Entro en Lima Bean, abriendo la puerta y dejándola caer para que se cierre lentamente. Los veo a todos sentados, Finn, Rachel, Brittany y Sam, Kurt y Blaine y Tina y Mike. y al fondo está sentada Quinn observando su móvil. Todos me saludan, y les respondo con una sonrisa. Me siento al lado de Quinn, que alza la mirada con una sonrisa para mirarme. Los demás hablan entre ellos, pero ella y yo nos mantenemos al margen.
-¿Vas a tomar café? –Le pregunto levantándome y yendo hacia la barra. Ella levanta una ceja y me sigue, guardando el móvil en su bolsillo.
-Bueno, ya que lo sugieres sí. –Responde Quinn apoyándose sobre la barra y sacando de nuevo el móvil.
-¿Con quién hablas? –Digo mirándola. Por un segundo, la idea de que esté flirteando con alguien me molesta, y además lo hace mucho. Santana, ¿qué te pasa? Es tu amiga, ella tiene su vida, y tú la tuya.
-Con mi madre. –Dice sonriendo y levantando la cabeza del móvil para mirarme. Ella saca el dinero para pagar el café, pero le paro en seco, pagando yo los dos cafés, tendiéndole a ella el suyo en la mano. Nos damos la vuelta y nos quedamos mirando a todos los que están sentados hablando entre ellos. –Gracias por el café, San. –Me sonríe.
-¿Crees que saben algo? –Digo dando un sorbo a mi café. Quinn niega.
-Excepto Rachel y Kurt. Pero Kurt no dejará que Rachel lo cuente. –Dice volviendo su cabeza hacia mí. –Todo bajo control.
-Todo bajo control. –Digo chocando mi vaso con el de ella, para luego tomar un sorbo de café mirándolos de nuevo.
-Oye, ¿qué tal con Brittany? –Me pregunta mientras bebe un poco de café. Me quedo mirando sus labios, cómo bebe y vuelvo a levantar los ojos hacia ella. –Santana, que me escuches. –Alzo la cabeza hacia ella.
-¿Qué decías? –Digo sacudiendo la cabeza al mirarla.
-Que qué tal con Brittany. –Dice humedeciéndose los labios y volviendo a tomar un sorbo de café.
-¿Qué Brittany? –Digo frunciendo el ceño.
-Joder Santana tu ex novia. Estás espesa… -Dice volviendo a beber de su café, mirándome fijamente.
-Ah, sí, Britt… Pues no sé, pregúntale a ella como está. –Digo riendo. –Supongo que feliz con Sam, me alegro por ella. –Bebo un sorbo del café y me giro hacia Quinn, que se queda mirándome.
-Me alegro de que la hayas olvidado, Santana. –Sonríe y me acaricia la cara, mientras volvemos a mirar a los demás. Su mano se posa sobre la mía encima de la barra y la aprieta.
La miro, la observo, la examino y no, no puede ser. Dios mío, Santana, estás enamorada de tu mejor amiga. ¿Qué? No. Es imposible, Santana estás mal de la cabeza. Pero aunque mi cabeza me dice eso, vuelvo la cabeza hacia ella. La miro, sonrío y ella me mira a mí extrañada, sonriendo. Pero no puedo dejar de observar cómo se muerde el labio inferior, o cómo pestañea y baja sus ojos verdes hasta el vaso de café. Remueve con la cucharilla de plástico, y levanta de nuevo su cabeza para mirarme.
-¿Y tú que has hecho esta semana? –Sonríe. Si le dijera la verdad, creo que saldría corriendo. Que lo único que he hecho ha sido pensar en ella, eso es lo que he hecho. Pero es mi amiga, no puedo enamorarme de mi amiga. Es imposible, sí, nos acostamos, pero no hay nada más.
-Nada, vaguear por Nueva York. –Digo sonriendo y observándola.
-Tiene que estar bien eso de pasear por Nueva York las veces que quieras. –Dice. La miro volviéndome hacia ella. -¿Qué? –Dice sonriendo.
-Que las habitaciones de hotel me gustan demasiado… -Susurro sonriendo. Se da la vuelta hacia mí, poniendo un semblante más bien serio.
-Tengo que contarte algo. –Me dice.
-Me asustas.
-No, no te asustes. –Dice riendo cogiéndome de la mano, jugando con ella. -¿Sabes? Joe sigue enamorado de mí. –Suelta. Me quedo parada un momento esperando a que siga explicando, pero no lo hace.
-¿Él te gusta? –Digo entrecerrando los ojos, y espero que su respuesta sea no.
-No. –Dice.
