Oooohayo!

Hoy por ser el día de la madre, pensé (No mientas Tsun, te dieron la idea) en hacer un especial. Supongo que todos estáis pensando que este capítulo irá sobre Eren y Carla… ERROR. Va de Levi y su madre, la cual no sé si tiene nombre x'D. A diferencia de los otros dos, este estará narrado por Levi (todo lo que esté en cursiva).

Pasen y lean!

No oigo nada. No quiero oír nada. No quiero quitarme la almohada de la cabeza y escuchar los gritos. No quiero salir de la cama y verle levantar la mano… Otra vez. El sonido de un vaso rompiéndose. Me pregunto si Lilia estará como yo ahora mismo, me pregunto si ella también estará bajo las sábanas, a modo de refugio y pretendiendo que no escucha nada de lo que está pasando abajo. ¿Hermanita? Un grito. Es él. Un llanto. Es ella. Mamá…

Abro los ojos, pero los vuelvo a cerrar inmediatamente cuando escucho el sonido de un golpe. La oscuridad de mi habitación me envuelve y el silencio vuelve a hacerse. Pero no por mucho tiempo. Otro grito. Otro golpe. Otro sollozo. No lo aguanto más. No puedo soportarlo, al menos, no solo. Lentamente, me quito la almohada de la cabeza. Vaya, las sábanas están mojadas… Me toco los ojos y me doy cuenta de que también lo están. ¿He llorado? Ni si quiera me había dado cuenta…Muy despacio y procurando no hacer ruido, me levanto de la cama. Si hago ruido, él lo escuchara y vendrá. No quiero que venga, tengo demasiado miedo. Hace mucho que no menciono su nombre, pero tampoco quiero llamarle papá. Dejó de ser mi padre la primera vez que la hizo llorar. Dejé de llamarle por su nombre la segunda vez. Y cuando empezaron los golpes pasó a ser "Él".

Cojo a Rose y salgo de la habitación de puntillas. Rose es una osita de peluche. Me la regaló la abuela antes de irse. No sé a dónde fue, pero mamá dice que ahora es un ángel y que está con otros ángeles en el cielo. Yo no entiendo como pudo llegar hasta el cielo, con lo alto que está, pero sí entiendo que sea un ángel. Porque los ángeles son personas muy buenas y la abuelita lo era. Me pregunto si ella puede oír los gritos y llantos de mamá desde el cielo… Espero que no, eso la entristecería.

Salgo al pasillo para ir a la habitación de Lilia y veo que abajo las luces están encendidas. Ahora oigo los gritos con más claridad.

¡No eres más que una maldita zorra! Parece muy enfadado.

Por favor, baja la voz, vas a despertar a los niños… La voz de mamá tiembla. No quiero asomarme al hueco de la escalera y verla. Sé que está llorando.

¡Me la suda! ¡Que me oigan, así sabrán que su madre es una zorra impura!

Corro hacia la habitación de Lilia. Huyendo, de los gritos y de las lágrimas. Lilia está tumbada en la cama, de espaldas a mí y le tiemblan los hombros. Me acerco a ella y tiro de su camisón. Se da la vuelta. Tiene los ojos rojos, pero sonríe y se los seca con el dorso de la mano al verme.

¿Qué haces aquí, pequeñín?Siempre me gustó su voz. Es calmada y suave, como una nana. Antes me leía cuentos para dormir y se quedaba conmigo en la habitación hasta que yo caía rendido.

Hermanita, ¿puedo quedarme aquí? Rose tiene miedo de los gritos… Le enseño a Rose para que vea que es verdad. Ella sonríe y asiente. Me coge en brazos y me mete con ella en la cama. Como si tuviera algún tipo de efecto sobrenatural, me calmo. Es suave y huele bien. Me abraza y por un segundo me olvido de lo que está pasando abajo. Pero de repente, se escucha otro golpe. Y otro, y otro. Seguidos, cómo no, de llantos y más gritos. Noto que con cada sonido, ella me abraza más y más fuerte. Sus brazos son un refugio para mí. Levanto la mirada y veo su cara, tiene la mandíbula tensa y los ojos muy abiertos, alerta. Sus manos me tapan los oídos. De repente se oye como cae un mueble, puede que una silla, estrepitosamente al suelo. Instintivamente ,suelto un gritito, cierro los ojos y me encojo sobre mí mismo. Ella me acaricia el pelo y besa mi cabeza.

