-West, ¿estas despierto?-pregunta el albino acercándose al rubio, que mantenía los ojos cerrados.

-¿Mmmm...?- abrió un ojo para mirarle. Prusia dormiría sin camisa y unos boxers con su cara impresa en ellos. Alemania con algo parecido solo que si dormiría con camisa, esta noche blanca. -¿Qué pasa?

-Es que... - espero pero no oyó nada mas.

-¿Es que qué?- abrió el otro ojo y se giro para poder mirarlo mejor.

-Lo que pasa es… - volvió a callar.

-¿Es? - comenzaba a impacientarse.

-Mira lo que pasa es... que tu...

-YA DILO - exploto el Alemán.

-QUITAME A TU SARNOSO PERRO DE ENSIMA -grito eufórico Gilbert.

-¿MERDE Y NO PODIAS DECIRLO DESDE EL PRINCIPIO? - grito el alemán viendo a su pastor en el regazo de Gilbert.

-NO.

-Blackie -llamo al pastor alemán- bájate de la cama- el perro ladro disgustado, se bajo y se acurruco en una esquina lejana.- Listo, ahora duérmete.

-PSHT. Estúpido perro... - se vuelve a acomodar sobre la cama.- controla a tus animales.

-Ya duérmete y deja de molestar a Blackie - lo patea a propósito.

Prusia se molesto por esto, así que le regresa la patada con mas fuerza.

-El fue el que comenzó babeándome la cara entera.- acomodo la almohada.

-Algo le debiste haber hecho.- murmuro cansado el alemán.

La habitación quedo en un profundo silencio, tranquilo y agradable, justo para dormir. Ludwig cerro los ojos, despejo su mente, relajo los músculos que se le colocaron tensos y se dispuso a viajar al mundo de los sueños, pero antes de poder tomar el vuelo. Gilbert le habla, frunce el seño claramente molesto de otra vez verse interrumpido a la hora de dormir.

-West, ¿no tienes frío?- pregunto el mayor pegandose al cuerpo del menor.

-Estas helado - comenta Ludwig al sentir como un frío le subía por el brazo donde Prusia se había acurrucado - Te buscare otra manta - antes que pudiera levantarse o siquiera quitar las sábanas que le cubrían, Prusia le abraza el brazo derecho.

-Quedate así- deja de abrazarle el brazo, para acomodarse en su pecho, tibio y amplio.

-¿No quieres que te busque una manta? -pregunta mirando la laguna carmesí, que su hermano poseía como ojos.

-No - responde cerrando los ojos y moviendo la cabeza en señal de negación. - Así estoy bien.

En minutos o mejor dicho SEGUNDOS el prusiano dormía tranquilo en el pecho de su consanguineo. A los ojos del alemán lucía de lo mas adorable con la boca entre-abierta y las mejillas con un toque rojizo. Sonrió, en verdad adorable, pero nunca se lo diría, no se atrevía. Quito a Gilbert de su pecho, lo giro acomodandolo en su brazo que le serviría de almohada esa noche. El también se giro, apoyo la cabeza en el hueco del cuello de Gilbert y lo abrazo por la cintura, sintiendo su abdomen y pecho descubierto. Le entraron unas enormes y cuando digo enormes son ENORMES ganas de pasarle la mano una y otra vez por esa piel desnuda. Por miedo a que se despertara por el tacto no lo hizo. De nuevo despejo su mente, esta vez se le volvió difícil, pero lo consiguió. Cerró los ojos y abordo el vuelo al país de los sueños, sin ninguna interrupción.

Se despertó al no sentir a su hermano entre sus brazos, el sol se colaba por los huecos de las cortinas, dándole un poco de iluminación al cuarto. Con pesar abrió los ojos encontrando un espacio vacío en la cama, donde se suponía tenia que estar Prusia. Se levanto y lo busco con la vista por la habitación, escucho el ruido del agua cayendo en su baño. Bingo, pensó. Retiro las sábanas y se dirigió al baño con pasos cortos y silenciosos. Abrió la puerta con mucho cuidado. El ruido del agua cayendo se intensificó un poco, asomo la cabeza, lo suficiente, si Gilbert se volteaba lo vería. Prusia se encontraba de espalda, lavándose la cabeza, tranquilo y mostrándole su trasero. Pensamientos lujuriosos llegaron a su cabeza, pensamientos donde su hermano era el protagonista, un furioso sonrojo le cubrió las mejillas.

