con ella! ¿Estamos locos o qué? Es una maldita Weasley, por Dios. Aunque desde luego esas tetas no las tienen el resto de comadrejas, ni esos ojos... ¡Ay, cállate!" El subconsciente de Draco le traicionaba, estaba empezando a confundir sus pensamientos reales con los causados por el alcohol.
-No. Te dejaré en la puerta y me iré a dormir, que yo estoy peor que tú.
Ella hizo un puchero enorme, e incluso llegaron a salírsele algunas lágrimas. A esas les siguieron unas cuantas más, y de repente Ginny estaba llorando a moco tendido, aferrada al cuello - suave e imberbe - del rubio. Él no sabía que hacer, no entendía por qué de repente se había puesto a llorar, pese a que lo había visto otras veces en otras chicas, el llorar como locas cuando se emborrachan. Si seguía con ese llanto los iban a pillar, y no solo su reputación estaba en juego, sino que los podrían castigar de por vida por las horas que eran.
La bajó de inmediato al suelo y le hizo señas para callarla, y unos cuantos mimos como a un bebé.
-Shh, shh, calla por favor. ¿Qué te pasa? - la cabeza la iba a estallar, necesitaba dormir ya mismo, y encima ahora tenía que cuidar de un bebé.
-Snif...no quiero dormir...snif...sola.
Su mirada, siempre burlona, se transformó de repente en una muy triste, como si todos sus miedos ocultos hubieran sido descubiertos con esa frase. Él no sabía que hacer, estaba cansado, sucio y borracho como una cuba, así que le dijo que dormiría con ella, la volvió a cargar, esta vez a la espalda, y subió las escaleras lo más rápido que pudo.
Fue una hazaña milagrosa lograr subir hasta la Casa Griffindor sin ser vistos. De vez en cuando oía voces y risitas, seguramente del resto de gente de la fiesta, pero habían tenido suerte. No fue tan fácil conseguir la contraseña, ya que Ginny solo balbuceaba cosas sin sentido.
-Es...zarapito! No, espera...zarigüella! Mm, no...¿cómo era? Ah, sí! Astrolopitecus! ¿Cómo que no? Y...Gumersinda? Uy, esa es mi tía abuela.
-Bffff, por Dios Weasley, piensa, necesitamos entrar YA - Malfoy estaba de los nervios, lo último que deseaba en el mundo era que lo pillaran allí, con ella.
-Ah, ah, ah! Es HOLOCAUSTO!
-¡Correcto! Y ahora entren y dejen de molestar, hagan el favor - cedió finalmente la Señora Gorda.
Draco se sintió totalmente extraño y desorientado dentro de la sala. No se parecía en nada a la de Slytherin, esta era mucho más cálida y acogedora. Había objetos personales por toda la sala, cosa imposible en su sala, ya que todos eran unos ladrones, él el primero. Por suerte para él, no había nadie, tan solo el fuego crepitaba en la chimenea.
Hizo un último esfuerzo por subir a Ginny hasta su habitación, donde entraron sin hacer ruido pues había dos bultos durmiendo plácidamente en sus camas. La tumbó en la que ella reconoció como su cama, y la tapó torpemente. Se sentía terriblemente agotado, tenía muchas ganas de entrar en su propia cama. Para su sorpresa, cuando se incorporó para marcharse, Ginny recuperó un poco de su lucidez y le agarró de la manga, haciéndole caer de bruces en la cama. Su primera reacción fue reirse, así como ella hizo, pero enseguida se hicieron señas de silencio para no despertar a sus compañeras.
-Dijiste que dormirías conmigo - le susurró arrastrando las palabras al oído.
-Lo sé, pero debo irme. ¿Podrás soportarlo? - sin querer, Draco estaba sacando su lado seductor. Lo hacía con casi todas las chicas, pero jamás con una Gryffindor, y menos una comadreja. Dentro de su cabeza había algo que se estaba pegando contra las paredes de su mente de pura desesperación. La sacudió brevemente, y continuó mirando a la joven que yacía debajo de él con expresión divertida.