Tranquilo…

Estamos en esa posición durante unos minutos y yo empiezo a quedarme dormido, a pesar del ruido. Entonces, noto como se separa de mí y hace ademán de levantarse de la cama. ¡No, espera, no te vayas! Me agarro a la manga de su camisón y la miro con ojos suplicantes. Ella solo me vuelve a tumbar en la cama y me arropa. Deja a Rose a mi lado, y me besa le frente.

No te preocupes, enseguida vuelvo, te lo prometo. Susurra. Sale de la habitación y cierra la puerta detrás de ella, sumiéndome de nuevo en la oscuridad. Me abrazo a Rose con todas mis fuerzas y escondo la cara detrás de ella, usándola como una barrera. Ya no tengo refugio, Lilia se ha ido. Lo único que quiero es no oír nada. No sentir nada. Una maldición vociferada por él, me provoca un respingo.

¿¡Tú qué coño haces aquí?! ¡JAJAJA! ¡MIRAD, LA ZORRA MADRE Y LA ZORRA HIJA!

¡Lilia, por favor vuelve a la cama!Esa es mamá.

Mamá, tu cabeza… Esa es Lilia. ¿Estás borracho?

¡¿Y qué si lo estoy?! ¿A ti qué coño te importa? ¡Eres peor que tu madre, pequeña putita!

¡No me grites!

Por favor, Lilia… Vuelve a la cama.Mamá, por favor deja de llorar… No puedo soportar ese sonido. Creo que este vez ni siquiera Rose puede protegerme contra los gritos.

¡ESTOY HASTA LA POLLA DE VOSOTRAS! ¡OS VOY A MATAR!Su voz hace retumbar toda la casa. Tiemblo y las lágrimas me impiden ver con claridad, aunque, incluso si pudiera ver bien, mis ojos no captarían nada más que la oscuridad de la habitación. No es la primera vez que amenaza de muerte a mamá. Ella llora y le pide una y otra vez a Lilia que vuelva a la cama pero mi hermana no se achanta.

¡Jodido cobarde, ni te atrevas a tocarla! Grita Lilia.

¿Y QUIÉN ME LO VA A IMPEDIR? ¿TÚ? ¡NO ME HAGAS REÍR, SERÁS UN CADÁVER! Oigo pasos, creo que es él, que está yendo hacia la cocina. No… No lo hará. No será capaz, ¿verdad? No puede ser, no puede hacerlo…

En ese momento, la quietud de la habitación se me hace insoportable. Sé que no debo, pero me levanto. Dejo a Rose sobre la cama, sé que las peleas le asustan tanto como a mí. Me acerco hasta la puerta y la abro muy lentamente. Lo último que quiero es que él se dé cuenta de mi presencia. Estoy bajando las escaleras y entonces escucho gritos. Pero no son como los de siempre, son agudos, muy agudos y mucho más desesperados. Son mamá y Lilia, ambas. Chillan muy alto y sus voces se mezclan con unas risas maniáticas. De repente el silencio. Todo lo que oigo es a él jadear.

Doy unos pasos hasta que llego a la puerta del salón. Me quedo escondido detrás del marco y solo me asomo un poquito para ver lo que está pasando.

Lo que veo hace que algo dentro de mí se rompa. No escucho nada y siento que me estoy mareando. Quiero gritar pero mi voz no sale. Veo unas cuantas botellas tiradas por el suelo y el alcohol se mezcla con la sangre en un amargo cóctel. Veo a él de espaldas, jadeante , con un cuchillo en la mano, observando lo que acaba de hacer. Veo a mamá y a Lilia tiradas en el suelo en medio de un charco muy, muy rojo.

