Esta historia ha rondado por mi cabeza desde que Rowling nos mató a los fans HxHr la esperanza de que estos dos personajes quedaran juntos al final de la saga potteriana. Ni modo, pero para eso estan los fics y los locos y locas como yo que los escriben. Originalmente iba a ser un one-shot, una escena inspirada en la canción del episodio 25 de Cowboy Bebop "Adieu", pero mi actual estado emocional me hizo alargarlo unos cuantos capítulos más. Ahí estará, al final, la escena de la cual nació todo más momentos jamás escritos en mi diario. Es un fic de niñas, con desenlace tipo "La Edad de la Inocencia", me disculpo anticipadamente si les parece deprimente, pero es que la verdad ya no creo en los finales felices. Oh, claro, luego no me vayan a demandar: No me pertenecen ninguno de los maravillosos personajes de J.K.Rowlling, pero aquí éntrenos, los fans de todos modos les hacemos lo que nos pega la gana, jaja.

La Autora


CENIZAS

Por Amaltea-Síbila


Parte Tercera

El Fuego


"Sólo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes."

Violeta Parra


¿Qué si amo a Ginny? Se preguntó así mismo Harry Potter. Alzó la vista, se encontró con la figura de Hermione durmiendo sobre el sofá, con unas hojas llenas de su caligrafía abrazadas contra su vientre, sus notas, sus deducciones, sus planes. Eran muy insinuantes sus labios rosados a medio cerrar y los mechones de cabello castaño que le caían sobre el rostro.Para su regocijo, aquel día estaban solos, Remus y Tonks llegarían hasta pasado mañana por la tarde. Ron decidió demorarse en casa de los Granger con Ginny tres días más. Sólo viajó su mejor amigo por los riesgos que significaba que él anduviera por ahí haciendo visitas, además, les hacia mucha falta verse a los hermanos, se necesitaban. Hermione nunca mostró necesidad de visitar a sus padres, la encomienda de ayudarlo en la misión la envolvió por completo. Y él, sinceramente, no gustó de realizar el viaje. Se habría sentido muy mal cuando Ginny lo recibiera gustosa y él no hiciera más que fingir la misma alegría. No, no la amaba.

¿Pero cómo decírselo en esos momentos? En su angustia por la muerte de Fred y George Ginny le preguntó desesperada si aún la quería. Harry respondió que sí. También respondió afirmativamente cuando le rogó prometer que no dejaría a Ron morir y que él tampoco fallecería, porque los estaría esperando, lo estaría esperando a él muy especialmente. Lo hizo prometer además, que regresaría por ella. Harry dijo que sí.

Mas sin embargo, a pesar de esa promesa horas más tarde tomó a Hermione repentinamente en sus brazos, deteniéndola cuando ella se dirigía a su habitación y le preguntó sin titubeo si amaba a Ron.

"…porque yo sí te amo Hermione. Estoy conciente de la traición que estoy cometiendo contra mi mejor amigo y su hermana, pero debía decírtelo. Dime entonces tú si realmente lo amas Hermione, si es así, callaré de inmediato y nunca más volverás a escuchar de esto."

Se había prendado de su mejor amiga en cosa de semanas. Ya admiraba sus talentos desde su primer año en Hogwarts claro, su inteligencia, entrega, organización, observación y capacidad de razonamiento, lo mismo cual el resto del mundo mágico alababa de ella. Si supieran de su pasión, paciencia, cariño, fidelidad, valentía, apoyo, su comprensión, su talento para siempre decir lo correcto no sólo en las situaciones de lógica sin no en los momentos más angustiantes y terribles, e igualmente si observaran la dulzura de sus ojos entre oro y miel, escuchar su risa, el movimiento de su cabello, la blancura de su piel, esa combinación tan encantadora de una efigie delicada y un alma fuerte y dulce; de conocerla como él la conoce, todo el mundo se enamoraría de ella también. Harry se llamó imbécil al no haberse dado cuenta más pronto de la divina criatura cual era su amiga.

Su bella compañera no se movió, pero al terminar Harry su declaración, ella giró su rostro hacia su derecha, cerrando los ojos con un gesto de confusión. Fueron dos o tres segundos, en los cuales Hermione se debatía entre sus sentimientos y su razón, no creyendo en lo que acaba de escuchar. Suspiró.

"No." Dijo Hermione, no sin vergüenza, sin embargo lo siguiente lo pronunció con pasión y alegría, liberada y con el rostro hacia Harry. "Desgraciadamente, te amo a ti…" Le sonrió amorosamente.

"Entonces me gustaría…"

Y vino el primer beso, más otra promesa para romperse. Mantendrían silencio hasta el final de la lucha, se mirarían y besarían en las sombras; cuando los tiempos fueran benignos y los corazones de los hermanos sanaran, cuando la oscuridad se alejara, sólo entonces se tomarían de las manos sin vergüenza. Juraron salir airosos de la guerra para entregarse el uno al otro hasta el final de sus vidas.

