CAPITULO SORPRENDENTE 3

¡CANTANTES ATRACTIVOS EN EL BALONCESTO! ¿A QUIÉN ANIMO?

El sol comenzaba a salir y con su gran resplandor iluminaba un cuarto que terminó cubierto de un humo blanco. Natsume corrió desesperadamente, miró a las personas que estaban a su alrededor y ni una era Mikan. Siguió buscando con la mirada y al no encontrarla, siguió corriendo. Se detuvo en el parque y de lejos pudo ver a Mikan de espaldas. Una sonrisa apareció en su rostro, inmediatamente corrió hacia ella, pero cuando tocó su hombro, se dio cuenta de que no era Mikan. No sabía qué hacer, volteó y encontró a Mikan besándose con Micky. Esto realmente le impactó. Fue tanta la sorpresa que inmediatamente sus ojos se abrieron volviendo a la realidad.

Su mirada lucía muy seria, volteó y Mikan seguía durmiendo. Realmente tenía mucho miedo de que Mikan se enamore de Micky. Aquel sueño aun permanecía en su mente y su enojo lo sentía con fuerza. Se levantó de la silla y se acercó al rostro de Mikan. Aquel beso que no quería recordar venía a su mente a cada instante, se acercó más a Mikan y golpeó con fuerza la cama llegando a despertarla.

Mikan abrió sus ojos lentamente y se dio con la sorpresa de que Natsume estaba demasiado cerca. Se sentía muy nerviosa y sus mejillas comenzaron a sonrojarse, era inevitable actuar normal cuando mirabas a tu novio más cerca de lo normal.

-¿Qué… te… pasa? –pregunta Mikan esquivando la mirada de Natsume. Realmente estaba nerviosa, tanto que sus manos no dejaban de sudar.

-¿Por qué tartamudeas? –pregunta Natsume muy serio. Sus celos aun permanecían en su interior, miró los labios de Mikan y solo recordar que esos labios fueron besados por su oponente, le provocó más celos- ¿Por qué no me miras?

-Bueno… estás demasiado… cerca –dice Mikan muy nerviosa. Intentó esquivar la mirada de Natsume, pero este se acercó más a ella. Ahora realmente no podía evitarlo- ¿Puedes levantarte?

-¿Lo dices porque no te gusto? –pregunta Natsume muy molesto. No soportaba que Mikan no lo mire, porque eso deducía que sus sospechas eran ciertas. Se apartó de Mikan y volvió a sentarse con la mirada cabizbaja- Ahora lo entiendo todo.

-¡Te equivocas! –dice Mikan levantándose de la cama. No quería que Natsume le malentienda, así que se acercó a Natsume y cogió su mano- No entiendo qué te pasa, pero… de veras… ¡Me gustas! Incluso puedo decirte que no solo me gustas… sino que… bueno… tú me entiendes… ¿verdad?

-No, no te entiendo –dice Natsume sonriendo. Ahora se sentía más aliviado cuando miró a Mikan muy seria. Apartó su mano y miró muy serio a Mikan- ¿Qué me quieres decir?

-¡Nada! –dice Mikan muy nerviosa. Miró el techo y se dio con la sorpresa de que estaba en su casa. No sabía a qué hora había llegado si estaba durmiendo en el hospital- Natsume… ¿a qué hora llegamos a la casa?

-Eso de las once –dice Natsume quejándose del dolor de su espalda- Por cierto… deberías bajar de peso porque estás muy pesadita.

-¡Largo de mi cuarto! –grita Mikan molesta. Jaló del brazo a Natsume, no quería verlo. Sin dudarlo dos veces le empujó muy fuerte y una vez que lo dejó afuera de su cuarto, cerró la puerta. Se acercó el espejo muy molesta- ¡Tonto! ¿Cómo que pesadita? ¡Tonto!

