Disclaimer: Todo lo que reconozcan es de J.K. Rowling y compañía. Los diálogos, pensamientos y demás son míos. Hago esto sin fines de lucro.

Gracias a laina.1994, samfj, Altea Kaur, y maia por los reviews! Y a los que siguen agregando a alertas y favoritos! :)


El idiota de Gryffindor

-¡Oh, por Morgana! –exclamó Lorcan tomándose la cabeza con ambas manos, algo sobreactuado. Scorpius frunció el ceño.

-Lorcan… -pidió Albus.

-¿No dijiste que cuando nos contara actúe como si no supiera nada? –le preguntó, volviendo a la normalidad. Albus rodó los ojos.

-Sí, pero no estamos en una plelícula muggle, así que no hagas eso.

-¿Qué es una plelícula? –quiso saber Lorcan, al tiempo que Scorpius comenzaba a irritarse por el rumbo que había tomado la conversación.

-Eso que miramos en la televisión, ¿tú no tomaste Estudios Muggles? Deberías saber lo que…

-¡Ya basta! –exclamó Scorpius, molesto- ¿Desde cuándo saben que me gusta Rose?

Albus pareció meditarlo unos segundos, como si estuviera buscando una respuesta adecuada, pero cuando estaba a punto de hablar Lorcan se le adelantó; y encogiéndose de hombros dijo:

-Desde siempre.

-En realidad –Albus lo fulminó con la mirada-, desde el año pasado. Yo lo sospechaba, estaba casi seguro de que así era, entonces le pregunté a Lorcan que opinaba y…

-Para mí se detestaban –interrumpió Lorcan-, le dije que era prácticamente imposible que alguno de ustedes sintiera algo más por el otro. Pero cuando empecé a observar ciertas cosas que Albus decía, me di cuenta de que había una posibilidad de que tuviera razón.

-¿De qué cosas hablan? –les preguntó. Tenía la sospecha de que sus amigos ya se lo imaginaban, pero el anterior año ni él mismo lo sabía.

-Err, ¿qué cosas eran? Ah, sí. Empecé a notarlo cuando te ponías celoso de Rose y Ben, cada vez que los cruzábamos tu humor cambiaba –Scorpius no lo había notado hasta ahora, pero Albus tenía razón en eso. Cuando Rose comenzó a salir con él se los cruzaban todo el tiempo, y luego se sentía de mal humor-. También cuando invitaste a esa Hufflepuff que Rose detesta a una cita, y por el lugar que ocupas en la biblioteca, que casualmente queda en diagonal al que ella ocupa y puedes verla perfectamente.

Se ruborizó ante ese comentario. Cuando comenzó a sentarse ahí lo hacía para ver qué libros usaba Rose así podría usarlos él después, pero con el tiempo había descubierto que le gustaba verla estudiar: se concentraba, fruncía los labios, resoplaba…

-Desde hace un tiempo –Lorcan irrumpió sus pensamientos- disfrutas hacerla enojar, y no respondes en clase para que ella lo haga –le gustaba su expresión cuando un profesor la felicitaba, se ponía contenta y sus mejillas tomaban un color rosa muy suave-. Y, además, sabemos que tienes una foto de ella en tu casa.

Scorpius abrió los ojos como platos, no se esperaba eso. Tenía una foto, si, pero la había tomado con su cámara, no la había robado ni nada. Era de un verano que él había ido a La Madriguera y había fotografiado a Rose sentada bajo un árbol leyendo, para después molestarla con que tenía una fotografía suya; pero cuando la vio ella había salido muy bonita y tierna, y decidió guardársela de recuerdo.

-No te preocupes –le dijo Albus, atrayendo su atención nuevamente-, a Rose también le gustas –No esperaba que dijeran eso, él creía que se vendría un "estás loco, Rose no te soporta" o un "ni lo intentes, no le interesas en lo absoluto", entre otras cosas. Pero ¿que a Rose le gustara él? Era prácticamente imposible-. El problema es que todavía no lo sabe.

-Al, creo que estás viendo lo que quieres ver. Tu siempre dices que somos el uno para el otro y que tenemos cosas en común, pero a Rose no le intereso de esa forma. Por eso quiero que me ayuden. –les dijo, dedicándoles una sonrisa.

-Hazle caso a Albus, después de todo él no se equivocó contigo. –Lorcan dijo. Scorpius frunció el ceño.