Tres meses más tarde Harry interpretó su papel de acuerdo a la profecía derrotando a Voldemort en un duelo formidable del cual los historiadores en la comunidad mágica escribirían docenas de páginas con una redacción más digna de poetas que de hombres de hechos. El niño que vivió volvía a adornar con gloria su nombre y también el de Ron y Hermione, Remus, Hagrid, Tonks, Neville y demás; todos quienes participaron en la resistencia fueron vitoreados dignamente. La pompa no fue menos para los caídos, muy especialmente fueron puestos en alto todos los Wensley, por igual tendrían tomos enteros en los libros de historia. Las recompensas fueron tan generosas que ninguno de los héroes tendría que trabajar por al menos veinte años, incluso si Harry comenzara una colección de escobas raras de Quidditch, Hermione comprara la biblioteca pública de Londres o Ron adquiriera al equipo de los Chudley Cannons.

Les fueron otorgados varios pares de honores y rangos, el mejor recibido fue el de Aurores. Al terminar los juicios contra los mortífagos y secuaces de Voldemort supervivientes. Harry y sus amigos, decidieron darse un retiro de varias semanas. En la intimidad de los conocidos, los festejos parecían ser más grandes y magníficos; baile, comida, risa, felicidad por días seguidos. En la intimidad de sólo dos personas cada elemento de su recién adquirida paz era fácilmente multiplicado por mil. El mundo muggle se convirtió en el refugio de Harry y su amada secreta por muchas horas y días, muy distanciados, tan bien planificados como si aún debieran ocultarse del Señor Tenebroso. Cada encuentro fue como una pequeña aventura pues el lugar de reunión era siempre distinto: Polonia, Canadá, Alemania, Italia, Japón, India, Argentina, Nueva Zelanda, Brasil… con ayuda de la magia y otro tanto de los medios comunes del mundo no mágico, sus travesías no levantaron sospecha alguna. Se susurraron secretos, se confesaron fantasías, construyeron sueños; y en cada nueva ciudad, al encontrarse sus manos bajo las sábanas, se preguntaban "¿es ahora el tiempo?" y con pesar la respuesta eterna fue "No, aún no."

Preferían no mirar el calendario, no contar el pasar de los días pues esos días se trasformaron velozmente en semanas, en meses. Y la respuesta a su petición caía con mucho más peso al correr el tiempo. "No, aún no."

Cuando Harry se atrevió a dar una cantidad a las horas de sus andanzas romanticistas con Hermione se percató que había trascurrido un año. ¿No era ya el momento? Tomó en su mano el correo de la mañana y ahí estaba una carta de Ginny quien la invitaba a pasar las pascuas con ella y Ron, Hermione también estaría presente, aún faltaban por confirmar Neville y el resto, pero de seguro no faltarían. Un año. ¿No era ya el momento?


Se preguntó en qué instante del día Harry había decidido darle fin al sueño (¿por qué eso era no? Sólo un sueño). Pero no, echando atrás la memoria, los últimos encuentros, se llamó estúpida por haberse dejado sorprender así, por llorar como una chiquilla totalmente fuera de sí, por sentirse desolada, siendo que su cabeza desde hace dos semanas ya le venía advirtiendo del rompimiento. Sí, lo sabía. Cuando se marchó una tarde con Ron a pasar un rato entre amigos y Ginny y ella también se fueron por su lado; aquel día Hermione esperaba pasar unas horas más con Harry, pues al regresar a sus actividades cotidianas en el Ministerio, poco tiempo tendrían para verse, pero de repente él declaró que pasaría con su amigo el resto del fin de semana. El modo de decirlo, el tono de su voz, el beso en la mejilla y la mirada con las cuáles se despidió, todo eso se lo dijo. Algo se rompió dentro de su alma ese instante. Sin saber exactamente porqué, la invadió una profunda tristeza. Al despedirse de Ginny caminó por las calles de Londres hasta bien entrada la noche con un vacío en el pecho y a penas llegó a casa, hubo de encerrarse en su habitación y lloró en silencio.

Logró calmarse un poco al dar a su tristeza el diagnóstico de histeria femenina, un horrible e irracional estado, típico de su género, el cual debía ignorar por completo. Mas esa fue otra mentira, era obvia la falta de entusiasmo en Harry, ya no la miraba como si quisiera raptarla y encerrarla para su egoísta y delicioso placer, ni jugueteaba con sus cabellos, ni la llamaba con encantadora imprudencia a deshoras, ni le decía cosas hermosas a menos que ella comenzara. Sus besos y abrazos ya no le susurraban nada.

