-OoOoOoOoOoOo.- Diálogos normales
-OoOoOoOoOoOo.- Diálogos a través de un intercomunicador, televisión, teléfono, letreros o libros.
Cat returns y Great mouse detective no me pertenecen si no a sus debidos autores. Esta historia es sin fines de lucro.
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Un fuerte pisotón, de algún distraído, es lo que la obliga a mostrar su cara al suelo. Con rapidez se levanta y limpia sus ropas sin mirar atrás, corre nuevamente hacia la encrucijada. Tantas aventuras que ha vivido gracias a aquel lugar. Pareciere el sito adecuado para un encuentro con el destino y ella, como amiga fiel, no teme visitarle en la espera de lo inimaginable.
Entra con prisa al lugar. La verdad que ha estado impaciente, sufre la incertidumbre de saber que le habrá sucedido a su nuevo inquilino en la cita con su jefe. Espera no haberle perdido con las indicaciones de cómo llegar. Reza a todo ser omnipresente que todo haya salido bien.
-Al menos debe estar bien, no por nada tendré que salir con Machida.- Piensa con amargura la morena joven.
Pero lo que ve adentro de aquella hermosa y renovada cafetería no es lo que esperaba. Las mesas repletas de colegiadas de preparatoria y secundaria. Las reconoció por el uniforme, que una vez ella tuvo el honor de usar. Emocionadas, extasiadas, alegres, sonrojadas y tímidas. Era un tren de emociones positivas y risas des controlables.
-¿Acaso me he equivocado de lugar?.- No puede evitar preguntarse la bella Haru.
-Cierra esa boca que te entraran moscas.- La joven voltea hacia la dueña de la voz siendo recibida por unos ojos verdes muy picaros.- Mueve tu lindo trasero y ven ayudarme.-
-¿Qué es lo que está pasando Azuki?.- Pregunta aturdida.
La nombrada deja un par de tazas en la mesa próxima y se vuelve hacia la castaña.- Hoy ocuparon la vacante pero no te imaginaras que es un joven. ¡Exacto, un hombre!.- Exclama con alegría.- Uno muy guapo si me dejas opinar.- Da un guiño y una hermosa sonrisa ante su ocurrencia. Haru al escuchar esto sonríe pero no por la misma razón que la pelirroja.- Pareciere que se expandió la noticia del nuevo mesero porque llovieron colegialas solo para ver y tomar fotos del apuesto hombre.-
-¡¿Qué?!.- No podía creerlo.
-No te miento.- Le asegura la muchacha.- Lo que quiere decir más trabajo para uno aunque el que la está viéndose negras es el nuevo.-
Como si fuera un llamado, hace acto de presencia un joven alto de ojos azules vestido con el uniforme de la cafetería y sosteniendo una bandeja con los pedidos en cada mano. Con una sonrisa y buenos deseos entrega a sus respetivas dueñas su orden dejando a más de uno embobada por tanto carisma.
-Sí que es bueno.- Comenta la morena.
-Por supuesto que lo es.-Asiente Melody con diferente intención. Mirando disimuladamente, de la espalda hacia abajo, al nuevo integrante.
- ¿Aun no está listo mi cappuccino?.- Se escucha decir a una de las clientas.
-Ese es mi llamado Haru.- Le brinda una sonrisa y se dirige a la mesa de al frente. La joven de largos cabellos castaños le corresponde mientras camina hacia la parte trasera del local. Debe prepararse para su turno, en el camino su mirada ámbar choca con la azulada del apuesto joven. Sonriendo a respuesta. No eran necesario palabras.
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Avergonzada y culpable no sabe cómo expresarse ante el joven amigo de su querida hija. A pesar de ser un extraño ante sus ojos éste ha sido muy educado con ella y muy caballeroso. Le incomoda tener que verlo arrodillarse ante ella aún más sosteniendo el sobre ante su persona. No le quería causar ninguna humillación pero la verdad no tiene la más mínima idea de cómo proceder.
-Y-yo, n-no es necesario joven Basil. Ese dinero es suyo, no tiene que dármelo a mí.-
-Más es lo que deseo mi amable señora, lamento los infortunios que le he causado. Acepte mi muestra de gratitud hacia su bondadosa alma.- La observa con una seguridad tan envidiable.