-West - grito el prusiano al notar que su hermano pequeño le miraba de manera nada sana- Lárgate de aquí, el baño esta ocupado por la asombrosidad - luego de decir eso le lanzo una barra de jabón, que le cayo en toda la cara a Ludwig.

-Perdón - cerro la puerta y se fue a la cocina hacer unos wust.

-Ludwig! - exclamo un italiano sonriendo de oreja a oreja sentado en la mesa de la cocina.

-Feliciano!- dijo sorprendido el alemán de verlo tan temprano en su casa- ¿Y esos bombones? - pregunto al ver lo que traía en las manos.

-Son para ti! - bajo de la mesa, corrió y se le colgó en el cuello a centímetros de su cara.

-¿Para mi?

-Si, hoy es San Valentín. - la sonrisa en su rostro se hizo mas grande- El día de los enamorados.

-Lo olvide por completo- dijo separándose del italiano, que no muy feliz se soltó.

"Le tengo que comprar algo a Gilbert"- pensó mirando las escaleras que conducían a su cuarto." De seguro el tampoco se acuerda"

-¿Quieres... Ir... Conmigo... A cenar? - pregunto Feliciano sonrojándose y sacando al rubio de sus pensamientos.

-¿Esta noche? - dejo de mirar las escaleras y se concentro en su "invitado".

-Si.

-Esta bien - el italiano se vuelve a colgar del cuello de Ludwig, feliz de que su secreto amor aceptara la invitación.

Prusia observaba la escena desde las escaleras, ya aseado y listo para disfrutar sus planes del día de los enamorados con su hermanito. Pero esos no podría ser al escuchar la aceptación de la invitación del Italiano. Aun faltaba mucho para la noche, quizá algo se le ocurría. Entro a la cocina como si no hubiera visto ni oído nada.

-West, ya puedes usar el baño.- miro a Feliciano y luego la caja de bombones, sobre la mesa -¿Y esos bombones?

-Me los trajo Feliciano, por el día de San Valentín - respondió sin mirarle.- Voy a bañarme ya vuelvo.

El alemán subió las escaleras hasta su cuarto, dejando a su hermano y el italiano solos, el ruido de la puerta cerrarse se escucho. "Bien, West tardará, ¿Me deshago del italiano o no?"- pensaba el prusiano.

-¿Qué es lo que tienen pensados hacer esta noche?- le pregunto al italiano.

-Ve~ Vamos a cenar- respondió.

El albino camino hacia el refrigerador en busca de algo para comer. Pasando al lado de Italia.

-¿Donde van a cenar? - abrió la referí y la encontró... con solo cerveza, tomo una, la abrió y se la llevo a los labio. Saboreando su exquisito sabor.

-Francis me recomendó un restaurante, pero no se si le gustara.

-¿Donde es? - cogió la caja de bombones y la guardo para que no se derritieran.

-Es cerca de su casa. También podría llevarlo a comer pasta o prepararla yo mismo.

-Prepárasela tu- se llevo de nuevo la cerveza a los labios y tomo un largo sorbo.- ¿No te parece mejor?

-Ve~ Tienes razón. Tengo que comprar los ingredientes, chao Prusia.

-Adiós.- se despidió levantando la mano que no sostenía su cerveza.- Listo se fue ¿ahora que ago para que Wets no vaya?

Italia salio corriendo de la casa del alemán, dispuesto hacer lo que mejor le salía. Cocinar. Compraría lo mejor de lo mejor para que fuera único y especial. Daría lo mejor de sí en preparar la cena. Pero antes de ir a comprar los ingredientes ira donde su frattello.

En la casa alemana, Ludwig terminaba de acerarce, salio de la ducha, cogió la toalla blanca con líneas rojas, se la enrollo en la cintura y salio del baño.

Prusia viendo que nada había para saciar su hambre, fue en busca de lo que mas le apetecía probar en esos instantes. Subió las escaleras que se le volvieron infinitas. Cuando llego y abrió la puerta del cuarto de West, lo encontró sin la camisa dejando su pecho desnudo donde gotas de agua bajaban, unos jeans claros sin abrochar dejando ver el color azul de su boxer. La toalla sobre los hombros y los cabellos rubios desordenados y húmedos. Una imagen de lo mas sexy y provocativa. Se mordió el labio inferior de solo imaginarse tenerlo para el solo.

-West, Italia se fue, dijo que te tiene una sorpresa para la noche.- cerro la puerta tras de si y se sentó en el borde la cama.

-¿Te dijo a que… - Gilbert lo interrumpió y dijo:

-Se fue sin decirme.

