"Tomar buenas decisiones es una habilidad crucial en cada nivel"

Peter Drucke

3-Secretos


Mira su reloj. Habían pasado ya dos horas desde que estaba parado frente a la puerta de los laboratorios STAR.

En su defensa, había llegado dos horas temprano. Y no era por ser responsable. Quería hablar con Wells. Tenía que aclarar lo sucedido. De hecho, ni él lo había entendido. Si, que vale, que sus poderes habían vuelto. Pero qué demonios significo ese beso.

Lleva el vaso a su boca para encontrarse con nada. Definitivamente necesitaba más café. Se gira sobre sí mismo y choca contra otro baso que si se encontraba lleno.

Por unos segundos pensó en utilizar la velocidad para reponerlo. Pero recordó que nadie aun, aparte de Wells, sabia sobre sus poderes. Así que el café se riega tanto sobre el cómo en Caitlin.

-¡Barry! –reclama la joven.

-¡Caitlin! –dice nervioso.

-Pero que… -abre la boca para alegar-. ¿Qué haces?

-Em… -Trata de dar una excusa moviendo los labios y señalando la puerta-. Olvide mis llaves… -Espera a ver si le cree.

La joven abre la boca para alegar. Sin embargo, no esboza ninguna palabra. Dirige su mirada y las manos al bolso que llevaba con algunas gotas del café. Barry trata de limpiarle un poco, a lo que ella respondo manoteándole con las llaves ya en sus manos.

-Nada. ¡Nada! –dice la joven señalándolo con furia-. Te da el derecho de olvidarte tus llaves o regarme el café.

La joven pasa por el lado de él y abre la puerta. Ingresa furiosa con Barry detrás de ella.

-Hoye… Que solo ha sido un poco de café… -dicen llegando a la sala principal. Caitlin había tomado asiento y empezaba a encender un ordenador-. No era para tanto.

Lentamente la joven se gira sobre la silla y lo mira fijamente a los ojos, haciéndole desear salir corriendo sin importar que se enterara de esa manera del regreso de sus poderes.

-Era. Un. Bolso. De. Diseñador. –dice lentamente mientras se pone en pie acorralando al joven contra una mesa-. Que combinaba. Con esta chaqueta. De diseñador. –decía mientras movía la chaqueta de cuero beige que llevaba puesta-. Soy una mujer. Es importante para mí.

-Vamos Caitlin… Tú no eres ese tipo de… -Caitlin abre la boca frente a lo que Barry estaba diciendo.

Era todo. En la pequeña señal de que fuera a resultar herido saldría corriendo sin importarle lo que sucediera.

-Bien –concluye Caitliin dándole la espalda.

Se acerca a la mesa donde tenía el bolso, se quita la chaqueta y junto a este, los toma y se los pone en el pecho al joven que parpadea por miedo.

-Tú los mandas a lavar… -Le da una sonrisa labial, toma unos papeles de la mesa y sale por la puerta-. ¡DR. WELLS!

Cisco tiembla frente al grito con el que había sido recibido.

-¿Y a esa que le sucedió? –Pregunta dejando su bolso sobre un asiento y llegando hasta donde estaba Barry.

-Chocamos y se regó un café sobre los dos.

-Hssssss –Cisco hace gestos de dolor-. ¿De diseñador?

-¿Qué?

-La última vez… Yo le regué una gota de salsa de tomate en un guante de diseñador.

-¿Y? –Cisco le da un par de palmadas en la espalda en consuelo.

-No comí bien ese mes…

Barry abre la boca mirando el par de objetos que tenía en las manos. Cuanto podría costar mandar a lavar un bolso y una chaqueta. En esos momentos Caitlin volvía, ahora sin papeles y dándole una mirada fulminante a Barry.

-Lo siento… Sr. Snow. Yo… No me puedo ir ahora… -Detrás llegaba el Dr. Wells con los papeles y terminaba de ponerse uno de sus buzos mangas largas. Barry alcanza a observar parte de su tronco definido.

-Lo se… -Caitlin gira sobre sus tacones-. Pero las empresas de servicios nos cobran más por ser laboratorios. -Su rostro había cambiado a uno comprensivo-. No saben que el agua se gasta en duchas o… Cepillarse los dientes.

