DIA 2

Toda la noche había pasado torturado con unos sueños provocados por ese dichoso libro, que… bueno, de que le habían dado ideas, se las habían dado.

—Dichoso libro, por su culpa me tuve que dar un par de duchas frías. –Gruñía Darien mientras caminaba hacia su consulta.

Lo único que quería en ese momento era dormir, pero ya que no podía hacerlo tendría que conformarse con un café americano gigante.

—Vaya Dr. Chiba, que cara la que tiene ¿se siente bien? –Su enfermera la señora Diana, lo veía preocupada.

—Sí, sí, no es nada, solo no pude dormir bien. –Respondió el bostezando.

—Pobrecito, debe ser la tensión. –Dijo ella, mientras le pasaba el historial de los pacientes de la mañana.

"¿Tensión?, claro que es la tensión… pero de la carpa de circo que tenías anoche por leer ese librito" le dijo su voz interna, haciéndolo gruñir una vez más.

Entró a su clínica y dejo sus cosas sobre su escritorio y encendió su portátil, para luego dejarse caer en la silla y esconder la cara en sus manos un momento.

En ese momento su mail le informó que tenía un mensaje, abrió los ojos y vio de quien era el mensaje… era Serena.

Suspirando abrió el mensaje:

"Espero tu regalo te haya gustado, este es el siguiente, con amor Sere"

Dándose cuenta que tenía un archivo adjunto, lo abrió… mala idea.

Era una imagen. Una imagen que lo hizo saltar para atrás y caerse de su silla.

Serena estaba sentada en la cama, tenía una diadema de cuernos de Reno y una naricita roja, pero lo que lo hizo caer era el resto de su disfraz, estaba…

como Dios la trajo al mundo... bueno, a excepción de un cartel con la frase "FELIZ NAVIDAD, AMOR", eso sí; puesto estratégicamente para cubrir lo necesario y estaba seguro; torturarlo otra vez.

De pronto la puerta de la clínica se abrió, el doctor Tomoe, el jefe de cardiología lo miraba sorprendido.

—¿Qué te pasa Chiba?

—¡NADA! –Grito él lanzándose hacia su portátil y cerrándola de un golpe para evitar que su jefe viera la foto de su novia, el doctor Tomoe lo miraba como si estuviera seguro que había perdido la cabeza.

—Digo… nada doctor, estoy muy bien. –"No, la que está muy bien es tu novia… suertudote" le dijo su pervertida conciencia, "cállate por favor" rogó él.

—Está bien, —El doctor no parecía muy convencido. –Te veré más tarde en la reunión.

—Si, si.. seguro —Dijo él tratando de sonreír.

Cuando su jefe salió, el pelinegro estaba seguro que lo mandaría que lo examinaran en el departamento de psiquiatría.

—Serena, ten piedad de mí. –Suplicó Darien. Si las cosas seguían así definitivamente terminaría loco…

"En el segundo día de Navidad mi amor me regaló… una fotografía en donde salía como Dios la trajo al mundo"

¿imagínense si el jefe de Darien ve la foto de Sere?...