Él se acerca a la puerta para abrirla y la mira de reojo. Aprieta los ojos sin saber qué va a hacer con este asunto, sintiendo que necesita pensar. Britania se quita y le pone una mano en la espalda en cuanto abre la puerta.

—Déjame... —le empuja un poquito, ella se tensa dando un respinguito y se aparta.

—Quiero ir al baño... —susurra entrando y después de dar tres o cuatro pasos se detiene en seco.

—Yo voy... yo... ¿q-quieres una copa o...? —pregunta y nota las vacilaciones y su tono y la situación y se va directo a servirse una él... o amarrarse a la botella.

BLOODY HELL... —suelta IMPRESIONADA —, ¡¿pero qué ha pasado?!

Ni caso, Escocia se bebe media botella de lo que sea, literalmente, podría ser perfectamente detergente limpia baños. casi sin respirar.

—¡Está LIMPIO! Y huele bien y... —se gira y le mira y quiero decir que Bélgica ha ganado puntos.

Ni caso, en serio.

Britania va impresionada mirando todo camino al baño, levantando las cejas, completamente sorprendida.

—¡Vaaaaya!

Escocia baja la botella que al final sí era de algo de alcohol, porque es más fácil que haya de eso que detergente, sinceramente, creo que él no sabe ni donde se guarda.

—¡Esta casa... Parece una casa! —le mira sonriendo un poco desde la puerta del baño

—¿De qué hablas?

—¡Que está limpio y ordenado!

—Ah, yes. Viene una señora los viernes.

Britania parpadea.

—¿Tienes una... Señora que viene? —es que no se lo cree.

Yes. Los viernes por la mañana, así el fin de semana está limpio. Porque a mí me da mucha pereza.

—Pero es que... Antes no venía.

—Pues... no. Pero antes no venía Belgium algunos fines de semana. I mean, no que la tenga aquí porque ella me ha dicho ni nada, yo la contraté porque sí creo que es más salubre y todo eso.

Belgium, Belgium... Bitch —susurra si, medio impresionada positivamente con la chica de igual manera, metiéndose al baño.

Aun así, ahí va a sacar un par de vasos y a servir whiskey para ambos, sintiendo que esto es RARO y está mal... y entonces se acuerda de que ayer comió algo en mal estado y acabó vomitando en el sofá... y no lo ha limpiado, así que huele que apesta.

Así que Britania no va a poder dormir ahí porque... tiene MALA suerte. Que... Británico.

Hay que decir que Escocia quiere golpearse la cabeza contra la mampostería de la chimenea por ello.

Britania sale rápidamente flipando porque el baño está REALMENTE limpio y no como la vez pasada. Se arregla un poco el pelo.

—Vamos al... cuarto —ofrece el escocés pensando en el sofá impracticable y sonrojándose nada más de oírse a sí mismo. Taaaaan tooooorpe. Tendiéndole el vaso y sin pensar en las sillas de la mesa del comedor como opción.

—Ehm... Vale —toma el vaso pensando que quizás lo que quiere es enseñarle como está recogido y... Eso. Lo olisquea un poco, pensando que es fuerte, pero al menos ya sabe lo que es... O cree.

Escocia entra apretando los ojos y... se sienta en la cama pensando que esto de verdad no podría ser PEOR.

—He de decir que esto es algo... Inesperado.

—Pues... ¡No es lo que parece! I mean... ¡solo es... el sofá! Yo vomité y huele... ¡tengo que limpiarlo!

Britania arruga la nariz.

What? ¿Vomitaste ahora?

—No, no... ayer. Solo que no lo limpié aun.

—Pues hay que limpiarlo —cosas que sólo dicen las madres.

—Pues no lo voy a hacer ahora... o puedes ir por un trapo y hacerlo.

Ella se sienta a su lado.

—Al rato te ayudaré —decide.

—Al rato puede que vomite de nuevo si me acerco —traaaaago.

—Pues lo limpiaré yo, deja de preocuparte por ello —¿quién es el preocupado? Se le recarga hombro con hombro—. ¿Cómo te sientes?

Salto.

—Mum... no entiendo de verdad como consigues estar tan cómoda con este asunto —protesta el escocés.

—¿Yo? ¿Pues... No debería estarlo?

—Pues... no lo creo —la mira de reojo—. I mean... yes, porque no es nada, pero todas esas cosas que me dijiste.

—¿Por qué te molesta TANTO? El problema son… ¿Las parejas múltiples? —le mira a los ojos aun hablando de Roma.

—Es uno de ellos... ¡Pero no el más importante!

—Ah ¿no?

—Pues cómo puedes preguntarme eso? —le mira de verdad un poco desconsolado empezando a no entender qué está mal con ella. Ella aprieta los ojos.

—Ya lo sé... Ya, ya lo sé... Solo es que, ya..., no quiero sonar cínica pero de verdad no sé si es imposible ser compatibles en esto.

Escocia aparta la cara y se sonroja un poco pensándoselo, porque de verdad ella está insistiendo mucho y no creáis que no tiene también cierta influencia muy importante en él.

—¡Pero es que eres my mother!—protesta porque es que de verdad... sería raro. Le parece que lo sería. Quizás no tanto, luego la gente por ahí se acostaba con sus padres y hermanos tranquilamente (sí, está pensando en Francia) y no acababan con un trauma del tamaño del continente africano, pero... la mira de reojo de arriba abajo. Se toma la copa de wishkey entera, hasta el final, que entre esto y lo que se ha bebido antes ya empieza a estar un poco más desinhibido. La deja sobre el mueble del cuarto y le quita a Britania la suya dejándola ahí al lado. Habían hablado de esto y estaba claro que la postura de su madre era de "vamos a hacerlo" quizás era nada más él en su mente cerrada el que no podía concebir del todo la idea, pero seguir hablando y dándole vueltas al mismo tema no le iba a llevar a nada, quizás realmente nada más necesitaba hacerlo para darse cuenta que el beso de su sueño solo había sido un beso con Bélgica con la cara de su madre. Y... joder, si Francia podía, él podía también. No iba a ganarlo a él en perversión. Además, seguro así ya se quedaba tranquilo al ver que realmente NO sucedía nada y todo era un poco incómodo, pero podía volver a su postura de "me la suda".

