Tardé siglos con éste drabble, pero finalmente lo hice, irónicamente, lo terminé en cosa de minutos.
Yo particularmente no era muy partidiaría del RyouHino, pero me pareció que era justo incluir a Ryoutaro en éste mini-conjunto, aunque por lo primero, no encontraba la inspiración para escribir. Afortunadamente hubo un chispazo de ingenio, y algo salió. Con esto, doy por finalizado éste conjunto. *más abajo estarán los agradecimientos*
Ps. en mi ausencia aprendí a escribir mejor, así que verán más calidad en éste último drabble. Espero más adelante poder reeditar los otros para que todo quede decente y bonito.
Aprovecho para desearles un muy feliz año 2015. Que todas nuestras metas se hagan realidad.
Ai no Melody
Composición #3: Étude Op. 10, No. 3
Cuando tocaba, las teclas del piano sonaban con una feroz intensidad. Ryoutaro era un pianista pródigo, todo mundo se encargaba de hacérselo saber, aunque él en la mayoría de ocasiones se empeñaba en negarlo.
Tsuchiura era así: una persona sencilla que no presumía de sus habilidades.
—Luces muy animado —le dijo el encargado de la tienda de instrumentos Minami, cuando terminó su pieza—, ¿cuál piensas tocar ahora?
El peliverde sólo levantó la mirada hacia el techo, haciendo un sonidito de estárselo pensando. La campanilla de la puerta de la tienda sonó antes de que él se decidiera, haciendo a ambos prestar atención a la graciosa pelirroja que acababa de entrar.
—¿Hino? —inquirió.
—Tsuchiura-kun —le sonrió—, ¿estabas practicando?
—Algo así —respondió estirando los brazos—, ¿qué haces aquí?
—Vengo a comprar unas cuerdas nuevas —contestó feliz, alzando el estuche de su violín—, Tsukimori-kun no pudo acompañarme ésta vez, pero creo que puedo arreglármelas sola.
Ryoutaro arrugó la frente de inmediato, como siempre que hablaban de Len. De un tiempo a la fecha los dos violinistas compartían demasiado tiempo juntos, supuestamente porque Tsukimori se había ofrecido a ayudarla con unas lecciones. Fuera o no cierto, eso le molestaba.
"¿Ése qué puede tener de bueno?", pensó cruzándose de brazos.
—¿Pasa algo?
La vocecita de la pelirroja fue suficiente para sacarlo de su ensimismamiento, haciéndolo sobresaltarse. El encargado de la tienda sólo rió bajito, aprovechando para pasarle un sobre con un juego de cuerdas de violín a Kaho.
—Ya sabes colocarlas, ¿verdad? —preguntó el señor.
—Tsukimori-kun me enseñó —asintió sonriendo.
—Entonces ahora únicamente te falta afinarlas.
Tsuchiura sonrió apenas, como en automático, haciendo sonar unas cuentas teclas del piano.
—Déjame ser yo quien te ayude con eso —le dijo.
Hino pestañeó un momento antes de asentir contenta. Las teclas y las cuerdas desafinadas sonaron por cosa de unos minutos, hasta que finalmente un sonido armonioso comenzó a sonar en el local.
—Ya está —sonrió ella satisfecha.
—¿No quieres tocar algo para comprobar? —preguntó él.
—Por supuesto —asintió de manera efusiva—, ¿qué quieres tocar tú, Tsuchiura-kun?
—Tristesse.
El encargado Minami sólo observó a su alumno con la boca ligeramente entreabierta, Hino en cambio sonrió ampliamente, sin percatarse de lo que pasaba.
—Me parece bien —aceptó emocionada—, Tristesse fue la primera pieza que toque en un concurso. La recuerdo con mucho cariño, gracias a ustedes —añadió.
—Entonces comencemos.
Los suaves sonidos del piano comenzaron a inundar cada rincón de la tienda, haciendo vibrar los otros instrumentos que reposaban en las vitrinas, como si ellos también quisieran ser tocados. Los tonos altos que bajaban lentamente con dulzura, para después convertirse en sonidos divertidos, que seguidamente tenían sus momentos graves. Parecía un baile de emociones. Kahoko nunca había tocado la pieza completa, pero no podía negar que fuera bellísima.
Lentamente entreabrió sus ojos, se sentía maravillada con la música; Tsuchiura la miró de reojo mientras movía sus manos con maestría entre las teclas, encandilado con la belleza de la pelirroja.
Los últimos sonidos comenzaron a desvanecerse en el aire, para que inmediatamente después la tienda quedara sumida en un profundo silencio, con unas cuantas personas que miraban curiosos al interior por la vitrina. El dueño Minami fue que encargado de romper el silencio, aplaudiéndole a ambos con alegría.
—Señorita, comienza a hacerse tarde —comentó.
—¡Es cierto! —exclamó Kaho alarmada—, me tengo que ir.
—Espera. Te acompaño —se ofreció el pianista.
—No, no —negó moviendo las manos frente a sí—, no hace falta, en serio —añadió apenada.
Después de que Hino desapareciera por la puerta, el señor mayor se acercó a su pupilo, poniéndole una mano sobre el hombro. Ryoutaro suspiró silenciosamente, intuyendo a qué iba ése gesto.
—¿Por qué escogiste "Tristesse"?
—Porque el amor es tristeza también —se limitó a decir.
Así como el piano tenía sonidos alegres de amor, también tenía sus notas de profunda tristeza.
FIN
Agradecimientos: Bloody Snake. 6, , Artemisa Neko-chan y Alexca03.
Ps. Alex (de cariño), fue gracias a ti que me decidí a terminar rápido con esto, muchas gracias. :D