-No lo dudes, ni en sueños dormiría contigo - Ginny empezaba a recuperar la consciencia, o al menos parte de ella.
-¡Pues anda que yo! Adiós niñita, un placer devolverte a casa sana y salva.
Se levantó con un ademán pesado, y cuando se incorporó, ella le cogió por el cuello por sorpresa y se acercó a su boca. Él se apartó levemente, pero la distancia entre sus labios continuaba siendo peligrosa. Había como un imán entre los dos, una fuerza invisible que les obligó a quedarse así, ella medio incorporada y él agachado. Sus miradas todavía sobrias se cruzaron, y sintieron algo que nunca habían sentido. Era atracción, deseo. Azul y gris, peleando en una batalla de miradas tácita, sus narices casi tocándose. Fue él quien, ardiendo, cruzó ese centímetro de distancia que ella había dejado.
Sus labios se entrelazaron, primero de forma tentativa y curiosa. Enseguida, los labios carnosos de Draco atraparon los de Ginny, y, subiendo las manos hacia el cuello y el cabello del otro, introdujeron sus lenguas. Sus bocas jugaron durante unos treinta segundo más, cuando de repente ambos abrieron los ojos y se despegaron. Ella tenía las mejillas rojas y él estaba despeinado y con el pecho agitado. Draco se levantó como un resorte y se dirigió al baño susurrando un "buenas noches" a una Ginny que, después de ese beso de ensueño, había vuelto a adormecerse, pese a que aún tenía las pulsaciones aceleradas.
"¿Qué acaba de pasar? ¡Acabo de besar a la Weasley! Dios, dios, dios... menuda liada." Dentro del baño, daba vueltas sobre sí mismo con las manos sobre la cabeza, incrédulo. Seguía acelerado por la pasión del beso. La verdad es que había sido un beso muy bueno, de los mejores que había tenido, pero jamás lo aceptaría en voz alta. Se refrescó la cara que le ardía, y tras echarle un vistazo a su reflejo, y tocarse brevemente los labios hinchados, salió lentamente por la puerta. Sus pasos aún eran torpes pero poco a poco estaba recobrando su consciencia, y se sentía algo asustado por lo que acaba de pasar.
Justo cuando bajó las escaleras, dispuesto a salir por el cuadro, la puerta se abrió y tuvo que subir corriendo el último tramo de nuevo. Se quedó quieto cual estatua, maldiciendo su suerte. Reconoció enseguida las voces de los dos que entraron.
-No sé, Harry. A mí Claire me pone. Quiero decir, ¿tengo tal vez otra alternativa? Teniéndote a ti de amigo no me quedan muchas más pretendientes...
-Sabes perfectamente que Hermione está loca por ti. Deja de fingir que no te das cuenta, seguro que ella lo pasa mal.
"Me cago en la puta. ¿No podían ser otros? Joder, ¡y encima se ponen a jugar al ajedrez! Serán frikis estos dos, en vez de irse a dormir...Son las cinco de la mañana, por Dios."
El tiempo pasaba, y Harry y Ron continuaban jugando y hablando junto a la chimenea. Draco se hartó de esperar y volvió a subir al cuarto de la pelirroja. La vio medio destapada durmiendo plácidamente, y sintió mucha envidia. Él solo deseaba volver a su cuarto, dormir un par de horas... Se debatió internamente sobre si meterse en la cómoda cama de Ginny o no. Pese a la tentadora opción, al final decidió que no era correcto. "No pienso beber nunca más, hace que me vuelva loco."
FIN FB
-...y decidí dormir en la bañera. Y aquí llevo desde entonces.
Cuando Draco terminó su relato de lo acontecido hacía tan solo unas horas, Ginny seguía con la boca abierta mirándolo desde una esquina del aseo, todavía con la toalla envuelta sobre sí misma.
-Nos...¿nos besamos?
