Nota del autor: ¡Hola, soy Jinzo93! Aqui les traigo un nuevo cap de DB Slayers: Dos fuerzas se encuentran. Estoy pensando lanzar dos caps por semana, o algo por el estilo, aún no lo tengo del todo decidido, lo veré mientras desarrollo el texto. Mientras tanto, les dejo el cap 2 de esta historia, espero que les guste. ¡Un abrazo!
Cap 2: ¡Bravucones! ¡La comunidad de la sombra expande su imperio en la tierra!
-¡Ya oyeron la orden del señor Colossus, comiencen a destruir el lugar!
-Segun la información que conseguí, estamos en un bosque del reino de Saillune, no muy lejos de la capital-
-¿Y qué con eso?-
-Que si generamos muchos disturbios, llamaremos la atención de las autoridades del lugar-
-¿Te asustas por tan poca cosa? ¡No quiero excusas! ¡A trabajar!-
Esta conversación se dió entre uno de los soldados de Colossus, y uno de los demonios a cargo de destruir el mundo en el que estaban, mientras sus superiores viajaban al futuro. Los soldados llevaban ropa camuflada muy similar a la de la tierra, solo que era ropa negra con algunas manchas grises. Los demonios eran los mas parecidos a una sombra. Eran delgados, con extremidades y garras largas, además del color de las sombras y los habituales ojos rojos. Y así comenzaron a deforestar el lugar, y lanzando hechizos a diestra y siniestra. Estarían un buen rato destruyendo y quemando el lugar, dejando intacta la zona donde estaba el portal del tiempo.
Era muy avanzada la noche. En un horario donde todos, practicamente todos, terminaron la cena. Un poco de ocio quizás, y a dormir. En la familia real era un hecho que había que irse a dormir. Mañana será otro dia de trabajo, ese reino de Saillune no se cuidará solo. Eso pensaba la futura sucesora del trono. Una jovencita alegre, simpática, siempre con el buen humor a flor de piel. Había acabado de lavarse su cabello corto hasta el cuello. 1000 kilos de arrolladora obsesión del sentido de justicia en un cuerpo de no mucha estatura, si es que eso era posible. Ameria, ese era su nombre, estaba preparandose para irse a la cama. Estaba tan de buen humor que aunque hubiera un ejército de maleantes entrando al pueblo, no le habrían cambiado su humor para nada. La paz entre los paises de la península hacía ya tiempo que se había establecido, y nada la podía hacer mas feliz. Excepto lo que sucedió hace algunas horas nada mas.
Aquel fué un dia de mucho calor, y un cielo impecable. Ni una nube alrededor. Ameria se encontraba disfrutando del dia con su padre, el príncipe Philionel, heredero directo al trono, cuando en eso, ven una figura ingresando hacia la ciudad. Una figura delgada, joven, aparentaba estar en no muy buen estado, pero era una figura conocida. Era imposible no reconocer la piel que, aunque estaba cubierto, podían ver que era humano, brow demon y golem de roca.
-¡Zelgadiss!- Gritó con sorpresa Ameria, y fue corriendo a su encuentro, dispuesta a abrazarlo. Aunque este ,cuando la vio, se hizo a un lado, y ella tropezó torpemente con el suelo.
-Te abrazaría sin problemas, Ameria, pero tengo una herida y duele mucho.- Se excusó este.
-¿Qué te ha pasado? ¡Déjame verte!-
La herida en cuestión estaba a la altura de la cintura. Costaba creer que alguien como Zelgadiss pudiera estar herido, y mas con esa piel de golem de roca que tenía. Sin embargo, no hicieron demasiadas preguntas y, junto con Phil, lo llevaron al castillo. Zelgadiss apenas podía hablar, víctima de un dolor físico que solo aguien en su condición podía soportar estoicamente.
-Pobrecito- Dijo Ameria, con el rostro compungido-
-Llevémoslo al castillo, rápido- Dijo Philionel, y emprendieron la marcha hacia allí. Una vez adentro, ponen a Zelgadiss sobre una cama, y empiezan a examinar la herida. Aún no cicatrizaba del todo bien. Una chica de largo cabello negro y flequillo lo estaba revisando.
-El señor Zelgadiss ha sido envenenado- Dijo la chica- Si tuviera un cuerpo humano "normal" , es probable que ya hubiera muerto. Sé lo que tengo que hacer-
Ameria lo miraba con preocupacion.
-Gracias Sylphiel- Dice- Lo dejo en tus manos.-
La chica apoya sus manos sobre la herida y empieza a recitar:
Honorable y sagrada mano curativa de nuestro cuerpo contaminado
elimina todo lo que sea impuro
A estas alturas, Zelgadiss había palidecido. Pero rápidamente, y con la ayuda del hechizo que recitó Sylphiel, fué recuperando color hasta quedar nuevamente consciente. Luego, con un segundo hechizo ha ido cerrando lentamente la herida hasta cicatrizar.
-Estoy... curado...-
-¡Zelgadiss!- Exclamó Ameria, quien esta vez si pudo abrazar al aludido, entre lágrimas.
