Bien, les traigo el tercer capítulo, muchas gracias por los reviews a Paulaa y a pataisho, quiénes se han tomado la molestia, espero la historia siga siendo de su agrado a quién quiera que se encuentre detrás de la pantalla :)


Cap. 3

¿Qué es lo que me detiene? Es un grito desesperado cuya frase es "Aun te Amo", proveniente de Inu Yasha, quien reaccionó al ver que entraría a mi casa y lo dejaría afuera solo, y al parecer con muchas dudas. La frase fue seguida por un agarre de la puerta de su parte.

- Kagome, necesito hablar contigo- dice en tono suplicante –Por favor, por lo que algún día sentimos- Finaliza mostrando una sinceridad en sus ojos que me ha conmovido.

-Está bien, pero no es el lugar ni el momento adecuado- Acepto en un tono cortante, serio y con un poco de melancolía.

-Cuando tu digas estará bien- Comienza a mostrar una sonrisa, aquella que derretiría un iceberg, pero no, a mí no.

-¿Te parece aquí en mi casa, mañana después de clases?- No sé por que accedo, tal vez porque necesito desahogarme con alguien que me conozca, y me pueda entender por ello, creo que él es el indicado.

-Como tú digas- Menciona al fin mostrando esa sonrisa; hago seña de que voy a cerrar la puerta para que se marche –Adiós mi pequeña- ¿Ah? ¿Por qué lo dijo?, sigue igual, y por lo que veo nunca cambiará.

Al fin cierro la puerta, para recargarme en ella con mi espalda, y luego descender poco a poco hasta quedar sentada con las rodillas flexionadas, para que al paso de unos minutos, llore desconsoladamente. Inu Yasha me ha hecho recordar tantas cosas, buenas y malas, pero sobre todo, la peor, ¿por qué apareciste en este momento?, que broma tan cruel me esta jugando el destino, al parecer este sentimiento aún está latente, y sé muy bien que no se puede hacer nada en contra de el, solo lo ignoraré, espero que mañana se pueda aclarar todo, y sobre todo espero no verlo mas seguido. Sería bueno que el sufriera lo que yo sufrí, pero no me vengaré, primero debo de investigar y saber a ciencia cierta que es lo que en verdad pasó y cómo pasó, después de ello, que el destino se encargue.

Al día siguiente, me levanto temprano, como siempre, me levanto, me doy un baño de agua fría y me dispongo a escuchar música… como siempre. Ya son las ocho de la mañana, se supone que entro a la Universidad a las 7:30 pero la primera clase es del desgraciado de Naraku, por lo que decido no entrar, salgo de la casa vestida con un pantalón negro algo flojo y entubado, acompañado de una blusa blanca un poco entallada, con el cabello recogido y unos lentes de descanso.

Al llegar a la escuela me dirijo al pasillo que da a mi aula, justo en ese momento me encuentro con…

-¿Otra vez llegando tarde, Señorita Kagome?- Dice en tono de seducción, yo no caigo tan fácil

-Así es profesor, ¿Y usted sigue acosando jóvenes para llevárselas a la cama?- Le cuestiono desafiantemente.

-Esa es mi vida, sólo que la jovencita que más me interesa no quiere nada- Al finalizar esta oración me ve de arriba hacia abajo y viceversa…

-¡Kagome!, que bueno que ya llegaste- Menciona una voz interrumpiendo nuestra plática "amena".

-No estés alegre Inu Yasha, siempre vengo- Le menciono.

-Ah, al parecer ya se conocen ¿o me equivoco?- Menciona Naraku un tanto celoso

-Si pero no es de tu incumbencia- Además no quiero abrir una herida

-¡¿Kagome por qué no llegaste a tiempo?! Me tenías preocupado- Al parecer Inu Yasha esta furioso.

-¿Y quién te crees que eres para pedirme explicaciones?- Le cuestiono de manera seria y de reproche

-Mmm, señorita Kagome, nunca cambiará- Dice con voz seductora -¿Y sabe una cosa?, eso me excita más

-¡Respétala imbécil!- Inu Yasha habla para… ¿Defenderme?, esto me deja más confundida de lo que estaba, ¿No se supone que el quería mi destrucción?