-Rose también te observa en la biblioteca –Albus atrajo su atención-, y no creas que nos cruzábamos con ella y Ben de casualidad. No es a mí a quien va a ver a los entrenamientos de quidditch y le gusta que le digas pelirroja aunque se haga la ofendida, conozco a Rose más que a mí mismo y sé que en lo más profundo de su ser, te quiere.

Scorpius comenzó a sentir algo cálido en el pecho, al tiempo que una nueva ola de esperanza lo embargaba. Por Merlín, el amor me hace todo un Hufflepuff. Quizás no todo era como él pensaba, después de todo Albus se había dado cuenta incluso antes que él mismo de sus sentimientos hacia la pelirroja.

-¿Entonces me ayudarán? –preguntó aunque ya sabía la respuesta.

Lorcan rodeó su cama y lo abrazó a modo de respuesta, mientras Albus reía. Scorpius se incomodó al principio pero después también lo abrazó. Luego de cinco años ya se había acostumbrado a las reacciones espontáneas de su amigo.

-Eres todo un Gryffindor. –le dijo, bromeando, como siempre hacía cuando Lorcan actuaba así.

-Tú a veces eres más cerebrito que los Ravenclaw y yo no te estoy diciendo nada. –le reprochó, haciéndose el ofendido, como siempre hacia en esas situaciones.

-¡Será genial! –exclamó Albus- Idearemos un plan para que Rose se dé cuenta de sus sentimientos.

-¿Realmente creen que saldrá bien? –preguntó Scorpius.

-Confía en nosotros. –dijo Lorcan en un tono extraño.

-Deja de actuar como en las plelículas. –pidió Albus.

-Se dice películas. –corrigió Scorpius, comenzando a desempacar, y sintiéndose contento de los amigos que tenía.


En un restaurant muggle en las afueras de Londres una pareja disfrutaba de su postre entre risas.

Para sorpresa de Molly, luego de aclararse la garganta, Alexander se paró se su asiento y se arrodilló frente a ella. Sacó del bolsillo de su pantalón un estuche y luego de abrirlo y dejar ver un hermoso anillo, le dijo:

-¿Me haría el honor, señorita Weasley, de convertirse en la Señora Nott?

Molly sonrió ampliamente mientras abrazada y besaba a su futuro marido y le respondía un "si" luego de cada beso. Se sentía la persona más feliz del mundo. Habían sido amigos desde primer año, y con el tiempo comenzaron a sentir algo más que amistad, callándose por temor a no ser correspondidos. Luego de muchos celos, peleas, idas y vueltas, habían comenzado un noviazgo no muy aceptado por sus familias. Fue duro al principio pero su padre pudo aceptarlo y junto con él el resto de los Weasley. Volvió a poner el grito en el cielo cuando, hacía unos meses, habían decidido mudarse juntos porque "eso es inapropiado antes del casamiento", había dicho. Por suerte su madre estaba de su lado y no costó mucho convencerlo, además de que Alex se había ganado a su suegro.

No esperaba que él le propusiera matrimonio tan pronto, pero no podía negar su felicidad. Daba lo mismo ahora o dentro de un tiempo, ella sabía que iba a pasar el resto de su vida junto a él.

-Te amo. –le susurró Alexander mientras volvía a besarla.

-Yo también te amo.


Lysander está acostado sin poder dormirse. Escucha los ronquidos de sus compañeros pero sus pensamientos no lo dejan caer en ese bonito mundo de los sueños.

Se ha dado cuenta de que sus sentimientos hacia cierta pelirroja son más fuertes de lo que él creía y eso lo asusta. Ella es su amiga, solo eso, y sabe que no debería sentir lo que está sintiendo ni pensar lo que está pensando.

Se siente hipócrita por haber alentado a Albus mientras que él no se anima a encarar su situación. Se lo negó a si mismo desde que empezó a sospecharlo hace dos años. Ahora que no puede negarlo más sabe que tiene dos opciones: arriesgarse u olvidar, aunque ninguna de las dos le parece ni la más fácil, ni la más correcta.

Él es un chico inteligente, y los inteligentes no se enamoran.


Rose se despertó sobresaltada al recibir un golpe. Cuando pudo darse cuenta donde estaba y con quien miró enfadada a Dominique, que estaba sentada en su cama y ya tenía otro almohadón listo para arrojarle.

-Hay formas más bonitas de despertar a la gente. –gruñó mientras volvía a acostarse.

