Los personajes utilizados no me pertenecen sino a SNK-playmore.
En el último capítulo todos los peleadores se reunieron en un hotel de Las Vegas para la ceremonia de inauguración para el nuevo torneo KOF, pero como siempre, la intensa rivalidad de Iori Yagami y Kyo Kusanagi volvió a ser evidente, enfrascándose ambos en duelos de apuestas, pero la tensión era tal que llegaron como ya muchos lo esperaban, a los puños, lo cual causo que fueran echados a patadas por el gerente del hotel, y mientras discutían afuera luego de cruzarse la calle, el casino de enfrente exploto repentinamente, dejando a ambos peleadores inconscientes.
Capítulo 3: ¡Huyamos de aquí!
La explosión había sido devastadora, lo que había sido un casino ahora eran solo escombros ardiendo en llamas, toda la edificación había caído abajo, hasta parecía que los edificios circundantes habían sido dañados levemente.
Kyo abría los ojos lentamente, su visión estaba muy nublada, no podía distinguir casi nada, solo oía voces de pánico pero muy lejanas a su posición, sin embargo poco a poco la visión se le fue clarificando, ya podía distinguir la calle, así que intento pararse, pero le era muy difícil, obviamente la explosión lo había dejado muy aturdido; en un instante diviso a unos metros de el a su pelirrojo rival, quien al parecer también había resentido en gran manera el impacto causado por la explosión, él tenía su rodilla derecha apoyada en el piso, al igual que su pie izquierdo, en su rodilla izquierda apoyaba ambas manos, y sobre estas, su cabeza, la cual mantenía agachada.
Entonces Kyo volteo al casino y vio lo que había quedado. '¿qué rayos se supone que pasó aquí?' se preguntaba el Kusanagi, no entendía como podría haber ocurrido la explosión tan sorpresiva, era muy extraño.
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Mientras tanto adentro del hotel donde se encontraban los participantes de KOF, se había armado todo un alboroto después de la explosión, pero por protocolo de seguridad, no les dejaban salir del lugar. En las puertas interiores muchos renegaban, e incluso amenazaban.
-¡Oigan quítense del camino!- exigía Adelheid a los guardias.
-¡Si, fuera del camino!- acompaño Terry las exigencias.
-Si no se quitan, pues, los quitamos- decía Whip amenazando con su látigo.
-¡A Kula no le agradan hombres con traje!- decía la chica de los hielos.
Seguían muchos protestando y estaban por usar la fuerza, contra los guardias y contra la ventanas del lugar cuando de nuevo apareció el gerente para salvar la situación.
-¡Oigan, por favor escúchenme!- la mayor parte le prestó atención –sé que sienten mucha curiosidad por lo que pasa afuera, pero por protocolo tenemos que esperar a ver que no hayan peligros ahí.
-Dígame mi estimado- hablaba Benimaru amablemente al hombre –acaso usted no nota con quien trata, ¡NO NOTA QUE SOMOS PELEADORES Y LO QUE SEA QUE HAYA AFUERA DEBE SER UNA INSIGNIFICANCIA PARA NOSOTROS!-termino gritándole con mucha furia en su voz, lo cual provoco que el gerente se asustara, pero no se inmuto.
-Es protocolo señor Nikaido- le hablo seriamente. Todo el ambiente se volvió tenso hasta que Ralf rompió el silencio.
-Bueno si es protocolo creo que no hay opción hay que esperar- opino el sargento, aunque no lucia muy satisfecho. Hubo un nuevo silencio, esta vez fue Ryo el que lo rompió.
-Es cierto, lo mejor es esperar, además ¿que se supone que haríamos afuera?, lo más seguro es que es otra de las pelas de Yagami y Kusanagi- las palabras del peleador Sakasaki hicieron entrar en razón a algunos, porque aunque tenían deseo de conocer lo que pasaba afuera, no había realmente razón de urgencia. Así todos se retiraban temporalmente a sus 'rincones' del lobby, casino y demás. Aun así algunos les preocupaban el hecho de que pudiera haber heridos afuera a causa del estallido.
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Kyo lograba pararse finalmente, y casi al mismo tiempo Iori hacía lo propio, ambos seguían pasmados observando el lugar del desastre, entonces Kyo recordó lo que había pasado antes de la explosión, recordó que Iori se había desconcentrado por alguna razón que desconocía y luego todo ocurrió. Así que el castaño se acercó al otro, y lo tomo por el cuello de la camisa.
-Dime, ¿tú tuviste que ver en esto?- le interrogo de manera amenazante, sin embargo el pelirrojo en un rápido movimiento se zafó del agarre y lo empujo un par de pasos.
-¿De qué diablos me hablas pedazo de imbécil?- le respondió molesto y confundido Iori, por la repentina actitud extraña de su enemigo a muerte.
