Perdón por tardar taaaaaanto a escribir el siguiente, casi no tengo tiempo de nada.
Y que sepáis que no me he olvidado de mi otro fic, simplemente es que estoy un poco bloqueada, pero ya seguiré ;)

Capítulo 3

No saben muy bien como, pero al final terminaron en medio de un casino con un Martini Royale en la mano, apostando en una mesa de craps los cuatro juntos después de varias horas de diversión sin control en la zona VIP de uno de los mejores casinos de Las Vegas.

Los chicos no habían parado de insistir y provocarlas para que fueran con ellos cuando aún estaban en el hotel, hasta que Kate con todo su orgullo se había acercado a su escritor favorito, intimidándolo, y le dijo:

- Que no me desmeleno, eh escritor? ¿Estás seguro…? - dijo mirándole a los ojos directamente, haciendo que Richard tragase hondo.

- Kate, vigila lo que haces, ¡Ni se te ocurra decir 'sí'! – le advirtió Lanie detrás de ella.

- Pues ya verás si se me divertir o no – se acercó a su oído – porque la verdad es que tú no tienes ni idea. – se retiró mordiéndose el labio y se dirigió junto a su amiga a la habitación. Las habitaciones estaban de lado, ambas en el ático.

- ¿Eso es un sí, preciosa? – pudo decir Richard después de recuperarse de tener a Kate tan cerca.

- Puede apostar a que sí, señor Castle.

- ¿Os pasamos a recoger en una hora, señoritas?

- Hasta entonces – dijo Kate guiñándole un ojo. Y finalmente entró, empezando a escuchar a su amiga decirle de todo por haber aceptado la oferta de esos dos tipos.

- Dos tres, dos tres, por favor que salgan dos treeeesss! – suplicó Kate apretando los dados en la palma de su mano con los ojos cerrados. Luego los abrió para apuntar y los lanzó.

Todos estaban atentos a su jugada. Rick había apostado con ella en ese turno, pero él le había dejado lanzar a la suerte. Como si fueran a cámara lenta, los dados tocaron el tablero, dando las últimas vueltas hasta que por fin se quedaron quietos y se pudo ver el número.

- ¡DOS TRESES! – Gritó Kate eufórica sin creerlo, y se lanzó al cuello del escritor, quien la abrazó muy fuerte. La risa de Kate se oía por medio casino, y su pelo estaba totalmente despeinado por la agitación. Se medio-separó de Rick, con la mano de ella en su nuca y el brazo de él en su cintura, fue a recoger todas las fichas que habían apostado y que habían ganado. Luego se bebió el Martini que quedaba en su copa de un trago y Rick hizo lo mismo. Lanie y Javi también fueron a felicitarlos por ganar el juego. Javi no paraba de intentar ligarse al la morena, pero ella se resistía a sus encantos.

- ¿Os apetece otra copa? – preguntó Rick aún cogiendo de Kate por la cintura.

- Si nos invitas escritor… vale! – dijo Kate dándole una palmada en el culo y yendo hacia su amiga para empezar a andar hacia la barra.

- ¿Se puede saber que estás haciendo Katherine Beckett? – le dijo Lanie cuando se alejaron un poco de los chicos.

- ¡Divertirme! esa era la idea del viaje… - dijo como si nada. La verdad es que ya estaba bastante borracha y simplemente se dejaba guiar por las sensaciones del momento.

- ¿¡Pero con esos!? De acuerdo que eres fan suya, pero de donde han salido esas confianzas?

- ¡Baja la voz chica! ¡No grites que no quiero que Ricky te oiga! ¿No eres tú la que siempre quiere divertirse? ¡Pues hazlo!

- Pero…

- ¡Oh! ME ENCANTA ESA CANCIÓN! – la interrumpió Beckett, tirando de ella hasta la pista de baile que había cerca del bar donde muchísima otra gente venida de todos los lados del mundo estaba bailando como loca.

De lejos los chicos las observaban bailar en medio de la gente. Rick no dejaba de mirar a Kate moviendo su cuerpo rítmicamente y saltando, dejando que su increíble melena volara de un lado para otro. Se recogió un momento el pelo detrás de la oreja y miró hacia donde ellos estaban con una sonrisa provocadora. Rick no podía dejar de pensar en esa mujer. Le gustaba muchísimo, y era todo un misterio para él. Desde que la había visto en ropa interior en la habitación, con su carácter fuerte y dominante, hasta ahora, desmelenándose como si fuera una adolecente en un casino de Las Vegas, más sexy que nunca.

No pudo resistirse y con su amigo también fueron a bailar con ellas.

- Hey, ¿No tenías que traerme una bebida? – dijo Kate.

- Luego... – dijo él empezando a bailar con ella.

- Aja… y si la quiero ahora? –preguntó ella con su sonrisa seductora.

- Como desees preciosa…- dijo él, y se dirigió a la barra.

Lanie finalmente empezó a bailar con Javier, sucumbiendo a la insistencia del latino, y Kate se quedó sola en medio de la gente. Pronto otro tío rubio se empezó a acercar a ella y a Kate no le importó que empezara a bailar con ella, abrazándose y tocándose.

Cuando Rick llegó otra vez con dos Vodka negro, se encontró con Beckett pegada a otro tío, bailando sin parar, ajuntando sus caderas y abrazándose. No supo porqué, pero eso le rompió el corazón y le puso celoso. Se acercó a ellos y le tocó la espalda a Kate. Ella se giró inmediatamente, y lo vio.

- ¡Ah! ¡Ya estás aquí escritor! – Dijo dejando a ese tío y abrazándose monetariamente a Rick como saludo – ¡Oh! ¡Me encanta el vodka! ¡Parece que me lees la mente escritor! – y se puso a reír mientras cogía la copa y le daba un gran trago. Luego chocaron las copas y los dos volvieron a beber.