-Despiértate Rosie, ya nos perdimos el desayuno. –dijo Rachel cepillándose el cabello.

-¡Por los calzones de Merlín, es domingo! –exclamó. Dominique le arrojó el almohadón que tenía preparado.

-Levántate que ya es mediodía y hay que almorzar –le dijo mientras se paraba-. ¿Cómo puedes dormir tanto? Además hoy tenemos almuerzo Weasley.

Todos los domingos los primos Weasley-Potter se juntaban a almorzar juntos. Solían sentarse en la mesa de Gryffindor, ya que la mayoría eran leones. Era una costumbre que habían adoptado Teddy, Victoire y Molly cuando esta última había ingresado al colegio y quedado en Ravenclaw; como en la semana no podían verse tanto los domingos hacían el almuerzo familiar que harían si estuvieran fuera del colegio. No eran como en La Madriguera pero se divertían y podían charlar y ponerse al día. Siempre le gustaban esos almuerzos, pero le parecía medio estúpido hacerlo cuando recién habían llegado al colegio.

Dejando sus pensamientos de lado se cambió y peinó para bajar junto con sus amigas a almorzar.


Lucy entró agitada al Gran Comedor. Había recibido la carta con la gran noticia a la hora del desayuno pero solo Louis, Albus y Roxanne habían bajado y quería contárselos a todos juntos. Divisó varias cabelleras pelirrojas en la mesa de los leones y caminó apresuradamente hacia allí.

Vio que estaban todos, había sido muy astuta en llegar tarde apropósito. Notó también como Albus miraba a Rachel, la mirada cansada de Lysander y un brillo algo extraño en los ojos de Scorpius; optó por no preguntar nada ya que su noticia era muy importante. Cuando llegó jadeando todos la miraban extrañados.

-¿Y a ti que te…? –comenzó a preguntar Hugo, pero el grito de Lucy lo calló, haciendo que medio Gran Comedor girara en su dirección:

-¡Molly va a casarse!

Sonrisas se dibujaron en las caras de sus primos y amigos, y pronto los murmullos y comentarios felices empezaron a llenar esa parte del la mesa de Gryffindor.

-¿Con mi primo? –le preguntó Scorpius luego de unos minutos.

-¿Y con quién sino? –repreguntó Rose rodando lo ojos.

-No empiecen –les advirtió Dominique-. ¿Te dijo cuándo?

-No, no tienen fecha aún. Alex se lo propuso ayer por la noche –hizo una pausa mientras se sentaba entre Hugo y Roxanne-. ¿No es genial? Seguramente pronto seré tía.

-No te adelantes Lu, recién están planeando su casamiento. –le dijo Hugo.

-¿Se imaginan cómo será cuando todos estemos casados y con hijos?

-Ay Lily, pero si faltan años para eso. –le replicó Roxanne.

-Vic ya está casada, Molly lo hará pronto, Fred ya encontró al amor de su vida –el aludido sonrió-, James, err ¿tiene muchas novias? –preguntó a su hermano. Éste bufó y se cruzo de brazos mientras todos reían- ¿Y qué quieres que diga si es la verdad? –James la fulminó con la mirada- ¡No me mires así, James Potter! –todos volvieron a reír, excepto James que se había quedado petrificado por el parecido con los gritos de su madre- Bueno, sigo: Dom ya encontrará novio muy pronto, y mientras tanto tiene al quidditch –Dominique se rió del comentario de su prima-, Albus pronto encontrará a su amor –Lily miró con una ceja alzada a su hermano, que se ruborizó. Lucy notó como giraba su vista unos segundos hacia su izquierda, donde se encontraba Rachel, y sonrió internamente; le encantaban esos dos juntos-. A Rose no le saca la vista ese de allí…

Lily señaló a un Gryffindor de sexto, pero no pudo continuar contando las actuales y futuras relaciones de su familia ya que Scorpius escupió todo su jugo, para desgracia de Lorcan que se encontraba frente a él. Lucy abrió los ojos como platos, ya entendía tantas cosas.

-Perdón Lorcan, yo te seco. –se disculpó Scorpius avergonzado mientras secaba a su amigo con un hechizo. Lorcan solo maldecía a todos los dioses por su buena suerte.

-¿Estás bien? –le preguntó Albus a su amigo en un tono medio extraño que hizo fruncir el ceño a Lucy.