El Dr. Wells pone sus labios de modo neutral al encontrarle razón. Mira Cisco que lo saludaba con una mano y le asiente en respuesta. Luego mira a Barry y su rostro se decepciona. Las miradas se cruzan por un momento. Caitlin habla y él aprovecha para girar el rostro y dejar de ver los ojos azulados y acusadores.

-Puedo adelantarte la paga. –dice Caitlin-. ¡No! Cisco. –dice la joven apuntando al joven que no veía, pero su dedo apuntaba perfectamente. Cisco había abierto la boca y levantado un índice para pedir lo mismo-. Para ti no… Te esperas a final de mes como Barry y yo… Wells viene de otro universo y acá no tiene nada. De hecho, acá se supone que está muerto.

Culmina la joven haciendo una mueca. Se gira y mira a Barry malévolamente. El joven quita la mira tratando de evitar aquellos ojos fríos.

-¡Barry!

-¡Señora! –dice asustado y dando un pequeño brinco en el mismo lugar.

-Señorita… Recuerda que mi novio desapareció. –dice caminando decidida a donde estaba el joven que era la misma mesa donde lo había dejado acorralado-. La comisaria no ha tenido casos ¿verdad?

-Si…. –La joven eleva una ceja-. Digo no… Bueno si… Bueno no. Es decir, no ha tenido casos.

-Entonces tienes libre esta semana… -Caitlin sonríe-. Necesitamos a alguien que no figure como difunto, para que le ayude a Wells a conseguir un lugar antes del fin de semana.

-Ma… Mañana es jueves…

-Entonces te quedan dos días… -Culmina la joven mirando sus prendas que aún estaban en los brazos de Barry, el joven se aferra a ellas-. Mi ropa la quiero el lunes. Alguna objeción. –gira sobre los tacones a observar a los otros dos chicos…

Barry va alzar una mano, no sabía si estar dos días junto a su tormento fuera muy fructífero para sí mismo. A lo cual Cisco disimuladamente le niega con la cabeza. Y Caitlin gira rápidamente a verlo. Para ese momento Barry ya había bajado el brazo y le sonreía.

El resto del día era complicado para Barry. No se podía concentra y en barias ocasiones dirigía su rostro a ver al Dr. Wells. Y lo encontrar concentrado y profundo en sus pensamientos con su tablero. ¿Tan poco le importo lo que había sucedido la tarde anterior?

Bueno en realidad tampoco podía decir nada. Cuando se dio cuenta de lo había sucedido, en la terraza de los laboratorios STAR, no volvió a bajar. Seguro había quedado esperando el regreso de él. Algo que no sucedió. Pero que hubiera hecho si hubiera vuelto. ¿Qué era los siguiente a seguir ahora? No le gustaban los hombres, pero… Finalmente descubrió el sentimiento que seguía cubierto, que había dejado el anterior Wells. Deseo.

Pero no era deseo carnal… Bueno si un poco. Pero era un deseo de admiración, de en realidad quererlo, apreciarlo. De ser protegido por los ojos y los brazos de aquel Dr. Que siempre lo protegían de una manera verbal y parental. Pero él hubiera deseado esa protección desde otro nivel. Un nivel, al que en la tarde de ayer, había ingresado. Y lo había dejado solo, a la espera.

-¡Barry! –Caitlin de nuevo lo trae de sus pensamientos.

-Dime…

-Nos vamos ya… Son las cinco de la tarde. –declara la joven.

Barry vuelve a mirar el tablero y ya no estaba ahí el Dr. ¿En qué momento se había marchado? ¿Cuánto llevaba en sus pensamientos? Un ojo le tiembla asiendo el cálculo.

-El Dr. Wells ya sube… -Le dice Caitlin-. Y trata de ser un poco más unidos, acércate más a él -¿Más? pensó Barry-. Hoy estuvieron más raros de lo normal. Él te miraba con mucha decepción y tú con tristeza. -¿Él lo miraba?-. Ahora subirá con las maletas, trata de dejarlo en un buen lugar.