Mikan comenzó a sonreír porque por más que Natsume le molestaba, se sentía a gusto con él. Sacó varias prendas para escoger la ropa adecuada, quería que Natsume le mire y le diga: "Te ves muy bien". Aunque sabía que esas palabras jamás lo diría, pero aun así quería intentarlo. Estaba tan feliz de que Natsume estuviera en su casa. Se acercó al espejo muy sonriente, lucía una falda azul, polo blanco y una casaca azul. Realmente estaba linda, miró su cabello y se hizo dos colitas. Ahora estaba lista para dejar impresionado a Natsume. Cogió su mochila y cerró la puerta, Se apoyó en la puerta y comenzó a frotar sus manos para calmar sus nervios.

-Espero que Natsume sonría cuando me ve –dice Mikan sonriendo. Dejó de frotar sus manos y levantó su mano derecha- ¡Fuerza, Mikan! ¡Fuerza!

-¡No pienso sonreír! –dice Natsume muy serio- Además, he visto chicas más lindas por donde vivo.

Natsume miró a Mikan, ella estaba muy molesta. Cogió la mochila de Mikan y bajó las escaleras lentamente. Por más que quería aparentar, no podía y es que Mikan realmente estaba linda. Una vez que bajó las escaleras miró a Mikan y ella lo evitó por completo. No pensaba que Mikan se molestaría tanto, cogió una silla y estaba por sentarse cuando Mikan se sentó en ella. Decidió no molestarla y se fue a otra silla, estaba por sentarse cuando una vez más Mikan ocupó la silla sin decir una palabra. Respiró tres veces para calmar su enojo, cogió otra silla e inmediatamente Mikan se sentó en ella.

-¡Mikan! ¿Te vas a sentar en todas las sillas? –dice Natsume molesto.

-Sí –dice Mikan esquivando la mirada de Natsume- Ahí está el suelo para sentarte.

-¡Qué chistosita! –dice Natsume molesto. Le jaló del brazo a Mikan con mucha fuerza logrando que se levantara de la silla. Una vez que Mikan estaba de pie, inmediatamente Natsume se acomodó en la silla- Perdiste

-¡Eres detestable! –dice Mikan muy molesta. Cogió otra silla y se sentó en ella. Aun seguía molesta por lo que dijo Natsume. No podía creer que existieran chicos como él, cogió su pan y comenzó a morderlo con desesperación- ¡Natsume! ¡Tonto!

-Sabes que si sigues comiendo así, te vas atorar –dice Natsume muy serio mientras comía su pan con suma tranquilidad. Le encantaba molestar a Mikan, pero no pensaba que se enojaría tanto. Miró a Mikan desde su lugar y le dijo- ¿Puedes pasarme la azucarera?

-De acuerdo –dice Mikan sonriendo. Se levanta de su asiento y coge la azucarera con mucha fuerza, se acerca a Natsume y abre la tapa. Quería venganza, así que vació todo el azúcar en el vaso de Natsume, este se quedó sorprendido-Listo… ahí tienes el azúcar.

-¡Mikan! –grita Natsume molesto. Se levantó de la silla y miró a Mikan muy serio. Golpeó levemente la mesa ocasionando que Mikan se levante de la silla- Realmente quieres morir.

-Tú empezaste –dice Mikan muy molesta. No apartó ni un instante su mirada de Natsume- He visto chicas más lindas por donde vivo… ¡Eres detestable, Natsume!

-Esto… ¿pueden calmarse? –dice la mamá de Mikan llevando una jarra en sus manos. No le sorprendía ver a Mikan y Natsume discutir porque era común en ellos. Siguió mirándoles y ni uno daba un paso atrás, respiró tranquilamente- ¡Siéntanse ahora mismo! Porque la que se convertirá en asesina seré yo.

Mikan y Natsume volvieron a sentarse sin decir una palabra, pero aun así se respiraba un ambiente muy tenso. Ni uno se miraba a los ojos para así evitar cualquier problema. Mikan no podía evitar reírse cuando miraba a Natsume sacando el azúcar de su vaso. Ambos querían enfrentarse, pero la persona que estaba a su lado no dejaba de mirarlos con ojos penetrantes. Tanto Mikan como Natsume terminaron su desayuno al mismo tiempo; sin embargo, el ambiente tenso aun no desaparecía. Salieron de la casa y afuera les esperaba un coche, de él salió el chofer de Natsume.

