Just tell me
Capitulo 3
2 de agosto de 2007
Varias parejas.
Seishun Gakuen
Honorable escuela, llena de excelentes estudiantes con buen promedio e inigualables deportistas.
Tezuka Kunimitsu reunía ambas características.
Chico serio, bien parecido, con inigualable club de fans y con la fama de ser "el más deseado de la escuela", se rumoreaba que cambiaba de pareja como de calcetines y que siempre mantenía la identidad de la persona en secreto para evitar que fuera hostigada por los demás. Pero nada de eso era cierto.
La verdad es que al chico lo último que le interesaba era relacionarse sentimentalmente con alguien más. Se reía a carcajadas, cuando nadie lo veía, sí cierta chica aseguraba ser su "novia secreta", y como no negaba nada, todos lo daban por hecho.
En ese momento miraba embobado por la ventana de un corredor de la escuela. A pesar de no sentir nada "especial" por alquien en concreto, le desagradaba mucho esa sensación de cosquilleo cada vez que Fuji se le acercaba. Además el prodigio no ayudaba mucho, con su comportamiento extraño lo único que hacía era enfadarlo más. ¿Se estaba burlando de él o qué?
Unos gritos desesperados se escucharon al final del pasillo. La nieta de la entrenadora y su amiga corrían –y chillaban- por sus vidas, huyendo de algo. Pasaron silbando a su lado y apenas unos pasos atrás corría Kaidoh con Momoshiro en su espalda.
-¡Buchouuuu!- gritó el chico. No se le había ocurrido otra forma mejor para detener a Mamushi más que colgarse en su espalda y tirarlo; pero eso no le afectó al otro en lo más mínimo, al fin y al cabo el entrenamiento infernal que había llevado a cabo no había sido en vano. Estaba a punto de consumar el "asesinato prometido".
Tezuka ni se inmutó.
El destino de esas mocosas no le incumbía en lo más mínimo. Siguió mirando por la ventana, ese pasillo estaba completamente solo y así le gustaba.
-Tezuka-kun-
El chico soltó un brinco. Apenas un segundo atrás se suponía que estaba completamente solo. Se giró lentamente y vio a una chica. La muchacha era unos 20 centímetros más baja que él, tenía el cabello castaño y con los ojos completamente abiertos, cosa que le incomodo muchísimo.
-¿Sí?-
La chica lo miraba como si fuera un dios. Se acercó demasiado a él y lo tomo de las manos.
-Tezuka-
Alguien susurró a su oído y el pobre sintió que el corazón se le detenía por un segundo. De la nada (al igual que la chica delante de él) apareció el prodigio de Seigaku, quien fulminaba con la mirada a la antes mencionada. Parecía que de un momento a otro iba a salir un rayo mortal de sus ojos y los mataría a ambos. Sin embargo, ésta sólo ensancho más los ojos y de un rápido movimiento colocó las manos del ojiazul con las del capitán, sorprendiendo a ambos.
-Les quiero decir- comenzó a susurrar- que…
…….
Por otro lado, Tomoka y Sakuno se habían atrincherado en un armario de limpieza. El escándalo fue tal que toda la escuela ya estaba enterada de toda la obra y quienes iban a representarla (con los personajes ya asignados).
Eiji estaba contento. Aunque le tocó un papel de chica no se sentía incómodo. Vivía para sus fans y si ellas estaban felices por verlo vestido como una reina, no tenía ningún problema. Taka-san estaba algo cohibido. Nunca pensó que tuviera tantas fans. 2 docenas de chicas gritaban a su alrededor. De Oishi no se podía ver otra cosa más que su mano que sobresalía entre un montón de chicas que aullaban enloquecidas. Inui, por su parte, estaba en la azotea, escondido. Sus lentes brillaban maléficamente, con una sonrisa del mismo tipo surcando su rostro de oreja a oreja.