Barry asiente con la cabeza y los dos jóvenes se marchan. Aprovechó los escasos segundos que le quedaban para terminar de guardar en lo que estaba trabajando. Y la verdad que lo hacía de una manera tan inconsciente que durante unos segundos estaba recogiendo las muestras y en los próximos ya tenía su maleta puesta. En que se iba su mente, ¿en lo que había sucedido?

-¡Listo! –dice Wells apareciendo por la puerta.

Traía consigo un maletín en la mano derecha y sobre el hombro izquierdo una mochila de gran tamaño.

-Necesita… Em… Ayuda con eso –dice acercándose y señalando la maleta que traía en la mano derecha.

El mayor la impulsa hacia atrás. Sus ojos se entrecierran.

-Gracias, pero no… De hecho. –continua su camino dejando a Barry detrás-. Te puedes ir… No les diré nada.

-¿Eso es infantil sabes? –dice llegando a la par de Wells.

-¿Per don Sr. Allen? –dice mirándolo sorprendido.

-Que no me digas Allen. –da un paso atrás para tomar distancias-. Yo… Yo solo digo que es infantil que por que nos besamos ya no me hables… Solo… Solo ha sido un beso…

-Escúchame bien. –dice soltando los bolsos al suelo-. Mi problema no es que me beses. Mi problema tampoco se va a que seas hombre. –hablaba mientras acorralaba a Barry contra una de las paredes de los laboratorios-. Mi problema se basa en que estoy en un universo paralelo al mío, lejos de mi hija. En búsqueda de aceptación de un grupo de jóvenes con problemas hormonales y delirios de superhéroes. Mi problema se basa en que me deje guiar de tu confianza, y de tu… Cordura. Y me deje besar de ti. Deje que te desahogaras en mí. –ahora él es el que da pasos hacia atrás-. Me deje convencer. De que serias algo más… Maduro.

Toma las maletas dejando al joven contra la pared "Pude haber salido corriendo… Pero no". Pensó Barry. A cambio se había quedado mirando los ojos azulados llenos de decepción. Wells toma de nuevo las maletas y gira a verlo una vez más.

-Mi problema es que fuiste la primera persona que me odio pero que también me acepto. Y debo aceptar que físicamente me atraes y una vez conocido no me eres indiferente. –Saca la mano en solicitud de un taxi. El carro se detiene-. Mi problema es que usted no se me es indiferente, me atrae señor Allen. –Ingresa al taxi cierra la puerta y baja el vidrio. Barry seguía contra la pared.

-¿Usted no estaba muerto? –dice el taxista.

-Me confunden mucho… -Mira por la ventana-. Mi problema es que no puedo estar ahí como un juguete para usted, que solo puede utilizar cuando tiene crisis. Al centro por favor.

La tarjeta es expulsada por el cajero. Retira la plata y suspira. La vida en tierra uno era muy cara. Gira sobre sí mismo, toma de nuevo el maletín de su mano izquierda y mira los grandes y elegantes edificios de un lado. del otro se veían también edificios, no muy altos, algunos en ladrillos, y escaleras oxidadas, se escuchaban gritos, maullidos, ladridos y… Sí, eso había sido el sonido de un arma disparando seguido de la sirena de emergencia. Traga saliva y continua su camino en dirección de donde había sonado el arma.

-Es lo mejor que encontraras por acá… -decía un señor flaco y larguirucho mientras sacaba el cigarrillo de su boca y le bota el humo sobre Wells. Este ultimo tose.

El apartamento que le mostraba, contaba con una sala, una cocina, un baño y un cuarto. La pared era de un café, con parches de café más oscuros. Dos ventanas, una de la cocina y otra en sala.

-Los servicios, no son muy caros…

Wells se gira a ver al señor que lo miraba desde el borde de la puerta. Demonios, pasar de un penthouses a un… Respiro profundo, miro por el suelo. Si, acababa de ver la tiza con la que bordean el cuerpo de una zona de crimen.

-Bueno pues… -dice Wells tragando saliva.

-¡Claro que no! –aparece Barry detrás de la puerta.

-De donde… -pregunta el dueño del inmobiliario.

-Sr. Allen le dije que no se preocupara. –habla Wells sin encontrarle importancia de su origen. Sabía que había utilizado la velocidad.