Mikan seguía molesta, así que cuando vio el coche, no le tomó importancia y siguió caminando. Cada vez que las palabras de Natsume venían a su mente, su enojo aumentaba. Siguió caminando y de pronto sintió que una mano cogía la suya. Volteó y Natsume le estaba jalando a la fuerza, intentó resistirse, pero era imposible. Miró el coche y la portezuela estaba abierta, tal parecía que Natsume quería que vaya con él al colegio, pero ella no quería. Siguió oponiendo resistencia y fue entonces que de un momento a otro, Natsume la cargó como si estuviera llevando una mochila en su espalda. No entendía por qué le pasaban estas cosas y ahora no podía resistirse. Ingresó al coche y este inmediatamente aceleró. Estaba muy enojada con Natsume, intentó abrir la portezuela para salir del coche, pero Natsume le jaló del brazo con fuerza llegando a acercarse más a él. Realmente este no era su día de suerte.

Una vez que llegaron al colegio, Mikan bajó rápidamente del coche porque no quería estar más cerca de Natsume. Lo empujó con toda su fuerza para que se alejara de ella y así salir corriendo, pero Natsume le jaló del brazo con mucha fuerza y colocó su mano en el hombro de Mikan. No entendía por qué Natsume se comportaba de esa manera. Miró a Natsume y este miraba a todos lados. Este era el momento adecuado para escapar, pero Natsume cogió su cintura.

-Aun no ha venido –dice Natsume muy serio- Más vale que no se aparezca.

-Suéltame –dice Mikan intentando apartarse de Natsume, pero este se lo impedía- ¡Natsume! ¡Suéltame!

-Por lo visto vas a seguir gritando –dice Natsume cargando a Mikan como si estuviera llevando un saco de basura. No le importó que gritara, así que siguió caminando- Vamos al salón.

-¡¿Por qué a mí?! –grita Mikan muy molesta. Intentó golpear la espalda de Natsume, pero aun así él seguía caminando. Levantó la mirada y todos sus compañeros no dejaban de reírse. Bajó la mirada muy avergonzada- Solo estas cosas me pasan a mí. ¡Lo vas a pagar muy caro, Natsume! ¡¿Me escuchaste?!

Natsume siguió caminando sin importarle las amenazas de Mikan, ella seguía golpeando su espalda hasta cansarse. Subió las escaleras y las personas que miraban a Mikan no dejaban de reírse. Esto a Natsume no le importaba, siguió subiendo las escaleras con una sonrisa en su rostro. Corrió a toda velocidad y Mikan se sujetó muy fuerte del polo de Natsume. Abrió la puerta y se encontró con las miradas de sus compañeros. Comenzó a toser para ocultar sus nervios, dio un paso y un golpe muy fuerte en la espalda lo hizo caer al suelo.

Mikan sin dudarlo dos veces se bajó de la espalda de Natsume para ayudarlos a levantarse. Por más que siempre le molestaba, aun amaba a Natsume. Comenzó a acariciar la espalda de Natsume, este se levantó muy molesto para ver a la persona que lo había golpeado. No pensaba que Micky lo golpearía, estaba muy molesta con él por lastimar a Natsume. Sin embargo, cuando estaba por hablar, Natsume golpeó a Micky en la mejilla. Intentó calmar a Natsume, pero este estaba muy molesto. Miró a Micky levantándose del suelo para golpear a Natsume y fue entonces cuando Mikan se colocó en medio de los dos para evitar que se peleen.

-¡¿Qué les pasa?! –grita Mikan muy molesta- ¡Micky y Natsume! ¡Basta!

-Fue él quien empezó todo –dice Natsume molesto. No soportaba verlo cerca porque sabía que él estaba enamorado de Mikan- Deberías dejarle bien en claro las cosas, Mikan.

-Yo solo quería ayudarte porque Natsume te estaba llevando a la fuerza –dice Micky cogiendo la mano de Mikan, ella intentó apartar su mano, pero Micky se lo impedía- Te quiero, princesa.