Ludwig se sentó al lado de Gilbert, dejando que este contemplara su pecho lleno de gotas. Sin resistirse un minuto mas de visual tortura, tumbo a su hermano sobre la cama dejándolo a su merced. Colocó una pierna entre las de él y la otra por fuera. Acerco su rostro al sonrojado de su hermano pequeño, sonrió, paso la lengua por sobre los labios de West, sintiéndolo temblar por la caricia. Presionó su pierna en el sexo de su hermano haciendo que soltara un gemido.

-¿Te gusta? - le susurro en el oído, soplo, mordió y chupo el óvulo. Sacándole otro gemido.- Si no me dices parare. - volvió a presionar.

-N. no par. es - logro decir.

Prusia paso lenta su mano derecha por la pierna de su consanguíneo hasta llegar a su sexo, donde lo masajeo por sobre la tela del jeans. Sonreía orgulloso de su trabajo, pasaba la mano de arriba abajo. Ludwig se mordió el labio inferior para no soltar otro gemido de puro placer, le gustaban las caricias de Gilbert, pero iba contra su orgullo mostrarse de esa manera frente alguien. Pero una parte de él no le molestaba en lo mas mínimo que ese alguien fue Gilbert. Aun así tenia que mantener en pie su orgullo.

Se apoderó de los labios del mayor que no hacían mas que tentarlo con su cercanía. Lo obligo abrir la boca, tanto como podía, metió su lengua y las dos jugaron, tocándose, persiguiéndose en sus cuevas. Jalo la camisa de Prusia, haciendo que este quedara pegado a su cuerpo. Sus partes mas sensibles se hubieran tocado si no fuera por Gilbert que seguía tocando por sobre la tela del pantalón el sexo de su hermano algo duro.

Ludwig enredo los dedos en los cabello blanco de Gilbert, la otra mano la colocó en su espalda. Gilbert embobado por el beso no se daba cuenta de las intenciones del alemán. Compartieron saliva un largo rato y antes de sentir la fuerte necesidad de tomar aire, Ludwig se gira quedando arriba esta vez. Disuelve el beso y Prusia se da cuenta de que ya no se encontraba arriba sino ABAJO.

-¿Cu… cuando? - pregunta llenando sus pulmones con el aire faltante.

Ludwig en vez de responderle comienza a desabrochar la camisa verde claro de Gilbert. Al terminar descubre uno de sus hombros y lo succiona, dejando una marca morada. Así hace hasta llegar al cuello, dejando un camino de húmedas marcas moradas. Gilbert se entretenía en quitarle los jeans claros, pero no podía evitar soltar gemidos. Logro quitarle los pantalones y tirarlo al suelo, pero antes de poder meterle mano a su hermano, este lo detiene, llevando las manos de Gilbert por sobre su cabeza y amarrándolas con una de las cintas que quito de la funda de la almohada.

-No quiero que las muevas o te castigare- susurro lento y sensual en el oído del albino.

Se bajo de la cama en busca de algo que pudiera usar para vendarle los ojos al prusiano.

-¿Qué haces? - pregunto desde su puesto Gilbert.

-Ya vas a ver - abre el closet y saca dos corbatas, va donde Prusia, le desamarra las manos y con una de las corbatas se las vuelve amarrar. Coge la otra corbata y le venda los ojos.

-West, no me esta gustando tu idea. - intenta levantarse pero unas manos se lo impiden empujándolo.

-Vas a ser castigado por desobediente.- le dice antes de lamer su boca.

Camina hacia la puerta, sale del cuarto en busca de los bombones que Italia le trajo. Termina de bajar las escalera, entra a la cocina y ve que la caja de bombones no se encontraba sobre la mesa. ¿Quizá en la refri? Si lo mas seguro. Fue y abrió la refri, saco los fríos bombones y crema batida. Regreso al cuarto, Prusia no se había movido ni un centímetro de su puesto. Cerro la puerta.

-¿West? ¿Eres tú? - pregunto

-Si, listo para castigarte. -camino hasta la cama, dejo los bombones y la crema a un lado.

-Nadie castiga a la asombrosidad - sonrió arrogante - Kesesesese~

-Seré el primero - gatea hasta sus piernas. Desabrocha el pantalón y le baja el cierre. Pone las manos en las caderas del prusiano y le baja los pantalones junto con boxer.