-No. Yo resolví un crimen hace una semana acá. –dice señalando el lugar donde Wells había encontrado con anterioridad las marcas de la tiza.

-Yo… Es lo mejor que puedo pagar –dice Wells.

-Puedes pagar lo mismo, por algo mejor del otro lado de la ciudad.

-No conozco el lugar. –Concluye Wells. El dueño del lugar hacia gestos por cada uno de los alegatos.

-Quiere dejar lo infantil por favor, y dejarse ayudar.

-No señor Allen. Lo infantil será que volviera a caer a sabiendas que lo que usted busca es una persona de rato que le recuerda un amor muerto. Además, que no quiere aceptar que le gustan los hombres.

-Uuuuu –dice el dueño del inmobiliario frente a lo que acaba de decir.

Barry abre y cierra la boca para alegar, mira al dueño del lugar y luego mira a Wells. Ninguno de los dos pensaba apoyarlo.

-Pues vale lo acepto. –dice mirando a Wells-. Me gustaba el otro Dr. Y usted pues… Se parece mucho.

-Shhh –hace ruidos el dueño del lugar.

-Pues yo no puedo vivir con eso –declara Wells.

-Podrías vivir con un… ¿Poder intentarlo?

-Yo diría que si… -dice el dueño del piso. Harrison y Barry lo miran con incógnita-. Mira. La situación está en que él –mira a Barry y señala a Wells-, no está seguro de lo que siente por usted. Es una persona nueva en esta ciudad, y lo ha conocido a usted de hace un par de días. –dice haciendo muecas por su cálculo a ciegas, pero casi acertado-. Pero tampoco le importaría darse la oportunidad con usted. –Ahora señala a Barry-. Y usted, es el típico chico que ha tenido novias o amores mujeres, y que empezó a sentir algo por un chico que se ha ido. Las cosas quedaron inconclusas y aparece alguien muy similar, que le hacen revivir estos sentimientos.

Ambos se miran de reojo frente a las conclusiones tana acertadas que había sacado aquel tipo de la nada.

-Pero oigan –Vuelve a llamar la atención-. Por algo le quieres dar la oportunidad. –mira a Welles-. Por algo sientes lo mismo por él, pero a este se lo puedes decir, algo que no sucedía con el anterior. –concluida mirando a Barry. Finalmente se encoge de hombros-. Deberías ir al otro lado de la ciudad, conseguir un mejor apartamento que este lugar de mala muerte. Piden una pizza y se sientan a hablar, aclarar las reglas de este juego que ambos quieren… que se llama "Intentarlo".

Ambos jóvenes se quedan mirando al tipo que volvía a meterse el cigarrillo. El señor se encoje de hombros.

-Soy psicólogo. –Culmina el señor.

Barry y Wells se miran y elevan las cejas.

Barry toma asiento en el suelo sobre una sábana que Wells había comprado con la primera paga. El piso que había conseguido era un 10mo piso de un edificio de 12. No era el penthouses donde vivía en tierra 2, ni tampoco la mansión que tenía el Wells de este universo. Que ahora le pertenecía a Cisco. Era un cómodo lugar con sala y comedor; un pequeño muro los dividía de la cocina integral; dos cuartos cada uno con su baño; el cuarto principal tenía un baño con bañera, ducha y totalmente embaldosado. Incluía una gran ventana en el cuarto; cada uno de los cuartos tenía su armario; un gran ventanal en el lado de la sala y el comedor.

-Te lo dije. –dice Barry al de ojos azulados que llegaba con la pizza y un jugo embotellado. Las deja a un lado y toma asiento frente a él sobre otra sabana.

-Iba a decir que aceptaba ese apartamento, con riesgo a ser el siguiente dibujado en el piso.

-¿Te vive tanto el orgullo? –Tienta Barry sirviendo las bebidas. Al darse cuenta de lo que ha dicho sube su mirada lentamente a encontrarse con unas cejas elevadas-. Lo siento…

-Sí. –dice abriendo la pizza-. Me hubiera valido más el orgullo… Pero cree me. Cuando aprendes a valorarte, cuando sabes cuánto vales. Es cuando triunfas. De a ahí que claramente… Sé que no valgo solo un beso.