-¡Suelta la mano de Mikan! –grita Natsume molesto. Le jaló del brazo a Mikan, pero aun así Micky no soltó su mano- ¡¿No la vas a soltar?!

-No… ¿Por qué no sueltas tú la mano de mi princesa? –dice Micky mirando a Natsume. Se acercó a Mikan y acarició su mejilla- Deja a Natsume. Hay mejores chicos que él.

-¡Mikan! ¡Dile que se controle! –grita Natsume molesto. Cogió la mano de Mikan con más fuerza, no soportaba que Micky tuviera tantas confianzas con Mikan- Porque estoy a punto de estallar si no lo hace.

-Esta vez va en serio –dice Mikan muy nerviosa. Empujó a Micky con toda su fuerza y se acercó a Natsume. Por más que Micky quería ayudarla, pensaba que esa no era la manera de protegerla. No le gustó que lastime a Natsume, miró seriamente a Micky y le dijo- Micky… La próxima vez habla antes de actuar. No me gusta que lastimes a Natsume, así que si quieres enfrentarlo, primero tendrás que enfrentarme a mí.

-Pero… princesa –dice Micky acercándose a Mikan, ella intentó retroceder, pero Micky cogió su cintura- Tú eres mía.

-¡Suficiente! –grita Natsume jalando del brazo a Mikan. Ahora realmente estaba enojado, se acercó a Micky y le golpeó dos veces en la mejilla. No le importaba si Micky comenzaba a sangrar, ahora estaba cegado por los celos. Le jaló de la camisa a Micky y le miró a los ojos- La próxima vez que intentes siquiera acercarte a Mikan… considérate muerto.

Natsume empujó a Micky al suelo, cogió la mano de Mikan y fue directamente a su asiento. Estaba tan molesto, solo recordar que Micky cogía la cintura de Mikan, le daba unas ganas de golpearlo hasta cansarse. Sin embargo, debí calmarse porque iba a tener problemas si lo hacía. No podía más con su enojo y la furia que sentía por dentro, cogió un lápiz y lo rompió en dos partes. Miró a Mikan y ella comenzó a retroceder. Respiró tres veces y golpeó la mesa llamando la atención de sus compañeros. Apoyó su cabeza en la mesa y comenzó a dormir. Necesitaba calmar la furia que sentía y cuando miró a la profesora ingresar al salón, se levantó de su asiento y cogió el libro que estaba en el pupitre. Estaba tan enojado que necesitaba desquitar su furia, encontró una página en la que venían muchos ejercicios. Cogió un plumón de pizarra y comenzó a resolverlos.

Mikan se quedó con la boca abierta cuando miró a Natsume. Realmente era inteligente porque los ejercicios que estaba resolviendo eran de la universidad y no de la clase. No pensaba que Natsume se preocupaba tanto por sus notas. No sabía qué decir cuando miró a la profesora sentada en su silla sin decir nada. Sin embargo, su manera de resolver los ejercicios le llamaba mucho la atención. Sabía que Natsume estaba enojado, pero no pensó que era para tanto. Ahora no podía hacer nada porque Natsume estaba tan concentrado en los ejercicios.

-Natsume es increíble –dice Bori muy sorprendida. Jamás había visto a un chico tan inteligente que incluso supiera los ejercicios de la universidad. Miró a Mikan y ella aun estaba sorprendida, su mirada lo decía todo. No pudo evitar sonreír cuando miró a Natsume tan molesto- Lo que los celos hacen.

-¡Qué extraña manera de controlar sus celos! –dice Suki sonriendo.

-No es por nada, pero si Natsume sigue resolviendo… -dice Misaki mirando a las demás chicas. Comenzó a sonreír cuando vio a las chicas suspirar por Natsume- Muchas chicas le van a pedir que sea su profesor.

-Yo también puedo resolver esos ejercicios –dice Micky levantándose de su asiento. No quería que Natsume llame la atención de su dulce princesa. Miró a Mikan y sus ojos se iluminaron- Todo por mi princesa.