-Sí, solo fue un mal trago, no te preocupes. –respondió, mientras millones de ideas se acumulaban en la mente de la menor de los Weasley, que al parecer era la única que había entendido el doble sentido en esa frase.

-¿Terminaron? –les preguntó Rose a sus amigas- tengo miedo de quedarme aquí y que Malfoy nos escupa a todos.

Todos, incluido Scorpius, rieron ante ese comentario. Aunque luego a Lucy le pareció que Rose era muy cruel con alguien que gustaba de ella, pero cabía la posibilidad de que no supiera nada. Rose, Dominique y Rachel se despidieron de todos para ir a los jardines.

-¿Estás bien, Lu? –le preguntó Lily.

-Sí pero, ¿tienen un momento? –les preguntó a Lily y a Roxanne.

-Claro. –respondió la segunda.


-¿Y qué haremos? –preguntó Scorpius, sacándolo de sus pensamientos.

Estaban los tres sentados cerca del lago. Ya habían pasado dos semanas desde que llegaron al colegio.

Lorcan miró a su amigo, en realidad no había pensado en ningún plan que pudiera servir para conquistar a Rose; había estado más entretenido pensando en si coquetearle a la chica de Gryffindor que le sonreía casi a diario o no. Él siempre que tenía que idear algo pedía ayuda a Lysander ya que se caracterizaba por ser el hermano inteligente.

-Creo que deberías dejar de pelearla y tratar de llevarte mejor con ella, para empezar. –le sugirió Albus.

-¡Si casi ni la peleo! –le reprochó Scorpius.

-Hoy mismo en el desayuno trataste de irritarla.

-No es el punto, Al –Scorpius bufó-. ¿Y vieron como ese Gryffindor trata de acercársele siempre? Es tan idiota.

-Deberíamos pedirle ayuda a Lysander, él es más inteligente que nosotros tres juntos. –propuso.

-¿Estás diciéndome estúpido? –preguntó Albus con el ceño fruncido. Lorcan rodó los ojos.

-No pero Lysander siempre sabe todo, el puede ayudar a Scorpius.

Vio como su amigo parecía meditarlo mientras que Albus decidía si tomar como un insulto que él considerara que a Lysander se le podrían ocurrir mejores cosas que a ellos tres juntos. Finalmente Scorpius dijo:

-Lo pensaré –comenzó a levantarse-. Iré a la biblioteca a terminar la redacción sobre las guerras de gigantes, ¿quieren venir?

-Estás loco si crees que iremos a la biblioteca un sábado. –fue su respuesta, mientras Albus asentía a cada palabra.

Después de tantos años de conocerse no podía creer que su amigo quisiera arrastrarlos con él hacia ése lugar que solo visitaban en contadas ocasiones, y casi siempre era porque Rose o Lysander los obligaban; o cuando debían buscar a alguien.

Scorpius se encogió de hombros y comenzó a caminar hacia el castillo. Lorcan giró para encontrarse a un Albus con la vista perdida.

-¿Por qué insistirá con eso de la biblioteca? –le preguntó, sacándolo de su ensimismamiento.

-¿Realmente crees que Lysander es más inteligente que nosotros tres juntos?

Lorcan rodó los ojos nuevamente. Pensaría dos veces la oferta de Scorpius si eso lo evitaría de pasar la tarde junto a Albus sintiéndose ofendido.


Sophie mira a su mejor amiga sin saber si contarle lo que ha descubierto durante las vacaciones o no. Mientras ella habla sobre no sé qué de la tienda de su padre, sus pensamientos vagan lejos de allí.

Podría lastimarla con esa noticia pero ¿las amigas no deben decirse siempre la verdad? Y la verdad no siempre es bonita, la verdad a veces duele, piensa con resignación. Es como el amor. El amor también puede no ser bonito y doler, y justamente el amor que siente su amiga siempre estuvo destinado a no ser de cuento de hadas porque su hermano la ve como la "amiga de".

Resopla internamente, y decide no contárselo ahora; pero se lo contará antes de que llegue a oídos de todos o que lo descubra ella misma. No quiere que sufra y quizás alargar el momento en el que la noticia le llegue hace que sufra por menos tiempo ¿no? Vuelve a prestarle atención, por lo que sabe no planean hacer pública su relación así que todavía hay tiempo de planear la forma menos dolorosa de contarle la fatal noticia.