Agarra el sexo de Prusia, este suelta un fuerte gemido al sentir como Ludwig lo acaricia sin ningún pudor en su parte mas sensible. Ludwig abre la caja de bombones torpemente haciendo que se esparcieran por la cama, toma uno de chocolate blanco y se lo mete a Prusia en la boca. Luego abre la crema batida, presiona y sale la crema blanca que untan en el pecho y sexo de Gilbert. Se coloca entre sus piernas, abriéndolas un poco y mete en su boca el sexo untado de crema, succionando y dando lamidas, quitando todo rastro de crema. Gilbert se retorcía soltando fuertes gemidos, alrededor de la boca tenia chocolate blanco que se le había escapado, de seguro West se encargaría de limpiarlo luego.

Ludwig dejo de jugar con el sexo de su hermano para subir a limpiar su pecho, cogió uno de los bombones, lo unto con la crema del pecho de Gilbert y se lo metió a la boca. Saboreándolo, hasta que se disolvió. Paso su lengua varias veces por uno de los pezones, mientras pellizca el otro. Gilbert arqueo la espalda soltando el aire que retenía por alguna razón. Ludwig recorre todo el pecho con su lengua, haciendo desaparecer la crema sustituyéndola en algunos lugares por marcas moradas.

-West… bésame - escucho salir de la boca de su amado.

No lo hizo esperar y fue a su llamado, juntado sus labio, saboreando el sabor del chocolate mezclado con la saliva de Prusia. Delicioso. Prusia intensificó el beso, desesperado, queriendo que la parte buena llegara, pero sabia que tendría que esperar. Por lo menos le permitía probar sus labios. Los mordió, succionó y volvió a besar, nunca se cansaría de su sabor. Ludwig quito la corbata que cubría los ojos carmesí del prusiano al terminar el beso. Se quito los boxers y entro en Gilbert que le rodeo la cintura con las piernas. Los dos soltaron un grito de placer. Se besaron callando los gemidos descontrolados que salían de sus bocas. Ludwig agarro el pene de Gilbert, frotándolo, poniéndolo duro en sus manos, sus gemidos se intensificaron por lo cual tuvieron que romper el beso.

-We… west - el alemán lo embestía con fuerza y Prusia no dejaba de morderse el labio, hasta casi hacerlo sangrar.- AAAAH - soltó al sentir como se derramaba su semen en la mano de Ludwig, que seguía frotando su pene haciendo que saliera mas.

El alemán lamió todo el semen que en sus manos había, le saco la camisa verde claro que aun mantenía puesta el prusiano y la arrojo algún lugar del cuarto. Desató las manos de Prusia, tirando la corbata al suelo. Lo abrazo pagándolo a su cuerpo, Ludwig disminuyó un poco los embistes para poder sentarse y que Gilbert quedara sobre él. Volvió aumentar la velocidad sin piedad alguna. Prusia le rodeo el cuello con los brazos, clavo sus uñas en la espalda de Ludwig y soltó gemidos en su oído. Alemania mordió la clavícula de Prusia dejando las marcas de sus dientes y a veces mordía tan fuerte que la herida sangraba teniendo él que lamer hasta que se detuviera.

Jadeos, gemidos, gritos y suspiros. Eso era lo que se escuchaba en la habitación del alemán. Antes de que los dos amantes terminaran exhaustos, abrazados sobre la cama llena aun de bombones y crema batida. Gilbert cogió unos y se metió la mitad en la boca, ofreciéndole la otra mitad a Ludwig que gustoso lo acepto. Un mensaje de texto le llego al alemán, sacándolos de su burbuja. Extendió el brazo y tomo el móvil. Era un mensaje de Italia diciendo que llegara a su casa a las 8:30 pm. Confirmo la hora 5:05 pm, le sobraba tiempo.

-¿Vas a ir? - le pregunto Gilbert que también leyó el mensaje que el Italiano le mando a su... ¿A su qué? ¿Qué eran ellos ahora? Hermanos lo serían siempre, pero al haber hecho el amor ya dos veces ¿Qué los convertía ahora?

-Tengo que, es mi amigo y me a invitado, no le puedo fallar.- deja el móvil sobre la mesa.

Gilbert frunce el seño, toma otro de los bombones esparcidos por la cama con relleno de salsa de fresa. Lo muerde por la mita. Una línea de salsa de fresa le baja por la comisura de la boca, cuando se lo iba a limpiar usando la lengua, Ludwig lo hace con la suya.

-¿Estas enojado?- pregunta mirando la laguna de sus ojos carmesí.

-No.- responde cortante.