-¡Oh, vamos no te hagas, tu sabias que esto pasaría, lo sabias y por eso detuviste tu ataque!- insistía el Kusanagi.
-. . .- Iori permaneció en silencio.
-¡Entonces si es cierto!, tu silencio te delat. . .
-Escúchame Kusanagi, la verdad es que tal vez si lo sabía, pero en realidad no. . .- hablaba con evidente confusión, pero manteniéndose serio.
-Y eso ¿que se supone que significa?
-La verdad no lo sé, solo sé que tuve una extraña sensación, una sensación inusual, como si algo me llamara y venia de ese mismo casino, pero yo no he hecho nada, además ¿que razón tendría para hacer algo así?- le decía apuntando con el dedo hacia los escombros, el castaño lo observo unos momentos, pero sus palabras parecían sinceras, así que no le quedo de otra que creerle.
-Entonces es muy extraño, me pregunto que habrá sido- puso su mano bajo su barbilla en posición reflexiva.
De repente sonaron unas sirenas de policía, y en un momento venía una enorme turba de patrullas desde ambas direcciones de la calle. 'Deben venir a ver qué es lo que paso' pensó el Kusanagi, en ese momento las patrullas frenaron a unos metros de ellos y los policías bajaron apuntándoles con sus armas y los empezaron a rodear.
-No se muevan, no intenten nada y levanten las manos porque los tenemos rodeados- decía un policía a través de un megáfono, mientras más policías llegaban e imitaban las acciones de sus compañeros.
-¡¿Qué diablos es esto?!- Kyo no entendía que pasaba, pero levantaba las manos, eran demasiadas armas apuntándole como para renegar en ese momento; Iori sin embargo se negaba, no estaba dispuesto a dejarse solo así como así.
-¡Aléjense, o no me hare responsable de lo que les pase!- amenaza mientras se ponía en posición defensiva.
-¡No se resista o le dispararemos!- esa era la advertencia que se escuchaba por el megáfono.
-Yagami déjate de tonterías y entrégate de una vez- le decía Kyo con una cara de entre furia y preocupación.
-No necesito que te preocupes por mi Kusanagi, no dejare que estos sujetos me capturen- el pelirrojo quería correr, pero aun sentía los efectos de la explosión en todo su cuerpo.
-¡Esta es la última advertencia, entréguese!- Iori lo siguió pensando un momento pero al ver que se había quedado sin opciones tuvo finalmente que ceder- Demonios. . .-dijo por lo bajo mientras levantaba las manos, acto seguido, algunos de los policías se les acercaron y los esposaron, al mismo tiempo que los cateaban.
-Están arrestados por la realización de actos terroristas y por asesinatos múltiples- les dictaba sus cargos un policía mientras eran llevados hacia un automóvil policial.
-¡¿Pero qué dices!?- el castaño estaba que no se lo creía – oye amigo espera, eso no es cierto, nosotros no hemos hecho nada- pero los policías no le hacían caso. En ese instante al fin dejaron salir a los peleadores que estaban en el hotel, todos se quedaron muy sorprendidos al ver a ambos peleadores ser llevados a un camión blindado. Kyo logro visualizar a Benimaru.
-¡Oye Beni, avísale a mis padres, y diles que soy inocente!- le gritaba para que le oyera, mientras era llevado por los oficiales armados.
-¡No te preocupes Kyo, yo me encargare y te conseguiré un abogado, tu solo resiste!- esto alivio un poco al castaño, 'mejor que se enteren así y no de otra forma' pensaba. Iori solo caminaba con la mirada perdida. Ambos finalmente fueron metidos en el camión, este arranco y fueron llevados.
-¡Tranquilo pronto estarás libre!- le gritaba Goro cuando ya estaban a la lejanía. Y así todos los peleadores restantes solo se quedaron viendo como el camión se alejaba rápidamente, hasta que ya no lo pudieron ver.
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En el camión ambos eran llevados hacia algún lugar, pero ellos desconocían a donde, sostenidos por dos policías que también llevaban armas largas e iban vestidos con trajes antidisturbios y chalecos antibalas y cacos con un cobertor de vidrio para la cara, iban sentados de frente ambos peladores con un oficial a sus lados, iban en silencio, Iori llevaba una expresión reflexiva en su rostro, mientras que por otro lado Kyo no soportaba la situación.
-¿A dónde se supone que vamos?- le pregunto al fin Kyo a uno de los policías que iban con ellos, específicamente el que iba junto a su rival.
-A un lugar donde serán interrogados por sus crímenes y retenidos hasta su juicio- le contesto severamente el policía.
-¡Pero si somos inocentes, ni siquiera sé porque vamos aquí!- le hablaba enérgicamente el Kusanagi.
