Hola, les dejo un nuevo capitulo de la historia, espero que les este gustando ...

Por otro lado quería pedirles un favor, comenten la historia ... Quiero saber que tal esta, si les gusta, si es buena, si debo mejorarla o de por si dejar de escribir ...

Otra cosa si pueden pasen por mi otra historia.

Disfrutenla


"Un Consuelo Inesperado"


Capitulo 3: Y pensar que todo podía empeorar

James (POV)

Acompañamos a Lily de regreso a la morgue. –Por favor, quedense conmigo.- susurro antes de entrar al lugar. Era frío, desagradable, pero que más podíamos esperar de un sitio como este.

La seguimos por un corredor hasta un cuarto aun más frio con dos camas de hierro, donde se veía a una chica alta de cabello oscuro llorando abrazada por un hombre sin cuello y con bigote. –Lily.- exclamo la chica apenas la vio.-¿a dónde fuiste?- pregunto mientras nos observaba con recelo.

-Tuney, no lo soporte y salí corriendo, luego los llame. Son mis amigos, los necesitaba.- su voz sonaba contenida, me di cuenta que estaba a punto de volver a llorar, así que tome su mano y la aprete una vez, mostrandole que estaba con ella.

Lily me regreso a ver con una sonrisa. – Tuney, ¿qué tenemos que hacer?- preguntó a su hermana ya sin contener las lagrimas.

-Nada, yo ya hice todo, solo te estabamos esperando a ti. Si quieres puedes quedarte un momento con ellos, en media hora vienen de la funeraria para llevarse los cuerpos. – dijo su hermana antes de salir de la habitación rapidamente.

-Nosotros te esperamos afuera Lily.- dijo Remus mientras comenzaban a salir, suspire y me dispuse a soltar su mano para seguir a mis amigos pero no me dejo.

-Por favor quedate conmigo.- me suplico, a lo que yo solamente asintí.

Se acerco al espacio entre las dos camas de metal llevandome de la mano. Lentamente retiro las sabanas de los dos cuerpos, su madre era bastante parecida a Lily, excepto por la nariz y según lo que yo sabía los ojos.

-James.- me llamo ella timidamente.- ¿Cómo haces?

Sabía a lo que se refería, la muerte de los padres era algo dificil, lo entendía mejor que nadie. Suspire y la abrace por la espalda mientras ella seguia observando los cadaveres de sus padres. Apoye mi cabeza en su hombro y cerre los ojos, era dificil hablar del tema pero ella me necesitaba.

-No lo se Lils.- le dije en un susurró. – Algunas veces es más dificil que otras, pero creo que es cuestión de tiempo, o al menos me intento convencer de eso.

Se dio la vuelta y me abrazo fuertemente. –Los extraño tanto James. No los veo desde ayer y ya los extraño, no se que voy a hacer sin ellos.

-Lo mismo que hiciste con ellos Lils, no creo que les gustaría que dejaras de vivir.- susurre de nuevo. – Es dificil, pero necesario.

Ella asintio antes de soltarse de mi abrazo y darles un beso en la frente a cada uno de sus padres. Volvió a cubrirlos con la sabana antes de darse la vuelta y salir corriendo de la habitación.

Comence a seguirla sin darme cuenta de cómo se daba la vuelta. Pare de golpe frente a ella confundido por su comportamiento, se paro de puntillas y me dio un beso en la mejilla petrificandome en el acto. –Gracias James, por todo.

-Lily, no tienes por que agradecerme.- respondi con el mismo tono de voz.- Somos amigos como tu dijiste y para eso estan los amigos para apoyarse cuando se necesiten.

-No importa.- respondio alzando los hombros.- Eso no quita que este agradecida.

Lily(POV)

Abrí mis ojos para encontrarme arrimada a Sirius Black, algo que nunca antes hubiera pensado posible, estabamos en la sala de mi casa. Me levante despacio intentando no despertar a nadie a mi alrededor. No podía creer que los merodeadores de entre todos mis conocidos fueran quienes estuvieran aquí conmigo aunque debía admitir que habían sido de mucha ayuda. El abrazo que me habian dado los cuatro ayer cuando les conte lo que pasaba había estado tan lleno de comprensión que realmente me había dado las fuerzas necesarias para volver a la morgue. Y las palabras de James para hacer el resto de tramites para enterrar a mis padres.

Camine a la cocina lentamente pensando en hacer el desayuno, ocuparme en algo y no pensar en mis padres, pero era imposible. Todo me recorbada a ellos, su plato favorito, cual taza ocupaban, su puesto en la mesa. Tendría que salir de esta casa si quería salir adelante pero pensaría en eso despues, lo que tenía que hacer hoy ya era suficientemente duro como para agregarle esto.

-¿Cómo estas?- preguntaron desde atrás mio, no tuve que darme la vuelta para reconocer la voz.

-Mejorando.- respondí a James mientras volteaba.- ¿Y tu?

-Bien.- contesto no muy seguro.- ¿Necesitas ayuda?

Asentí solamente confundida por el momento anterior, la respuesta de James, seguida de esa pregunta tan rápido me había confundido pero decidí ignorarlo, si me necesitaba me lo diría ¿Verdad? – Gracias.- acepte mientras volvía a trabajar.

-Hoy es el funeral.- le informe intentando llenar el momento de silencio aunque no era incomodo al mismo tiempo que averiguar si los iba a tener conmigo en ese momento.