Micky corrió hacia el pupitre y cogió otro libro. Escogió una página en la que venían muchos ejercicios, cogió un plumón de pizarra y comenzó a resolverlos. Quería llamar la atención de su princesa, así que siguió resolviendo los ejercicios con una sonrisa en su rostro. No pensaba que los ejercicios fueran tan fáciles porque incluso estaba por terminarlos. Miró a Natsume y este siguió resolviendo los ejercicios sin importarle nada. Comenzaba a pensar que Natsume estaba poniéndose muy nervioso. Cuando finalmente acabó, miró a Natsume y comenzó a reírse en su cara. Volteó y entregó a la profesora el libro. Miró a Mikan y ella seguía mirando a Natsume. No entendía por qué las chicas solo miraban a Natsume si él había resuelto sus ejercicios en menos tiempo.

-Micky… este libro es de primaria –dice la profesora intentando soportar la risa.

-¡Que chico! –dice Bori sonriendo- Tus esfuerzos fueron en vano.

-Bueno… -dice Misaki cogiendo su libro- Hizo su mejor esfuerzo.

-¡Bien hecho, Micky! –grita Mikan aplaudiendo. No quería que sus amigos se burlen de él, así que intentó darle ánimos- ¡Eres el mejor!

-Sin embargo, para Mikan… -dice Suki sonriendo. No le sorprendía la actitud de Mikan porque la conocía muy bien y sabía que diría esas palabras- Los esfuerzos que uno hace valen la pena verlos.

-Natsume terminó –dice Bori aplaudiendo. Pensaba que todo había acabado, pero cuando miró a Natsume coger otro libro, se quedó con la boca abierta- No puede ser. Natsume va a resolver otros ejercicios.

-Yo no lo creo –dice Suki mirando a Natsume- Un libro puede ser utilizado de mil maneras.

Mikan siguió dando ánimos a Micky y este no dejaba de sonreír. No quería que ni uno de sus compañeros se burle de Micky. Además, por alguna razón sentía que Micky resolvió los ejercicios por ella, así que necesitaba agradecerle. Se levantó de su asiento para apaludir y fue entonces que Natsume golpeó con el libro a Micky. No esperaba que Natsume reaccionara de esa manera, miró a sus compañeros y todos comenzaron a elogiarlo. Pensaba que eso no estaba bien, corrió hacia Micky y lo ayudó a levantarse. Cuando por fin Micky estaba de pie, decidió apartarse pero Micky cogió su cintura. No entendía por qué le pasaban estas cosas, ahora no tenía ninguna duda de que Natsume se iba a enojar. Miró a Natsume y este bajó la mirada. Realmente estaba molesto, estaba por coger su mano cuando Natsume le empujó levemente y volvió a su asiento sin decir una palabra.

-Natsume… esto… -dice Mikan acercándose a Natsume- Sabes que Micky siempre se comporta así y bueno…

-Entonces… -dice Natsume muy serio. Levantó la mirada y se acercó a Mikan- ¡Quédate con él!

-Natsume… -dice Mikan muy triste. Estaba por acariciar el cabello de Natsume cuando este apoyó su cabeza en la mesa y comenzó a dormir- Lo siento.

Mikan no tenía palabras para defenderse. Se sentía muy mal por Natsume porque sabía que él nunca resolvía los ejercicios en frente de todos. No sabía qué hacer, siguió mirando a Natsume y este estaba durmiendo. Rozó con su mano la mejilla de Natsume, luego su frente y por último sus labios. Realmente era afortunada por tener como novio al chico más popular. Se acercó a la mejilla de Natsume y sus labios rozaron dulcemente su mejilla. Era lo único que podía hacer para que Natsume no se moleste con ella. Sin embargo, él seguía con esa mirada fría. Miró la pizarra y siguió copiando los ejercicios que resolvió Natsume.

Cuando llegó el recreo, Mikan miró a Natsume y este estaba despertando. Estaba por acariciar su mejilla cuando Natsume le detuvo. No le dijo nada, pero sentía que Natsume seguía molesto con ella. Apenas y miró a Natsume salir del salón.

