The Last Doll

2.-

… Como personas civilizadas

Jared se levantó a las cinco de la mañana con el pómulo dolorido. "OH, mierda" murmuró al notar la hinchazón. No quería que los niños vieran lo que Jensen había hecho, no quería que pensaran que estaba bien que su tutor se peleara con alguien, tenía muy claro de qué parte se pondrían los niños y no era bueno para nadie que trascendiera lo ocurrido.

La primera vez que se enfrentó a una situación así, un activo que se negaba a reconocer que ésta no era su vida real, se tomó muy mal ser golpeado por él. Fue su primer trabajo, ni siquiera consideró la opción de dejarle conservar algún recuerdo de todo lo que había vivido mientras estaba imprimado, a los dos meses de recuperar su auténtica identidad aquel activo se suicidó, ese primer fracaso condicionó todos sus casos posteriores.

La casa estaba en silencio y pensó que quizás Jensen tuviera algo para bajar la hinchazón en el botiquín de su baño. Al pasar junto al despacho dónde el pecoso trabajaba notó que la puerta aún estaba abierta, olvidaría cerrarla anoche después de terminar lo que estuviera haciendo. No tenía porqué curiosear en sus dibujos y por muy mal que le hubiera sentado el puñetazo tampoco iba a dejar que los niños se metieran allí, no estaba para fastidiarlos, estaba para ayudar. Hizo ademán de cerrar la puerta.

- Déjala abierta – pidió una voz desde el suelo en el rincón más oscuro

- Lo siento, no creí que aún estuvieras ahí – dijo entrando

- Siento lo del puñetazo – intentó disculparse el bulto que se adivinaba junto a la ventana

- No sientes el puñetazo, temes las consecuencias – Jared fue franco, tenía que dejar las cosas claras cuanto antes. No podía permitir que volviera a agredirle por mucho que comprendiera sus motivos.

Jensen se levantó y encendió la luz. Tenía aspecto de no haber dormido en toda la noche. Y el agente se encontró conteniendo el impulso de abrazarlo y decirle que todo saldría bien. Le desconcertaba sentir desde que entró por la puerta el día anterior que se había tomado este caso como algo personal. El pecoso se restregó los ojos de cansancio y se acercó examinando su cara, palpando con cuidado cerca del corte, inspeccionando los daños.

- Tiene razón Padalecki, está en su derecho ahora mismo de… de terminar con todo – dijo roncamente, entrando al aseo de la planta baja y abriendo el botiquín, Jared vio cómo sus manos se aferraban al lavabo hasta que recuperó la compostura y la intensa mirada del rubio se le coló bajo la piel – pero usted me provocó, ¿Pretendía demostrarme que no sé controlarme? Jamás le pondría la mano encima a ninguno de ellos

- Por supuesto, yo tengo la culpa de que me partas la cara – intentó disimular el impacto de esa mirada en su ánimo.

- No empiece otra vez – dijo aplicándole un antiséptico y algo de pomada para bajar la inflamación

- Si estuviera aquí para apartarte de esos niños, ¿no crees que me has dado la excusa perfecta? – dijo sujetando la muñeca de Jensen y apartando la mano con la pomada de su cara – quiero ayudaros.

- No sabe nada de nosotros, sólo una sarta de mentiras contadas por un monstruo – le aseguró con todo su corazón, lo peor era que con la información que tenía, Jensen estaba siendo brutalmente honesto y no tenía forma de desmentirlo ahora mismo sin arruinar toda lo que creía que era su vida, sin destruirle – antes moriría que permitir que le pusiera la mano encima a mis sobrinos.

- Tenemos tres meses, puedes contarme todo lo que creas conveniente, te escucharé, es mi trabajo, y también es mi trabajo que conozcas mi versión, mi parte de la historia – Dijo sin soltarle la mano, mirándole a los ojos, era duro hablarle así a alguien que sabes que ni siquiera era una persona real, sino la invención de otra – se que esto es difícil, pero no es difícil sólo para ti, o para los chicos.

- No volveré a atacarle Padalecki, no debí hacerlo, perdí los nervios y no volverá a suceder.

- Llámame Jared, no volveré a repetirlo.

Esa mañana, un par de horas más tarde, una tímida llamada en la puerta de su dormitorio despertó al supuesto agente social. Era Tyler, que asomó la cabeza preguntando en voz baja "¿Se ha despertado ya señor Padaleski?"

- Hola Tyler, sí, ¿querías algo?

- Mi tío dice que si se encuentra bien, que le ha hecho el desayuno, y que siente mucho lo de su cara.

- Yo también siento lo de mi cara, ¡ouch! – bromeó acariciando la herida, estaba mucho mejor, sonrió mirando al chico – dile que ya bajo y que esta vez tendré cuidado con la puerta de la cocina.

