Línea de tiempo: AU, pocos años después de Shippuden, Hinata y los novatos del equipo nueve están cerca de los 19, Itachi está a mediados de los 20. No masacre. Tiempos de paz en Konoha y el mundo ninja.
Descargo de responsabilidad: No es mío, sólo pedí prestado algunos personajes maravillosos por un tiempo.
N/A: Muchas gracias a todos ustedes que me ha dejado su opinión. Te prometí una actualización rápida, así que aquí está...
Diferencias no tan sutiles
~ Capítulo 3 ~
Hinata se acercó a la casa principal del compuesto Uchiha y, vio al padre de Itachi golpeando un letrero de "¡No pisar el césped!", firmemente contra el suelo; con un mazo.
Mientras se dirigía hacia la puerta principal accidentalmente bajó a la acera y uno de sus pies pisó la hierba y un poco de hojas.
El Señor Uchiha ya tenía destellos del Sharingan en su rostro. "¿Qué demonios es lo que quieres?" Le preguntó en tono amenazador mientras bloqueaba su camino.
Petrificada, Hinata miró sus ojos de color rojo brillante y tartamudeó: "Yo estoy..."
"¡Sasuke e Itachi no están aquí!" Él la interrumpió bruscamente mientras se alejaba de ella. "Ustedes, mujeres malditas, siempre husmeando por aquí como una jauría de sabuesos en celo", se quejó comenzando a caminar de regreso a lo que hacía; a golpear el letrero con fuerza "¡Y fuera de mi césped!"
Profundamente avergonzada, Hinata se quedó quieta como una estatua, estaba a punto de salir cuando Mikoto salió y la detuvo.
"Fugaku, déjala en paz", gritó a su marido. "Hinata ha venido a verme."
Tendiendo la mano hacia la joven Hyuuga, abrió los brazos. Hinata tuvo la sensación de ser otra vez una niña pequeña, y de inmediato se encontró entre ellos; en un abrazo maternal.
"Tranquila, tranquila, querida, no dejes que te asuste, tan sólo es realmente delicado con su césped", canturreó Mikoto con dulzura mientras se la llevaba a la casa. Aguardó unos momentos detrás de ella; mirando a su marido.
Hinata miró a su alrededor mientras la seguía dentro de la casa y, le gustó lo que vio. La casa era muy grande, con amplias habitaciones y decoración tradicional. Era sobre todo, aunque no tan imponente como su propia casa, muy acogedora; con colores apagados suavemente y cómodos muebles. Que a diferencia de su casa, esta se percibía como un hogar.
"Um... Mikoto ¿Necesita ayuda con algo?" Hinata preguntó tímidamente mientras la seguía a la cocina. Realmente le gustaba cocinar y no quería ser una carga para Mikoto.
"Sí querida, si gustas ayudar a poner la mesa, te lo agradecería", respondió con gratitud mientras le entregaba unos platos.
"Ah, es tan agradable tener a otra chica en casa," Mikoto le dijo con nostalgia, con una sonrisa suave. "Nadie más me ayuda por aquí."
Hinata frunció el ceño ligeramente mientras ponía la pequeña mesa. "¿Ni siquiera Itachi? Etto...um... él parece ser muy responsable para mí", dijo, recordando la forma en que velaba por ella cuando se fue a casa la otra noche.
Mikoto se rió. "Oh, Itachi no vive más en casa, él tiene su propia casa ahora; al otro lado de la calle", le dijo mientras señalaba en su dirección. "Él viene a casa para las comidas, sin embargo, eso solo es cuando no está en misión."
Incapaz de resistirse, Hinata activó su Byakugan; registró el hogar de Itachi y descubrió que no estaba en casa.
Mikoto miró con atención a Hinata y sonrió secretamente para sí misma. "Deberías ver su casa, es tan limpia y vacía, que pareciera que nadie vive allí" Le dijo con tristeza la madre de Itachi, con la esperanza de un máximo interés por parte de la joven.
Echando un vistazo por el rabillo del ojo a Hinata, le dijo con picardía: "Lo que necesita Itachi es un toque femenino y un par de niños ruidosos corriendo alrededor de él... entonces si sería un hogar".
Hinata se sonrojó ligeramente mientras su curiosidad era despertada, quería ver como era su casa. Fue hacía la ventana; viéndola en penumbras. La casa era grande, con un montón de ventanas y estaba completamente a oscuras por dentro. Se veía sola, tanto que; le recordaba al dueño.