Britania le mira con la claridad y la tranquilidad que da el no tener ni idea de lo que está pasando. Él le mira a los ojos, ligeramente asustado y vulnerable, de forma muy rara.

—Ya sé que soy tu madre pero tu... —protesta un poco, porque la realidad es que, no le angustia lo mismo que a él, pero la vez le agobia un poco pensar que no la entiende en absoluto y a pesar de sus enfados siempre había pensado que, de todos, ÉL podría entenderla un poco.

Escocia respira con el corazón acelerado y como ha visto a Francia hacer un millón de veces, le pone la mano en la mejilla con suavidad, para marcar el camino que va a seguir al acercarse. Todo en su mente grita que esta es una idea pésima y que es un pervertido y que en el sueño le GUSTÓ y que es su madre y NO debería gustarle. También oye a sus hermanos haciendo algunos comentarios mordaces y preguntándole en qué coño está pensando. Vacila tragando saliva.

Britania le mira igual de vulnerable, por razones completamente distintas sintiéndose un poco sola por una vez si de verdad no entendía nada. Él, que había estado con ella todas las veces que salía mal, todas las veces en que estaba sola o agobiada o aterrorizada, si había sido él mismo quien la había curado las heridas y un poco el corazón, acompañándose mutuamente. Ya sabía que odiaba a Roma, pero... debía quererla a ella como para entender, al menos un poco.

Un reflejo de un momento de su infancia le vuelve a la mente, un reflejo de sí, su primer amor platónico e infantil, como había dicho Bélgica, esa idea de querer crecer deprisa protegerla y hacerla feliz para que los hombres dejaran de hacerle daño, de ser realmente su pareja y que ya no necesitara ir con imbéciles que no entendían nada y no la trataban con respeto ni le daban el amor que merecía. Se humedece los labios y se acerca pensando ahora en eso y en su necesidad de hacerla saber que él estaba ahí, que no estaba realmente tan sola como se sentía.

Y Britania es atraída como por un poderoso imán por el suave contacto, la mirada cariñosa, la cercanía de Escocia, su niño, el que si le daba todo eso. Revive los miedos y las preocupaciones de antaño, con la terrible necesidad que sentía entonces de agradarle a alguien, de sentirse querida por alguien... Y ÉL, tocándole sólo la mejilla, dándole un abrazo y... calmándola.

Pero no es un abrazo lo que vas a recibir, porque se acerca más, torpemente, echándose un poco adelante y atrás al vacilar hasta que logra por fin poner los labios sobre los suyos, a pesar de todo, de forma suave e insegura.

Y ocurre todo en un segundo... Cae en la cuenta en un sólo instante de que pasa algo que NO esperaba. Se hace medio milímetro atrás cuando nota los labios sobre los suyos, y se le dilatan un poco las pupilas y se le acelera el corazón, pero el cerebro le traiciona porque ya ha puesto una mano sobre el cuello del escocés. Cierra los ojos, entreabre los labios un poco más, suelta el aire suavemente por la nariz y se deja caer por esa espiral desconocida en donde descubre que Alba, el niño pequeño que la hacía sentir bien, hoy es todo un hombre.

Escocia no nota la vacilación o el separarse como rechazo porque es apenas insignificante y al sentir que abre los labios y la mano también se deja llevar por la vorágine. La abraza de la cintura y la atrae hacia sí, porque a pesar de todo no es un beso sexual el que quiere, si no uno que transmita "estoy aquí, estoy cerca" así que además de profundizar, es la cercanía lo que busca... y lo que necesita. La parte de sí mismo que se rompió cuando ella murió y lo solos y desamparados que les dejó a todos. Quizás un beso no es la mejor manera de repararla pero de momento parece estar insanamente funcionando.

Ella le abraza y profundiza, y el beso le remueve hasta las entrañas, como habiendo encontrado una luz estando perdida en la oscuridad. Siente esta repentina y muy intensa conexión con el escocés. Un recuerdo viejo y aparentemente olvidado, reavivado por la cercanía y el contacto físico. No piensa mucho, pero cada movimiento instintivo es como una marca. No sólo un "aquí estas", sino también un "calma, aquí estoy".

Al parecer los besos reparadores son marca británica. Es probable que acaben cayendo de lado en la cama abrazados como pulpo.

El problema es que es un beso demasiado complicado y el escocés no es especialmente ducho en las relaciones como para entender realmente lo que significa, es UN BESO. Y eso representa un problema, da igual que realmente no sea de deseo sexual, él no está seguro de poder diferenciarlo en su mente.

A Britania se la acaba de llevar arrastrada la ola. O más bien el tsunami. No sabe mi donde está.

Por lo menos esa partecita angustiada en su corazón se arregla y cuando así lo siente es cuando se separa un poquito, sin soltar el abrazo.

Es el cambio de posición o el movimiento o quizás su parte racional o la mezcla todo la que hace que también se separe un poquito y respire pesadamente encima del escocés en cuanto están acostados... Con la mente COMPLETAMENTE en blanco.

Escocia también dedica unos segundos a respirar y a acabar de ajustar el sentimiento bueno antes de que la realidad lo golpee con un martillo.

Levanta la vista mientras le acaricia un poco el cuello y le mira a los ojos... Y el efecto. Britania dice que no es un martillo... Es un yunque de varias toneladas.