Frente a esta declaración el rostro de Barry se torna rojo. Wells sonríe en triunfo de su objetivo que era el de intimidar. Toma un trozo de pizza y se lo lleva a la boca mordiendo con su sonrisa triunfadora. Deglute.

-¿No vas a tomar uno? –dice llevando ahora el vaso a su boca-. Está buena.

Barry lleva la mano a la caja agarra un trozo, pero antes de llevarlo a la boca habla.

-¿Qué sucederá con nosotros? –Wells que la llevaba de nuevo a su boca se detiene y lo mira frente a al ataque desprevenido-. Es decir… ¿Qué somos?

-No lo sé –contesta pasándose la lengua por los labios y dejando el trozo de pizza de nuevo en la caja. Barry le sigue.

-Como… ¿Deberíamos aclarar esto?

-Bueno… Comencemos en el, porqué la oportunidad.

-Empiezas o empiezas. –dice Barry. Wells le contesta con un rostro neutral.

-Cuando mi mujer murió. No hice ese maldito juramente de no volver amar a nadie. De hecho, quería conocer a alguien más… No tuve éxito. –Barry no apartaba la vista de sus ojos azulados-. Usted Sr. Allen. Me ha vuelto a hacer sentir aquello que creía perdido. Cuando la conocí a ella, éramos compañeros de trabajo y mi corazón también latía cada vez que ella triunfaba, y yo me quería esforzar por ayudarle.

-Baya… -dice Barry mirando la pizza.

-De un mes hacia acá. Empecé a sentir lo mismo por usted Sr. Allen. –Se lleva un trozo de pizza a la boca y luego de deglutir. Continua-. Y usted Sr. Allen.

-Yo… Soy ese típico chico que, por un accidente de algún insecto radioactivo, o porque alguna agencia secreta del gobierno recluta. Se vuelve súper héroe de la noche a la mañana. Se vuelve parte de equipo, y encuentra sentimientos con la chica que es más inteligente y que tiene más habilidades que si mismo. Pero, sin embargo, sí mismo, la supera. Solo que… Fue un chico el que al parecer me creo los sentimientos. Un señor.

-Interesante –dice Wells deglutiendo.

Barry sonríe.

-Lo siguiente es la trama usual. El que al parecer es el director de lo bueno, resulta siendo un traicionero y el director de lo malo. Solo que es la misma persona de la que tenía sentimientos. Lo logramos vencer, pero mis sentimientos se quedaron y… Ya conoce usted el resto de la historia.

-¿Qué era lo que sentía? –dice mientras toma un gran sorbo del jugo

-¿Cómo? –Ni Barry se había hecho a sí mismo esa pregunta.

-Yo quiero ayudarte Sr. Allen, quiero que seas mejor, quiero… Tenerloentremisbrazosyprotejerlo. –dice rápidamente y se aclara la garganta. Barry sonríe, Wells le devuelve el gesto-. Pero acá usted es el de los poderes. Por eso me resigno a simplemente ayudar. ¿Qué sentía usted por él?

Unos segundos de silencio donde se miraban.

-Sentía felicidad cada vez que el me corregía, cada vez que me ayudaba. Unas cuantas veces me dijo bien hecho, y… Sentía un hormigueo en el estómago. Sentía que me ayudaba y quería que yo fuera mejor… Pero algo me detenía… -Barry mira y se lleva las manos al estómago-. Algo en ese cosquilleo no se sentía bien. –Vuelve a subir la mirada a encontrase con Wells-. Y ya sabe usted el resto de la historia. Sentimientos inconclusos, peluche, sentimientos encontrados. Pizza y jugo.

Se sonríen ambos y la noche continua. Tras anécdotas de ambas partes, de ambos universos se conocieron un poco más. Vidas totalmente difieren, quizás era otra oportunidad de conocer a alguien que creyeron a ver conocido, o era de pronto esa segunda oportunidad. Todo iba bien la noche proponía un momento de intimidad. Pero de aquella de piel, una intimidad más profunda. Hasta que Wells se atraganta con un trozo de pizza frente a una pregunta.

- ¿Cómo? –pregunta Wells. Acto seguido toma un poco del líquido que quedaba en el vaso.