Hinata negó con la cabeza ligeramente, riéndose tristemente para sí, pensando que era mejor dejar de pensar en el Uchiha de esa forma o iba a terminar siendo igual que todas las demás mujeres en el pueblo; embrutecidas con ellos.
"¿Hinata?" La voz de Mikoto la llamó desde el interior de la cocina.
"¿Sí?"
"¿Te importaría ir al comedor y sacar algunas servilletas del interior del cajón que está arriba a la derecha? ¿Podrías conseguir un par para mí?"
Hinata entró en la habitación del comedor y vio a un armario, encontró el cajón de la derecha, y cuando lo abrió visualizó las servilletas junto con una fotografía antigua.
No resistió la tentación de mirarla, la sacó. Y mientras miraba la foto su boca formó una suave sonrisa, era tan adorable. La vieja foto mostraba a Sasuke Itachi, este último transportando al más joven que parecía ser un niño; sobre su espalda. ¿Qué qué fue lo que más le sorprendió sobre la foto? Simple; ambos estaban sonriendo.
Dejó la foto en la parte superior de las servilletas y decidió mostrársela a Mikoto. Cuando volvió a la cocina, le entregó las servilletas y la foto con ellas.
"Oh, yo no había visto esa foto en mucho tiempo", exclamó en voz baja Mikoto mientras tomaba la foto. (En realidad, acababa de colocarla en el cajón hace unas horas con tal de que Hinata la viera).
Sus ojos se abrieron suaves y brumosos al recordar a sus hijos cuando eran más jóvenes.
"Itachi adoraba a su hermano", le dijo a Hinata mientras tocaba suavemente la imagen. "Todavía lo hace en realidad, ellos son muy cercanos."
Hinata escuchó y miró la foto, realmente no conocía a ninguno de los tan bien. De vez en cuando veía a Sasuke, pero casi nunca hablaba con ella cuando se encontraban. Al igual que con su hermano; Sasuke era muy privado y en su mayoría guardaba las cosas para sí.
Mikoto dio una risita triste, "El vínculo entre ellos es tan fuerte, que parece que hablan un idioma que sólo ellos entienden." Miró a Hinata con los ojos oscuros, "Me preocupo por ellos."
"¿Por qué?" Hinata le preguntó confusa.
Sasuke e Itachi parecían ser prácticamente perfectos para ella y el resto del pueblo. Los dos eran increíblemente inteligentes, bien parecidos y brillantes shinobi. No podía imaginar por qué Mikoto sentía la necesidad de preocuparse por ellos.
Mikoto suspiró suavemente. "Por favor, activa tu Byakugan, y dime lo que ves."
Hinata le obedeció y escaneó todo el complejo. Se dio cuenta de que todo a lo largo del perímetro de los árboles, había gente mirando hacia adentro, contuvo la respiración, se dio cuenta de que eran acosadoras.
Miró a Mikoto con los ojos muy abiertos.
"Terrible, ¿No es así?" Ella le preguntó. "Ellas tienen prácticamente vigilancia permanente en mis hijos; ha sido así durante años".
"¿No es posible detenerlas o algo así?" Hinata le preguntó.
Mikoto movió la cabeza en señal de frustración. "Créeme, lo he intentado. Pero debido a que se quedan fuera de los muros del clan, no son consideradas intrusos, siempre y cuando no entren al compuesto son libres de verlos tanto como ellas quieran", explicó ligeramente irritada.
"Creí que su marido estaba a cargo de la fuerza policial de Konoha, me sorprende que no pueda hacer nada al respecto", dijo Hinata confundida.
"Es irónico ¿No, querida?" Mikoto dijo sombríamente divertida. "De todos modos, creo que se ve por qué los dos son tan privados, especialmente Itachi". Mikoto dijo con sombras en los ojos. "Mis hijos están siempre vigilados, no sólo aquí, sino también; cada vez que salen a la calle por la ciudad o en las misiones."
Hinata miró con sorpresa con luz en sus ojos, ella nunca lo había pensado de esa manera, pero al menos ahora sabía por qué tenían problemas con confiar en la gente.
Al ver que Hinata comprendía la situación, Mikoto decidió ir más profundo, dándose cuenta de que nunca tendría otra oportunidad de hablar con Hinata así.