-¿Así?, entonces, ¿quién se supone que causo ese estallido en el hotel?, no intentes engañarnos maldito terrorista- le respondía un poco molesto el sujeto, mientras el otro sujeto le daba un golpe en las costillas.
-Y yo como voy a saber, si nosotros estábamos afuera, tiene que creerme, diles Yagami, diles que nosotros estábamos afuera- pero el nombrado no respondió, solo continúo callado.
-Sí, claro, esa mentira se la dirás al juez, aunque no te creerá el tampoco, y por tan terribles crímenes la horca será para ustedes, pero eso se sacan por abusar de la hospitalidad de nuestro país y cometer crímenes contra la nación malditos terroristas japoneses de mie. . .- no pudo terminar su frase porque Iori en ese momento le aplico un tremendo codazo en la cara, esto después de un hábil movimiento, al parecer ya se había soltado de las esposas, y eso era suficiente para dormirlo, aun cuando llevaba puesto el casco.
-¡No te muevas!- el policía que estaba junto a Kyo iba a apuntarle con su arma pero el castaño reacciono más rápido y le dio un cabezazo, para que luego Iori lo rematara con una patada dada desde su asiento, quedando igualmente desmayado.
-Bien larguémonos- dijo el pelirrojo dispuesto a salir por la puerta de atrás del camión.
-Oye, no podemos que acaso no ves que estamos en un auto en movimiento, además mira sigo esposado- le decía mostrando las esposas aun puestas en sus muñecas.
-Como quieras entonces quédate aquí para que te lleven a donde sea que vaya esta cosa, te interroguen, ejecuten, y te violen, todo en ese orden- al instante empezó a rasguñar la puerta una y otra vez, y después puso sus manos en ambas puertas para hacerlas finalmente explosionar. Seguidamente los dos enormes trozos metálicos cayeron a la calle, quedando en el camino.
-¡¿Violar?!- le pregunto exaltado- pero ¿cómo harían eso después de muerto?
-He ahí lo perverso- dijo el pelirrojo divertidamente a punto de saltar, el castaño lo reflexionó un momento, y un escalofrió lo recorrió.
-¡Espera yo te acompaño!- la última visión en su mente lo había preocupado.
-Entonces salta- después de decir esto el Yagami dio un salto hacia afuera, cayo rodando al piso, poniendo los codos para evitar cualquier daño, y se levantó en un momento, para apartarse de la calle, entrando en un callejón que estaba a uno de los laterales de la misma. Sin embargo, Kyo se lo pensó un poco más.
-¡Ay, no y ahora!, esta cosa va muy rápido. . .-se quedaba viendo el camino -diablos aquí voy- por fin se decidió y salto, de igual manera rodo, pero con algo más de dificultad que su compañero de fuga, después de unos segundos se levantó y corrió hacia donde se dirigía también el pelirrojo.
-¡Oye espérame!- le gritaba mientras corría detrás.
-No me sigas Kusanagi, ve por tu propio camino- le dijo mirando hacia atrás, pero sin parar de correr.
-Pero esto es muy arriesgado, nos atraparan sabes.
-Tal vez si, por eso corro lejos de aquí- en ese momento detuvo su andar, al igual que Kyo, ambos se detuvieron a descansar, su respiración era agitada y se apoyaron en sus rodillas, el castaño aun con las esposas puestas.
-Por cierto, ¿cómo te las quitaste?
-¿Qué cosa?
-Pues, esto- le señalaba las esposas que aun llevaba en las manos.
-Increíble, ¿y así te dices un campeón?- le reprochaba, pero el otro aún estaba con una cara expectante -!solo caliéntalas un poco y luego jálalas, es muy fácil!- le contesto finalmente en un tono ya muy molesto. Pero así lo hizo el castaño, encendió una llama para calentar el metal, y en segundos las jalo con gran fuerza, claro está que las esposas cedieron.
-Bueno, fue sencillo- ponía de nuevo una pose arrogante. Pero en ese momento se escuchó a un auto venir a toda velocidad, ambos peleadores voltearon y se dieron cuenta que se trataba nuevamente de una camioneta de la policía. Esta vez sin mediar palabras los policías dispararon sin piedad con la intención de darles un buen tiro.
-¡Corre! - grito Kyo, seguidamente ambos corrieron lo más fuerte que podían, por fortuna ninguno de los disparos les caían, pero si caían muy cerca de ellos, un disparo rasante paso junto a la oreja de Kyo, dejándole una ligera raspadura.
-¡Maldición!- se quejó de dolor al sentir el roce caliente en su oreja, se la tomaba con la mano sin dejar de correr lo más rápido que podía.
