Capitulo 2.

*Copenhague (Dinamarca) actualmente*

Dinamarca se encontraba en frente de Suecia, Finlandia, Islandia y Noruega, estos cuatros estaban sentados en dos sillones y un sofá mientras que el danés se encontraba de rodillas en frente suyo.

- Os lo pido de rodillas-les suplico-Venir a dar una vuelta en barco-

- Anko, no seas molesto-le reprocho Noruega-No vamos y se acabó-

- Pero ¿por qué?-preguntó.

- Vamos a ver-se puso a pensar Suecia-La última vez que fuimos nos llevaste a un sitio donde había tiburones-

- Y tiraste a Su-san-le recordó Finlandia.

- Pero cuántas veces tengo que pedir perdón-les dijo quejándose

- No lo has dicho ni una sola vez desde que paso-le recriminó Islandia.

- Espera que el número de veces fuera cero-les dijo cruzándose de brazos

- No vamos y se acabó-sentención Noruega.

Dinamarca no dijo nada, se levantó y salió de la casa dejando a los cuatro observando y serios a su decisión, mientras el danés iba montado en su moto camino del puerto mientras maldecía a sus hermanos por no haber querido venir a dar una vuelta en barco, él que sabía que aquella vez donde les llevo había tiburones vale si lo sabía pero no tiro al sueco, él se cayo "accidentalmente", pues nada ellos se lo perderán. Cuando llegó al puerto aparcó su moto dónde siempre y se dirigió al muelle 22, donde tenía amarado su barco, cuando llegó había una persona mayor cargando unas cajas que se veían pesadas, se acerco a ese señor y le cogió algunas cajas las más pesadas

- Déjeme ayudarle, señor-se ofreció.

- Muchas gracias joven-le agradeció-Pero si es el señor Køhler.

- Por favor llámeme Mathias, se lo pido-le rogo mientras cogía unas cajas.

- Como digas, Mathias-le dijo sonriendo.

Mathias ayudó a ese hombre a cargar las cajas pesadas hasta su camioneta que tenía un poco lejos del muelle, era la pesca que había realizado durante todo el día, como agradecimiento ese hombre quería darle unas cajas pero Mathias no las acepto solo acepto si un día le enseñaba a pesar a lo que el hombre acepto.

- Muchas gracias, Mathias-le agradeció.

- No hay de que-le quitó importancia la nación.

Mathias se despidió del hombre y se fue directo a su barco, levó anclas y se fue mar a dentro. El agua estaba en calma y eso le encantaba al danés, se metió dentro del barco para cambiarse de ropa y se puso un bañador que tenía el dibujo de su bandera, una vez decidió ir a darse un baño, pero sin antes ponerse las gafas de buceo, se acercó a la borda y de un salto se zambulló al mar, estaba fría pero a Dinamarca no le importaba, le encantaba, cerca del barco había un arrecife y dentro de eso corales se encontraba una joven de piel clara, ojos azules como el océano, cabello liso y largo hasta la cintura y el flequillo para el lado izquierdo algo desordenado de su color de pelo era rubio como el oro, y una larga cola de color verdeazulado, llevando en el pecho dos conchas rojas, la joven aparentaba tener 16 años, algo inquieto a la sirena que se giro y de golpe la joven se fijó en el danés y lo observaba desde su escondite, le parecía apuesto y con el agua se veía hermoso, Dinamarca seguía buceando y juagando con los peces y viendo las conchas y algún coral, sin darse cuenta de que alguien le observaba, pasado un rato decidió subir a la superficie, se montón en el barco y puso a secarse, la joven sirena sintió mucha curiosidad por aquel humano que subió para verlo fuera del agua pero al ponerse al lado del barco y mover su cola golpeo sin querer al barco, haciendo ruido que hizo que el danés se asustara.

- ¿Quién va?-preguntó poniéndose en alerta

Pero al no recibir contestación volvió a preguntar, no le haría daño a nadie, ya no era tan violento como antes.