"Itachi, lleva una carga mucho más pesada que la de su hermano, ya que él es el heredero de mi esposo. También tiene las expectativas del clan sobre sus hombros." Le dijo mientras ponía su mano sobre el hombro de Hinata. "De todas las personas, tu deberías de entender lo que la personas pueden hacerle a una persona".
Hinata asintió con tristeza. A veces, llevar el peso aplastante de las expectativas de su familia había sido casi más de lo que podía soportar. "Sí, señora, me temo que lo entiendo," respondió Hinata empezando a sentirse identificada.
Mikoto asintió con la cabeza: "Yo sé que sí querida, en los últimos años, creo que todos hemos visto demasiado derramamiento de sangre y la muerte. E Itachi, era sólo un niño cuando la Tercera Guerra Shinobi estaba pasando. Así que, a una edad muy joven, él fue testigo de cosas terribles y me temo que eso lo hizo cambiar. "
"¿A qué se refiere?" Hinata le preguntó solemnemente.
"Bueno Itachi, nunca ha salido desde entonces, pero cuando era pequeño lo solía oír reír de vez en cuando", dijo a su manera de pensar; sobre el pasado de Itachi. "Ni siquiera puedo recordar la última vez que le oí reír... ha pasado tanto tiempo."
Mikoto miró Hinata de cerca cuando le dijo esos detalles, sabiendo instintivamente que nunca le diría a nadie. Desafortunadamente ella no podría decirle cómo Itachi, años atrás; había salvado al clan de levantamiento contra Konoha, yendo al Tercer Hokage y encontrando una solución pacífica a las hostilidades. Hasta el día de hoy, todavía no sabía lo que su hijo había conseguido. Todo el incidente fue altamente confidencial y a ninguno de los involucrados se le permitió hablar al respecto.
Después de esta pequeña charla y convivir tiempo con ella, Mikoto sabía que Hinata era la mejor opción que su hijo tenía en la búsqueda de su felicidad en esta vida. Llegando a ella otra vez, envolvió sus manos alrededor de las de ella.
"Vamos a cenar, y ya es muy tarde, creo que deberías pasar la noche aquí."
Hinata estaba a punto de protestar, cuando vio una pequeña luz obstinada entrar en los ojos de Mikoto y se dio cuenta que podría ser que también se diera por vencida en esta ocasión. Tuvo que admitir que en parte le gustaba estar aquí; se sentía cómoda, le daba un sentido de pertenencia.
Sonriendo débilmente, aceptó.
"Oh bien", dijo la mujer mayor, alegre. "Vamos a divertirnos tanto esta noche. Todos los hombres se han ido y seremos sólo tú y yo... ¡ya sé! ... ¡Hornearemos un pastel de chocolate!"
Hinata sonrió ante su entusiasmo y la siguió por el pasillo.
Pocas horas después de que se fuera a la cama, Hinata oyó un ruido de forcejeo, procedente de la cocina. Activando su Byakugan, reconoció el chakra de Itachi y Sasuke. Preocupada por lo que estaban haciendo, ella decidió ir a su encuentro.
Después de ponerse la bata larga de Mikoto, que le dio para cubrirse, salió corriendo hacía la cocina. Cuando dio dobló a la esquina se quedó sin aliento; al ver la mesa que estaba volcada y a Sasuke que estaba en el suelo. Itachi estaba sentado sobre él con un puño en el aire; a punto de darle un puñetazo.
Con calma sintiendo su presencia, se volvió hacia ella.
"Hinata", dijo Sasuke sin inmutarse, ella alcanzó a ver un poquito de alivio en sus ojos y casi la hizo reír.
Itachi la miró fijamente durante un momento antes de que él se contuviera y asintiera con la formalidad siempre impecable.
"Hyuuga-san."
Mirando hacia él, observando cómo se veía relajado y su cabello normalmente perfecto era un poco desordenado, Hinata se sonrojó un poco antes de responder. "Uchiha-san."
Itachi volvió la vista hacía su hermano antes de que él se levantará de encima. Era evidente que tuvo suerte, por ahora. Se puso de pie y caminó hacia el refrigerador.
Los agudos ojos de Sasuke tomaron en cuenta la forma que habían estado mirándose el uno al otro. Sasuke parecía aburrido mientras los miraba.