-¿Y cuál es el problema? –Digo tomando un sorbo de mi café, dejándolo de nuevo en la barra.
-Que me da un poco de pena… -Dice mirándose las manos.
-Oh, oh, oh Quinn Fabray, dime que no te has liado conmigo por pena, porque entonces te mataría. –La apunto con el dedo. Ella niega cogiendo mi café y bebiendo de él.
-No, de eso estoy segura que no fue por pena. –Enarca una sonrisa pícara sobre sus labios. Entrecierro los ojos para mirarla, y ella se muerde el labio inferior. Nos quedamos en silencio, y se acerca a mi oído, poniendo su mano encima de la mía en la barra, haciendo pequeños círculos en mi piel con su dedo, rozando su mejilla contra la mía al hablarme al oído.- ¿Me acompañas al baño? –Susurra contra mi oreja. Sin mediar palabra, sale directa al cuarto de baño, sin mirar hacia atrás, y yo salgo detrás de ella. Sujeto la puerta para que no se cierre del todo y paso justo detrás de ella. Al ver que no hay nadie, la sujeto por la cintura dejándola de espaldas hacia mí y haciendo que nos miremos a través del espejo.
-¿Me está provocando la señorita Fabray o sólo me lo imagino? –Susurro en su oreja, apretando fuerte su cintura. Ella se da la vuelta, quedando totalmente pegada a mí, mirando mis labios y rozándose con ellos.
-Parece que la señorita López lo va captando. –Susurra sobre mis labios. Soy yo la que se aventura a atrapar sus labios. Pruebo su boca, la beso sujetándola de la cintura, y ella se agarra a mi cuello. –Tenemos un problema. –Dice cerrando los ojos mientras vuelve a besarme de nuevo.
-¿Hmmm..? –Digo como puedo entre sus labios, sin querer para de besarla.
-En algún momento esto dejará de ser físico… -Susurra entre mis labios, con la voz entrecortada y besándome con fuerza.
-¿Quieres que dejemos de besarnos y de hacerlo cuando nadie nos ve? –Digo pegando mi frente a la de ella. Se queda callada, con su aliento pegando en mis labios, mientras bajo mis labios por su mentón, mordiéndolo.
-No. –Responde tajante. Levanto la cabeza de nuevo hacia su boca, mordiéndola y dejando pequeños besos sobre sus labios.
-Entonces ya no es sólo físico… -Sigo besándola, esta vez pegándola contra la pared, subiendo mis manos por sus brazos, acariciándola hasta llegar a sus menudas finas y enredarlas con las de ellas. -¿Quieres que pare? –Susurro en sus labios. Ella niega y sujeta mi cabeza con mis manos, besándome aún con más fiereza que antes.
Sumerge su mano bajo mi camiseta, llegando hasta el aro del sujetador, metiendo su mano por debajo y comenzando a tocar mis pechos.
La puerta del baño se abre, y de un tirón abrazada a mí la meto conmigo dentro de uno de los baños, cerrando con pestillo. La siento encima del wáter para que nadie vea sus piernas, y sigo besándola. Me inclino sobre ella, quedando entre sus piernas. La cojo en brazos, quedando yo debajo de ella y Quinn sentada encima de mí, sin dejar de besarme. Meto mi mano bajo su ropa interior, comenzando a acariciar su sexo, y casi suelta un pequeño gemido pero con la otra mano le tapo la boca riendo. Su mano va hacia la mía, sacándola de su sexo y besando la mano que tengo puesta en su boca. Comienzo a reír en voz muy baja, mientras Quinn me da un golpe en la mano, provocando que ría más. Se acerca a mí, mordiéndome el labio haciendo un pequeño corte sobre él para que me calle. Me toco la sangre del labio y la esparzo por la mejilla de Quinn, que me mira fingiendo indignarse.
La puerta del baño se cierra, por fin nos volvemos a quedar las dos solas, ella y yo.
-No vuelvas a hacer eso. –Dice cogiéndome de la mano.
-¿A qué? –Digo atrayéndola hacia mí cogiéndola de la mano.
-A provocarme tantísimo en un lugar público… -Susurra contra mis labios, acercándose para besarme.
-Habló la que me susurra al oído delante de todo el mundo si la puedo acompañar al baño… -Digo con una sonrisa pícara.
-¿Qué va a pasar entre nosotras? –Dice acariciándome la mejilla.
-Dejemos que siga su curso, y… Lo que tenga que ser, será. –Sonrío para tranquilizarla. Vuelve a inclinarse sobre mí, besándome.
-Dime de verdad lo que has hecho esta semana. –Susurra chocando nuestras frentes.
-Echarte de menos.
