Hola, hola, hola, Aquila pandita de la barbarosidad… y les traigo el segundo capítulo de este, mi fanfic, (Si, segundo, el primero es solo el prologo) ahora permítanme contestar sus Reviews:

: Ahhhh JeJe me encanta que personas como voz lean mi fanfic, me encanta, como no tienes idea, gracias por comentar…

Fer: JeJe, me alegra que me digas eso, créeme que ese tipo de comentarios me inspiran, ah *suspiro* me alegra que te tomes el tiempo de comentar.

The nintendo Word fan: Comentario 1: TT_TT perdóname por mi incompetencia con la ortografía, es que, siempre eh sido pésima en eso, realmente no me hayo, ah, y gracias me alegra que te guste mi redacción, es que creo que es mi talento… Comentario 2: Jajá, la verdad a mí tampoco me gusta el Yaoi, aunque debo admitir que esta pareja sencillamente me enamoro, y bueno, aquí me tienes y si, lo del duque me costó trabaja en decidirme, era él o "Gallerían Marlon", el del juicio de la corrupción, pero la épocas no coincidían así que opte por este… ¿The nintendo Word fan? ¿Enserio?, creo que ya me imagino quien eres… y si, pero no te preocupes Maylene no se quedara sola.

Santiagomendosa: Si, yo quería poner lemon, pero me dije "no, es muy apresurado" así que no lo puse. ¿Finí? Hm… yo creo que eso lo tendrá que decidir el público

Kuroshitsujifan: Si, no, tengo guardaespaldas Jajajaja, bueno, si, pero Maylene tiene un papel muy importante, un secreto sobre ella: no es humana, JaJaJa y en este capi lo podres ver.

BakaRinChuu: Tengo miedo, Socorro, me amenaza con un clip y plastilina ¡Mi debilidad…! Jajajaja pura broma, JaJaJa también yo dije eso, pero bueno, supongo que lo hiso por sentirse celosa, pobre, quien como ella, y mira, en este capitulo hay algo así como lemon, enserio, pero… creo que al otro día que la leas vas a querer matarme, creo, pero bueno. No te preocupes, en capítulos siguientes habrá lemon, soy la diosa (o el demonio) del sexo escrito, lo hago muy bien, aunque lo diga yo misma, pero bueno, tú juzgaras.

Los personajes de este fanfic no me pertenecen y hago este fanfic sin fines de lucro… desgraciadamente.

Capitulo: ¿Capas de amar?

Maylene Y Sebastián Salieron corriendo de la habitación de esta, ¿La rozón? Un extraño sonido de golpes, forcejeos y posteriormente un balazo, proveniente del estudio, la mujer de cabellos purpura, rayando en lo rojizo (?) saco un par de pistolas de su delantal, suponiendo lo peor, Sebastián saco sus cuchillos y los desplego magníficamente al estilo abanico.

La gran mansión parecía pequeña ante estos 2 individuos, que corrían atreves de esta esquivando mesas, sillones y libreros, Sebastián no comprendía como la mujer podía seguirle el paso, ya que el corría a una velocidad inhumana, y la mortal parecía no tener problema en ir a su par, Maylene tiro sus lentes en el pasillo.

Habían llegado a su destino, cada uno al lado opuesto de la gran puerta de madera oscura, se miraron mutuamente, Maylene alzo sus pistolas a la altura de la barbilla, lista para disparar, Sebastián levanto sus cuchillos a la altura del pecho, asintieron mutuamente, y en menos de un abrir y serrar de ojos ya habían tirado la puerta cada uno apuntando sus respectivas armas.

Esperaban encontrarse de todo: A un hombre intentando llevarse a su adorado conde, a un enviado de duque que anteriormente estuvo en la mansión, incluso a un gato y a su señorito huyéndole a su alergia a los felinos… todo menos;

Aun hombre, pasado de los 26 años, con una gran hemorragia en el estomago y en la cabeza, una espada al lado de él y a Ciel en su asiento con una pistola en manos. Ante la mirada atónita de los sirvientes, el niño sonrió dulcemente, y puso una bala en el lugar en donde faltaba una.

-Incompetentes- Dijo, a lo que los adultos respondieron bajando la cabeza.

-Bocchan- Dijo Maylene -¿Qué paso aquí?- Inquirió

-Ese imbécil- Contesto refiriéndose al hombre- Entro al estudio y me amenazo con la espada, forcejeo con migo como por un segundo, logre liberarme, cori a mi escritorio, y le di un balazo en el estomago, lloro de dolor un rato, luego le di otro en el frente y murió- Respondió, sacando una sonrisa del demonio y una mirada de miedo de la chica.