En el patio, Natsume iba camino a la cafetería cuando Micky se le acercó con cuatro chicos. Aun seguía molesto, no quería pelear, así que siguió caminando. Sin embargo, Micky lo detuvo cogiendo su brazo. Inmediatamente Natsume volteó y le miró muy serio. Esto llamó la atención de los demás porque no dejaban de mirarlos.

-¡Aparta tu mano! –grita Natsume mirando su brazo. Empujó a Micky y este retrocedió. No dudó un instante en acercarse a Micky- ¿Qué quieres?

-Vamos a jugar baloncesto –dice Micky cogiendo el balón en sus manos- Busca cuatro chicos para tu equipo.

-No pienso jugar contigo –dice Natsume muy serio. Cogió el balón y lo lanzó lejos. Le jaló de la camisa a Micky y le miró a los ojos- ¡No me provoques porque te vas a arrepentir!

-Para hacerlo más divertido hagamos una apuesta –dice Micky sonriendo- Si yo pierdo, te prometo no volverme a acercar a Mikan. ¿Qué dices?

-Está bien –dice Natsume soltando la camisa de Micky. No le parecía una mala idea, porque así dejaría en paz a Mikan- Entonces…

-¡Alto ahí! –dice Micky muy serio. Esta vez no estaba dispuesto a perder, así que se acercó a Natsume y le miró a los ojos- Si yo gano…. ¡Mikan es mía!

-¡¿Qué dijiste?! –grita Natsume muy serio. Esa idea no le agradaba para nada, pero si no jugaba, Micky no dejaría en paz a Mikan. No tuvo más opción que aceptar, corrió hacia el balón y lo cogió con mucha fuerza. Desde la distancia que estaba lanzó el balón hacia Micky- Entonces… ¡No perderé!

-Así se habla, amigo –dice Rui ingresando al colegio. Levantó su mano derecha y se acercó a Natsume. No estaba dispuesto a perder, así que miró a los demás- ¿Quién quiere jugar con nosotros? Faltan tres chicos.

-¿Cómo sabías que vamos a jugar baloncesto? –pregunta Natsume confundido.

-Micky me avisó –dice Rui muy serio- Me dijo lo de la apuesta, así que acepté.

El equipo liderado por Natsume estaba completo y el de Micky también. Ambos equipos se acercaron muy serios. El balón fue lanzado en lo alto y antes de que rebotara, Natsume lo atrapó y comenzaron a jugar. Los gritos se escucharon en todo el colegio, tanto que Mikan y sus amigas salieron a ver lo que sucedía y se quedaron sorprendidas cuando vieron a Natsume y Micky jugando baloncesto. En definitiva no comprendían nada, pero el juego estaba interesante.

Mikan no dejaba de mirar a Natsume, jamás lo había visto jugar y para ser la primera vez, jugaba increíble. Sus ojos solo miraban a Natsume, esperaba desde el fondo de su corazón que Natsume gane. Frotó sus manos por los nervios que sentía y cuando vio que Natsume hizo una canasta, comenzó a gritar de felicidad. Sus gritos llegaron hasta Natsume, este miró a Mikan muy serio y siguió jugando. Comenzaba a pensar que Natsume aun estaba molesto. Siguió mirando y la siguiente canasta fue realizada por Micky, este sonrió a Mikan.

La siguiente canasta fue realizada por parte del equipo de Natsume, este cogió el balón y dio el pase a Rui. Realmente Natsume y Rui formaban una increíble pareja en el baloncesto porque ambos sabían sus tácticas en el juego. Aunque el equipo de Micky tampoco se rendía porque cada uno de los jugadores realizaba una canasta en cada minuto. Ahora para el equipo de Natsume se estaba complicando porque el equipo de Micky estaba yendo a la delantera. Sin embargo, Natsume no estaba dispuesto a darse por vencido porque no quería perder a Mikan. Cada minuto era valioso para ambos equipos, los gritos de sus compañeros aumentaban en cada instante. Solo faltaba un minuto para que acabe el juego, Natsume cogió el balón y lo lanzó desde esa distancia, pero lamentablemente el balón no entró a la canasta. Con esto finalizó el partido y el ganador fue el equipo de Micky.