-No iré a estudiar con ustedes y es la última vez que lo repito.

Sentado en su cama de brazos cruzados estaba James, enojado con sus amigos, con Hamilton, y con el mundo. Si en todos los años de colegio siempre habían estudiado solos los tres, ¿por qué ahora debían estudiar con Olivia y su amiga? En realidad, la pregunta verdadera era ¿por qué debían estudiar junto con Hamilton? No iría, era irritable, engreída, terca, caprichosa…

-Haz lo que quieras. –le dijo Frank, resignado, mientras se colgaba su mochila.

-Después no nos busques. –le advirtió Fred.

Cuando sus dos amigos salieron de la habitación arrojó un libro a la puerta. ¡Eran tan idiotas! Sabían que se detestaban y sin embargo insistían en pasar tiempo los cinco juntos. La relación era de Fred y Olivia, no de Frank, Olivia, Fred, Jessica y él.

Ofuscado como estaba en sus (malos) pensamientos, no notó cuando la puerta de su habitación volvió a abrirse y por ella ingresaba una pelirroja que nada tenía que ver con su familia.

-¿James?

Giró su vista para encontrarse con Jessica, que estaba un tanto sonrojada. Abrió los ojos, sorprendido. En los seis años de estar en el colegio nunca ella había ido a su habitación, y mucho menos habían estado solos ya que siempre estaban peleando y discutiendo con gente alrededor.

-¿Qué haces aquí? –preguntó, tratando de no sonar brusco.

-Vine a hablar contigo –se acercó más a la cama de James, aunque igualmente se quedó a una distancia prudente-. Sé que para ti es tan difícil como para mí que Olivia y Fred nos obliguen a pasar tiempo todos juntos, sé que nos odiamos o lo que sea que hacemos –suspiró- pero creo que, aunque sea por hoy, podríamos intentar llevarnos bien.

James sonrió de medio lado al darse cuenta de que Hamilton no era tan idiota como él creía que era. Su propuesta no era la más sensata pero la aceptaría, después de todo él quería ir a estudiar con sus amigos y si ella no iba a ser una loca malhumorada quizás no la pasaría tan mal.

-Está bien, pero les diré que me rogaste para que fuera con ustedes. –bromeó.

-Oh por Morgana santísima, ¿acabas de hacerme una Potter-broma a mí?

-Cállate Hamilton y no hagas que me arrepienta de eso de hacer que me caes bien solo por esta tarde. –la pinchó mientras tomaba su mochila. Hizo un ademán para dejarla pasar primero, y Jessica arqueó las cejas.

-Y tú no te hagas el caballero conmigo, Potter, déjate eso para cuando estés con tus zorras.

Y con aires de grandeza, salió del cuarto seguida de James bajo la mirada atónita de Hugo y Mark, su mejor amigo, que se dirigían hacia el dormitorio de los chicos de cuarto.


Rose entró a la biblioteca y, aunque estuvo mentalizándose todo el trayecto desde su Sala Común para no fijarse si él estaba, no pudo evitar observar si el molesto de Malfoy estaba ocupando la mesa que siempre usaba, en diagonal a la suya. Desde el año anterior se sentaba siempre allí. Eso la irritaba de sobremanera, cuando él estaba ahí inevitablemente detenía sus deberes y miraba para ver qué hacía, y más de una vez lo había encontrado mirándola.

Divisó su cabellera rubia donde la imaginó mientras se hacía la desentendida y se sentaba en su mesa. Debía terminar su redacción sobre las guerras de gigantes con o sin Malfoy en la biblioteca.

Se dirigió hacia la sección de Historia y comenzó a buscar el libro que sabía que contenía toda la información que necesitaba para la maldita redacción del maldito de Binns. Buscó y buscó sin encontrarlo hasta que la respuesta a la incógnita le vino a mente. A grandes zancadas llegó hasta la mesa del primogénito de los Malfoy, que escribía en un pergamino sin notar su presencia. Rose se aclaró la garganta para llamar su atención.

-¿Puedo ayudarte en algo? –preguntó Scorpius.

-Sí, necesito eso –respondió señalando el libro-, así que si me permites –hizo el ademán de tomar el libro pero el rubio le tomó la mano, deteniéndola-. ¿Pero qué…?

-Weasley, no quiero discutir contigo –la pelirroja resopló-, y menos aquí. Si quieres el libro tienes dos opciones: o esperas a que termine o te sientas aquí conmigo y trabajamos juntos. Tú eliges.