-No es necesario que me defiendas, después de todo, esto ya es normal

-Qué bueno que lo comprende señorita- Dice con una mirada lasciva- Tenemos que hablar hoy a las 7:00 de la noche en mi oficina, va mal en sus notas

-¡¿Pero cómo se atreve?!- Dice Inu Yasha en un tono aun mas furioso –No le puede decir algo así, y menos a una dama- Finaliza, su temperamento y enojo va aumentando.

-¿Dama?, yo no veo ninguna dama aquí- Esas palabras fueron proseguidas por una risa cruel -¿No es así Señorita Kagome?

-Claro que hay una dama aquí, si la quieres ver te puedo traer un espejo- Le hago saber con una sonrisa que denota burla y orgullo, la cual me fue borrada por una cachetada, que dejó una marca roja en mis mejillas rosadas

-Una mujerzuela como tú no debe ser tan altanera- Dice más que molesto un poco indignado- Solo es usted una desobediente…

-¡Ya basta!- Lo interrumpo, ya estoy harta, la sangre me esta hirviendo –Ya me tienes harta, ya no aguanto más, escúchame muy bien, nunca más me vuelvas a llamar así, ni tu ni nadie- ni siquiera yo –Sabe con exactitud qué pasó, solo te basas en tonterías que mi hermana dijo- Menciono al fin exhausta después de gritarle esto sin parar, con lo que logro un gran desahogo mostrando unos ojos llenos de furia –Y tú- Dirigiéndome a Inu Yasha- Hazte a un lado que no tengo tiempo para hablar con niños- Le digo empujándolo y dirigiéndome hacia mi salón.

-¡Kagome espera!- Grita Inu Yasha para después caminar e igualar mi paso caminando a un costado mío –Necesitamos hablar, necesito saber a que se refería el profesor Naraku- Dice en tono suplicante

-¿Acaso no lo sabes?- Le digo en tono de burla –Todos en la escuela tienen esa idea de mi- Mi tono cambia a uno serio- Me extraña que no te contaran nada, Naraku se encargo de manchar mi reputación

-¡¿Y lo dejaste así?!- Dice molesto- Si tú no le pones un alto, yo si- Dice y en su voz se encuentra un aire de magnificencia

-A mí no me importa lo que la gente piense de mi, y menos si esa idea fue sembrada por una persona como lo es Naraku, eso tan solo me demuestra una enorme falta de criterio personal- Le digo con sinceridad

-Mi pequeña- Vuelve a llamarme así, y cada ve que lo hace, muestra un brillo particular en su mirar –Has cambiado mucho, y eso me deprime bastante, solo que aun no comprendo que mal te pude haber hecho para que hayas cambiado de una forma tan severa, y esto que te digo, es la verdad, en realidad no se por que guardas ese rencor hacia mí- Menciona en tono melancólico y triste.

-Ya te lo dije Inu Yasha, si quieres respuestas solo hoy es tu oportunidad, después de clases en mi casa, pero te recuerdo que no tengo tiempo- Suspiro tristemente –Por que Naraku me mandó llamar- Bajo un poco mi mirada, sin brillo, sin sentimientos… -¿Ahora que querrá ese imbécil?- Me pregunto a mi misma, pensando que Inu Yasha no me escuchó, pero al parecer lo dije suficientemente claro

-Si quieres te puedo acompañar con Naraku para que estés mas segura-

-Ya te lo dije, solo después de clases, además… yo no necesito un guardaespaldas, se me cuidar y defender perfectamente yo sola- Le hago saber orgullosamente, pero con la misma frialdad que me ha caracterizado en estos últimos cinco años, desde aquel día.