"Ya que te vas a quedar esta noche en nuestra casa, Hinata, los dos deberían de dejar de ser tan formales."
Entendiendo que estaba siendo burlado indirectamente, Itachi miró a su hermano.
Hinata se sonrojó y luego miró a Itachi con timidez. "Um, puedes llamarme por mi nombre... si quieres."
Itachi asintió con la cabeza respetuosamente y respondió: "Usted puede hacer lo mismo, Hinata".
Por un momento se miraron el uno al otro antes de que Hinata se sonrojara y se alejará.
"¿Tienen hambre? Yo lo estoy por lo general, después de una misión" Ella les preguntó con una sonrisa. "Podría calentarles algunas sobras."
"Gracias Hinata," Itachi le dijo educadamente mientras se sentaba en la mesa. Vio cómo ella les daba la espalda y empezaba a moverse cómodamente por toda la cocina. Él frunció el ceño cuando se dio cuenta de cuál era la razón de que ella estuviera aquí.
Sus ojos se posaron sobre su brillante pelo índigo y de su forma delgada, poco a poco sintió una pequeña grieta que empezaba a formarse en la barrera que había construido a su alrededor.
Junto a él, Sasuke miró a su hermano mientras miraba a Hinata y sonrió.
"Entonces Hinata, ¿cuánto tiempo has estado saliendo con Naruto?" Sasuke le preguntó sin inmutarse.
Junto a él, Itachi rompió su palillo por la mitad.
"Oh, cerca de un mes", respondió Hinata tímidamente mientras colocaba los platos de comida en frente de ellos.
Empezando a sentirse muy incómoda, Hinata puso las sobras en la nevera y se lavó las manos.
"Bueno, buenas noches", les dijo nerviosamente antes de bajar los ojos y salir de la habitación.
Itachi miró por encima de su hermano; por interferir entre ellos.
Sasuke terminó su comida en silencio, antes de volverse hacia su hermano.
"Hinata le ha gustado el Dobe, desde que estaban en la academia juntos".
Un silencio frío acogió sus palabras. Itachi se levantó y puso su plato en el fregadero.
"Buenas noches, hermano", le dijo con calma antes de abandonar la casa.
Sasuke sonrió a sabiendas, "Buenas noches Itachi".
Fugaku entró al comedor la mañana siguiente, justo cuando Hinata se estaba preparando para irse.
"Adiós, señor Uchiha," dijo Hinata un poco nerviosa antes de salir de la casa.
"Hyuga-san," Fugaku le dijo con un guiño.
Así es, sigue caminando chica, pensó para sí mientras la veía irse, sus ojos la siguieron, asegurándose de que no pisaba su precioso césped. No tenía nada en contra de ella personalmente, sino que era su padre al que no podía soportar. Porque en su mente, en un mundo lleno de pendejos, Hyuuga Hiashi era el peor.
Enviándoles un dura mirada a sus dos hijos Fugaku dijo: "¡Oh, no!"
Itachi y Sasuke miraron a su padre con idénticas expresiones de "Aquí vamos otra vez".
"¡Ni siquiera lo piensen, diablos NO!", continuó Fugaku deliberadamente con la nariz y los labios apretados. "Esa chica Hyuuga es zona prohibida para los dos, punto. No voy a tolerar una alianza con ese arrogante, estúpido de Hiashi Hyuuga".
¡Oh, gracias, querido! Mikoto pensó agradecidamente mientras escuchaba despotricar a su marido. Mirando a la cara de Itachi, sólo sabía que las palabras de su marido iban a tener el efecto contrario en él. Al hacer que Hinata estuviera fuera de los límites; su marido acababa de hacerla mucho más conveniente para su hijo. Fugaku no lo sabía.
"Bueno, los chicos tienen que casarse algún día... y ya sabes lo mucho que quiero nietos, Fugaku", se quejó Mikoto hacía su marido con un mohín, mientras trataba de contener su alegría.
"Siempre y cuando no sea con un Hyuuga, no me importa con quien se casen", le dijo sin rodeos, pensando que estaba siendo muy razonable y de mente abierta.
Preparándose para salir; murmuró para sí irasciblemente, en voz baja. "¿Y quién los necesita para sus nietos? Hay demasiados Uchihas que infestan el pueblo ya."
