La llegada de Otabek, Christophe y Georgi entrada la tarde fue esperada, mas no del mismo modo sucedió con el matrimonio Feltsman-Barabnoskya, provocando un gritito de emoción en el cumpleañero, que saltó a abrazarlos, derramando algunas lágrimas de felicidad en el proceso.

Lilia lo miró severa al Yuuri soltarla, y sus ojos se posaron en el collar dorado con un dije de corazón que el menor estaba usando.

Aquella fue la segunda vez que Lilia no regañó a Yuuri por perder la compostura.