Efectivamente fueron dos semanas las que le tomó a Harry pensar en el cómo, dónde y cuándo. Hermione dedujo acertadamente que el cuándo fue improvisado. Ocurrió al atardecer de un martes de octubre, concluía su usual reporte de los novatos aspirantes a Aurores cuando llegó Hedwing para entregarle una breve carta:

"¿Dónde te encuentras¿Podemos vernos lo más pronto posible? Necesito hablarte. Harry."

Cualquiera sabe lo que eso significa. Se le partió el corazón. Se recargó contra la pared mirando al cielo con las manos sobre sus oídos como si el mensaje fuera hablado y no escrito y así pudiera evitar escucharlo. El sueño había terminado. Arrugó la carta y dejóse caer al piso, aún con las manos en su cabeza, negó como una loca, quiso gritar y arrancarse el corazón, pero debía dar respuesta inmediata:

"Ocho de la noche, el parque cercano a mi antigua casa. Hermione"

Ella arribó minutos antes que Harry. No quiso llorar, sin embargo, al verse sola en ese descuidado parque ya no pudo más. El chico llegó como un fantasma, sin hacer ruido, también se le destrozó el corazón cuando vio a su hermosa dama llorando, lo supo de inmediato, su capacidad deductiva le había delatado sus dolorosas intenciones. Se sentó a su lado, acobardado, profundamente triste según observó Hermione. No era ni intención ni deseo de Harry lastimarla, se sentía completamente desgraciado al tener que hacer eso, le dijeron sus ojos verdes, por eso, para no causarle más dolor, Hermione hizo épicos esfuerzos por controlarse.

"Adelante" Le dijo ella."Escucho tus razones."

Y Harry le explicó que no importaba cuándo tiempo trascurriera, Ron y Ginny nunca estarían listos, las heridas de la guerra era por demás profundas y todas eran en gran parte su culpa, él había llevado a los Wesley a su muerte, él había condenado a Ron y Ginny a perder a su familia desde el momento en que los conoció. No podía causarles más daño, les debía todo. A ella también, a ella más que a nadie en el mundo porque jamás dudó de su capacidad o su palabra incluso cuando el mismo Ron llegó a sospechar de él cuando el Torneo de los Tres Magos. Por eso no era justo tenerla en una ilusión, esperando un final para ambos que jamás podría ser.

"Perdón…" Remató Harry intensamente.

No tenía caso que Hermione expusiera argumentos en contra, no valía la pena pedir clemencia, lo sabía, pues cuando Harry tomaba una decisión ya no había vuelta atrás y con ello tampoco había perspectiva de un reencuentro. Murió su esperanza. Entre lágrimas y sollozos le pidió disculpas por actuar de tan infantilmente, le prometió ya nunca más presentarse ante él de ese modo. Al ver el sufrimiento de Harry agregó:

"Yo estaré bien, no debes preocuparte. Verás que todo estará muy bien." Una sonrisa. Más mentiras.

Sin convencerse, Harry se marchó y la dejó con su soledad. Cuando estuvo a buena distancia, Hermione se soltó llorando una vez más sin poder parar hasta el día siguiente. De haber tenido más lágrimas, las habría derramado, pero sólo quedaron la desesperación, la pena y un deseo gigantesco sin esperanza alguna de ser concedido, de que Harry volviera por ella.

Días después Hermione logró tomar pluma y pergamino para enviar una carta a Harry:

"Atiende bien amado mío, son frases que quizás sean venturosas y luego me llenen de vergüenza porque el tiempo las habrá convertido en ridículas y dignas de borrarse de nuestras memorias. Pero por favor, lee con atención, son la verdad más profunda alguna vez diré o escucharás y al terminar estas líneas ya jamás volverás a oír de mi palabras tales. Lo prometo.

Te amé creo desde el segundo año de conocernos. Ya te he dicho al oído las mil razones cuales existieron y existen para ello. En tantos años mi pensamiento ni un día ha tu persona abandonado, jamás lo hará. Cambiaremos, las personas, el tiempo, nos harán hacerlo, sin embargo siempre serás tú. Ahí estarán tus ojos verdes, tu perfume masculino, tu pasión y mil habilidades. Ahí muy en el fondo, seguirás siendo tú. Te amaré hasta el final de mi vida aunque en estos instantes lo más sano será desterrar este amor de mi corazón. Te amaré fielmente, no lo dudes.

Entiendo tus razones, las acepto. Pero recuerda que si algún día decides escapar de esta realidad, mi corazón estará presto en cualquier momento a huir contigo.

Hermione."

No esperaba respuesta a la misiva. No la hubo.

Fin de la Parte Tercera, El Fuego


Notas de la Autora:

Nimue-Tarrazo: ¡Gracias por tu apoyo! Ya casi se acaba. Espero te guste este episodio.