-Es una cena entre amigos, comeremos, hablamos un rato y me regreso. - se sentó en la cama, alzo una pierna y apoyo la cabeza en ella con los brazos rodea su pierna.- ¿Estas celoso?

-La asombrosidad no siente celos de nadie! Kesesesese~

"Esta celoso"-pensó Ludwig.-"Bruder eres un tonto"

Tomo la barbilla del albino, acercándolo a sus labios a los suyos. Los rozó y luego beso, transmitiendo lo que sentía por el asombroso. Amor. Aun no podía creer que estuviera enamorado de su hermano, pero el corazón manda en estas cosas y nadie lo puede parar. Se separaron y lo que dijo Gilbert lo dejo helado.

-T… te am… - callo y tomo aire, dándose fuerzas para decir esas dos palabras que significan mil cosas juntas- Te amo, West.

Se volvieron a besar. Gilbert fue el que tomo la iniciativa al ver que su hermano se quedo en una especie de shock. Rodeo su cuello para tener un beso mas profundo. Ludwig abrió la boca y Gilbert jugo con su lengua. Se separaron dejando un hilo de baba colgando entre sus bocas, quedaron mirándose unos segundos.

-Te amo - volvió a decir el prusiano.

-Yo. también. te amo - decisvio la mirada, las mejillas se le tiñeron de un fuerte rojo. Acababa de confesarse, no fue tan duro como había pensado. Sonrió. -Voy a bañarme o llegare tarde a la cena.- se levanto de la cama sin cubrirse ni nada, abrió la puerta del baño, antes de entrar Prusia lo llama. Gira la cabeza y lo mira.

-Feliz día de los enamorados - dice abrazando su almohada.

-Feliz día, bruder - entra al baño, abre la llave del agua fría y se coloca abajo.

Alemania se disponía en tocar el timbre de la casa del Italiano. Antes de que llegara al pequeño botón circular anunciar su llegada. Italia ya avía abierto la puerta y se encontraba colgado de su cuello con una gran sonrisa en los labios.

-DOITSUUUUU~ si viniste si viniste~! -el italiano le da un beso en la mejilla. - Feliz día de los enamorados.

?-Hola. Italia, feliz día para ti también - Ludwig separo a Feliciano de su cuerpo, sentía las miradas de las personas de la calle puestas en ellos dos- ¿Entramos?

- Si! - dice enérgico, toma la mano de Alemania, y lo arrastra adentro. Cierra la puerta de la casa.

-Feliciano ¿comeremos aquí? - pregunta soltando la mano del Italiano.

-Si! Es mas especial si la comida esta hecha en casa. Así que cocine pasta para los dos.

-Comamos e estado ocupado y no e comido casi nada.- "Si ocupado haciéndole el amor a Gilbert"-pensó, recordando sus gemidos y como él había tomado la iniciativa.

-¡Claro! - corre hacia la cocina. Al abrir la puerta, un olor espectacular llena la habitación, pero, no dura mucho, ya que Veneciano entra en la cocina y cierra la puerta.

Alemania entra a la cocina siguiendo a su enérgico amigo. El olor era delicioso, mas que eso, exquisito. Ve como Feliciano toma dos platos de la despensa y los llena de deliciosa pasta. Le hace señales de que se acerque a la mesa donde una hermosa rosa abierta adorna el centro. Pone los platos en sus correspondidos puestos y regresa por dos copas llenas de vino. Las pone al lado de cada plato y le indica que se siente. Italia va devuelta a la cocina, y cuando regresa, trae una bandeja con pan de ajo. La pone en la mesa, y se sienta en la silla que le corresponde.

-¿Te has pasado todo el día cocinando? - pregunto Ludwig antes de meterse el primer bocado que le supo a gloria. - Esta. buenísimo.

Italia sonríe feliz, antes de meterle diente a su pasta.

-¿Lovino sabe que me invitaste? - pregunta antes de meterse otra cucharada de pasta.

Traga la comida que tenia en la boca y dice.

-No. Fratello paso el día entero con España! Y me dijo que también pasara la noche con el!

-Tengo suerte - sonríe. Italia le sonríe devuelta.

El italiano no hacia otra cosa que mirar al alemán de manera amorosa, enviarle sonrisas y otro que pequeño rose "accidental" de manos. Alemania se sentía un poco incómodo por todo eso. De vez en cuando le regresaba las sonrisas pero, no como el italiano esperaba. Se estaba haciendo una idea de lo que ocurría. A Italia le gusta él. Ese pensamiento lo puso mas incómodo y nervioso. Ojala se equivocara. No quería perder la amistad del italiano. Casi no hablaron. La mayoría cosas triviales. Italia le comento de la reunión en casa del gringo la próxima semana. Terminaron de comer. Lavaron los platos sucios, secaron y guardaron todo en su sitio.