- Puedes salir, no voy hacerte nada-dijo feliz-Solo quiero ser tu amigo-

Al oír esas palabras la joven salió de su escondite y Dinamarca se quedó sorprendida al verla no daba crédito a lo que veía, era idéntica a ella no podía ser ella, la vio morir hace años no podía estar viva o tal vez sí, decidió actuar con normalidad como si le sorprendiera ver a una sirena por primera vez.

- ¿De verdad quieres ser mi amigo?-preguntó

- Claro que si-dijo feliz acercándose a ella- ¿Cómo te llamas?-

- Mi nombre es Almeta-dijo nerviosa

- Almeta significa perla, es un placer conocerla-le sonrió, aunque algo decepcionado no era ella- Mi nombre es Mathias Køhler-

-Se quienes eres también eres conocido como Kongeriget Danmark-dijo

- ¿Cómo lo sabes?-le preguntó sorprendido, aunque no era de extrañar-Da igual, ¿quieres subir?-

- Veras yo…- dijo avergonzada

Dinamarca la miro extrañada sospecha su motivo de que estuviera así, bueno no lo sospechaba lo sabía, ella retrocedió mostrando su cola Mathias fingió sorprenderse, Almeta volvió a esconderla y se acercó a él:

- ¡Eres una sirena!-fingiendo sorpresa

- Así es-le dijo-Es por eso que se quién eres en mi reino eres como un mito nadie puede ser la representación de un país-

- Igual que en el mío-dijo sonriendo aunque era feliz por volver a ver a una-En mi mundo las sirenas no existen-

- Pues ambos se equivocan-rieron ambos

- Pues será nuestro pequeño secreto-dijo él y Almeta asintió

- ¿Todavía sigue la invitación de subir a tu barco?-le preguntó

- Claro-dijo eufórico

Almeta subió al barco pero dejando parte de su cola en el agua, se pasaron toda la tarde hablando y riendo cuándo de repente el buscador de Dinamarca sonó:

- Maldición –refunfuño

- ¿Qué ese ruido?-preguntó extrañada

- Mi busca-dijo acercándose al aparato anteriormente nombrado-Vaya por dios, mi jefe acaba de convocar una reunión y tengo que volver-

- Que lastima-dijo apenada-Me lo estaba pasando bien-

- Y yo-dijo el danés-¿Y si nos vemos todos los días a esta hora en el mismo sitio?-

- Siii-dijo entusiasmada-¿Puedes esperar un segundo?-

El danés asintió, Almeta se zambullo al agua y el danés la esperaba sentado, recordó su pasado lo que había vivido, no cometería el error dos veces, al cabo de unos minutos volvió con una caracola en la mano:

- Con esto podremos comunicarnos cuando no podríamos vernos o si ninguno de los dos podemos vernos-le dijo

- Vale-dijo-Pero me siento mal por no poder darte nada-

- No pasa nada-le restó importancia-Si mañana te puedo ver es lo que menos me importa-

- Nos vemos mañana a esta hora-dijo el danés

Ambos se despidieron y el danés puso en marcha a tierra, Almeta no se sumergió hasta que no vio el barco del danés desaparecer, una vez que Dinamarca llegó a costa amarro el barco pero antes de bajarse se quitó el bañador y se vistió, se fue para la moto para ir directo a la reunión, le daba igual no ir arreglado pero no le daba tiempo cambiarse ni si quiera ducharse, mientras dentro de su moto llevaba la caracola que Almeta le había dado, le era muy parecida ella, todo el rato que estuvo en la reunión no presto ni caso pues estaba cansado y solo quería irse a casa y darse una buena ducha y acostarse en su cama y recordar su paso y compáralo con ahora.

Y hasta aquí el cap. 2 espero que os guste, si os habéis dado cuenta, es la historia del principio, la estoy rescribiendo con ella pero no en todos los capítulos aparecerán fragmentos de la historia original si no de mi propia cosecha, bueno espero que aun asi os guste.

Nos vemos en el próximo capitulo ^^