Se queda sin aliento al verla a los ojos, paralizado de las consecuencias de cualquier movimiento que haga... El corazón... De verdad que está segura de que se le va a salir por las orejas. Detiene la caricia, abre los ojos como un par de PLATOS y la boca como la madre de los platos...

—¡Ihhhh! —es el grito ahogado que suelta, empujándole para separarse.

Él se echa para atrás soltándola igual de bruscamente y dándole la espalda con los ojos igual de abiertos. Pálido. Se lleva las manos a la cabeza y se hace bolita sobre la cama.

Britania le mira en absoluto shock moviéndose en la cama hasta el borde... Y de ahí se cae de espaldas al suelo y creo que se da un buen golpazo en la cabeza, lo que no le impide seguir moviéndose hasta que la cómoda la detiene.

El escocés sigue hecho bolita sin hacerle ni caso. Y menos mal que están solos.

Britania ya habría excavado un pozo y se hubiera ahogado en él de la pura vergüenza. Si de por si no le parece mala idea...

Tras respirar un par de veces, acostumbrado a reponerse solo a sí mismo, suspira y se incorpora ahora sí un poco más punk. Aun sobrepasado con lo que acaba de suceder y sin saber cómo manejarlo.

Ella tiembla... Sin tener NI IDEA de que es lo que acaba de pasar... Pero es que. JODER. Se habían BESADO. Ella le había descargado toda su preocupación y angustia y miedo y... ¡Es que había besado a Escocia! No sabe si palidecer por lo que había pasado o sonrojarse a muerte por lo que había pasado. Tiembla más aún, en absoluto PÁNICO cuando ve que se levanta.

Escocia respira otra vez aun de espaldas a ella, y valiente como es, se gira para enfrentarla. Las ventanas de madera se cierran de golpe y la luz se apaga quedando el cuarto en completa oscuridad.

Escocia no se asusta, sabiendo que ha sido ella, respira un poco más y necesitando muuuuuuuucha mucha mucha concentración, una pequeña velita se enciende con luz muy tenue.

Ella se pone de pie aún sin notar la velita, dándole la espalda. INCAPAZ de enfrentarle. Aprieta los ojos. ¡¿Qué clase de loca pervertida desviada era?! Le había besado. En los labios. Aún podía sentirle en ellos. Tiene un escalofrío

M-Mum... —ni el tono ni la palabra ayudan.

Siente arcadas del asco que se da a si misma cuando le escucha.

Mum, ¿estás...? —es que la vocecita de preocupación, a pesar de su voz grave y rasposa.

Porque además... Es que lo había... ¡Lo había disfrutado! Se había sentido mejor. ¡Le había gustado!

No creas que él no siente eso, que además es aún peor que pase en realidad que en un sueño y que ahora esté claro que no era un beso con Bélgica.

I... I... I'm Sorry —susurra y por más que intenta sonar levemente tranquila la voz le sale cortada y desencajada. Y no sabe ni porque es que se disculpa... Entre una lista larga de cosas. Tiene las tremendas ganas de golpearse la cabeza con la pared—. This... —aparta la cara con la necesidad de salir corriendo y no volver a hablar de ello nunca.

Pero esta vez es ella la que le gana en salir corriendo, histérica y bastante en pánico, sin esperar a que diga cualquier cosa que vaya a decir. Él la sigue mirando nervioso con un sobre esfuerzo... va detrás.

De hecho puede que la encuentre en la sala dando vueltitas sobre si misma con las manos en la cabeza.

Mum... —vuelve a llamarla.

Da un par de pasitos alejándose de el sin querer mirarle. Se azota una de las ventanas pero esta lo bastante turbada y agobiada como para que la magia no le alcance para cerrarlas todas y apagar la luz, lo cual a ella misma le sorprende un poco. Se gira a él aunque no le mira, abrazándose a sí misma.

W-Wait... —aprieta los ojos—. Por eso no quería que vinieras.

—P-Por... ¿Eso? Suponías que yo... Q-Que...

—¡No! No pensaba que quisieras pero no has parado de decirme... y... es que no entiendo nada de como reaccionas y lo que dices y haces.

—Que... ¿¡quisiera?! —es que se SONROJA —, ¡yo no quería!

Escocia abre más los ojos y da un pasito atrás con eso, brokenheart. Britania respira un par de veces intentando calmarse para que no le afecte, porque es vulnerable con esto. Se lleva las manos a la cabeza.

W-W-Why... My GODS... A-Alba... —susurra.

Escocia respira con profundidad y acabas de perderle Britania, porque con su sonrisa cínica encendiéndose un puro, se cierra en banda.

Why What?

Angustiada le mira desconsolada.

—¿Por qué me besaste de vuelta?—susurra en un hilillo de voz.

—No te bese de vuelta. Te besé —se deja caer en el sofá importándole un comino el vómito seco, besando ahora a su puro.

Ella cierra los ojos sin entender la diferencia en realidad, temblando un poco aún.

—Lo hice porque me dio la gana. No voy a decirte que parecía que tú quisieras, aunque eso me ayudó a tomar la decisión, evidentemente yo quería también y tú lo sabías a pesar de todo, así que no me jodas y te hagas la sorprendida.

Le mira y traga saliva ahora ella en pánico porque él se lo está tomando de una manera que claramente NO entiende

I... I... —se pasa una mano por el cuello porque es qué —, p-pero es que tú has visto que... N-Nos hemos... —señala al cuarto.

Yes. Besado —acaba su frase, calaaaada. Y lo que pasa es que tú llevas más tiempo que ella pensando en esto. No, es que él ya está punk, ha entrado ahí cuando ella se ha puesto tsundere.