Rose, luego de retirar su mano del contacto con Scorpius, meditó su respuesta. Sabía que iba a tardarse con el libro porque la redacción era realmente complicada y no tenía ganas de esperarlo, pero por otro lado no quería pasar la tarde entera junto a Malfoy haciéndola enojar e impidiéndole que termine su trabajo.

-No te pelearé, ni te molestaré, ni nada de lo que tanto estés pensando –dijo con total convencimiento-. Será como cuando me dabas las clases de Pociones.

Si realmente no iba a molestarla la idea no le desagradaba del todo. Scorpius, cuando no era molesto, engreído, idiota y patán, podía ser un buen compañero de estudio. Lo había comprobado cuando lo ayudó en Pociones para que no reprobara. Asintió y fue a recoger sus cosas para llevarlas a la mesa; se sentó frente a él, que comenzó a chasquear la lengua:

-Si te sientas ahí no podrás hacer la redacción, ¿o aprendiste a leer al revés?

Resoplando y maldiciendo por lo bajo le dio la razón y se sentó a su lado.

-Solo te aclararé que no quiero que me hables y quiero terminar esta puta redacción lo antes posible, ¿entendido?

-Entendido, pelirroja.


Rachel caminaba junto con Dominique rumbo al patio del colegio. Hacía un día tan lindo que no entendía por qué Rose había querido ir a la biblioteca, pero cuando su amiga tenía esos arranques tan Ravenclaw no había nada que pudiera hacerla cambiar de opinión.

Mientras Dominique le contaba sobre unas tácticas de quidditch de las que ella no entendía nada, divisó a lo lejos la figura de él.

Era perfecto. Un Slytherin muy Gryffindor en su opinión, bueno, espontáneo, guapo, caballeroso, simpático, divertido… Y mejor decidió frenar sus pensamientos allí para no ponerse tan nerviosa sin un motivo aparente. Eran amigos desde siempre y era imposible que él la quisiera como algo más, pero le bastaba con estar a su lado.

-Allí están Albus y Lorcan, vayamos con ellos –le dijo su amiga, que tardó en notarlos, mientras la jalaba de la túnica y la guiaba hacía donde se encontraban los Slytherin-. Chicos, ¿cómo están? –les preguntó mientras se sentaba junto a su primo.

-Bien, disfrutando de la tarde –respondió Albus- ¿ustedes?

-También –respondió ella, sentándose frente a Lorcan-. ¿Y Scorpius? Qué raro que no esté aquí.

-Fue a la biblioteca a terminar la redacción de Binns –respondió Albus-. ¿Y Rose?

-Fue a la biblioteca a terminar la redacción de Binns. –contestó Dominique usando las mismas palabras.

-Entonces prepárense para la tercera guerra mágica. –dijo Lorcan, haciendo que todos coincidan mentalmente con él.


Scorpius se sentía en las nubes. Esta vez no había ido a la biblioteca para verla estudiar, creía que se quedaría con sus amigos o primos disfrutando del sábado.

Aunque no le permitiera hablar estaba feliz de pasar un rato a solas con Rose. Había descubierto el año anterior que le gustaba estudiar junto a ella y desde ese momento siempre que podía hacía que les coincidan los horarios de estudio.

Levantó la vista de su pergamino para observar nuevamente su perfil; se veía hermosa cuando se concentraba en algo. Una figura borrosa apareció por detrás, haciéndose cada vez más grande y captando su atención. Era el idiota de Gryffindor que la acosaba. Rose también levantó la vista de su ensayo para mirar hacia donde el rubio dirigía su vista y le sonrió al recién llegado.

-¿Puedo sentarme con ustedes? –preguntó, sonriendo.


Notas de autora: Hola a todas! Cómo están? Yo estoy super estresada, la facultad te absorbe la vida jaja la semana que viene tengo tres exámenes, TRES! Así que pídanle a Merlín por mi (?) aunque por suerte me fue bien en Neurociencias así que por esta semana estoy feliz jaja

Respecto al capítulo creo que me quedó más corto que el anterior, pero no quería ni podía poner más nada. Aparecen nuevos personajes que se irán desarrollando más adelante y algunas historias más.

En fin, es tarde y mañana me levanto temprano, así que me voy yendo. Espero que les guste y gracias por darle una oportunidad al fic. Nos leemos :)