El alcohol definitivamente los dominaba a los dos, y él solo podía pensar en que una de sus manos aún estaba cogida a su hombro, y el otro tío se había marchado de allí resignado en ver que la chica ya tenía acompañante. Ella empezó a mover sus caderas otra vez, pero ahora con Rick. Él apoyó su mano en su cintura, notando más sus movimientos. Bebieron más. Se dejaron ir. Bailando los dos como si no hubiera nadie más. En medio de Las Vegas. Pronto se terminaron sus copas y por fin tuvieron ambas manos libres para bailar más juntos.

Ella no dejaba de mirarlo sensualmente, pegándose cada vez más y más. Solo quería sentir, dejarlo todo y disfrutar del momento. Disfrutar de su escritor favorito. Su ídolo. Y el destino le había puesto la escusa perfecta, ya que se encontraban en la ciudad del pecado con algunas copas de más y solo faltaba…

Él acercó su rostro al de ella sin poder evitarlo y se quedó a unos centímetros de su boca. – Lo siento pero te voy a besar – dijo deleitándose por la anticipación, y finalmente la besó. Entregándose totalmente. La sensación de besarla era única. Ella enseguida le correspondió explorando su boca y dejando que sus lenguas se entrelazaran frenéticamente.

En separarse ella le miró a los ojos, aún chocada por el beso que se acababan de dar, y se quedó quieta. Ya no sentía la música a su alrededor, solo tenía la mente en blanco y miraba el azul intenso de los ojos de Castle.

- Lo siento Kate, – dijo Rick en verla con posado reflexivo - quizá no debería haberte…

Pero la frase quedó interrumpida por los labios de Kate otra vez contra los suyos. Si Rick había pensado por un momento que ella estaba arrepentida, definitivamente no lo estaba. La apretó más contra él y siguieron besándose y bailando durante un buen rato.

Más tarde volvieron a las mesas del casino y se sentaron en una mesa de Blackjack. Había otros jugadores, y el crupier les repartió dos cartas a cada uno. Kate miró sus cartas y luego lanzó una mirada hacia Castle, quien volvió a dejar las cartas en la mesa y pidió doblar. Le dieron otra carta, e hizo una media sonrisa tremendamente sexy, y devolvió la mirada a Kate, quien la apartó para que no viera sus sentimientos. Hicieron sus apuestas, y finalmente giraron las cartas. Primero Kate, que, con un 10 y una reina sumaban 20 y se acercaba mucho a 21, y luego Rick que, aunque hubiera sonreído, sus cartas pasaban de 21 y había perdido. Un hombre de unos 50 años, que también estaba en esa mesa, ganó la mano, y Rick y Kate decidieron continuar jugando un rato más.

Luego fueron a las mesas de póquer y continuaron divirtiéndose y apostaron. Bebieron algunas copas más, y cuando ambos decidieron ir a la calle a tomar un poco el aire porque se sentían mareados, se encontraron con Lanie y Javi morreandose en unas butacas del vestíbulo. Se les veía muy apasionados, sin quitarse las manos el uno del otro, y ni se dieron cuenta de que sus amigos se habían parado enfrente de ellos. Kate hacía servir a Rick como apoyo para no caerse, y él la sujetaba fuerte por la cintura.

- Hola chicos –dijo Kate con una sonrisita, y enseguida esos dos se separaron y Lanie miró con sorpresa a su amiga, quien levanto las cejas y dijo - ¿Os lo pasáis bien, eh?

- Lo mismo puedo decir de ti, amiga –contestó Lanie sonrojándose un poco.

- Bueno parejita, queréis venir con nosotros a dar una vuelta? – preguntó Rick.

- ¡Vale! – Dijo Javi. Los cuatro salieron del casino y empezaron a andar por las calles aglomeradas de gente divirtiéndose y bastante borracha casi a las cinco de la madrugada. – Eh mira tío, un club de streaptise! ¡Vámonooos! – gritó Javi.

- ¡Sii! ¿Qué os parece chicas?

- Mmm… No se… - Empezó Lanie – vale, pero espero que haya también tíos buenorros.

- Yo también estoy bueno, preciosa –dijo Javi, y se quitó la camisa enseñando sus abdominales y pectorales

- Wow chico, si que estás en forma – rió Lanie, y se pegó otra vez al latino besándole.

- Tú que Kate, ¿Te apuntas? –preguntó Castle que aún la tenía abrazada por un lado.

- Será divertido… –contestó mirándole sensualmente y apoyó su cabeza otra vez en el hombro de Richard.

Una vez en el club se sentaron en unas butacas cerca del espectáculo. Las chicas se movían sensualmente delante de ellos y los cuatro las miraban atentamente, sintiendo un deseo crecer en su interior. Kate vio como las partes bajas de Rick se alegraban de las vistas, y puso la mano en su entrepierna. Lanie mordía y besaba el cuello de Esposito y ese le acariciaba la espalda. Rick miraba a Kate con deseo, mientras ella acariciaba su erección provocándolo, y pronto sus labios colapsaron de nuevo besándose frenéticamente.

- Kate si sigues así no creo que aguante, y eso que aún no hemos empezado –rió Rick con la respiración acelerada.

- ¿Quieres que pare?

- No –contestó desesperado, y volvió a besarla tocando su cuerpo para sentirla más.

Salieron del club ambas parejas muy excitadas y desesperadas por llegar al hotel y entregarse completamente al deseo. Pero de camino allí Kate vio una capilla de esas donde te puedes casar en un minuto y se le ocurrió una idea:

- ¿A que no te atreves a hacer eso?


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