-Por favor mamá, Basil se ha esforzado mucho para agradecerte.-
Mira a su hija y nuevamente al inquilino. Tal vez lo juzgo mal y puede ser un buen hombre.- Y-yo aceptaré tu obsequio.- El castaño sonríe.- Pero solo porque no quiero menospreciar el esfuerzo grande que has hecho y esto se contará como un alquiler.- Los dos jóvenes la observan sorprendidos.- Así es podrás quedarte en la casa el tiempo que quieras.-
-Le agradezco mucho su amabilidad y bondad ante mi persona.- Haru sonríe enormemente, sabía que su madre lo ayudaría.
-Te prepararemos la habitación de invitados para que ya no duermas más en el sofá. Perdona el desastre del lugar pero nunca se había usado y funciono como almacén.-
-No se preocupe, le agradezco sinceramente.- Se irgue para poder realizar una debida reverencia. Naoko solo se rasca el cuello nerviosa causando una ligera risa en su hija.
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-¡Callate!.- Exclama muy ofendida.- No me arreglaré demasiado para salir con Machida.-
-Vamos Haru una chica siempre debe verse bien incluso en los malos momentos.-
-Hiromi no creo que en esto se aplique esa regla. ¡No quiero verme bien, no lo quiero detrás de mí como avispa molesta!. – Escucha una risa por parte de su amiga provocándole una mueca.- No es gracioso.-
-Todo saldrá bien ya lo veras.- Suspira la morena.- Además si no te vas presentable tendré que ir a tu casa.-
Al escuchar esto abre los ojos sorprendida, sabe que si Hiromi viene se encargara de vestirla, peinarla y maquillarla de una manera muy extravagante que en palabras de su amiga quiere decir sexy.
-Está bien ya entendí.- Dice de mala gana.- Esto es una pesadilla.
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Suspira, nuevamente, la joven morena. Si le pagaran por cada suspiro que ha lanzado en todo el día sin duda sería rica. No puede creer que terminó así. En el carro de su jefe en un vestido elegante negro que abraza a su cuello y muestra su espalda. Ella pensaba salir en unos jeans desgastados y una blusa sencilla pero el joven de oscuros cabellos se presentó ante ella con un smoking y su madre no hizo más que convencerla que se fuera a cambiar adecuadamente para la ocasión. Pareciere que le lleva la contraria, ahora que quería que sacara a relucir su lado de mamá protectora, la entrego ante Machida con bandeja de plata.
Observa la ciudad a través de la ventanilla del copiloto. Con sus dedos toca el mechón de cabello suelto y juega con él. Se pregunta dónde estará Basil. No lo vio en la casa antes de salir a su cita. No le sorprendería que llegara tarde. Esta semana ha estado muy ocupado en el café, ha salido más tarde que ella a pesar que inicia desde la mañana. No sabe si está haciendo horas extras para mantenerse ocupado o su jefe lo explota.
-Hemos llegado.- El anuncio de Machida la saca de su concentración y le sonríe, al menos lo intenta, solo le salió una mueca. Pero el joven pareciere no ver la incomodidad de la morena. Como todo caballero sale del coche para abrirle la puerta y prestar su brazo. Haru suspira y se prepara para lo que fuera que la esperara.
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-Entonces yo le dije "Tú necesitas a un delantero pero yo no necesito nada de tu parte. ¿Por qué crees que aceptaría entrar al equipo?."- Haru observa atenta, al menos se esfuerza, al joven de cabellos oscuros. Sonriendo y asintiendo ante su monólogo.
Desearía tanto que el mesero de aquel lujoso restaurante le tirara toda la comida que lleva en la bandeja en su vestido así tendría una excusa para escapar de esta tortura. Ya perdió la cuenta de todas las plegarias que ha lanzado al cielo. Sin ser escuchadas. Lo único interesante de lo que va de la cita fue un mensaje de Hiromi preguntándole donde la había llevado. Parece que no pudo esperarse hasta mañana.
-¡Pero que sorpresa!, ¡¿Acaso no es Haru?!.- Sorprendida la mencionada se voltea hacia la voz familiar quedándose sin palabras y con la sonrisa más enorme.
-¡Vaya parece que sí!, ¡Pero qué agradable es el destino!.- Una voz grave secunda a la rubia amiga. Sonríe tan feliz y agradecida la morena por sus salvadores.-¿No les molesta que nos sentemos con ustedes verdad?.-Pregunta Basil mientras toma asiento a lado de Haru siendo imitado por su acompañante.