-Lamento no haberlo protegido Joven amo- Dijo el demonio aun con sonrisa en rostro.

-No juegues con migo idiota… sé que no viniste corriendo desde que sentiste la presencia del hombre, porque sabias que lo pude haber matada aunque no tuviera la pistola, él ni siquiera sabía empuñar la espada-

-Tiene razón- Dijo el demonio. Maylene lo miraba atónita, no entendía la conversación que él y Bocchan tuvieron ¿Cómo iba a saber Sebastián que el hombre atacaría? Ni siquiera ella lo vio entrar en la mansión.

-Con su permiso Bocchan, iré a buscar mis lestes- Dijo Maylene retirándose por fin de la habitación.

El ambiente es tenso por unos momentos, Ciel alejo la vista de su mayordomo y la dirigió a su arma, volviéndola a guardar en uno de los cajones "Tercera vez que me salvas" Pensó.

En cuento el conde volteo su asiento, se encontró con la mirada de su demonio, puesto que este estaba arrodillado al lado de su asiento, mirándolo fijamente.

-Veo que se ha curado su herida en el cuello- Dijo, provocando un leve sonrojo en el niño.

-Calla idiota- Frase típica e Ciel- ¿No querías llevarme a un paseo por Londres?- Pregunto, aun no olvidaba que iría de paseo con su mayordomo. Debía admitir que eso no le emocionaba, puesto que detestaba Salí sin razón alguna, pero por alguna razón que desconocía, quería estar con el demonio.

-Considero más prudente limpiar el desastre que ha dejado- Dijo el mayordomo, mientras señalaba el cuerpo inerte del hombre, el cual, dejaba una gran macha de sangre en el piso.

-Si así lo deseas… ¿Co_Como siguió Maylene? Bien por lo que vi- El nerviosismo de conde se reflejaba en ese bello orbe azul que lo dejaba al descubierto ante el demonio.

-Pues…considerando que nos vio en una escena comprometedora, yo creo que bien-

-M_Me alegro, Limpia este desastre, y llámame cuando nos vallamos- Dicho esto, y sin esperar respuesta, salió el niño del estudio, y se fue a su cuarto, necesitaba pensar en todo lo ocurrido esa mañana. Lo del duque ya estaba prácticamente olvidado, por el momento (El duque juega una pieza esencial en este fanfic) ahora lo que perturbaba la mente del joven conde era el hecho de que: Sebastián y el casi… y él lo consintió ¿Qué demonios significaba ese hermoso cosquilleo al recordar lo ocurrido en el estudio? ¿Por qué se le acelero el corazón de repente? Estas y muchas otras preguntas se hacia el conde mientras caminaba por el pasillo en camino a su alcoba.

Al entrar en su cuarto, no espero ni un minuto y se hecho en la cama, tomo una de sus almudadas, la abraso con euforia, parecía que quisiera sacarle las finas plumas de la estrujada que le dio.

-Sebastián- Salió de sus labios como un susurro inconsciente.

-No, soy Maylene- Dijo una voz femenina, el niño abrió los ojos de golpe, ¿Cuando había llegado esa mujer a su cuarto?

-¡¿Maylene?!-

-Si Bocchan… perdón por entrometerme pero ¿Por qué estaba pensando en Sebastián/san?- Pregunto la joven, intentando no desgarrarse el alma ante lo que estaba a punto de hacer.

-¿Yo?, yo no estaba pensando en el…y… además ¿Qué haces tu aquí?- Pregunto intentando cambiar de tema y así esconder su sonrojo

-Hoy me toca a mí limpiar su habitación… ahora ¿podría responder mi pregunta?-Dijo ella, solo para hacer que el niño notara que no llevaba puestos su anteojos, dejando al descubierto sus bellos ojos marrones.

-Ya te he respondido- Dijo el menor, aun acostado en la cama, la mujer se comenzó a acercar a él, lo miraba fijamente, como si esperaba que las palabras fluyeran del niño cual arrollo.

-Respóndame con la verdad- Ordeno la mujer, esa faceta tan retadora y doblegarte, jamás vista por el niño, le comenzaba a gustar, le fascinaba que le hablaran de esa forma, detestaba a los "lame botas", aunque él no usaba, y a razón por la que le gustaba era porque, le daba la oportunidad de ser peor que lo que podían ser los demás, le daba lo oportunidad de sacarse todo lo que llevaba dentro.