—P-Pero Alba es que... Es que yo soy —se tapa los ojos.

—¿Y?

—Y tú eres... Y... Y yo no debí y... Es que...

—A la mierda lo que se debe o no se debe —suelta el aire y el humo.

—A la mierda... —repite y respira conscientemente por primera vez, mirándole. Él sonríe un poquito. Britania se da la media vuelta y camina hacia el cuarto sin decir nada más.

—¿Te apetece ahora sí un poco de alcohol? —ofrece igual sin seguirla, en plan cínico, sirviéndose para si

Shut up and wait —murmura justamente tomando los vasos de encima de la mesita de noche y volviendo a la sala

La mira cuando vuelve a entrar, bebiendo del vaso nuevo y se ríe un poco de los nervios y lo absurdo de todo esto.

Ella traga saliva con la risa, pero no le impide irse a sentar a su lado. Él se gira a ella y brinda haciendo chocar lo vasos.

Britania ni bebe, pero si le mira y se sonroja un poco porque esto es extraño y aún se siente asustada y vulnerable.

—Vas a tener que hacer cosas tremendamente pervertidas para que no crean todos que soy tu favorito ahora.

Parpadea... Y no le queda más que sonreír un poco, relajándose levemente. Ok, vale... De hecho suelta una risa extraña y aprieta los ojos. Escocia se ríe un poco también, tomando un sorbito de wishky.

—E-Esto es muy raro.

—Raro de cojones.

La chica traga saliva y le vuelve a mirar de reojo.

I... —empieza... Con cierto afán de justificarse a sí misma, o entender lo que Escocia pensaba o...—. I... Need to be honest with you.

Él la mira de reojo, escuchándola.

—¿Estás enfadado?

—No.

I miss you.

Aprieta los ojos y se lleva el puro a la boca dando una calada laaaarga porque hacía tiempo que no recordaba cuanto es que él la echó de menos cuando murió. Ahora ella si le da un traguito a su vaso. Pequeño.

—Yo si estoy enfadada. Nunca había besado a nadie así... Y me siento mal, y me he dado asco —agrega. Él suelta el humo lentamente.

But you are... strong.

—Yo... —ella le mira sin saber a qué se refiere con eso—. Strong?

Yes. Fuerte y muy valiente —asegura, ella se humedece los labios y traga saliva y le cuesta un montón pero le mira a los ojos.

—Sí quería besarte.

—Yo... ya te han dicho ellos —se pasa la mano por el pelo.

Aprieta los ojos con esa respuesta. Esto... Era... ¿La echaba de menos o algo? Se riñe a si misma porque... Se había aprovechado de su hijo vulnerable por haber peleado con su chica. Vuelve a sentirse asqueada de sí misma.

—¿Qué pudo haber hecho que fuera tan malo? —pregunta valientemente a pesar del tremendo sonrojo que le ha dado—. Arregla las cosas con ella. Esto... Tu madre...

What? —parpadea sin entender.

—De verdad no sé qué estaba pensando... Estaba comparándolo con Rome y luego pensando que tú no me... Entendías —habla cada vez más suave, encorvando la espalda.

—¿Me estás comparando con Rome?—se acojona un poco con eso sinceramente porque sabe lo bueno que es Francia...

—¡No! —aprieta los ojos y se sonroja más—. ¡No, no! Estaba comparando tu problema con ella con mi situación —aunque se lo piensa un poco, y este beso es MUY distinto a los que se da con Roma, o con Germania... Aprieta los ojos.

—Mi... Problema... ¿como?

—Con ella. Lo que sea que te tiene así —se recarga en el sillón y esta vez sí que le da un buen trago a su vaso.

—¿Ella quién?

—La zor... —se detiene a si misma—. Belgium.

—¿Qué problema con Belgium?

—El que te tiene así.

—No tengo ningún problema con ella ¿de dónde sacas eso? —frunce el ceño.

What? —inclina la cabeza y frunce un poquito el ceño también—. ¿No has peleado con ella? Tus hermanos...

—No! ¿Eso te han dicho?

What?! —agita un poco la cabeza—. Si es por eso que estamos aquí. ¿No es eso lo que tienes?

Bloody hell. Voy a matarlos —protesta.

What? ¿No es así? Si llevamos todo el día... Entonces... What the hell pasa contigo?

Bollocks, bollocks, bollocks... —se pone de pie y da una vuelta sobre sí mismo con las manos en la cabeza.

What? What? —se levanta también.

—¡Creí que te lo habían dicho! Son unos cabrones y están MUERTOS.

—¿Haberme dicho que? ¡Cálmate! ¿Qué es lo que creíste que me habían dicho?

Respira profundamente. Ella le mira preocupada y, si es posible, aún más confundida. Él le mira de reojo y sinceramente... era más fácil que se lo hubieran dicho ellos. Se sonroja un poco.

Britania sigue mirándole preguntándose, entonces, de qué demonios han hablado todo el día... Quizás por eso es que no la entendía.

—Yo...

Yes? —pregunta tensa pensando... Hombre, que puede ser peor de lo que ha pasado ya todo el día de hoy.

—Yo... —aprieta los ojos y vacila de nuevo porque es difícil.

Le deja sin presionar, esperando.

—Soñéquetebesaba.

Parpadeo... Parpadeo.

—Soñaste antes que... Ohh

—No era un... no... era... fue... I mean...

—Entonces de verdad tú también... Y... Yo y... ¡Pero tú te habías peleado con Belgium!

—¡No es una cuestión sexual!—aclara por algún motivo.

—¡Nadie está hablando de sexo! —sorprendentemente es posible que de todas las personas del mundo ELLA sea la única que de verdad que entienda eso.

—Fue un... Beso, una... Es que tú estabas y... —se agarra la cabeza.

—Cielos...