-Ya... Ya... Estoy bien... Tu...Sylphiel... Me han salvado-
-No fué nada, señor Zelgadiss- Dijo alegremente Sylphiel- Fué todo mérito de Ameria por traerlo con su padre hasta aquí, pero va a tener que cuidarse. Un simple mortal habría muerto solo con la herida provocada-
Es cierto- Dijo Philionel, entrando a hablar, aunque habia presenciado todo. -Para empezar ¿Qué andas haciendo por aquí, Zelgadiss? -
Y Zelgadiss contó:
-Retomé mi viaje para encontrar la posible cura de mi condición de quimera, y sanar mi cuerpo de una vez por todas. Anduve vagando hasta oir que en el reino de Elmekia me podían ayudar con mi problema. Viajé hasta allí para poder encontrar la cura, en un pueblo pequeño había un enorme edificio y un anciano me dijo que allí adentro no había mas que ruinas de lo que alguna vez fue la mansión de la familia mas rica del pueblo, pero que no obstante, allí permanecía una biblioteca intacta porque la consideraron maldita. Entré a ese lugar. De más está decir que ninguno de los libros me sirvió para nada, y encima, un reptil gigantesco se me apareció de la nada. Ese lugar era un nido de criaturas extrañas, asi que me enfrenté a ellas una por una. Pero por confiarme, dejé que una de esas criaturas me mordiera de tal forma que me envenenó de forma asquerosa, aunque salí de allí y anduve bien unos dias. Luego empecé a sentir los efectos del veneno en mi cuerpo, y decidí venir hacia aquí, a pedir ayuda. Casi no lo logro... y encima... aún no he encontrado la cura para esto...-
Zelgadiss se había levantado de la cama y se dirigió hacia la puerta. No dijo mas nada, el dolor de la desesperación y la frustración de sentir que aquello que estaba buscando no estaba ni un poco mas cerca de hallarlo, lo invadió por completo. Ameria entendía cómo se sentía, y por eso mismo es que quería ayudarlo.
-¿Qué va a hacer ahora, Zelgadiss?- Preguntó. Zelgadiss no se dió vuelta. Estaba de espaldas a los presentes.
-Debo partir ahora mismo. Un dia que no me dedique a la búsqueda de la cura es un dia perdido.-
-¡No puede hacerlo!- Gritaba Ameria- ¡Acaba de escapar de la muerte por muy poco! ¡Casi lo pierdo en mis manos! Y...La verdad es que tampoco quiero perderlo... No así-
-Mi hija tiene razón- Intercede Phil- Has estado en un estado muy delicado, yo recomiendo que comas y duermas aquí en el reino. Justamente, estaba pensando en ti, pensaba que si te aparecías, contratarte como guardaespaldas del reino de Saillune. Dispondrás de todos los medios posibles para poder reanudar tu búsqueda así-
Zelgadiss parecía interesado.
-¿Lo dice en serio?-
-¡Mi padre siempre habla en serio, y si no creyera que usted es el hombre adecuado para este puesto, ni siquiera se habría molestado en hacerle una propuesta! Pero por favor, Zel... descance aquí...Pase la noche aquí hoy y mañana toma una decisión...-
-Ya he tomado una decisión- Interrumpe el hombre quimera- Phil. Un puesto así, indudablemente me dará las herramientas necesarias para conseguir mi objetivo. Por tanto, acepto su propuesta de trabajar como guardaespaldas...- Se da vuelta, y le devuelve la sonrisa mas cálida que alguien como el podía ofrecerle a su amiga Ameria- Y por supuesto, me gustaría que Ameria me ayude con esto.-
Tal fue la emoción de Ameria que fué corriendo a abrazarlo, aunque casi lo asfixia, y eso que el pobre tiene una piel dura como una piedra
En resumen, eso sucedió aquel dia, y Ameria recordaba minuto a minuto todo. Desde la aparición de el, hasta su proposición de ayudarlo a encontrar la cura. Era cierto, eso sí, que el villano que le puso a la fuerza ese cuerpo con el que carga, le dijo que no conocía hechizo posible que hiciera de la quimera, algún proceso reversible. Sin embargo, eso no desanimaría a esos dos locos que se vuelven a ver, y emprenderán una nueva aventura juntos. A esas horas, el pobre ya estaba durmiendo. Ella haría lo mismo en su habitación, se asomó a la ventana. La vista de Saillune de noche era hermosa. Si no fuera porque desde la lejana zona de bosques ocurría un incendio. Y lo que la alarmaba era la velocidad con la que crecía, el humo iba para arriba. El fuego se veía cada vez mas claramente, ella fué a alertar a las fuerzas de seguridad, aunque ellos ya estaban en el tema.
-Señorita Ameria- Dijo Sylphiel- Por lo que pudimos ver, hay un grupo de criaturas que están causando destrozos en las afueras de la capital.
-¿Hay problemas?- Phil y Zelgadiss subieron hasta las afueras de la torre
-¡Esto es un grave atentado contra la justicia!- Comenzó Ameria- Yo tengo que...-
-¡No hagan nada!- Ordenó Zelgadiss- Es claramente una banda de maleantes que amenaza con entrar al reino. Hay que ser precavidos, esperaremos a que entren a la capital, y allí los capturaremos.
-¿Pero y el bosque? ¡Quedará todo hecho cenizas!-
-¡No te preocupes por el bosque, Ameria! ¡He visto a Rezo recitar hechizos para restaurar numerosos bosques despues de voraces incendios! ¡No es nada que no se pueda realizar! ¡Esperemos!-
De modo que el ejército de Saillune se quedaría rezagado, esperando por la llegada de la nueva amenza al reino, primera amenaza que tienen, después de mucho tiempo de paz. A estas alturas, la pequeña hechicera se preguntaba "¿Dónde estarán la señorita Lina y el señor Gourry?"