-¿Por qué habría de hacerlo?- Le reto.

-No debe, pero es por educación ¿Oh usted no tiene?-

-Claro que sí, pero nadie me dice que puedo confiar en ti-

-Yo se lo digo, puede confiar en mí.- Esta simple respuesta saco una sonrisa de conde.

-De acuerdo Maylene… si estaba pensando, pero no del todo en el mayordomo de esta casa, más bien… trataba de… resolver un dilema sentimental…-

-Muy bien… creo que me retiro- Dijo ella "Es todo lo que necesitaba saber" Pensó.

Al quedar totalmente solo, nuestro amado conde Phantomhive, tan sumido en su dilema interior; el "No sé que siento·" lo estaba agotando más de lo que había imaginado así que sin darse cuenta se había quedado profundamente dormido.

El reloj marcaba las 12 de la noche, no se escuchaba ningún sonido en la casa Phantomhive… solo…

El mayordomo de la casa se dirigía al cuarto del cabeza de familia de la casa Phantomhive. Lentamente abrió la puerta de la recamara observo en el interior, el conde estaba sentado en su cama, tal parecía que lo estaba esperando, su mirada estaba perdida en algún punto en la ventana, camino hasta donde el niño estaba.

-Joven amo ¿Se encuentra bien?- Pregunto el hombre con los ojos rojos, la luz de la luna le daba a la habitación un semblante peculiar, casi místico.

-No Sebastián- Respondió el joven- No puedo dormir-

-¿Desea que haga algo al respecto?- Una sonrisa maligna salió de los labios del demonio, que no la reprimió.

-¿Puedes hacer algo contra el insomnio?- Inquirió incrédulo el conde, no traía puesto el parche, su sello irradiaba un brillo peculiar, un brillo de felicidad ¿Por qué?

-Quizá si, quizás no, pero aun así, ¿No vale la pena intentarlo?- Propuso con malicia el demonio, ¿Qué se proponía? ¿Qué macabras ideas escondía detrás de esa maldita sonrisa que tanto estremecía a l conde?

-Está bien, creo que no tengo nada que perder-

-Antes que nada- Dijo el mayordomo- Tengo que pedirle que esta noche sea yo quien de las ordenes-

-¿Qué te propones demonio?- Pregunto el niño, con una arrogante sonrisa en el rostro

-¿Bocchan no confía en mí?- Pregunto el mayordomo/demonio intentando que Ciel callera en el juego de "si confió ¡adelante!" que sería la llave a la puerta al paraíso del placer que tanto deseaba tener con el menor.

-No caeré en tu juego Sebastián… aun así, acepto, hoy tú das las órdenes- Dijo el niño, abriendo los brazos desde su asiento de la cama, arrebatándole una sonrisa de satisfacción al demonio, esas simples palabras eran todo lo que necesitaba.

-Acuéstese en la cama- La primer orden que salía de los labios del demonio, y que le daba ideo a Ciel de donde se había metido ¿Era el momento de cambiar de opinión? ¿Podía retractarse o su orgullo lo detendría? Pues no, su orgullo no lo detuvo, aunque así quisiera el pensarlo.

Se recostó en la cama, y, de un momento a otro sintió el cuerpo del mayordomo sobre el suyo, se sobresalto de sobremanera, su corazón comenzó a latir de forma casi explosiva

-¿Pero qué estás haciendo?- Ante la pregunta del noble, la única respuesta fueron unos labios, si, unos labios aprisionando los suyos, eran los labios de Sebastián, que se abrían paso entre los del niño, logrando introducir su lengua en la cavidad bucal del menor, Ciel miraba incrédulo como su mayordomo lo besaba con lujuria y desesperación, sentía la húmeda lengua del mayor tratando de jugar con la de él, con lentos movimientos, Ciel comenzó a cooperar con el cada vez más apasionado beso, hasta que la falta de oxigeno se hiso presente en los pulmones de ambos y tuvieron que separarse, con la respiración aguatada y los corazones a mil por hora.

-Sebastián- Susurro muy dulcemente el niño, su rostro ya estaba de un hermoso tono rosa.

-Bocchan- Susurro de la misma dulce manera.- ¿Desea que continúe?- Pregunto.

-Tú das las órdenes esta noche ¿No?-

-En ese caso…- La oración del mayordomo no se concluyo, ya que comenzó a besar el cuello de Ciel, recordando que esa zona lo enloquecía. Marcas rojas se hacían presentes en toda esa zona, la marca de propiedad de Sebastián.

