Disclaimer: todos los personajes pertenecen a J. K. Rowling

Este fic participa en el reto Off-Scorse de Enero: Personajes al azar del foro El Escorpión que Coleccionaba Rosas.


—Vamos Hugo, yo te voy a enseñar— gritó Ron desde su escoba.

El pequeño niño miró asustado a su padre, pero no se atrevió a negarse. Subió a su escoba y dio la clásica patada para subirse. Al llegar al nivel del mayor, este le lanzó una quaffle.

—Ya estás listo para practicar— comentó Ron —lanza la pelota y yo voy a pararla. ¡Era el guardián del equipo de Gryffindor en Hogwarts!

Hugo rodó los ojos, su padre se lo recordaba siempre, aunque realmente debía de haber sido un pésimo equipo si lo habían escogido a él. Era el que peor jugaba de la familia, ¡hasta tía Harry jugaba mejor! y eso que usaba lentes y no veía bien…

—Vamos Hugo, concéntrate— exclamó Ron tratando de que su hijo le hiciera caso.

El pequeño pelirrojo suspiró, pero decidió intentarlo. Lanzó una y otra vez la quaffle a través del aro y no falló ninguna anotación. Escuchó la risa de su hermana y de su madre debajo de ellos, y dio por terminado el entrenamiento.

—¡Muy bien Hugo!— lo felicitó Hermione.

—Lo dejé ganar— susurró Ron un poco avergonzado por haber sido vencido por un niño.

—Por supuesto cariño.

0123

Hugo estaba encerrado en su habitación, pensando en quien podría apoyarse para mejorar en el quidditch, después de todo, solo faltaban cuatro años antes de entrar a Hogwarts (y cinco para poder entrar al equipo.

Rápidamente descartó a su padre, no quería entrenar con él ¿y si le contagiaba la torpeza? No, no y no. Pensó en su madre, que siendo tan lista, seguramente conocería todos los movimientos para hacer el juego perfecto; pero ella le temía a las escobas y nunca jugaría con él. El tío Harry era un excelente buscador, siempre les ganaba a todos en ese tipo de partido, pero Hugo quería ser cazador, y su tío era pésimo en esa posición.

Una idea le llegó improvisadamente. ¡Qué tonto había sido! ¿Cómo podía haberse olvidado de eso?

Bajó corriendo las escaleras y se abalanzó sobre su madre.

—¡Mamá!— gritó Hugo —llévame con tía Ginny, es urgente.

Hermione miró a su hijo extrañada, tratando de entender porque tenía tanta prisa en ir con Ginny, pero decidió no preguntar y, tomando de la mano al niño, entró a la chimenea. Un momento más tarde, estaban saliendo por la chimenea en Grimmauld Place.

—¡Tía, tía!— gritó Hugo.

Ginny se asomó y vio sorprendida a las visitas.

—¿Qué pasa Hugo?— preguntó acercándose.

—Tía necesito que me ayudes— comenzó el pequeño pelirrojo —es cuestión de vida o muerte.

—Está bien Hugo, voy a ayudarte, pero si no me dices que necesitas, no voy a poder— respondió con calma la señora Potter.

—Necesito que me enseñes como ser un buen cazador, falta muy poco para ir a Hogwarts.— dijo haciendo una pausa —eres la única en la familia que puede ayudarme.

—Ron no lo hizo muy bien— intervino Hermione con una sonrisa.

Ginny también sonrió, recordando la ineptitud de su hermano y asintió.

—Por supuesto Hugo— dijo ganándose una gran sonrisa por parte del niño— Vamos a ganarle a todos, sobre todo a tu papá.

Hermione no pudo evitar soltar una risita al imaginar la cara de indignación de su esposo al enterarse que su pequeño había pedido ayuda a su tía en vez de a él.