—Pensé que yo era la ú-única... Dioses... —susurra.

—¿La única? ¿Tú también lo soñaste?

—No. No... Es que yo... Y es que tú. En el beso —se masajea las sienes

What?

—Es que fue un beso... —susurra porque era más simple que el problema fuera con Bélgica y ella la loca, pero esto parece algo más complicado—, oh, cielos, Alba...

—No estoy seguro de querer hablar de esto.

—En realidad yo tampoco… —aprieta los ojos y le da tres tragos grandes a su vaso... Y se ahoga un poco. Escocia se acaba el suyo aun alargando el tórrido romance con su puro.

— Y luego... ha dejado de ser un sueño-pesadilla —es que no quiere pero...

—Es que... Ha pasado...

I know

—Pero no es el beso normal... Es decir, no es... —explica, él la mira de nuevo en silencio—. Sexual —se siente absurda sólo de decirlo. El problema es que decirlo le hace pensar en uno que si lo fuera... menos mal que no lo es, aprieta los ojos porque tener que aclararlo es...

—Es cierto... por lo menos es cierto. Y desde luego, lo siento mother, pero no te veo así en lo absoluto y espero no hacerlo nunca tampoco —asegura él, más que nada por culpa de lo que han dicho antes sus hermanos.

—No! No no no. No. Desde luego que no, eres mi niño. Te quiero muchísimo —no creo que nunca le haya dicho eso a ninguno de sus hijos... Nunca—. Pero...

Escocia levanta las cejas porque nota que efectivamente le ha dicho algo que no dice a menudo. Ella le mira y se sonroja un poco.

—Es de lo que se burlaban ellos. Y por lo que he pegado a Eire—explica él.

—Cielos, ¡entonces saben! —cae en la cuenta—. ¡No les vas a decir del beso!

El escocés levanta las cejas.

—¡Van a reírse! y todo lo que te diga de aquí en adelante...

Si, si... Ahora es por eso nada más. Si no te sonrojarás... No creeríamos que tu tsundere también tiene que ver. Él aprieta los ojos. Britania le pone la mano en el brazo.

—¿Es que crees que no van a preguntar? ¿Crees que no son unos cabrones que lo sacaran todo de contexto?

—Pues justamente es eso —aprieta los ojos—, creerán que es una cosa distinta. Y de por sí creo que esto…

—Si te han mandado aquí EXPRESAMENTE parece que no conozcas a tus hijos.

—Sí que les conozco, pero es que... Es que no les pueda decir que de verdad nos besamos. Imagínate, justo porque les conozco... Lo van a sacar de contexto.

—Es que EVIDENTEMENTE nunca lo voy a decir en serio ni de manera creíble, el asunto es que no va a ser necesario.

—Crees que ellos supongan que... Espera, espera —es que ahora está pensando—. El padre de England! Y los... Oh!

Yes... —al menos nota que al fin se da cuenta.

—¡Pero qué clase de persona creen que soy! ¡Que somos! ¡Si eres mi hijo! ¡Si soy madre de todos! —aprieta los ojos porque eso implica que con cualquiera podría hacer esto—. Aunque no es que a ellos...

—No creo que sea esa la cuestión.

—¿Entonces?

—Les he visto, ¿sabes? Yo sí entendía lo que estaban diciendo y estaban asustados y horrorizados con la idea. Pero vas a ir y vas a calmarles... y como se calmarán, sabrán que nada más es algo molesto. Y les dará igual entonces lo que haya sido, seguramente hasta sería mejor asustarles y que lo sepan.

—¿¡Cómo va a ser igual asustarles y que lo sepan!? Imagina lo que dirían. "¿Vas a ir a visitarle? Ah, perfecto, mother, trata de no hacerme un hermanito"

—No, eso te lo dirán cuando ya no estén en pánico.

—¿Y pretendes que estén en pánico para siempre? —pregunta ella notando el problema obvio. Escocia aprieta los ojos porque...—. Podríamos negarlo todo categóricamente.

—Pffff... —es que se muere de la risa.

What?! Claro que si... Decirles que es ABSURDO, porque lo es —en serio, Britania... De verdad... Deja de portarte tan tsundere.

Of course, y no te olvides de asegurar que Rome no te gusta, ya de paso.

What?! ¿Qué tiene que ver Rome aquí?

—Hasta yo voy a cebarme contigo como hagas eso. Nada más lo digo.

—Pues no sería la primera vez hoy... —protesta por cierto, dejando el vaso en la mesita y yendo a la cocina.

Escocia entiende eso de otra forma y aprieta los ojos antes de reírse un poco.

—Ríete lo que quieras, pero no creas que me caíste en gracia... ¿De dónde saco papeles y jabón para limpiar eso que está ahí, que huele FATAL?

—Mira que mal me sabe no caerte en gracia.

—Es que entonces... Todo lo de Rome...—analiza desde la cocina.

What?

—Me tenías muy enojada con eso... —susurra a sabiendas de que no le escucha, recargándose en el fregadero y cubriéndose la cara.

What? —pregunta echándose adelante porque no la ha oído.

Nothing, nothing —se acaricia los labios y aprieta los ojos convenciéndose a sí misma de que todo esto es una cosa MUY rara y una estupidez y... Es que necesita pensar.

El escocés vuelve a echarse atrás tirándose en el sofá, mira el vómito seco y luego su vaso, lo remueve un poco mirándolo y pensando...

Britania piensa que esto no es NADA normal. Pero… Es que es Escocia. Su amigo, su aliado, su... Sería capaz ella de tener alguna confusión en relación a él? El beso de verdad no era sexual? Aprieta los ojos.