-¿Cómo estas Machida?.- Saluda sentándose a su lado. El joven jefe sorprendido solo atina a mirarlos.-Que coincidencia haberlos encontrado, ¿Quién hubiera pensado que nuestras citas se cruzarían?.- Pregunta inocentemente Hiromi mientras le da un guiño discreto a su querida amiga.
-Muy bien, gracias Hiromi. Sí que es una sorpresa.-
-Buenas noches jefe.- Sonríe con picardía el muchacho de ojos azules.
-¿Se puede saber qué haces aquí?.- Pregunta con molestia Machida.
-Pensé que era obvio, vine a una cita con la dama encantadora que tiene el gusto de ver.- Le sonríe de manera cómplice a la rubia mientras esta se sonroja levemente.
-¿Pero en el mismo restaurante?.- Dice con un dejo de escepticismo la pareja de Haru.
-Yo soy nuevo en la ciudad, Hiromi me pidió que la trajera a este restaurante.- Responde de manera casual mientras recarga su brazo izquierdo en el respaldo de la silla de la castaña.- ¿Interrumpimos algo?.- comenta con dejo de culpa.
-Pues…-
-¡No!.- Interrumpe, estrepitosamente, a su pareja la bella joven de ambarinos ojos siendo observada por los ocupantes de la mesa, avergonzada, rectifica.- No, por supuesto que no.-
-Bueno si ese es el caso.- Se dirige al señor de bigote, al estilo Garfiel, que pasaba a su lado.- Disculpe mi buen señor, podría traernos el menú, un té y..- se dirige a Hiromi.- ¿Tu que gustas querida?.-
-Un poco de vino tinto, por favor.- Asiente el muchacho.
-Y vino tinto para la dama.- El susodicho asiente mientras anota en su libretita, se retira levemente y regresa con los menús para los nuevos comensales.
-Todo suena delicioso, no sé qué escoger.- Voltea hacia Machida.-¿Qué me sugiere jefe?.-
-¿Qué?.-
-Sí, me refiero a usted. Debe tener experiencia previa en este restaurante si no fuera así no hubiera escogido este lugar. Puedo apostar que aquí es donde trae a todas sus citas.-
-¡¿Pero de qué demonios estás hablando?!.- Exclama molesto el muchacho provocando una sonrisa traviesa en los labios del castaño.
Dirige su mirada azulina a los oscuros ojos del joven, retándolo a negarlo. El susodicho le responde con mordacidad.- ¿Está diciendo que mis deducciones no son correctas?.-
-¡Estás diciendo disparates!.-
-Ya veo entonces el señor Keinchi es una persona confianzuda, ¿Quiere decir?.-
-¿Pero qué?.- Las chicas solo atinan a observan, sorprendidas y conmocionadas, la batalla verbal y de audacia entre los caballeros.
-Así es, verán mis encantadoras damas.- Basil se incorpora, sentándose recto y con el dedo índice derecho señala sus puntos.- Si prestan atención a los demás meseros, la espalda de estos se muestra tensa en clara señal de respeto y formalidad.- Las jóvenes asienten ante lo dicho.- Mantienen una distancia casi exacta. Sonríen, educadamente, con un ligero gesto además de solo mirar a los ojos del comensal, como una muestra de atención, y escribir en sus libretas las órdenes.- Señala con su mano derecha al mesero.- El señor Keinchi está más suelto. Sobre pasa la línea invisible que marca la distancia. No se preocupa por cortesías de urbanidad y su atención está a su alrededor como vigilando el entorno. Algo que me hace suponer que esto último se debe a que cuida que el Joven Machida no se encuentre con una de sus citas anteriores mientras esta con otra.- Dicho esto vuelve a su posición anterior y coloca su pie derecho sobre su rodilla izquierda.
-Es sorprendente.- Dice conmocionada la rubia.- ¿Cómo pudiste deducir todo eso?.-
-Simple observación.-El castaño observa a Haru mientras le guiña un ojo.
-¿Es cierto eso Machida?.- Pregunta su debida pareja.
-Por supuesto que no mi querida Haru, yo no te haría eso.- Exclama con nerviosismo.- ¿Cómo puedes creer algo así?, Eres especial y única, solo a ti te traería a un lugar tan lujoso como este.- Desesperado pide ayuda con la mirada al mesero despertándolo de su estado de estupefacción. Asiente y hace una señal al pianista que se encuentra en el centro del restaurante. De inmediato se escucha los acordes de una hermosa melodía.- ¿Qué te parece mejor si bailamos?.- Dicho esto la toma de la mano para llevarla a la pista.