- Se lo tengo dicho, esa puerta es una asesina, tenemos que ponerle más pegatinas en el cristal para evitar los accidentes – replicó el niño – no se enfade con él, a veces le cuesta ver las cosas.

- Pondremos esas pegatinas, puede que aún no haya tenido tiempo – se rió el adulto – ahora bajo.

Se aseó comprobando que no tenía derrame y se vistió para bajar a desayunar con los chicos y el hombre que le había agredido. Por primera vez le llamó Jared delante de los niños tratándole como si fuera un amigo de la familia. Los más pequeños se sumaron al nuevo tratamiento, pero la niña seguía manteniendo la distancia.

- Chicos no puedo llevaros a la compra hoy, voy retrasado en el trabajo – anunció Jensen previendo el drama juvenil que se le venía encima

- ¿Y mi película? ¡Prometiste que mientras hacías la compra podía ir al cine con mis amigas!, ¡se perdieron el estreno para pudiéramos estar todas! – Vicky se puso a llorar de rabia, llevaba esperando esa película desde que supo que iban a adaptar su libro favorito, todas sus amigas del colegio habían quedado esa tarde en el centro comercial porque era el único día en que podían coincidir todas, incluso se disfrazarían de los personajes - ¡No es justo! ¡Me dijiste que hoy podías! ¡Me lo prometiste!

- Lo siento, se que te lo prometí, pero no puedo hacer otra cosa – Jared admiró la paciencia con la que hablaba a la niña, sin levantar la voz como ella o hacerla callar. Jensen explicó con calma - también tendría que ir a la compra y no podrá ser hasta mañana Vicky, este pedido ha sido muy complicado y tengo que entregarlo como sea antes de las seis o me despedirán.

- Y encima querrás que cuide de los niños, claro, siempre me toca a mi sacrificarme ¿no? Pues también tengo mis necesidades Jensen, y me merezco ver esa película, también he trabajado muy duro – le increpó con los ojos llenos de lágrimas

- Lo siento Victoria, es un fallo mío, puedes decirle a tus amigas que te he fallado, pero tengo que entregar ese trabajo esta tarde y no puedo seguir perdiendo el tiempo discutiendo contigo – se mostró inflexible el adulto – es justo que estés enfadada conmigo pero no con tus hermanos ¿de acuerdo?

- ¿Y si terminas a tiempo? La película es a las cinco… - intentó regatear su sobrina

- Lo sé Vicky, voy a hacer todo lo posible, pero no creo que pueda terminar a tiempo.

- Entonces vete al despacho, yo me encargo de todo – la jovencita había cambiado radicalmente de actitud, limpiándose las lágrimas y tratando de encontrar una solución que pudiera valer para todos. Jared estaba admirado, toda la experiencia que tenía con chicas y chicos adolescentes no le había demostrado que si querían podían ser personas razonablemente adultas.

- ¿Seguro? – preguntó el rubio dudoso echando una mirada a los pequeños, bastaba que no necesitara distracciones un día para que cada uno, como niños que eran, decidiera que ese día necesitaba más atención.

- Si, yo me encargo y Tyler me ayudará, ¿verdad Ty? – aseguró convencida Vicky

- Claro princesa, el lord Ty de Jedi a su servicio

Jensen aún dudaba. La muchachita le quitó el delantal y le cogió el trapo para limpiar la mesa de la mano empujándole fuera de la cocina. Cuando el tío de los chicos se fue Vicky distribuyó las tareas para recoger, "Ty la escoba, Jake lleva al señor Padalecki a lavarse los dientes y le enseñas cómo se hace"

- Vamos Jaerd – el pequeño cogió al supuesto agente social de la mano y se lo llevó al baño.

El pequeño estaba acostumbrado a lavarse los dientes el solo, tenía su propio cepillo y su propia pasta al alcance de su mano, si se subía en su taburete del aseo. "Tu dientes" le regañó el niño por quedarse mirando divertido la distribución del pequeño baño adaptado para todos los habitantes de la casa.

- Tengo mi cepillo arriba Jake, cuando termines tú iré por él.

Los chicos se comportaron de manera admirable, hasta el pequeño, incluso prepararon el almuerzo para que Jensen tuviera tiempo de terminar el trabajo, por eso, a las tres de la tarde, Jared entró en el despacho mientras los niños hacían tiempo viendo la televisión.

- ¿Terminarás? - Jensen levantó la vista de lo que dibujaba en ese momento y se pasó la mano por los ojos, tenía un aspecto realmente cansado – vaya

- Sí, vaya – inspiró profundamente el dibujante – creo que puedo acabar para las cinco pero…

- Sí, a esa hora ya debería estar en el cine. Se va a disgustar mucho – el agente lamentaba que todo el trabajo de la niña, y del hombre agotado que tenía en frente no tuviera su premio.