Continuó bajando por el cuello del menor hasta el pecho, en donde desabotono cada uno de los botones de la pijama del niño ¿Y de qué forma más sensual y provocadora que con la boca? Pues ninguna, y de esta forma el mayor lo hiso, comendo a saborear el pecho de niño, besando y mordiendo sus bellos botones rosa, dejándolos erectos.

-Ah, Ah- Gemía Ciel, ya le Hera imposible contener su gemidos, aunque aun sentía miedo de que la servidumbre los escuchara.

El demonio noto que el miembro de su Bocchan ya estaba despierto, y aprovechándose de la situación comenzó a desabotonar los botones de esa parte de igual forma que como los anteriores, mordiendo intencionalmente el miembro del menor, por encima de la ropa.

-¡Sebastián!-Grito el menor al sentir ese contacto.

-Veo que toque una zona sensible- Se burlo el demonio- Creo que continuare aquí- Dicho esto, retiro por completo la pijama del menor, que hacía rato había estorbado, dejando totalmente expuesto su cuerpo, ese hermoso cuerpo de niño que tanto lo enloquecía, su vista se fijo en la intimidad del menor, observando el erecto miembro, miro la expresión de Ciel, se notaba que tenía miedo, pero la lujuria estaba en sus ojos y en su agitada respiración (Era eso o el asma XD)

Sonrió con malicia, acerco su rostro a la masculinidad de menor, y la introdujo casi por completo en su boca.

-¡AHH! – Grito el niño arqueando la espalda.

Sebastián comiso un vaivén lento pero constante en el miembro del niño, cabe destacar que ese pedazo de ser, no cavia del todo en su boca, pero aun así, buena parte de esta, lo suficiente para hacer retorcer al conde de placer, estaba en su cavidad oral.

-¡Ah! ¡Se_ Sebastián!- Gritaba entre jadeos y gemidos de placer el niño.

-El mayordomo no resistió la tentación de estrujar esos delicados testículos que tenia frente a el, y así lo hiso, el niño no aguantaba mas, sentía que en cualquier momento llegaría a su primer orgasmo, era una sensación tan… placentera, casi insoportable…

-Se_ Sebastián ¡Ah! Me… me corro… ¡Ahh! ¡Detente!- Pedía el niño, pero sus peticiones fueron las opuestas a las intenciones del demonio, quien comenzó a intensificar el ritmo, mordiendo y succionando el miembro del menor, lamiendo todo cuanto podía.

-¡Ahh!- Grito el niño, al momento de dejar toda su esencia en la boca y cara del mayor, quien la saboreaba gustoso, y retiraba parte que quedaba en su rostro y la introducía en su paladar…

-No cabe duda de Bocchan es un niño delicioso- Susurro sensualmente al oído del menor, quien intentaba controlar su agitada respiración

-No… soy… un niño- Agrego Ciel, siendo traicionado por sus jadeos.

- Esas palabras me indican lo contrario-Siguió susurrando.

-Bocchan- Llamo el demonio.

-¿Si?- Pregunto un tanto confundido.

-¡Despierte de una buena vez…!-

El conde abrió repentinamente los ojos, encontrándose con la mirada preocupada de su mayordomo.

-Bocchan ¿Se encuentra bien?- Pregunto cortésmente.

-¿Sebastián?... ¿Qué tu y yo no estábamos…?- Antes de completar la oración Ciel logro captar que todo lo que había pasado y sentido solo había sido un sueño "Pero se sintió tan real" Pensó entristecido.

-¿Qué? ¿A qué se refiere señorito?- Pregunto el demonio, y sin saber la razón provoco un repentino sonrojo en el menor.

-A… ah…ah nada Sebastián- Respondió el conde muy nervioso.

-Bien… son las 11: 37, el paseo del cual le hable, será a las 2:00 de la tarde, mientras tanto duerma un poco, creo que le eh interrumpido el sueño- Otro sonrojo por parte del conde, y el mayordomo sin saber porque – Mientras tanto, a mi me han llamado del infierno, por lo que me dijeron es algo urgente, así que no estaré aquí en un par de horas. ¿Cree que pueda cuidarse solo?-

-Si Sebastián, ve- Contesto el menor.

Sin decir más palabras, el demonio se dirigió a la puerta, miro a su Bocchan, sonrió tiernamente y se retiro.

Segundos más tarde, en el infierno.