Se sentaron en los sillones de la sala. Ludwig no podía mantener lejos a Feliciano que en cualquier descuido ya lo tenia colgando de su cuello. Era incómoda la situación. Pronto tendría que ir a casa, pero antes solucionaría unas cosas con Italia.

-¿Feliciano?

El italiano levanto la cabeza quedando a centímetros de los labios alemanes. Sonriendo ampliamente y aflojando su agarre. Sus ojos chocolates iluminados de forma diferente. Un brillo que el conocía. Sus dudas se aclararon en ese preciso momento. Sin agallas para lastimarlo prefirió decirle que se tenia que ir ya.

-Se hace tarde y de seguro Gilbert no a comido nada.- Italia se le descolgó, dejando que se levantara del sofá. No quería que se fuera.

-¿Tan pronto? - claramente se noto la tristeza que sentía en esos momentos.

-Si. La comida estaba deliciosa Feliciano, gracias por invitarme.

-No hay de que. - sonrió.

Lo acompaño hasta la puerta de mala gana. En verdad no quería que se fuera. ¿Y si le confesaba sus sentimientos? Aun el día de los enamorados no terminaba. Era su oportunidad ¿Pero si él no sentía lo mismo? Lo notaba distante, cosa que no le agradaba. Temía no ser correspondido. El corazón se le oprimió de solo pensarlo. Alejo ese pensamiento de su mente. Ya estaban frente a la puerta. Alemania lo miraba esperando que dijera algo, se dio cuenta que se había metido mucho en sus pensamientos. Se lo diría aunque lo rechazara. Por lo menos seria feliz al decirlo.

-Nos vemos en la reunión de la semana que viene - Ludwig tomo el pomo de la puerta dispuesto a irse, pero, la confesión del italiano lo detuvo.

-Me gustas.- las mejillas se le tiñeron de un fuerte color rojo.

-¿Que dijiste? - no creía haber escuchado bien. No se lo creía en lo absoluto.

-Me gustas. - repitió Italia mirando directo a los azules ojos del rubio.

-Perdón - abrió la puerta y salio corriendo, dejando al italiano desconcertado y triste.

Entro a su casa quitandose la ropa. El saco lo dejo en uno de los sillones de la sala. Desabrocho la camisa blanca, sacando de dentro del pantalón negro. Subió las escaleras de manera lenta. Aun no podía creer que Italia se le confesara. Entro al cuarto y se encontró con la figura de Gilbert junto a la ventana fumando.

-¿No te e dicho que no fumes dentro de la casa? - cerro la puerta tras de sí.- Queda el humo dentro.

-West, ya era hora que llegaras! ¿Como te fue? - apago el cigarro y lo tiro por la ventana. Ignorando la reprimenda de su hermano menor.

-Italia se me confeso - se quito los zapatos y los metió en el closet. Desabro los pantalones, se los quito y los tiro en la silla. Quedando aun con la camisa.

-Es broma ¿no? - lo miro largo rato. Alemania contesto:

-No. Se me confeso antes que me fuera. - camino a la cama, cansado de lo que había ocurrido.

-¿Qué le respondiste? - Prusia lo abrazo por detrás.

-Perdón.

-¿Perdón? - repitió el albino.

Alemania se giro, tumbando a Prusia sobre la cama, besándolo o comiéndoselo como diría él que lo viera. Se separaron un minuto después. Respirando dificultosamente. Juntaron las miradas, quedaron así hasta que decidieron irse a dormir.

Esta vez Gilbert abrazaba a Ludwig, que quedo al instante dormido entre sus brazos. Contemplo en rostro que en sus brazos dormía, le dio un beso en los labios y se dispuso a dormir viendo lo tarde que era.

Bien aquí esta el 3 cap, ya arreglado y mas largo que los anteriores. Comentarios, críticas, saben que me pueden decir si no les gusto algo y necesito ideas para el cap 4.

No me gusto dejar al pobre de Feliciano así botado, me dolió en lo mas profundo de mi alma. Y sobre Lovino y Antonio creo que voy hacer un Oneshot aparte de esta historia ¿que dicen? ¿Les gustaría?

Nos leemos…

E L I