-Sí… -dice en una risilla por la incomodidad que le había producido al Dr.-. ¿Cuántos años tienes?

El Dr. Traga saliva. Abre un par de veces la boca y termina por decir:

-A… ¿A qué viene esa pregunta? –pregunta sirviéndose más del líquido.

-No le veo problema al saberlo… Yo tengo 25 –dice encogiéndose de hombros.

Wells hace cuenta en su cabeza. ¡Joder! maldijo en su mente al darse cuenta que le llevaba 15 años al más joven. Un pequeño tic aparece en su ojo.

-Te la digo luego de acordar… Lo que sea que vayamos a acordar. –Toma un poco del juego con esperanza de que el tic se calmara. Éxito.

-De acuerdo.

Pasada las doce de la noche. Se encontraban acostados sobre una de las sabanas mirando las estrellas por la venta de la sala. Dialogando y dando información de sus contra partes de los universos contrarios. Dándose por enterado que el Barry del otro universo era también parte de la comisaria y pues. Para él, su madre no había muerto… Ya sabían el destino del Wells de este universo.

Llegado a un momento Barry se acomoda de lado y se queda observando. Wells solo debe ladear la cabeza para mirarlo fijamente. El más joven abre los labios y estos tiemblan.

-¿Qué debemos hacer? –dice Barry finalmente.

-Eso es algo que nadie nunca se ha sabido responder. –La mano de Wells se va a acariciar la mejilla de Barry, pero se detiene y cae en medio de las dos miradas sin realizar el contacto.

Las manos del de ojos verde sube lentamente y algo temblorosa de lo que ahora iría hacer. Esperaba no equivocarse con la decisión que estaba a punto de tomar. Los dedos se tocan momentáneamente, la mano de Wells con la palma hacia arriba y la del otro en sentido contrario preparándose para entrelazarse. Las dos miradas se cruzan pidiendo los respectivos permisos, y al no a ver objeciones o huidas sucede el primer acto de compromiso. Siendo los primeros dedos doblados los de Wells, y el agarre entrelazado es reforzado por Barry.

-¿Y si no funciona? –pregunta el más joven.

-¿Solamente habría un modo de saberlo?

-Nunca me han gustado los hombres. –dice forzando aún más el agarre.

-Yo nunca lo vi como una posibilidad –Le contesta y el agarre se afloja un poco.

-Entonces…

-Es una propuesta… Barry. –Wells traga saliva-. Es complicado porque ambos tenemos un problema y es que buscamos a alguien o algo que perdimos en algún momento. Y creemos que esta en el otro. La propuesta es que lo intentaremos. Quien quita que encontremos algo mejor, con riesgo a estrellarnos.

La mirada de Barry se desvía momentáneamente a la ventana. ¿Estaría dispuesto a besarlo? ¿A tener que responderle a alguien? ¿A que los demás lo supieran?... Espera… dijo su mente.

-Oye… ¿Puede ser secreto? –dice Barry mirando algo aterrado a Wells. Él le devuelve una mirada de incógnita-. Es que… Si no funciona… Es decir. No tengo problema conque funciones y que el mundo se entere. Pero si no funciona y el mundo se hace una mala imagen de nosotros. –Wells acomoda sus cejas en son de entenderlo.

-Me parece…

Con esto último ambos suspiran sin quitarse la mirada del otro. En un largo tiempo, hasta que sale el sol para ser exactos, el agarre de las manos no desapareció. Uno dormía el otro no, y cuando uno despertaba el otro dormía… Básicamente era una guardia para que ninguno escapara. En una de estas mientras Wells lo miraba y el otro dormía.

-Tengo 45 años. –dijo en tono bajo con intención de que el menor no escuchara, pero luego lo pudiera utilizar de escusa. De si haberlo dicho, pero que él se encontraba dormido.

-No hay problema con eso. –dice con un ojo abierto y el otro cerrado.


Hola, disculpen un poco la demora de la subida de los capítulos, hasta ahora e podido acomodar mis horarios para todos los proyectos que tengo en mi vida...

espero que les guste...

Dejen el comentario y esperen el próximo capitulo.

4 - "Recelos"

recuerden que tenemos pagina web