-¡Si claro! ¿Te debo creer?, recuerda que si no fuera por mí, ese desgraciado te hubiera violado el día de ayer- Tiene razón pero…

-Tienes razón, pero en ese momento me tomó por sorpresa ¿O es que acaso me estas reprochando? ¿Crees que por eso te debo algo a cambio?-

-Pues siéndote sincero, creo que me debes una

-Si, como digas- Le digo indiferentemente –Pero de todos modos no me interesa lo que pienses, después de todo, gracias a ti estoy como estoy- Menciono, con la mirada perdida, a punto de entrar al salón –Por eso no me importa lo que pienses de mi, no lo que quieras hacer

Inu Yasha tan solo se para, más confundido de lo que estaba, para después reaccionar y seguirme dentro del aula, donde inmediatamente es rodeado de muchachas, al mismo tiempo que se ve como el resto de las personas comienzan a murmurar, ya me imagino que dirán: "¿Qué hace el joven Taisho con esa mujerzuela?", "Otra vez viene a la escuela vestida raro", "¿Qué será el joven Taisho de ella?"… Hasta que por fin, una joven se para de su lugar, y camina hacia para "romper el silencio".

-Kagome, ¿Qué hace una estúpida como tú con un hombre como Inu Yasha?- Dice enojada, celosa y con un poco de envidia -¡Respóndeme!

-No tengo por que contestar una pregunta tan absurda como esa, a una persona cuya mente no funciona- Le digo sin verle a la cara, con los ojos puestos en un libro

-¿Pero quién te crees que eres para contestarme así?, pero no importa, tienes razón, no debo compararme contigo- Menciona para no quedar en ridículo frente a toda la clase –No se por qué el profesor Naraku se fijaría en alguien como tú

-Por la sencilla razón de que soy la única del instituto con quien no se ha acostado- Le digo para después cerrar el libro y pararme de mi asiento

-Eres… ¡Eres una desgraciada!- Cuando reaccioné, ya había recibido la segunda cachetada del día

-¡Kagura!- Grita un voz masculina muy conocida para mi

-¿Qué quieres?- Le responde molesta

-Que la dejes en paz- Menciona aquel hombre para acercarse al pupitre del cual me había levantado, para después hacer a un lado a Kagura, quien solo se enfurece más -¿Estas bien?, vaya, ¿Qué has hecho hoy para que te dejaran la mejilla tan roja?- Me cuestiona

-No pasó nada, además me pude defender, ya no te preocupes- Le digo al joven al cual ve a los ojos -¡Koga!- Grito furiosa al ver como Inu Yasha le dirigió un golpe hacia el estómago de Koga –¡Inu Yasha déjalo!- Le ordeno para ver como se para en seco.

-Kagome, ¿Quién es este idiota?- Pregunta Koga

-No es nadie, solo un estúpido que conozco desde hace 6 años- Le digo viéndolo a los ojos, a la vez que le ayudo a ponerse de pie

-¡No me digas que él…!- Me cuestiona a la vez que grita mientras yo solo asiento con la cabeza -¡Te voy a matar!- Le dijo Koga a Inu Yasha, quien no entendía nada -¡Por tu culpa le pasó esto a Kagome!

-Koga- Le nombro haciendo que se detenga mientras lo tomo de los hombros –No gastes tu energía en esto, después de todo, ya quedó atrás- Le digo triste y a punto de llorar –Pero en fin, aun me queda seguir investigando

-Y tú- Dirigiéndome a Inu Yasha- ¿Por qué lo golpeaste?-

-Perdóname, yo no sabía que tuvieras un novio- Musita celoso

-¡Yo no tengo una cosa como esa! Ya te lo he dicho, yo no tengo amigos, mucho menos un novio, pero respóndeme

-Pensé que el había sido quien golpeó tu rostro- Dice mirando mi mejilla izquierda, la cual estaba mas roja que antes –Mira nada más como te han dejado- Menciona acariciando mi rostro de una forma tan suave y delicada, de una forma que relaja, puedo sentir una sensación de protección, pero no debo caer en su juego, no otra vez, así que me doy la media vuelta al lado de Koga, dejando a Inu Yasha con una mirada dulce y con su mano estirada. Al darnos cuenta, el siguiente profesor ya había entrado al aula, y al parecer no solo eso, sino que presenció todo el espectáculo…