Kenneth suspiró. Restregó sus manos sobre su rostro, limpiando las lágrimas saladas, volteó a ver al pelinegro y retrocedió un poco. Rasco su cabeza, la despeinada cabellera rubia se entrelazó con sus dedos.
Su pena era tan notoria que Craig torció sus labios en una mueca.
El rubio decidió hablar, después de esa escena, que al pensarlo dos veces fue vergonzosa.
-Ah…-Río-Craig…Se lo que acaba de pasar fue incómodo.
-Sí, lo fue.-Concretó Craig, palabras que pusieron más nervioso a Kenny. Justo en lo tímido, si lo era, muy en su interior.
-Guh, ¡Puedo explicarlo! Sé que sonara raro, como una especie de broma, pero no es así. Quiero, necesito que me creas, Tucker.
Aun no estaba calmado. Tomó el aire necesario, despejo sus nervios y abrió su boca, esperando que no sonara tonto e irracional. Una tarea muy difícil.
-Nadie… Nadie puede verme, ni oírme, no puedo tocar nada, ¡Nada!
Craig rodó los ojos.
-McCormick, pensé que era algo serio. Hasta me dio lastima escuchar tu llanto. No estoy para bromas.
-¡No es broma! Esto es muy, MUY serio.
Sus ojos brillaba la osadía. No podría ser mentira, pensó Craig por un segundo. Pero se retractó al saber de quién estaban viniendo esas palabras.
-Por favor. ¡No tengo tiempo para juegos!-Craig dio media vuelta, dándole la espalda, de manera indiferente. Enserio, su mente estaba en otra cosa. Algo realmente importante y confuso para él. No quería escuchar nada y a nadie con sus estúpidas historias. No era el tiempo. Solo lo harían encerrarse en su jodido mundo.
Caminó, Kenny le gritaba desde atrás. Con desesperación al ver como su única esperanza se marchaba, no tuvo más opción que tomarlo del antebrazo y darle la media vuelta para tenerlo cara a cara.
-¡Craig! ¡Escúchame maldita sea!
-Kenny, ¡En verdad déjame en paz! No mol-
-¡Yo lo sé! ¡Sé que no estas para juegos y bromas! ¡Entiendo por lo que estás pasando!-Esas palabras resonaron en los oídos de Craig- Bueno, no entiendo, comprendo. No te haría una broma en un momento así. Pero, ¿No ves que soy sincero? ¿Por qué crees que te estoy pidiendo ayuda? No, más bien, solo tú puedes ayudarme.
El rubio, por cada palabra que desprendía, su voz se fue apagando. Su dolor y soledad que sentía, el pánico, el miedo, callaban su aliento.
-Suéltame Mccormick. Ahora.
De manera decidida fue borrando su fuerza del agarre. Lenta y con desilusión. Craig terminó de soltarse del agarre con un brusco movimiento. Que decepciono más a Kenneth. Por fin había alguien que lo mirara, que lo sentía y escuchara. Después de una larga semana volvieron sus esperanzas de encontrar respuestas y soluciones, solo fue una burla. Solo le quedo la frustración.
¿Que es lo que esperabas yo? ¿Que Craig se tragara todo y como si nada te extendería su mano en signo de ayuda? Ingenuo.
Pov Craig.
Llegue a casa temprano. Mi alrededor parece mentira, es como un sueño que quieres despertar, pero no puedes, te arrastra, lejos, donde ya no puedes ver la luz.
Deje a Kenny solo, fue cruel, pero no puedo descartar que sea una broma. No quiero ayudar, necesito, en este momento, ayudarme a mí mismo.
Mientras azotaba la puerta de entrada mi madre me esperaba en la sala. Estaba enojada. Tengo una idea de lo que será.
-Craig Tucker. ¿Por qué te fugaste de la escuela? Dame una explicación ahora niño.
-Me sentía mal.
-No hijo. Te ves perfectamente bien.
-"Bien"
No quiero discutir con ella. Seguí mi camino, seguía gritándome y reclamándome. mierda, no quiero escucharla.
Me encerré en mi cuarto. Volví azotar la puerta como si fuera un gran muro que no dejaría pasar los quejidos de mi madre. Así fue o ella se rindo. Conecte mi PlayStation, jugué por horas, pasaron volando. Ya era noche y la hora de cenar, no gritaron mi nombre ni yo baje. Estaría mi padre, quien me daría un discurso frente a Ruby. Todo menos eso.
Mejor tratare de dormir.
Bajo a oscuridad recordé -¿Cuál es la última conversación que tuve con Tweek? Mi memoria está borrosa.
Tome mi celular. Mensajes-Tweekers-Abrir.
Tweekers:
Mañana iré a clases de pintura. ¿No te molesta regresar solo? 9:36 p.m.
Yo:
¿Te iras directo saliendo del colegio? 9:37 p.m.