-¡Apresúrate imbécil, que allí vienen más!- le gritaba mientras algunas patrullas aparecían por detrás de la camioneta y se sumaban a la persecución.
-¿Por qué, por qué?- refunfuñaba el castaño, evadiendo algunos disparos. Ambos corrían a todo lo que su condición les permitía, que hay que decirlo era casi sobrehumana, pero también tenían el plus de su rivalidad, ya que al ver al otro correr, se motivaban a intentar superarlo y así iban, compitiendo entre ellos y escapando de los policías.
-¿Que te sucede, ya te cansaste Kusanagi?- le decía con voz agitada, pero burlesca.
-Ja Ja, eres muy gracioso sabes, creo que quien se cansó ya eres tu Yagami- le decía igualmente muy agitado, pero como siempre rivalizando.
-¿Eso crees?, tan solo mírame- en ese momento el pelirrojo corrió aún más rápido.
-¡Ni te la creas!- también el castaño aumento el ritmo en ese instante. En eso estaban cuando se escuchó una nueva y potente ráfaga de disparos proveniente de la camioneta, que además se venía acercando a ellos.
-¡Maldicion debemos perderlos! -dijo Iori.
-¡Mira un callejón, es angosto tal vez allí podamos perderlos!- indico Kyo señalando un callejón. Por lo dicho, ambos se adentraron en el callejón, pero su sorpresa fue grande al ver que era un callejón sin salida, al fondo solo había un muro de unos siete u ocho metros de alto.
-¡Genial!, tenía que hacerle caso a un asno como tú, ahora estamos encerrados.
-¡Oye!, yo como iba a saberlo maldito subnormal, en primer a ti es a quien se le ocurrió escapar de esos sujetos, ahora nos mataran- le reclamo un poco afligido y pero con un deje de molestia.
-Ahí vienen- era posible escuchar los autos viniendo muy cerca, esto los preocupo, pero el pelirrojo mantuvo la calma- creo que no nos queda de otra.
-¿De qué hablas? - le miro interrogante.
-Hablo de que tendremos que quemarlos- dijo mientras embozaba una sonrisa sádica y encendía una llama purpura en su mano.
-¿Estás seguro de que quieres hacerlo?- el castaño aun dudaba -porque, digo, si lo hacemos será como confirmar nuestra culpabilidad, según ellos.
-No hay opción- le respondía seriamente.
-Bien, de acuerdo- asentía sin estar totalmente de acuerdo, además se enfrentaban a muchas ametralladoras, eso era para temer. Por lo que iniciaron la acumulación de energía en sus manos, en un momento la camioneta y las patrullas arribaron a la salida del callejón derrapando y tapando el paso, pero antes de que pudieran disparar o realizar algo, el par de guerreros soltó una ráfaga conjunta extremadamente poderosa que se llevó por delante a la camioneta con todo lo que llevaba adentro, además debido a la fuerza de la llamarada de ambos, los otros policías, los que ya habían llegado y se encontraban cerca de la entrada del callejón, se vieron empujados y eso no les permitió reaccionar para hacer algo.
Luego de todo eso quedo una cortina de humo que cubría la entrada, era muy densa y no permitía ver nada hacia el interior, así que los policías después de planificar los movimientos pertinentes tiraron bombas de humo extra y entraron con máscaras para gas puestas, pero se quedaron atónitos al vez que una vez más se habían vistos superados por el dúo, ya que cuando entraron, ya no había nadie.
-No puede ser- se lamentó uno de los que parecía ser uno de los jefes– ¡búsquenlos, no pueden estar lejos, vamos dense prisa todos!
-¡Si señor! –decían al unísono todos sus subordinados.
-Creo que tendré que reportar esto- decía el sujeto pensando en los problemas que tendría si no capturaban a los fugitivos rápidamente, ya que toda la operación estaba bajo su mando, y ahora ellos habían escapado después de ya haber estado capturados.
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Pero al mismo tiempo en un lugar cercano, solo a unas cuantas cuadras, en un edificio que parecía casino, pero que estaba extrañamente cerrado, se encontraba nuestro par de peleadores, quienes aún lucían agitados, por todo el esfuerzo realizado durante la persecución, sin embargo parecía que por el momento no serían encontrados.
-Creo que hora si los perdimos- decía Kyo un poco aliviado.
-Pero no por mucho tiempo, porque ellos no tardaran mucho en volver a encontrarnos, lógicamente tarde o temprano, y yo diría que más temprano que tarde, vendrán hasta aquí revisando- era cierto, la policía estaba barriendo la zona, y era probable que llegaran pronto a su ubicación.
-Aun así no entiendo nada aquí.
-Habrá que averiguar- el pelirrojo pensaba, en su sensación, en la huida y en como resolverían todo.
Continuara. . .