Él continua pensando que al final el beso sí le había gustado y también se siente culpable por ello... también piensa en qué dirán sus hermanos y se sonroja, porque sabe que nunca sabrán la verdad si puede evitarlo, pero sabe que no les hará falta. Y el problema es que era su madre, es cierto, pero era una persona. Una mujer que había tenido la mala suerte de ser madre demasiado pronto y que se había visto sobrepasada con ello sin tener en realidad la culpa... y él la amaba, la quería de verdad, era imposible que no se hubiera hecho mayor antes de tiempo y adoptado una postura que tampoco era justa para él, pero hacia un poco menos injusta la de ella.

Britania suelta el aire y piensa para sí que Escocia conformaba de verdad su mejor compañía, la persona que sabía de verdad sus secretos y mayores debilidades. Casi le podía sentir aun abrazándole, en la oscuridad y en la soledad. Él era su piedra angular y para ser sincera no había aprendido jamás a vivir sin él. Quizás era por eso que odiaba tanto a Bélgica... Porque le daba terror perderle. Quizás le quería más de lo que debía quererle... Quizás le quería de alguna manera perturbadora, patética y pervertida. Se asusta un poco con eso.

El escocés sigue pensando en que a pesar de todo, ella está con Roma y él con Bélgica y es lo adecuado y lo correcto. Roma, Germania, eso daba igual. No, no podría excitarse sexualmente con ella. No podía y ya. Pero sí podía quererla mucho más que un hijo. De una forma diferente a la de un hijo... o quizás no. No tenía forma de saberlo, él no se sentía hijo de nadie más que no fuera de ella. Y no era algo pervertido, no lo sentía pervertido en el fondo, dijera lo que dijera Gales, pusiera la cara que pusiera Inglaterra y se asustara lo que se asustara Irlanda.

Pero... Es que era su niño. Y no solo su hijo, era su compañero. Nunca podría ser como Roma o Germania, jamás. Por más que el beso hubiera estado bien, no imagina ni por asomo estar en la cama con él de una manera que no fuera... Madre-hijo. Quizás sólo era de verdad su hijo consentido o algo así. Aún cuando quería a los otros y vaya que los quería mucho, Escocia era especial y eso era innegable. Aprieta los ojos suspirando y pensando que quizás podría preguntarle a Galia respecto a esto…

Escocia suspira y de hecho, cada vez se siente menos incomodo con esto y más seguro que no era para tanto. Se pone de pie y se acerca a la cocina apoyándose en la puerta de brazos cruzados.

—¿Quieres tener una cita pervertida con tu hijo mayor y que te lleve a cenar fuera?

Da un saltito mirándole un poco culpable y se sonroja levemente.

—Eh!?

—Una tremendamente incómoda e insana cita romántica conmigo.

Parpadea descolocada... Y le conoce, le conoce muy bien. No puede evitar sonreír un poco.

Shut up. ¡¿Cuál insana?!

Se ríe.

—¿Tienes hambre o no? —se mueve un poco adelante y atrás apoyado en el marco.

Yes. Tengo hambre. Sólo que... —vacila un poquito más y sonríe sin poder evitarlo, porque eso es lo que tiene este niño tonto, la hace sonreír hasta en momentos que no debería—. ¿Va a ser muy muy incómoda?

—Tremendamente.

Se ríe un poco.

—No lo creo.

—¿No?

—Nah, imposible que sea tan incómoda

—¿Por?

—Porque soy yo, a mí no sueles poder molestarme.

—Ah, ¿crees que no? Podría volver a besarte esta vez frente a todos —de verdad, suena a coqueteo, pero solo intenta bromear para quitarle hierro al asunto y ella lo sabe, aunque se sonroja un poco… pero es que de verdad, es Escocia. Las cosas con él son divertidas... ¿Cómo pudo olvidarse de ello? Niega con la cabeza.

—Y yo podría reírme de ti frente a todos.

—Tiemblo de tus burlas. Anda, vamos.

—Tiembla. Yes —se le acerca limpiándose un poco la cara y arreglándose el pelo alborotado —. Vamos, que vas a llevarme a comer, ¿eh? Recuerda que yo últimamente estoy habituada a... Bueno, ciertas cosas.

—Ah, claro, ahora eres una romana. Discúlpeme su majestad.

—A la próxima vez que me llames romana, voy a decirles a tus hermanos que no sólo soñaste conmigo, sino con ellos

—Les encantará saber cómo la nueva costumbre romana es que te acuestes con todos tus hijos y que ellos son los próximos.

Le da un codazo en el abdomen. Él se ríe un poco más.

—Ninguna romana. Yo soy Britania y aunque te ilusione suponer lo contrario, estas tierras me responden más a mí que a ti.

Of course, of course...—tan sarcástico, toma las llaves del coche y el teléfono, saliendo a la sempiterna tormenta.

Britania sonríe un poco al ver la lluvia y sentir el frío, abrazándose a sí misma porque no está muy acostumbrada ya. Escocia ignora tranquilamente la lluvia.

Ella sale un poco a la lluvia, mirando al cielo antes de correr al coche. El escocés se sube al coche tranquilamente. Ella se sube a su lado y tiembla un poco porque, joder... Que frío hace aquí. Le mira de reojo aun así y sonríe.

—¿Entonces tu estomago aun es capaz de soportar la comida británica o vamos por pizza?

—¿Estás insinuando que no puedo comer comida decente y buena? OBVIAMENTE quiero británica.

—Comida decente, buena y británica... bien, cervezas serán.

—Después del whiskey ese que me diste, creo que voy a acabar YO borracha.

Well... nada más no te sobrepases mucho conmigo.

—Yo no soy la que sigue pensando en ello –protesta sonrojadita aunque se ríe.

—Eres la adulta y responsable... ¿sabes? Cymru parecía muy contento con esta historia porque tú hicieras algo peor que lo que hace Galia.