Poniendo los ojos en sus observaciones insensibles, Mikoto dijo de pronto: "Oh", ya que la queja de su esposo le había recordaba algo.
"Me olvidé de decirles, la esposa de Shisui está embarazada de nuevo y están teniendo una fiesta esta noche para celebrar", dijo su esposa con firmeza.
"¡¿Cómo?! ¡¿Otra vez?!" Él explotó con una mueca irritada. "¡No se cansan esa gente!"
Riendo, Mikoto lo siguió hasta la puerta. "Oh, ya basta." Ella dijo con una gran sonrisa mientras lo empujaba suavemente hacia la puerta.
"Bueno, es verdad Mikoto, nuestras malditas razas del clan son como los roedores, parece que siempre hay alguien que cría y tiene hijos".
"Me gustan todos esos bebés y niños ", respondió ella con ojos entrecerrados. "Y ya vete".
Fugaku hizo una mueca. "Tengo una reunión", mintió.
"Cancélala", le dijo su mujer con los brazos cruzados.
Suspirando aceptó "Está bien", cedió antes de darle una mirada traviesa. "Pero me lo debes", Fugaku le dijo en voz baja.
Riendo, Mikoto lo miró y le susurró algo.
Una luz malvada brilló en sus ojos mientras levantaba una ceja. "¿Ahora?" Él le preguntó.
Sonriendo secretamente, su esposa asintió.
Mirando por encima, vio a Itachi y Sasuke que estaban todavía allí, tranquilamente desayunando. Habían visto esta escena pasando tantas veces antes, que ni siquiera reaccionaron a ella.
Fugaku se aclaró la garganta ruidosamente y se volvió hacia ellos. "Tengan un buen día chicos, um, su madre y yo tenemos algunas cosas que discutir", les dijo antes de arrastrar a su esposa fuera; a su habitación.
"Lo que sea," dijo Sasuke con voz aburrida cuando tomó su plato y lo puso en el fregadero. Al darse la vuelta vio a su hermano, que tenía una mirada casi pensativa en su rostro.
"¿Qué pasa con Naruto?" Sasuke le preguntó secamente.
Itachi lo miró con una ceja ligeramente levantada. Los dos sabían que si quería a Hinata, Naruto pronto se convertiría en un problema inexistente.
Poco después de regresar a su casa Hinata, un miembro rama le dijo que era necesaria su presencia en el estudio donde era requerida por su padre, para una reunión familiar.
Cuando Hinata entró en el estudio, su padre le dio una fría mirada por haberle hecho esperar unos segundos para empezar la reunión. Suspirando, Hinata se sentó en medio de Neji y Hanabi.
Inclinando la cabeza regiamente, Hiashi miró a su descendencia y a su sobrino con la mirada benevolente de ser alguien muy generoso.
"Como todos ustedes saben, vamos a tener nuestro evento anual de celebración para el Día de San Valentín", anunció mientras que los observaba con cuidado a cada uno de ellos, con los ojos duros, añadió con severidad. "Espero que cada uno de ustedes haga su parte en la preparación para el evento."
En sus palabras, los hombros de Hinata se inclinaron. Ella sabía que la mayor parte de los deberes de poner el evento en conjunto caerían sobre ella. Su primo y hermana siempre tenían cosas más importantes que hacer.
Mirando a su padre, sus ojos de repente se hicieron más brillantes cuando se dio cuenta de algo; este año tenía novio y bailaría con él; no estaría sola el Día de San Valentín.
"Mi secretaria armó una agenda y una lista de invitados, por favor examínenla para ver si falta alguien", les dijo mientras tendía la mano con los papeles de la secretaria. "Chéquenlos con cuidado, y no quiero ningún error con respecto a este evento".
Los ojos de Hinata rápidamente escanearon la lista de invitados y se sintió aliviada cuando vio que los Uchihas se encontraban en ella. Tenía la esperanza de hacer que Mikoto fuera de compras con ella y la ayudara a encontrar un vestido para ponerse. El año pasado, había llevado el mismo vestido viejo lavanda que había comprado hace dos años.
Su rostro estaba radiante al pensar en lo que quería hacer este año. Apretó los labios pensando en cómo la familia Uchiha siempre era invitada, pero nunca asistían al evento. Era como si todos los involucrados eran consientes de que la invitación era sólo pura cortesía para las apariencias. Después de todo, su padre apenas podía desairar a una familia tan prestigiosa como eran ellos.