-Sí, lo sé.- me dijo el tranquilamente.- ¿Quieres que vayamos?

Asentí incapaz de contestar de otra manera sin poder evitar pensar en la ironía del asunto, la semana pasada intentaba alejarme lo más posible de todos los merodeadores y ahora yo era la que pedía compañía. Suspire mientras seguía trabajando.

-Buenos días.- saludaron Sirius y Remus entrando en la cocina seguidos de Peter.

-Buenos días.- les respondí intentando sonreír.

-¿Cómo te sientes?- preguntó Sirius preocupado al ver mi intento de sonrisa, un gesto que realmente aprecie, no sabía que los merodeadores se preocupaban en realidad por mí, nunca lo hubiera imaginado.

-Mejor.

Desayunamos en silencio los cinco por un momento mientras yo intentaba conseguir fuerzas para continuar con mi día, aunque sorprendentemente la presencia de mis cuatro ex-enemigos jurados me reconfortaba aun era difícil mi papel del día.

Me prepare para el funeral preguntándome donde estaba mi hermana, no la había visto ni una sola vez en lo poco que iba del día y honestamente comenzaba a preocuparme por ella, no estaba segura de cómo estaba tomando la noticia de la muerte de mis padres ella.

Espere en la sala media hora pasando de lado a lado, pero ya era tarde teníamos que estar en la funeraria hace ya cuarto de hora. Suspire, preparándome mentalmente para lo que estaba a punto de hacer, subí las escaleras directamente a la puerta de mi hermana toque con cuidado esperando una respuesta, nunca llego. Fruncí ligeramente el ceño tocando una vez más la puerta, para volverme a encontrar sin respuesta, toque una tercera vez ya definitivamente molesta para encontrarme con los mismos resultados que en los intentos anteriores.

Abrí la puerta lentamente.- Petunia.- llame intentando evitar la típica pelea por coger sus cosas o entrar a su cuarto, pero estaba vacío. No había rastros de mi hermana, solo pude darme cuenta de que había salido desde temprano, por suerte sabía dónde estaba. Sentí rabia contra mi hermana, se había ido sin mí, no le importaba el hecho de que no era la única que había perdido a sus padres. Baje las gradas con lágrimas de rabia en mis ojos.

-¿Estás bien?- me preguntó Remus al bajar.

-Sí, lo estoy.- dije limpiándome los ojos. –Solo estoy molesta con mi hermana. Ya se fue.

-¿Entonces nosotros también vamos ya?- me preguntó Peter en lo que supuse era un intento de alegrarme.

Solamente asentí, mientras salíamos. Todos tenían ya diecisiete años, solo yo faltaba por cumplirlos, así que me agarre al brazo de James para una aparición conjunta.

-Petunia.-la llame al llegar a la sala de velaciones. Estaba parada a lado de uno de los ataúdes, no sabía de cual de mis padres. -¿Cómo estás?

-¿Cómo crees que estoy?- me preguntó ella con una voz que destilaba veneno, no sabía porque pero ahora si estaba segura de que mi hermana me odiaba. –Acabo de perder a mis padres, estoy sola y lo único que tú haces es pasearte por ahí con los fenómenos que tienes por amigos.

Sentí como me hervía la sangre, ¿a qué se refería?- Hoy no te voy a permitir que me trates así, extraño igual que tu a mis papás, no tienes ningún derecho para faltarme el respeto a mi o a mis amigos, ellos estuvieron cuando los necesite a diferencia tuya. Estoy cansada de que me trates como si fuera inferior a ti, yo no tengo la culpa de que sea bruja y tu no.- le espeté en un susurro, estaba consciente de que no era el mejor momento para pelearme con ella pero no podía evitarlo, no podía permitir que trate así a las personas que se convirtieron en mis salvavidas.

-¿Lily?- llamó James, mientras se acercaba a nosotras con cara de preocupación. ¿Estás bien?- me dijo abrazándome por la cintura.

Arrime mi cabeza a su hombro mientras lagrimas escapaban de mis ojos, comencé a darme la vuelta pero las palabras de mi hermana me detuvieron.

-¿Por qué no te vas? No perteneces a este mundo Lilian, por que no nos haces un favor a todos y regresas a tu colegio de fenómenos, mamá y papá murieron. Ya nadie te quiere aquí. Para mis estas muerta.- susurro con lágrimas en los ojos dándose la vuelta y marchándose apresuradamente dejándome a mí llorando abrazada a uno de mis salvavidas, honestamente si no fuera por los merodeadores no sé como pasaría por todo esto.

-Tranquila Lily, tranquila. Nosotros estamos contigo.- me susurró James intentando consolarme. Me separo un poco de él para poder verme a los ojos. –Se que no vamos a remplazar a tu hermana nunca, pero estamos aquí contigo. Para cuando quieras y nos necesites estamos aquí.

Sonreí un poco mientras volvía a abrazarlo.- Muchas gracias, no sé qué haría si no fuera por ustedes.

James solo me sonrío mientras me llevaba dentro del lugar, mi hermana estaba parada en la otra esquina junto a su novio. Yo fui a pararme junto al resto de los merodeadores mientras Petunia me lanzaba una mirada llena de odio.

Suspire cerrando los ojos. Y pensar que todo podía empeorar, quien lo hubiera dicho.