Algo que me intriga es el pasado de Usagi san, es el hecho de que no quiera que Misaki lo sepa, y además lo que Misaki le dijo sobre que posiblemente su orientación se debiera a una figura de autoridad que le hizo "cosas raras"... sumado al blanco fácil que Usami era de niño (ignorado por sus padres, tierno, callado), me hacen creer que sufrió mucho. Este one shot toca ese pasado de Usagi san, no sé si me habrá salido Ooc, pero creo que así actuaría, por la forma en la que veo que reacciona cuando es aplastado por sus sentimientos.

Diferencia.

Usami sensei.

Hoy Misaki me ha vuelto a preguntar veladamente por mi pasado… aunque sabe que no quiero hablar de eso todavía insiste. No es que no le tenga la confianza suficiente, es que no quiero recordarlo.

Pero después de esa pregunta, no pude estar tranquilo, quedarme sólo en mi habitación permitió que los recuerdos fluyeran con libertad, golpeándome la cabeza.

"Akihiko eres un niño muy tierno"

Trato de alejar las imágenes una y otra vez, pero ni la cajetilla entera que he fumado ni los dos vasos con vodka mas éste que tengo en la mano, logran despejar mi mente. Eso me molesta.

"Ven, siéntate en mis piernas, quiero darte un abrazo"

Tal vez si me dedico a escribir podría sentirme más tranquilo. La compañía de Misaki me vendría bien, pero él está trabajando.

"Hoy tienes examen de francés, si te esfuerzas lo suficiente… hoy me iré temprano y te dejaré tranquilo"

Pero nunca lo hacía, jamás cumplía esas promesas, él nunca dejaba de… tocarme…

Estrellar la botella vacía contra la pared, voltear el escritorio, golpear las cosas a mi alrededor no logran desaparecer las imágenes. No quiero recordar pero…

"Akihiko ¿Qué están haciendo?"

Siempre empieza con la misma escena, el día que mi vecino de Inglaterra vino de visita, decidió recordar viejos tiempos tratando de aliviar mi tristeza con un beso. Era algo inocente, por lo menos así lo sentía. Sin embargo él entró en ese momento y por alguna razón enfureció. Comenzó a gritar, corrió a mi amigo y después…

"¿Crees que tienes la edad suficiente para hacer algo así? Yo te enseñaré, no necesitas a nadie más que a mi. Yo soy tu maestro, y quiero enseñártelo todo"

Esa fue la primera vez que ese bastardo me hizo… aunque lo intento no logro apartar las imágenes de mi cabeza. Aún recuerdo con demasiados detalles el dolor, sus asquerosas manos tocándome, la humillación de correrme involuntariamente, su saliva, su risa.

-¿Usagi san?- Misaki no deberías verme en este estado. Tendría que haber cerrado la puerta con llave para evitarlo, sé que me pasa lo mismo cada vez que ese día vuelve a mi mente. Desearía huir para que no me contemplaras más con el pánico reflejado en mi rostro, pero arrinconado en una esquina no puedo huir como quisiera. Es demasiado tarde. Corres hacia mí, preocupado, te hincas e intentas mirarme a la cara pero la oculto entre mis manos -¿Estás llorando?- tomas mis manos entre las tuyas con delicadeza, dejando mi rostro al descubierto, aunque agacho la cabeza para no verte puedo sentir tu preocupación, tus manos tiemblan ligeramente mientras acarician las mías, que están heridas por los objetos que rompí con ellas. Fui descuidado, tú no debes verme así –Usagi- me abrazas con fuerza sin saber qué hacer. Yo quisiera que me dejaras sólo, vete.

-Misaki-

-No- me interrumpes como si supieras que te pediré que te vayas. No puedes comprender lo que siento, no quiero que me veas más. Entiéndelo, te decepcionarás al saber la verdad, me cuestionarás como yo lo hago por qué no me defendí ni grité, por qué me dejé dominar por el pánico, y querrás irte de mi lado para siempre, yo no podría soportar eso –déjame sólo- te pido en voz baja, pero tu me abrazas con más fuerza. Ahora lo dos estamos llorando y tú ni siquiera sabes la razón.

-No, no te voy a dejar. Quiero saber qué pasa ¿Murió alguien?-

-No me obligues a decírtelo-

-Está bien- respondes después de unos segundos, ahora también tengo el peso de la preocupación que te estoy causando, por eso quiero estar sólo, no quiero lastimarte

-No llores-

-No lo puedo evitar. Porque tú estás llorando- siento tus lágrimas rodando sobre mi cuello, esto es lo que quería evitar, pero siempre termino hiriéndote.

Me asusta pensar que yo pueda ser como ese miserable. Finalmente no hay diferencia entre él y yo. También te he obligado, también te quité la inocencia. De alguna forma cambié tu destino, porque soy como él, en el fondo lo soy, te he hecho daño por el amor que te tengo, porque estoy tan enamorado de ti que a veces no puedo contenerme. Te amo demasiado.

-Perdóname Misaki- ¿Cuál podría ser la diferencia entre ese depravado y yo? –si alguna vez te he hecho daño perdóname, mi excusa es amarte

-Tu no me has hecho daño nunca, no sé de qué hablas- No quiero ser como él, pero es difícil evitarlo… tal vez… alejarme de tu vida sea la única manera.

Dejas de abrazarme lentamente para buscar mi mirada, dándome tiempo para secarme las lágrimas

-¿Alguien te ha hecho daño?- no te responderé, no insistas –Usagi san por favor dime si puedo hacer algo… por favor Usagi dime- subes un poco el tono de voz, tus manos sobre mis hombros apretándolos con fuerza, al notar que no te responderé me agitas un poco, desesperado -¡Haré cualquier cosa con tal de que ya no sufras!- Ahora mismo te estoy haciendo daño y no soy capaz de detenerlo. Me agitas nuevamente, seguramente intentando hacerme reaccionar, y yo que ni siquiera puedo levantar la mirada. Entonces me abrazas con mucha fuerza, eso me hace sentir un poco mejor, creo que lo necesitaba, pero aún quiero estar sólo –Dime ¿Qué puedo hacer?- me preguntas llorando –no soporto verte así. Entiende, también sufro

-Tu no tienes porqué sufrir por mí-

-Claro que si, porque te amo-

-Misaki- con suavidad dejas de abrazarme para buscar mi boca. Tu beso me reconforta y aterra por igual, lo único que quiero es no seguir dañándote.

Después del beso nuestras miradas se encuentran por fin. Es cuando lo noto: tu inocencia… sigue ahí, la puedo ver a través de tus expresivos ojos verdes, ahora enrojecidos por el llanto, veo en ellos preocupación y el amor que me confiesas. Puedo ver todo eso.

Lo que no veo es asco, temor ni odio, como yo reflejaba hacia él.

¿Quiere decir que soy diferente?

Debo serlo. Porque cada acto que hago contigo, cada beso, cada palabra, cada caricia están impregnadas del profundo amor que siento por ti, si algo he hecho contra tu voluntad espero que me disculpes, soy débil ante tu piel, es pasión la que me despiertas, pasión derivada de un buen sentimiento, no soy como él, soy diferente, porque mi amor es puro.

Aunque no puedo contarte lo que sucede, mientras te beso nuevamente puedo asegurarte que jamás permitiré que ese recuerdo me vuelva a hacer mal, y tú tampoco lo permitirás. Solo junto a ti estoy seguro.