Cymru es un CÍNICO... Y Galia... Cielos. ¡Se inventaron una historia que me hizo decir muchas cosas!

—¿Muchas cosas?

Yes, hablaba yo de mí y de ti y de Rome y...

La mira de reojo, conduciendo.

—Bah, merecerían un escarmiento los tres. Quizás podríamos... Decirles que estoy embarazada o algo así.

—¿Quieres que les de un infarto? —sonríe un poco malignamente—. No habrán vuelto a casa aun.

–¿Pues tú crees que esto que ha pasado hoy no vale un infarto?¿Se te ocurre alguna otra maldad?

—Lo que me temo es que si les decimos, vengan todos a casa.

—A encontrarnos en la cama a la mitad de nuestra tórrida aventura.

—Exacto.

—No. Necesitaríamos algo más ingenioso

—¿Cómo qué?

—Algo que haga que se arrepientan. Anda, tú eres la mente maestra.

—Podríamos decirles que hemos decidido casarnos... aunque me parece que no lo van a creer.

—Podemos decirles que ahora formamos un trío con tu chica.

—Ugh! —protesta él por la idea, pero sonriendo.

—O... Aún peor, que vas a dejarla para irte a vivir conmigo y Rome. Aunque esa tampoco van a creérsela

—También sería muy pronto para que supiéramos de un embarazo.

—Y yo tengo la cosa esta que nos han puesto...

—Es verdad —asiente.

—¿Y vas a dejar que se salgan con la suya entonces?

—Nah, voy a decirle a Cymru que nos casaremos, a Eire que queremos montarnos un trio con él y a England que sí soy su padre.

—Quizás podría acompañarte con cada uno... Y seguirte el juego.

—Pues no esperaría yo menos, no me van a creer a mí solo.

Se ríe un poquito.

—Sigo indignada con que supusieran que tú eras el padre... ¡Si eras un chiquillo! —y en realidad tú también, Britania... Ese es el problema.

—La cosa es que siempre has dicho que yo tenía la edad que tú tenías al tenerlo.

—Y debes haberla teni... Oh. ¡Pero no es lo mismo! —protesta apretando los ojos—, es una cosa estúpida.

Escocia se encoge de hombros sonriendo un poco.

—Yo lo sé, pero no ayudó que empezaras a describirme.

—Yo no te describía a ti... Del todo.

—Eso no importa, sabían que te lo inventabas.

—¡No lo sabían, tú se los gritaste! —le mira—. ¿Y qué fue lo que te dijo Eire?

—Claro que lo sabían, ¡porque creían que fui yo y tú estabas intentando ocultarlo! Por eso se los grité.

Ella aprieta los ojos.

—Imagino lo que deben haber pensado, que te estaba encubriendo. ¡Trío de idiotas!

Yes... —se encoge de hombros porque ahora hasta le hace gracia y detiene el coche en una callecita.

—¿Aquí es el lugar a donde me has traído de cita? —cara de desaprobación

Yes, ese tugurio de mala muerte —señala una taberna y de hecho es un lugar al que quiere llevar a Bélgica pero ella nunca quiere salir cuando llueve.

—¿Aquí son tus citas? Cielos... No entiendo como esta chica no te ha mandado a la mierda —protesta por protestar, relajándose cada vez más otra vez.

—No seas tan superficial, el encanto está en otra cosa —apaga el coche y se baja dirigiéndose hacia ahí. Ella hace los ojos en blanco pero sonríe curiosa, bajando y cubriéndose un poco con los brazos y la chaqueta.

—Vaya, todo aquí es como tú. Un cardo. Parece peor de lo que es —camina a su lado.

—Y espera que veas como de sucio está por dentro —responde mirándola de reojo y... es que... le pasa un brazo por los hombros para esconderla al notar que se cubre de la lluvia, de forma mucho menos torpe que con la belga, eso sí.

Ella se le recarga un poco encima con cierta naturalidad sintiéndole calientito... Y huele bien, y se pregunta si esto no es también algo raro.

—Sucio. Espléndido. Como no sea un lugar con chicas de esos de los que habla Rome

Se ríe del "espléndido" sarcástico abriendo la puerta y soltándola para bajar los escaloncitos. Es un lugar con poca luz, sucio y un poco maloliente. No hay demasiada gente y la mayoría son viejos. Casi todo el interior es de madera y todas las bombillas son amarillentas. Hay un escenario al fondo y alguien canta con voz áspera.

La chica se sacude un poco la lluvia y mira todo con desaprobación. Él se quita el chubasquero pasándose una mano por el pelo para sacudir el exceso de agua y se dirige a una mesa cerca de la chimenea.

—Of course, porque no acabar de hacer esto raro llevando a my... mumfriend de putas —y te la traes a un lugar especial igual, no seas imbécil.

Mumfriend? —levanta una ceja y se ríe... Es que eres tooonto y gracioso.

—La verdad, no tengo ni idea de cuál sea el término correcto —se ríe igual.

—Además tu prometiste que sería una "cita incómoda" —sonríe aun sacudiéndose un poco el pelo.

—¿Y no te lo parece?

—Lo sería más si fuera un prostíbulo, este sitio a diferencia se ve fantástico —ese tonito sarcástico mientras levanta un poco las manos a la chimenea y pone los pies en buena posición para que se le sequen, ya sin frío

—Espera a que empiecen a cantar los malos. Tu hijo ha dado aquí algunos de sus mejores conciertos.

—Hay malos que... Espera, ¿conciertos?

Eire. Sobre esa tarima... más o menos pasado de copas.

—Oh! —levanta las cejas imaginándolo... Y sonríe un poco—, ¿alguno con final tan malo como el que dio a Seychelles?

—Of course, con Seychelles acabó en la cama.