-Pero Machida yo no sé bailar.-
-No es tan difícil Haru.- Coloca su mano desocupada en la cintura de la joven y comienza a mecerla en un vals ligero.
La rubia amiga se dirige discretamente al castaño.- ¿Y ahora qué hacemos?.-
-Eso es claro mi encantadora acompañante.- La susodicha levanta una ceja.- Bailaremos.- Se sonríen mutuamente.
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Camina a la par del castaño. Sonríe levemente mientras recuerda los hechos de la noche anterior. No cabe duda que esa fue la mejor cita que pudo haber imaginado tener con Machida. Voltea su mirada al joven, viéndolo de perfil. Aquellos ojos azules tan encantadores y misteriosos como su dueño. Sus cejas pobladas fruncidas en claro ejemplo de concentración. Ríe ligeramente para llamar su atención.
-Muchas gracias Señor Basil.-
Sorprendido por haberse visto distraído, pregunta.- ¿Por qué me agradece?.-
-Hiromi me comento que todo fue idea suya. Le agradezco que se haya tomado la molestia en salvarme de mi cita.- Sonríe hermosamente la muchacha provocándole, instantáneamente, una sonrisa al joven.
-No tiene nada que agradecerme, es lo menos que podía hacer por usted y las molestias que le he causado para poder obtener este trabajo.-
-¿Hiromi te dijo?.- Exclama sorprendida.
-No era necesario, la próxima vez que decidan tener sus disputas, les recomendaría que lo hicieran sin audiencia.-Le dirige una sonrisa conciliadora. Apenada y sonrojada, la joven esquiva la mirada. Lo observa por el rabillo del ojo siendo descubierta.- Si quiere preguntarme algo no dude en hacerlo señorita Yoshioka.-
Sonrojada, baja la mirada mientras juega con sus manos.- S-solo me preguntaba donde había conseguido la ropa que lleva puesta.- Toma la tela de su vestido, un tic nervioso, y restriega sus manos.-N-no es necesario que me conteste si no quiere.- Asegura rápidamente.
-No se preocupe señorita Yoshioka, usted tiene todo el derecho a preguntarme lo que desee.- Le explica.- Bueno no era que no agradeciera a la señorita Hiromi por la ropa prestada pero no es mi estilo.- Se ríe ligeramente siendo secundado por la joven.- No me es indiferente la nueva moda. Esto es muy diferente a mi vestimenta usual pero me encanta.-
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Cierra con pesadez su décimo libro. Por más que ha estudiado e investigado no logra encontrar la posible causa del infortunio del molesto ratón. Con enojo, arroja el libro hacia el florero, dándole certeramente. El estrepitoso sonido de este no logra aminorar su frustración. No entiende la razón pero ese tipo le desagrada de sobremanera. Puede sonar infantil porque en realidad no le ha hecho nada. Solo basta con verlo para que sus sentidos le alerten.
-Es tan odioso.- Dice en un susurro mientras toma asiento en la silla de su escritorio.
-¿Quién es tan odioso?.-
-¡Muta!.-
-¿Qué?.-
-No entres así que asustas.-
-¿Yo? Pero si eras tú el que me asusto. Escuchamos un ruido y vine a ver qué es lo que pasaba.- Observa atentamente la habitación con su mirada aguda.- Oye, ¿Qué le paso al florero?.-
-Nada.- Responde con molestia. Confundido el gato gordo se rasca su cabeza.
-¿Está todo bien?.- El caballero se crispa al escuchar aquella voz femenina tan familiar. Rápidamente limpia el desastre del florero tirándolo al bote de basura más cercano. Toma una posición despreocupada siendo observado por el gato blanco que solo atina a negar con la cabeza.
-Señorita Haru. Es bueno verla.- Habla con galantería el gato rojizo mientras su amigo gordo rueda los ojos.
-¿Aún sigue en una pieza?.- Para su mala fortuna se presenta aquel muchacho que tanto detesta.-
-¿Qué quieres decir?.- Pregunta la joven.
-Bueno la última vez que lo vimos estaba tan tenso que pensé que se reventaría cual liga.-
-¡Basil!.- Sonríe con picardía el muchacho.
El Barón observa a su némesis declarado, bueno al menos ante él mismo, vestido con unos jeans un poco ajustados, tenis bultosos de color carmesí. Camiseta blanca debajo de una camisa de cuadros roja y una chaqueta de piel negra. No parece un caballero. Sonríe ante lo común que viste el muchacho.