-No pongas esa cara de asco, fue culpa tuya. Y no me siento especialmente orgulloso, pecosa.
-Ya, claro, eso dices ahora... Seguro que anoche te hiciste una paja pensando en nuestro beso - una vez recuperada del shock, Ginny volvió a ser la que era, una chica burlona con mucho desparpajo.
Draco bufó y se giró sin decirle nada. Se encaminó a la puerta, dispuesto a dejarla con las ganas de más.
-Adiós, Malfoy - eso le ofendió un poco. Esperaba que siguiera atacándole, o preguntándole más cosas sobre anoche. Se tragó su orgullo y salió lo más sigiloso posible de la sala. Esta vez no se encontró con casi nadie por el camino, todos estarían durmiendo por los excesos de la fiesta.
En la ducha, por fin a solas, Ginny recapitulaba los acontecimientos de anoche contados de primera mano por Malfoy, sin poder evitar sonreir ligeramente. Se lavó bien el pelo, que estaba realmente enredado y sucio, y se hizo un peeling relajante. Menos mal que era sábado, y que tenía todo el finde para descansar y olvidar. A la hora de la comida - ese día atrasada por el tardío despertar de la mayoría de alumnos -, bajó a la Sala Común, donde se encontró a una aglomeración considerable frente a lo que parecía ser un cartel enorme. Se oían murmullos y maldiciones por todas partes. Reconoció por detrás a Neville, y se le acercó rápidamente, gritándole un "Buh!" en la oreja.
-¡Por fin! Pensaba que estabas muerta.
-Pues casi, casi. ¿Qué pasa aquí pequeña ratilla?
-Pasa que nos han pillado a todos. Alguien ha dado el chivatazo y nos han castigado a todos los que estuvimos en la fiesta.
-¡No jodas! ¿Y cómo lo saben?
-Ni idea, pero están todos los nombres en esa lista. ¡Una semana de trabajos forzosos en el Bosque Prohibido! Y lo peor, nos ha tocado con los Slytherin... Compruébalo tú misma.
Ginny abrió lo ojos de pronto al escuchar esto, y se abalanzó entre la gente para ponerse a primera fila, donde estaban Ron y Harry quejándose como el resto.
-Hola Gin. ¡Es que no es justo! - continuaba su discurso Ron después de la breve interrupción - ¿Cómo pueden demostrar que yo estuve allí? Ni siquiera hice nada malo, sé de gente que ha pasado la noche en otras casas, deberían castigarles a ellos solo.
Ginny enrojeció involuntariamente, pero disimuló rápidamente, y atendió a Harry, quien como de costumbre babeaba por ella, preguntándole dónde se metió anoche en la fiesta. Recordó entonces que después del beso que se dieron en el baile ella había desaparecido sin más. Parecía tan lejano todo... Le dio largas y salió, acompañada por Neville. Al cruzar la puerta, se encontraron con Andrea. Iba con la ropa de la noche anterior, y con una cara demacrada y hecha polvo. Al parecer ella era una de esas personas que habían pasado la noche en otra casa distinta a la suya.
Mientras comía con Neville, su mirada se cruzó un par de veces con la del rubio, al otro lado del comedor. Fueron unos encuentros casuales, nadie habría podido decir que se habían mirado. Él estaba recostado sobre su asiento, mirando a la nada con ojos ausentes mientras mordisqueaba un plátano. Ambos pensaban en la noche anterior, en lo extraño y subrealista que había sido todo. Y, por supuesto, pensaban en el castigo que les tocaría compartir. Apenas escuchaba al pobre Neville hablar sobre la terrible diarrea que padeció anoche, aunque casi mejor. Estaba distraída, aún falta de sueño, y con una nueva inquietud que había surgido en el fondo de su pecho, y que la ponía realmente nerviosa.
Bueno, bienvenidos de nuevo a mi fic! Espero que os guste, y que como he dicho no notéis demasiado el cambio. Si sois buenos conmigo y me dais reviews me animaréis a volver prontito! :)
Saludos!
