En verdad no sabía cómo continuar, pero ahora ya tengo una idea, lamento ser tan lenta, pero estaba falta de inspiración y ocupada. Además, esto va a ser corto, así que pronto acabará.
Capítulo 3: Doble cita
Cuando Ikki los vio tomado de las manos se molestó, siempre le había irritado el rubio, pero ahora lo hacía más que nunca.
Al apartar su mirada hacia ella la miró fijamente por el aspecto de su pelirroja amiga, se veían como un ángel, tan linda e inocente. ¿Cuándo se había cambiado de ropa?
–¡Kanon, Ringo! ¡¿Están en una cita?! –exclamó la peli rosa asombrada logrando que Ikki se sintiera una repentina punzada en su corazón que se empezaba a oprimir.
Ringo iba a negar lo que Kururu había dicho, pero se vio interrumpida por el blondo.
–Eso es un secreto–habló con su típica sonrisa molestando aún más al cuervito.
–No puede ser, ¿en serio? ¡Oh que bien por ti! Me alegro que al final Ringo accediera a aceptar tus sentimientos. Tienes que cuidarla, es una gran chica–dijo Kururu con dulzura.
Kanon y Ringo intercambiaron miradas por unos segundos y ella la desvió ligeramente sonrojada cuando él le sonrió dulcemente. ¿Cómo había llegado a esa extraña situación?, se preguntaba.
Por otra parte, Ikki no salía de su estupefacción, ¿había escuchado bien? No, seguro que era una confusión. Ella no podría salir con él, ella era suya. Sus pensamientos pararon en seco, Ringo era su amiga, no más. ¿Entonces porque le molestaba tanto que estuviera con el blondo? Tenía todo el derecho, él la había dejado sola, no podía recriminarle nada. Pero aun así no le gustaba.
–Parece que solo falta que Ikki y yo lo hagamos oficial–las palabras de la peli rosa regresaron a la realidad al capitán del Kogarasumaru, pero también a la pelirroja, que empezaba a sentirse peor por momentos.
No había necesidad de que se lo repitieran, ella lo sabía. Siempre había estado como el segundo plato. No importaba las circunstancias, incluso cuando estaban ellos solos, siempre perseguía a otras chicas. Ella simplemente nunca fue una opción. Recordar todo eso de algún modo hizo que ella se molestara y por primera vez en mucho tiempo se dejó llevar por su orgullo herido.
–Esperemos que sea pronto–los tres la miraron sorprendidos al ver esa relajada respuesta. –Ikki puede ser un poco tonto, pero es un gran chico así que cuídalo–contestó Ringo.
–Gracias–dijo la chica inocentemente mientras el peli morado aún seguía callado.
El rubio se encontraba molesto, odia que su manzanita estuviera enamorada un imbécil como él, pero le dolía más que sufriera, así que prefería verla con él que triste.
–Entonces para mí sería lo mismo, realmente espero que lo nuestro se vuelva oficial–Ringo miró a Kanon, no entendía porque había dicho eso.
Ikki se comenzó a sentir aliviado al ver que él no salía con Ringo. –Entonces... todavía no salen, y yo que pensaba que Kanon tenía gustos raros–se quería dar golpes mentales, ¿por qué había dicho? Estaba feliz que no salieran, no entendía porque acababa de decir eso.
El camarero interrumpió la tensa situación que se había formado, y rápidamente repartió los platos que antes habían ordenado, para que todo siguiera en silencio mientras comían.
Después de la cena el ambiente parecía todavía más cargado que antes a pesar de que ya hablaban. Kururu estaba preocupada por Ikki ya que nunca lo había visto tan callado, no había dicho nada.
Cuando el encuentro ya iba a llegar a su final el cuervito se despidió de la peli rosa.
–Gracias por todo, la cena estuvo muy rica–dijo sonriendo. –Vamos a casa–habló mirando a Ringo.
Ella se sorprendió, pensaba que iba a acompañar a Kururu a su casa. Pero de alguna manera eso la ponía feliz. Cundo iba a aceptar la petición de su amigo, Kanon intervino.
–No te preocupes por ella, yo la llevaré a casa, encárgate de mi prima. Por algo es tu cita–dijo haciendo que Babyface se molestara.
–No te lo he preguntado a ti–respondió con un tono de molestia.
–Kanon tiene razón, acompaña a Kururu a su casa, después de todo es tu cita–aquellas palabras le habían dolido, pero el sentimiento de vacío se intensificó cuando ella se alejó junto con él con solo un "Adiós".
Ikki y Kururu caminaban en silencio, ninguno decía nada. Él por pensar en su pelirroja amiga y ella porque comenzaba a ver algo que posiblemente la iba a dañar. En verdad no quería decir lo que estaba a punto de soltar, pero no soportaba ver al chico de ese modo.
–Ringo… ¿Qué significa ella para ti? –dijo la peli rosa captando toda su atención.
Él la miró callado, no sabía que decir, tendría que ser obvia su respuesta ella era su amiga, ¿entonces porque no salían esas palabras?
–¿Q-que quieres decir? Es mi amiga, ya lo sabes–cuando ella iba a decir nada más llegaron a su casa, por lo que antes de que pudiese decir algo más él se despidió dejándole con la palabra en la boca.
Si! Listo lo he hecho, he escrito un nuevo capítulo después de mil años sin subir algo xd Pero que se le va a hacer jajaja. Yo soy asi XP