Tweekers:
-Sí, el autobús tarda. 9:37 p.m.
Yo:
Oh, está bien. No te preocupes… ¿Por qué me lo dices por aquí? Podrías habérmelo dicho mañana en la escuela. 9:38 p.m.
Tweekers:
AAAHH Si, lo sé, pero, pero yo creo que no podría haberlo hecho. Estando frente a ti, no creo poder despegarme. 9:39 p.m.
¡Lo envié! 9:39 p.m.
Esto… tengo que ayudar a mis padres a cerrar, nos vemos mañana. 9:40 p.m.
Yo:
Tweek… Te amo. 9:40 p.m.
Sonreí, lo imagine dando vueltas como histérico por haberme enviado algo tan vergonzoso, no pienso que lo fuera, él es así.
-¿Clases de pintura? Yo le dije que tenía talento cuando me mostró su pintura a medio completar… de mí. Cuando fuimos a ver un eclipse lunar.
Flash-back
Era una noche estrellada como ninguna otra. El cándido viento recorría las rocosas montañas, llevando el aroma de la hierba verdosa en plena vida.
Apreciabas el manto nocturno y te consumían las miles de luces, llevándote hacia ellas, invitándote a perderte. Entre las montañas había una en especial que era alta, suficiente para contemplar la luna.
La noche le pertenecía a dos parejas, Craig y Tweek, Token y Nicole.
-Bien, nos vemos al rato.-Dijo Token tomando la mano de su chica, quien miraba al cielo y sonreía.
-De acuerdo-Respondió Craig-Vamos Tweek.-El rubio, al igual que Nicole, se perdió al ser llamado por las estrellas.
Caminaron un poco más. Craig se pasó la mochila que colgaba de su hombro derecho a su hombro izquierdo. Llegaron a su destino, a un pequeño precipicio.
Los ojos de ambos brillaron al admirar aquel satélite natural, bella, majestuosa y solemne luna, tan monumental, teñida de un color rojizo, con delineado anaranjado. Perfecta.
-Es hermosa…
Sonrió Craig. Tweek reboso una sonrisa al verlo, no sabes que tan feliz hace al cafeíno ver a su Craig sonreír. Pocas veces se emocionaba e entusiasmaba con algo, hasta el punto de dibujarle una sonrisa de oreja a oreja, con suerte acompañada de un leve sonrojo, como era este caso.
El mayor desempacó su telescopio. Comenzó armarlo, mientras Tweek lo observaba con cautela y seguía con su mirada cada paso que hacía.
-Terminado. Echa un vistazo.
El menor asintió. Puso su ojo esmeralda en el lente, al primer parpadeo, fue sorprendido e hipnotizado.
-AAHH, ¡Esto es!-Ojeo a Craig y volvió al lente-¡Genial!
-¿Verdad? Es mejor verla detalladamente, aunque desde aquí se ve sensacional.
El rubio asintió con gran entusiasmo. Retrocedió del objeto, ojeo al azabache dejándolo entender que era su turno. Como era de esperarse de un amante de la astronomía, su cuerpo se apasiono al instante. De manera que su corazón palpitaba y sonreía con sonrojo. Vaya plato fuerte que se llevaría de recuerdo Tweek esa noche.
El pelinegro observó la luna por un buen tiempo, mientras le contaba a Tweek sobre la razón del eclipse y sus factores, el porqué se tiño de rojo. Ya debería de saberlo por la clase de geografía, pero por algún motivo se borró de su mente, siendo tan listo.
-Bien-Craig se despegó del telescopio.-Estoy satisfecho.
Caminó hacia una roca grande que estaba al lado. Dobló sus rodillas y se recargo en ella, dejando su espalda descansar sobre la piedra áspera. El otro chico tuvo una idea. Corrió hacia atrás, pisando el camino por donde llegaron.
-¿Qué sucede?
-Shhh, tu solo mira la luna en silencio.
-¿Eh? Está bien.
Que agraciado paisaje. Craig, con un fulgor rojizo en sus pupilas, descansando en la roca, al lado el telescopio, con la luna de sangre tras suyo, acompañado de resplandecientes estrellas, el pasto verde que se mecía por el ligero viento, el canto silencioso de la noche, ¿Qué otra combinación puede ser tan completa que la observada? Esto es lo único que necesito para vivir. Pensó el chico. Suspiró. Guardaría en su memoria por siempre ese momento, ni en años, ni siglos, nadie podría arrebatárselo. Lo más melancólico… la mirada de Craig y la balada del viento.
-Ok, ya ¿Qué te ocurre?-El rubio rió-Ven, Tweek.
Este hizo caso, tomo asiento junto a Craig. El ultimó esperaba la respuesta.