Esto sería muy divertido
Kaidoh y Echizen, que se había enterado por Horio y compañía, se encargaban de patear la puerta del armario donde estaban atrincheradas las chicas. Momoshiro estaba tirado en el piso, inconsciente. Mamushi le había soltado un puñetazo que le quitó el sentido.
-¡SALGAN DE AHÍ!- gritaba histérico Ryoma. Él mismo se encargaría de torcele el pescuezo a ambas.
Varias personas veían sorprendidas el "espectáculo" pero nadie quería meterse, capaz quedaban peor que Momoshiro.
.…..
-Y juro que haré todo lo posible e imposible para mantener su relación a flote- finalizaba la chica, apretando sus manos.
Syuusuke sonreía conmovido por las lindas palabras. Kunimitsu, en cambio, estaba horrorizado…
-¿Sabes? Pensé que eras una maldita trepadora, de esas que persiguen a Tezuka noche y día-hablo Fuji-Pero estaba equivocado. Te agradezco todo lo que has dicho.
El capitán, en cambio, se sentía demasiado incómodo. Parecía gato a punto de meterse al agua, sin embargo no tuvo tiempo para seguirse comparando con un animal, pues unos pasos hicieron temblar el piso. Una manada de elefantes –pensó-. Perfecto. Seguro matarían a Fuji y a la chica y él viviría feliz por siempre, pero estaba equivocado. El pasillo se lleno de chicas en menos de 10 segundos, acorralándolos por ambos lados.
-¡TEZUKAAAAA-KUN! ¡FUJIIIII-KUN!-
Fácil estaban rodeados por más de 200 chicas que lloraban y gritaban emocionadas, ambos sabían quienes eran. Todas ellas pertenecían a sus respectivos clubes de fans.
-¡NOSOTRAS LOS APOYAMOS COMO PAREJA!- gritaron al unísono.
Fue entonces cuando Tezuka explotó. Soportar a una chiflada era una cosa y otra muy diferente era soportar a una manada de babosas que le levantaban falsos.
-¡HABLAN COMO SI FUERAMOS ALGO!- gritó- ¡FUJI NO ES MI PAREJA!-
La chiquilla rara del principio soltó una risita.
-¿Qué no lo sabes?-preguntó. El ojimiel la miró confuso.
-Son pareja en la obra…, tú eres la princesa y Fuji-kun el príncipe-
Bum
La noticia les llegó como balde de agua fría a los dos. El prodigio sintió una alegría inmensa y el Capitán todo lo contrario. El mundo se le fue encima, estuvo a punto de darle un paro cardiaco y el aire se le fue de los pulmones al mismo tiempo que todo se volvía borroso.
Fuji estaba fantaseando con la escena de la obra. Él, vestido como todo un galante príncipe, se acercaba poco a poco al lecho donde Tezuka vestido como una dulce princesa, lo esperaba anhelante. Luego, sus labios se juntaban en un tierno y casto beso….
Un ruido seco lo hizo salir de sus pensamientos. El capitán estaba tirado en el piso, inerte.
El ojiazul vio la oportunidad de su vida. Los labios de su amigo parecían llamarlo a gritos al igual que las chicas que lo veían expectantes, pues al parecer habían adivinado sus intenciones.
-Muy bien, Tezuka, me gusta que seas profesional y quieras ensayar de una buena vez la escena del beso-
Se hinco hasta el suelo y aparto cuidadosamente los mechones de cabello que le estorbaban. La visión del chico desmayado parecía hecha por los mismísimos ángeles. Su cabello castaño se esparcía por su frente, su piel era realmente tersa y sus labios rosas estaban semi-abiertos. Sólo pudo esperar un segundo antes de apoderarse de ellos.
-¡¡KYYYYYYYYYYYYYAAAA!! - Los gritos no tardaron en surgir, al igual que los celulares con cámara y uno que otro flash de cámara digital.
Sin embargo, para su desgracia, el beso jamás se logro, pues una voz rugió entre todos los gritos de las chicas.
-¡¿PERO QUE CREEN QUE ESTAN HACIENDO?!-
Fin del capitulo.