—No me lo recuerdes —aprieta los ojos.

—Ah, con lo contento que está él —protesta un poco sonriendo.

—Seguro que lo está, sólo no he de recordar cómo es que ESCUCHÉ como acabó en la cama.

—Recuerdo que fui yo quien te convenció para que te cambiaras de cuarto —sonríe maligno—. Estaba Eire en casa y no sabía cómo echarle temprano.

—Y yo para variar ahí voy de tonta... Cada vez me hacen lo mismo y cada vez caigo. ¡Me pasé media noche escuchándoles!

Escocia se ríe.

—Debiste escucharles bastante rato por lo que me han contado.

Britania levanta las manos hacia él.

—¡No quiero saber más! —la acostumbrada a los latinos...—, entre England y France, el idiota de Eire con esta chica en mi oído y Cymru con Galia tengo mucha más información de la vida íntima de mis hijos de la que quisiera —protesta y nota como dato curioso que del que menos tiene información es justamente del escocés. Éste vuelve a reír y se levanta a pedir patatas fritas y pescado y cerveza.

Mientras, ella termina de calentarse y se permite a si misma relajarse del todo, sonriendo. No pasaba nada malo... Al contrario. Estaba muy divertida con el escocés. Quizás antes estaba exagerando en el drama. Se le estaba contagiando del estúpido romano. Saca su teléfono y piensa por un instante escribirle un mensaje... Lo vuelve a guardar y descarta la idea... Esto estaba siendo tranquilo y divertido.

¿Que no necesites a Roma cuando estas con Escocia no te dice nada? El escocés vuelve a la mesa con las cosas. Britania le hace espacio y le ayuda un poco.

—Esto huele MUY bien —asegura metiéndose una papa a la boca.

—Eso me tranquiliza.

—¿Por?

—Significa que no te has vuelto romana del todo.

Se ríe.

—No me he vuelto romana en lo absoluto. Odio ese sitio y su gente y su Bloody clima. Y todos son idiotas y gritan y son unos histéricos.

—Anda, la que no grita.

—¡Yo no grito todo el tiempo! —menos mal, apunta Germania.

—Y yo no bebo demasiado —va a por su cerveza, llevándosela a los labios

—No grito TODO el tiempo. ¡No sabes cómo son ellos! ¡Te dejan sordo porque hasta para decir buenos días es a gritos! Y hay SOL. Casi nunca llueve.

Escocia e sigue riendo porque es que la está viendo gritar.

—¡Hablo en serio! ¡Y son insufribles e histéricos, especialmente cuando uno conduce! Y todo es un desastre... ¡No te rías! ¡Detesto vivir allá! ¡Lo detesto!

—Pues deja de hacerlo.

—Ehhm... No. No podría —desvía la mirada—. No podría hacerle eso a Galia.

Escocia bufa un poco por la nariz porque le jode Roma. Le jode mucho con estas cosas.

—¿Galia la que va a venirse a vivir a Cardiff?

—Galia no va a venirse a vivir a Cardiff, evidentemente —frunce un poco el ceño—. ¿Le ha dicho eso a Cymru? Será para que deje de agobiarla.

—No sé si se lo ha dicho, seguramente él debe insistir...

—Pues... Aun así no creo que venga a vivir aquí —Es que no crean que no le agobia—. Pero... Bueno, sería un alivio si viniera en realidad... Así podría venir yo también a la isla.

Cymru estaría encantado de teneros a las dos en su casa —el tono más nervioso y poco convincente no se puede. Gales, donde sea que esté, siente una perturbación en la fuerza.

—Quizás no necesariamente en su casa, porque es muy pequeña... Pero podría vivir cerca. Justo al lado, por ejemplo —piensa, aunque... Calma, Gales, que sigue estando el asunto de Roma.

—Con Eire, entonces, necesita alguien que lo vigile.

—O contigo ahora que soy tu Mumfriend —le mira y sonríe de lado.

—Como si no fuéramos a dar que hablar lo bastante... ¿Aun quieres llamarles o vamos a verles en persona?

Ella sonríe un poco más de lado y le mira a los ojos.

—Quiero verles sufrir.

—Cuanta maldad. Aun pienso que igual podríamos llamarles preocupados

—¿Y esperar a ver como cada uno va a lloriquear con la persona apropiada? Mmmm.

—O podemos subir a cantar una canción idiota y romántica al escenario —propone en burla.

—Oh. Haberlo dicho antes. Cantar me parece buenísima idea... Sólo superada por morir quemados. Vamos. A quién vas a hablar primero.

—Me la suda. ¿Qué prefieres?

—Vamos con tu hijo el pelirrojo primero.

Escocia aprieta los ojos.

—Todos pierden, ni creas que sólo ellos o yo —se ríe—. Desde hoy, responsabilidad compartida.

Sorry? No pienso hacerme cargo de niños sin la parte divertida de tenerlos.

—Divertidísima. Sobre todo tenerte a ti fue una gloria.

—Pues no se a quién debiste tirarte, pero...

Hace los ojos en blanco pensando que especialmente al principio era MUY poco espectacular y agradable. Y Escandinavia era particularmente bestia. Sacude un poquito la cabeza.

—Bueno. Si vas a seguir quejándote probablemente elija la opción de cantar.

—Vale, vale... veamos, ¿algo que quieras que le diga o improviso?

—¿No dijiste del trío o una guarrada así? —arruga un poco la nariz.

—Nah, eso será en persona.

—Ah! Entonces no se... Improvisa —cierra los ojos mientras disfruta enormemente el pescado grasoso y no perfectamente bien cocinado, con esa salsa que le llaman tártara que sabe tan peculiar.


Los niveles de cinismo británico... ¡No te olvides de agradecer a Kaarla su beteo y edición!