El castaño entra sin cuidado siendo seguido por la jovencita. Se presenta delante del barón. Cambia su expresión a una más seria.- ¿Han encontrado algo?.-
-Me temo que no señor Basil.- Le responde el gato de traje. Desilusionando al detective.
La muchacha sonríe encantadoramente y juntas sus manos.- Bueno para eso estamos aquí, para ayudar. ¿No es así señor Basil?.- Se dirige al joven siendo correspondida por este quien asiente mirándola agradecido.
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Hojea el libro que reposa en sus piernas. Suspira, es tan difícil traducir, voltea hacia su derecha observando de perfil al barón. En estas 2 horas de búsqueda entre tantos libros no se ha separado de él. Su ayuda, para entender el lenguaje gatuno, ha sido muy oportuna. Admite que le es de su agrado estar tan cerca de él. Se sonroja levemente mientras sonríe. Su mirada ámbar se cruza con los ojos esmeraldas del gato rojizo. Queda atrapada en su mirada.
-¡Es suficiente!.- Grita una voz molesta causando un respingo y un sonrojo en la pareja.
-Muta, no grites.- Habla el barón.
Gruñe ante su respuesta y tira el libro al piso.- Ya estoy harto de tanta lectura.-
-Muta tiene razón. Hemos estado sumergidos en la investigación por mucho tiempo. No nos caería mal descansar un poco.-
Suspira el gato rojizo mientras se incorpora del suelo, ayudando a la morena en su camino.- Esta bien, tomemos un descanso. Prepararé un poco de té.- Se dirige a la cocina.
-Señor Basil.- Llama la joven al detective sin recibir respuesta de él. Lo observa ha estado tan apegado a los libros y no ha escuchado su diatriba anterior.
Al igual que ella, barón les explico con lujo de detalle como traducir el lenguaje del gato. Una vez entendido el joven de ojos azules se sumergió en los libros y no se supo más de él. Al contrario que ella que tuvo que pedir ayuda del gato rojizo más de una ocasión. Es sorprendente como el señor Basil pudo traducir los libros con solo haberle explicado una vez. Sin duda alguna en su trabajo de detective tuvo que resolver varios acertijos es natural que le sea tan sencillo. Sonríe tiernamente mientras toca su hombro derecho.
-Señor Basil.- Sorprendido el joven voltea a mirarla dejando su lectura.- Descanse un poco, ¿qué le parece una taza de té?.
-Estoy bien señorita Yoshioka, tengo la seguridad que estoy cerca de encontrar la respuesta.- Habla con tanto fervor y emoción.
-Pero señor Basil ha estado investigando por mucho tiempo sin parar.-
-Estoy tan cerca señorita Yoshioka, no se preocupe.- Niega a los ruegos de la jovencita.
-La señorita Haru tiene razón, señor Basil.- Habla de mala gana el barón.- Es necesario un descanso, tome una taza de té y después continuará con la investigación. Si continúa como esta en vez de ayudar solo se retrasará.-
El detective se prepara para responderle con una de sus audaces frases cuando es interrumpido por el graznido del cuervo.- Barón.- Habla Toto con un tono lúgubre.- Tenemos un nuevo caso. Debemos resolver un homicidio.-
-¡¿Un Homicidio?!.- Exclama sorprendida la joven.
-Es la distracción que necesito.- Piensa Basil mientras sonríe con picardía.
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Hola!, lamento mucho la tardanza pero traigo el tercer capítulo. Mi forma de redimirme es con esta capítulo más largo de lo normal. Desafortunadamente Haru tuvo que pagar el favor de su jefe Machida aunque tuvo ayuda de Hiromi y Basil para no aburrirse mucho. El siguiente capítulo es con la finalidad de darle un poco de acción a Basil después de todo no puede estar sentado solamente sin hacer nada. Además veremos cómo se desarrolla la señorita Haru con cada uno de los protagonistas.
Por favor comenten si les gusta la historia, si me he equivocado o debo cambiar algo. Con gusto leeré sus opiniones.
Agradezco a MadUnderTheHat por tus comentarios me alegran mucho el día. Igualmente espero ansiosa tu siguiente capítulo n.n. Existirá conflictos entre Basil y Haru es algo natural por supuesto será del agrado del barón. Veremos mucho poder de chicas.
De igual manera agradezco a Lobalunallena por agregar la historia. Muchísimas gracias. Espero que este capítulo sea de tu agrado.