Hinata tomó una decisión, iba a asegurarse de que ellos vinieran este año.
Sus ojos escanearon nuevamente la lista y su rostro se ensombreció cuando miró sobre él dos veces y no encontrar el nombre de Naruto allí. Su padre no lo invitó.
Su mente rápidamente recordó los acontecimientos del año pasado, había sido invitado y había derramado accidentalmente el vino en un importante diplomático de la tierra del Rayo. Suspiró, sabiendo que iba a tener que hacer prácticamente un milagro para que él fuese añadido a la lista de invitados después de hacer algo así.
"Um…¿Padre?" Hinata preguntó tímidamente.
Unos duros ojos blancos le devolvieron la mirada, su padre levantó una ceja.
"No-notó que el nombre Uzumaki Naruto no está en la lista de invitados."
Una expresión de disgusto brilló en su rostro, "No, no lo es."
"Pero padre, es una de las personas que es considerada como el próximo Hokage,... yo no creo que sea sabio de nosotros excluirlo", dijo Hinata muy razonablemente con los ojos modestamente bajos. Dentro de ella estaba temblando de miedo por enfrentarse a su autocrático padre.
Junto a ella, Hanabi le envió una mirada con el rabillo del ojo que le decía que era un idiota y que había manejado la situación muy mal.
"Oh, ¿Eso crees?" Le dijo con una voz peligrosamente tranquilo. "Bueno, no creo que nuestro evento sea apropiado para alguien con su pasado. Estoy seguro de que recuerdas lo que ocurrió el año pasado"
A su lado Hanabi soltó una carcajada, ahogándola detrás de su mano.
Hinata suspiró y cerró los ojos. "Sí padre, pero..."
"Te dije que no Hinata," su voz era firme.
Hiashi miró a su hija mayor, de cerca, era raro que ella se enfrentase a él. Eso le hizo sospechar.
"¿Por qué quieres que asista?"
El silencio lo secundo, Hinata no querían decirlo con palabras.
"Porque él es su novio", dijo Hanabi finalmente respondiendo por ella.
Ahora que su secreto había sido descubierto, Hinata se armó de valor para la respuesta de su padre. Él no iba a ser feliz con ella en lo absoluto.
Al ver la obvia angustia de su prima, Neji habló. "Tío, mientras que Naruto puede ser socialmente inepto, se ha convertido en un shinobi excepcionalmente fuerte. Estoy de acuerdo con Hinata, debería ser invitado. "
En defensa de ella y de Naruto, Hinata le envió una sonrisa de agradecimiento.
Hanabi sonrió secretamente a sí misma, pensando en el evento de este año fue de repente cada vez más interesante a cada minuto.
"Padre, estoy de acuerdo con ellos Después de todo, usted no quiere ofender a Lady Tsunade..., Ella es un gran seguidor suyo, "le recordó ella con astucia.
Hiashi miró por la ventana por un momento mientras pensaba en sus palabras. Hanabi sobre todo, tenía razón. No sería prudente ofender a la Hokage, que parecía ser excepcionalmente aficionado al contenedor del nueve colas.
En cuanto a todos ellos; respiraban con calma. "Está bien, voy a agregarlo a la lista de invitados", dijo recapitulando. Poniendo los ojos en su hija mayor, se convirtieron en hielo. "No volverás a verlo por más tiempo, estoy siendo claro".
Conteniendo sus emociones, Hinata asintió con la cabeza y cerró los ojos para contener las lágrimas.
"Todos ustedes están despedidos", les dijo Hiashi y empezó a buscar unos papeles en su escritorio.
Mientras corría a su habitación, las lágrimas amenazaban con derramarse de sus ojos, y su cara se puso terca de lo injusto que su padre estaba siendo con Naruto. Sus instintos protectores la protegieron, aferrándose aún más a la idea de que Naruto era su novio. Después de todo, él la necesitaba.
Nota del autor: Muchas gracias por todos los comentarios, todos me habéis hecho taaaan feliz. Este capítulo fue mucho más difícil para mí de escribir ya que tenía que hacer algo de trabajo preliminar para la trama. De todos modos, tengo la intención de tomar su romance frenado y pasar un buen rato con ello. Gracias de nuevo por la lectura.
Editado: 04/11/12