-Agh…-Miró a todos lados- Últimamente me está gustando la, la, pintura, y, y-y-y-
A veces su tic nervioso volvía al sentir presión o nerviosismo. Cuando esto ocurría, Craig estaba ahí para él. No es que le molestara al pelinegro los tics de su novio, solo que había ocasiones en que se llegaba a lastimar, arañándose las muñecas o se jalaba sus cabellos y los arrancaba, eso sí preocupaba bastante a Tucker. El moreno ideo una manera de controlarlos, lo tocaba. Entrelazó sus dedos con los de él.
-¿Pintura?
-Si…-Se calmó un poco, pero seguía nervioso. Aun se sentía nervioso cuando Craig lo tocaba, hasta cuando lo miraba, pero no eran nervios de presión, eran de amor.
-Ya he pintado uno que otro cuadro, pero le faltan algo. No están completos. Y, presentí que-Negó con la cabeza-Sé que este estará completo.
-¿Este?...-Pensó-¿Este?...-Se dio cuenta-¡¿Yo?!
-Si.
-¿Vas a pintarme?
-Ajá, ¿Te molesta?
¿Cómo podrá molestarlo?
-Para nada. ¿Es por eso que me observaste de esa manera?
Asintió.
-Oh, ¿No podrás haber tomado una foto?
-No, que la imagen este en tu cabeza es mejor. Puedes trazar, agh, lo que sientes, tus sentimientos y no copiar una imagen. Dejaras que el pincel y los colores hablen por ti.
-Woh, que romancista. Comprendo, espero verlo.
Craig había estado guardando sus ganas de besar al ojiverde, llego a su limite. No sería exactamente un beso, más bien era "algo" para molestarlo y que el roce de labios viniera por si solo.
Se acercó rápidamente y lamió el cuello de Tweek. Este se estremeció y se apartó con un susto.
-¡¿Qué demonios Craig?!-Estaba hecho un tomate.
-Nada, solo pensé que sería una pena que termine este día sin un sonrojo tuyo. Yo ya te regale varios míos hoy ¿No es así?
-Vete a la mierda-Decía tratando de ocultar lo rojo de sus mejillas. Le hizo la señal a Craig.
-Has aprendido bien.
Tweek se dio cuenta de su acción, que la hizo intuitivamente.
-Agh,-Rodo los ojos-No, vete. Que feo contagio.
-Estamos a mano. Tú me contagiaste de tomar café al menos una vez al día. Si no lo hago mi cabeza me mata.
Tweek rió, sonrisa que fue interrumpida por un beso de los labios de Craig. A la mierda que venga solo, son mejores lo robados.
Paso sus manos a la cintura del rubio, pegándolo a su cuerpo. Nadie, absolutamente nadie hacía sentir al mayor de esta manera; su estómago una fiesta de mariposas, su pecho ardiendo, su corazón palpitando tan fuerte, queriéndose escapar. Los labios finos de Tweek, su sabor, ese aroma que esta impregnado en su ser. Al acercarte más, la esencia se vuelve dulce. Cada vez que miraba a Tweek, cada vez que él le hablaba, cada vez que lo tocaba, cada vez que sonreía, cada vez que suspiraba, su universo se destruía y comenzaba de nuevo. Se enamoraba cada vez más y más.
Una vez que el profundo beso termino, ambos sin aliento y con ganas de más, que, no sería un problema, después de ahí se irían a la casa de Craig, quien estaba solo por esta noche. Un tranquilo momento de relajación.
-Tweek…
Tomados de las manos.
-¿Hm?
-¿Qué harías si yo me convirtiera en astronauta? Quiero decir, si llego a ser seleccionado para un viaje espacial, o algún otro caso que se requiera de humanos, el tiempo es esencial, podría tardar años en el espacio. A bordo de una nave.
Cierto, ¿Que haría Tweek sabiendo que Craig está en el espacio? Es peligroso, es infinito. Un solo error y no vuelves a pisar la tierra, jamás.
-Aaagh… AAHH, yo, yo…-Su rostro se inquietó. La expresión el su ojos gritaba "¿Qué haré?" "No quiero separarme" Porqué él sabía lo que a Craig le apasionaba. No puede ser un quizá.
Al verlo tan preocupado, y sin conseguir respuesta, opto de dejarlo en solo palabras.
-Es broma Tweek-
-¡No! Craig… yo te esperaría. Esperaría tu regreso.
Fin del flash-back
Sus últimas palabras cargaban con un gran peso, que el Craig de futuro las levantaría y con toda esperanza las abrazaría.
-Soy yo en que tenía que irse… ¿Lo recuerdas, Tweek?
Me dispuse a levantarme, es un nuevo día, donde buscare respuestas. Iré a la comisaria a pedir toda la información que tengan. Me canse de esperar, carajo.
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Craig recibiría una respuesta imprecisa, difusa.
"El nombre de Tweek Tweak no existe"