- Tendrá que comprenderlo – dijo el pecoso volviendo al perturbador dibujo

Jared comprendió su dificultad para terminarlo. No se trataba de una escena agradable y el castaño no podía evitar preguntarse cuánto de la experiencia del auténtico Jensen estaría en esa imagen. El dibujante notó la atención del agente en su trabajo y se sintió molesto.

- Yo no escribo el guión, me lo envían de la editorial, yo sólo lo dibujo – masculló como si le estuviera acusando

- No he dicho nada

- Pues deje de mirarme como si estuviera violando el papel – gruñó – no puedo concentrarme

- Puedo llevarla yo – sugirió Padalecki a traición

- ¿Qué?

- Puedo llevarlos yo, al centro comercial – levantó las manos como si le estuviera apuntando con un revólver, no lo hacía, sólo le acribillada con una de esas miradas penetrantes que le ponían tan nervioso – me llevo la lista de la compra, dejo a Vicky en el cine y a los niños en la ludoteca, cuando termines te reúnes con nosotros.

- ¿Habla en serio?

- Muy en serio

Jensen se pasó la mano por el corto cabello, pensativo, y tomó una decisión. Dejó los lápices sobre el escritorio y fue en busca de los niños.

- Vicky, no puedo llevarte, pero… – cortó la protesta de la niña – Jared se ha ofrecido a llevaros él, si estás de acuerdo.

- ¿De verdad no puedes?

- No me da tiempo cariño, lo siento

La niña miró al agente, seguía sin gustarle, desde que le puso la mirada encima tenía la impresión de que les mentía, incluso había llegado a pensar que ni siquiera trabajaba para Asuntos Sociales. Después miró a su tío, sabía lo que tenía que costarle considerar siquiera la oferta del intruso que quería cambiar sus vidas.

- ¿A ti te parece bien? – preguntó, dispuesta a renunciar al cine si creía que la persona que cuidaba de ellos y los quería como un padre se iba a sentir mal dejándoles ir con un extraño.

- Creo que puede cuidar de vosotros un rato, hasta que yo termine y vaya a recogeros – Jensen admitió, para su propia sorpresa, que confiaba en el agente - ¿Por qué no?

- Vale – Vicky se abrazó a su tío feliz, no se perdería su película, era genial – gracias, gracias señor Padalecki

- Es un placer – sonrió el castaño.

Mientras los niños se arreglaban, Jared subió al ático y llamó por teléfono al doctor Collins. El psiquiatra se alegró mucho de escuchar al agente y no pudo evitar bombardearle a preguntas casi sin dejarle hablar.

- Escuche doctor, esta tarde voy a llevar a los niños al centro comercial, no quiero que se acerque hasta que la mayor esté en el cine y, sobre todo, no se le ocurra decirles quién es – recomendó al viejo

- Me comportaré.

- Les diré que es un pariente mío, por favor aténgase al plan.

- Mi esposa me acompañará – avisó de improviso Collins

- ¡No dijimos nada de su esposa! – por los antecedentes de la mujer podría montar una escena si hablaba con los niños.

- Ella quería ver a Jensen… - Jared suspiró ante el ruego que escondía esa afirmación, se había empapado en el historial del pecoso, claro que comprendía que su madre quisiera verlo.

- Doc, no podemos hacer eso aún, no sabemos si hay algún recuerdo manipulado de ustedes en su cabeza, podría salir muy mal – Intentó razonar con el anciano.

- Tiene razón, tiene razón, pero… - Benjamin Collins suspiró – es su hijo, Samantha enloqueció de dolor cuando supo lo que Misha había hecho y casi la mata su secuestro, si pudiera verlo, aunque fuera de lejos, le haría mucho bien y a mi también, fallé estrepitosamente a ese muchacho...

- La prioridad son los niños, Jensen y por último ustedes, si considero que revelar la verdad puede destruir la vida de los niños recomendaré que se mantenga el estatus de Jensen tal como está ahora… Lo cierto, señor Collins es que mucho tendrán que cambiar las cosas para que pida que se le devuelva su auténtica identidad, al menos por completo – Jared cerró los ojos aguardando una respuesta airada del viejo, sólo escuchó su respiración entrecortada – Acabamos de empezar. De acuerdo, puede traer a su esposa, pero nada de contacto directo con Jensen ¿está de acuerdo?

- Estoy de acuerdo, en todo, tiene razón – el viejo miró a su esposa, la mujer aguardaba ilusionada la posibilidad de volver a ver a su hijo tras más de dieciséis años – no nos acercaremos a él, aún así, el verlo será bueno para nosotros.

Continuará...