Gritos y desgarradores gemidos de dolor se escuchaban en toda la extensión del infierno, cada paso que daba era de gritos de agonía ajenos, gritos que eran el antiguo deleite de sus oídos y que ahora repudiaba más que nada, eso gritos que habían sido su perdición, ¿Lastima? No, ¿Repulsión? Si, Un cadáver putrefacto se atrevió a tocar uno de sus bien lustrados zapatos de cuero, arrodillado pidiendo misericordia, a lo que solo recibió un gesto de desagrado y una patada mandándolo lejos.

Y ese era el, Sebastián Michaelis Caminando por todo el infierno, aun en su forma humana, y vestido como el mayordomo de la familia Phantomhive, que decepción, imaginad, el príncipe de las tinieblas, sirviendo como mayordomo a un niño ¡Un niño de 13 años! Y lo peor de ello era que ni siquiera lo hacía por su suculenta alma, miraba a su alrededor, observando cómo los demonios en toda su gloria se reían y mofaban de el por el atrevimiento de mostrarse en su hermosa forma humana.

Llego a un oscuro palacio, si a eso se le puede llamar de esa forma, entro ignorando los parloteos de los guardias que intentaban negarle el paso, al no reconocerlo, pero el solo se los quitaba lanzando un tenedor (Siempre armado con utensilios de cocina… ¡Que SEXI!) y dejándolos fuera de combate.

Al por fin lograr entrar, diviso a su padre, el mismísimo Satanás sentado en el trono hecho de huesos y sangre humana, se arrodillo a una distancia considerable.

-Padre- Dijo.

-Hijo- Respondió de la manera más fría que alguien se pudiera haber imaginado- ¿Sabes porque te he llamado?-

-Esperaba que me dijeras eso-

-Bien… ¿Por qué no devoras el alma del último descendiente Phantomhive? ¿Por qué lo proteges tanto?- Cada pregunta que el demonio mayor daba, era como si escupiera hielo, quemando de tan frio que era.

-¿Hay algún problema con mi comportamiento?- Dijo dando sus típicas y arrogantes sonrisas.

-Si… El contrato ya se cumplió, devora su alma, ¡Es una Orden!- Grito parándose del asiento y desplegando unas magnificas alas negras, que parecían estar siendo carcomidas desde hace tiempo.

-No- Anuncio Sebastián parándose- No lo hare-

-¡Dime la razón!- Grito.

-¡Por que yo l amo! ¡Maldita sea!- Grito a todo pulmón, dejando atónitos a cada uno de los demonios hay presente.

-¡Sabes que está prohibido!- Volvió a gritar el rey de las tinieblas.

-¿Y qué?, soy un demonio, y como domino, desobedezco las reglas, incluso las mías- Protesto el mayordomo, con la sonrisa mas detestable para su padre en esos momentos.

-Lárgate de este lugar… ¡Eres una decepción para los demonio!-

-¡¿Y qué harás?! ¡¿Matarme?! ¡Como lo hiciste con mi hermana! ¡¿No es así?!- Reto.

-¡Sabes que no puedo hacerlo! – Grito.

-Bien ¡Me largo de aquí!- Dicho esto Sebastián se volteo y salió de ese lugar a paso apresurado, era cierto, su padre no polodia matar, por que al hacerlo, se estaría provocando la muerte.

- Majestad- Llamo uno de los demonios a Satanás- ¿Qué desea que hagamos?-

-Por el momento nada… si los sentimientos del conde Phantomhive no le corresponden, "Sebastián" no romperá las reglas – Dijo el demonio mayor fuertemente.

-Pero ¿Qué pasa si logran…? Usted sabe-

-En ese caso, mis órdenes será… ¡Matar a Ciel Phantomhive!-

Se comenzaron a escuchar las risas del interior de palacio infernal, risas tan macabras y depreciables que hacían temblar al más pecador. Solo una pregunta resaltaba en el aire ¿Los sentimientos de Sebastián serán correspondidos?

Y con esto concluyo el capitulo ¿Qué les pareció? Jejeje Ciel y sus sueños húmedos, por cierto la próxima semana no podre publicar, por razones personales, publicare el próximo capitulo hasta el 7 de septiembre aproximadamente, ósea dentro de 2 semanas, así que no se preocupen, solo tendrán que esperarme una semana, y así estaré por un rato, publicando una semana si y una semana no, y bueno, cambiando de tema: ¿Con quien quieren que se quede Maylene? Unos dicen que con Finí y otros con Bard, yo sinceramente no me decido ¡Y no me digan que hagan un trió! Por favor

Bueno me despido

Con cariño

La pandita de la barbarosidad.