No se mueven.

¿Mamá? ¿Lilia?

No puede ser… Tú me prometiste que volverías enseguida…

Estoy seguro de que si me descubre, correré la misma suerte que ellas dos. Pero no voy a permitirlo. Así como no voy a permitir que este canalla se vaya de rositas. Debería estar asustado, cualquier otro niño estaría llorando amargamente, pero todo lo que yo siento es furia, rencor, rabia ciega y una insaciable sed de venganza.

Me doy la vuelta y corro hacia la cocina. Es extraño. Parte de mí sabe perfectamente lo que voy a hacer y no se arrepiente; otra parte se siente aún confusa; y la última solo es capaz de pensar en la voz de Lilia, su suavidad y su calor. En las canciones que me cantaba mamá y cómo me enseñaba a pronunciar correctamente el francés cuando era más pequeño.

"–Mecí.

No, cariño, así no. Así: Merci. Venga, ahora tú.

M-Me… ¡Merci!

¡Très bien!"

Una vez en la cocina, cojo uno de los cuchillos que tenemos. Es muy grande y apenas puedo sujetarlo bien, pero no me importa. Llegados a este punto, se me saltan las lágrimas de rabia y en los siguientes segundos lo único de lo que soy consciente son mis gritos durante mi carrera desesperada hacia el salón. Para mi suerte, él aún está dado la vuelta y un tanto aturdido, lo cual hace que se retrase un instante antes de girarse hacia mí.

El tiempo suficiente para darle muerte.

Puedo notar perfectamente como el cuchillo se hunde sin piedad en su espalda. Sangre, sangre, sangre, sangre. Sangre sobre él, en mis manos, en el cuchillo y en el suelo. Cae muerto junto a mamá y Lilia. Me repugna que su sangre se mezcle con la de ellas así que le aparto con el pie. Miro mis manos teñidas de rojo. Soy como él. Él mató a las dos personas que yo más quería, pero yo he acabado con una vida. Y lo peor de todo es que no me arrepiento en absoluto. Se lo merecía, pero no puedo permanecer en esta casa por más tiempo. Escucho el eco de los gritos y los golpes, como si aún rebotase en las paredes y el fortísimo olor a sangre y alcohol se me mete en la nariz y pica. Me acerco a Lilia y le cierro los ojos. Beso su frente e inmediatamente salgo corriendo de la casa. Es de noche, hace frío y estoy descalzo pero eso es lo que menos me importa. No volveré nunca.

Adiós, Rose.

Lo siento.

–¡Eoooooooo! ¡Tierra llamando a Levi! ¡Levi, responde! –Hanji chasqueó los dedos delante del hombre, haciendo que saliera de su ensimismamiento. Levi carraspeó, volviendo a su ser. –Despierta macho, que estabas empanado.

Para sorpresa de la chica, Levi esbozó una pequeña sonrisa.

–Ya, estoy bien. ¿Tenéis todo listo para el viaje?

–Sí, estamos dando los últimos toques.

–De acuerdo. –Respondió Levi. Hanji le dedicó otra de sus grandes sonrisas antes de volver con el grupo para preguntarles si habían terminado de hacer esto y aquello. Levi se dio la vuelta en el taburete y apoyó un codo sobre la barra, dejando la mirada perdida.

Incluso después de todo lo que he pasado… Hanji siempre me ha cuidado. Gracias, gafotas.

Aaaah… Bueeeno… Creo que me quedó demasiado triste y sangriento xddd. Ups (?). En realidad pensaba poner todo esto en otro capítulo que tenía pensado para tratar la infancia de Rivaille, pero en fin xD. No estoy demasiado contenta con este cap, me da la impresión de que me ha quedado demasiado corto uwú. Aún así, espero que os haya gustado D:

¡Hasta otra!