Mikan inmediatamente bajó las escaleras, no podía creer que Natsume haya perdido. Pensaba que Natsume ha de senturse triste porque era la primera vez que perdía. Bajó rápidamente las escaleras y miró a Micky acercándose a Natsume, este tenía la mirada cabizbaja,

-Perdiste, Natsume –dice Micky sonriendo mientras se acercaba a Natsume. Colocó su mano en el hombro de Natsume y este dio media vuelta sin decir nada- Ahora Mikan es mía.

-¿Qué dijiste? –pregunta Mikan molesta. Se acercó a Micky y le dio una bofetada- Yo no formo parte de una apuesta… ¿Te quedó claro?

-Princesa… -dice Micky sorprendido. No pensaba que Mikan se enojaría tanto, cogió su mano y Mikan retrocedió- Lo siento.

-Eso no se hace, Micky –dice Mikan muy seria. Se acercó a Natsume y cogió su mano. No quería alejarse nunca de Natsume y menos por una tonta apuesta- Te guste o no, yo elijo a Natsume y me quedaré con él para siempre. Así que vaya aceptándolo.

-¿Lo escuchaste? –pregunta Natsume muy serio. Cogió la mano de Mikan y luego cogió su cintura mientras miraba a Micky- ¡Mikan es completamente mía!

Natsume le jaló de la mano a Mikan y se alejó con ella. Había esperado tanto que Mikan dijera esas palabras. Mientras caminaba, una sonrisa apareció en su rostro. Realmente estaba contento de que Mikan pusiera en su lugar a Micky. Jaló la mano de Mikan con fuerza y salió corriendo del colegio sin decir nada. En este momento no le importaba las clases, además estaba seguro de que tendrá una buena calificación y sin querer, fue gracias a Mikan. Siguió corriendo de la mano de Mikan, quería olvidar por un instante todas las discusiones con Mikan. Era la primera vez que se escapaba del colegio, porque ni en primaria lo había hecho. Finalmente se detuvo cuando llegaron al parque, miró a Mikan y ella estaba intentando recuperar el aliento porque habían corrido mucho.

-¡Oye! Por tu culpa, voy a ser castigada –dice Mikan muy cansada. Apartó su mano de Natsume y se sentó en una banca para descansar- ¿Por qué decides de un momento a otro escaparnos? ¡Estás completamente loco!

-Estoy feliz –dice Natsume sonriendo mientras miraba a Mikan- Eres demasiado lenta como para entenderlo.

-¡¿Qué dijiste?! –grita Mikan molesta. Se levantó de la banca y extendió su brazo para golpear a Natsume cuando este le abrazó- Nat-su-me

-¿Aun sigues molesta? –pregunta Natsume abrazando a Mikan. El aroma de Mikan podía sentirlo tan cerca de él- Pi-no-cho

-¡Te encanta molestar! –dice Mikan apartándose de Natsume. No le gustaba que le llamen pinocho. Miró el cielo y comenzó a llover. Extendió su mano y las gotas caían sobre ella- ¡Qué linda es la lluvia!

-¿Qué te parece lindo? –dice Natsume mirando a Mikan, ella daba vueltas y vueltas en plena lluvia. No tenía palabras para molestarla, solo siguió mirándola y no apartó su vista de ella. No podía creerlo pero Mikan realmente se veía muy linda. Se acercó a Mikan y le miró a los ojos- No te ves nada mal.

-Repítelo –dice Mikan sonriendo. Por más que ella no escuchó lo que deseaba, sentía que las palabras de Natsume eran un halago para ella- Repítelo, repítelo.

-Ni en sueños voy a repetirlo –dice Natsume muy serio. Dio media vuelta y siguió caminando- Ni en sueños.

Mikan comenzó a correr detrás de Natsume porque quería que vuelva a repetirlo, pero Natsume no dejaba de correr. Sentía que conforme pasaban los días, ese sentimiento que sentía por Natsume no se desvanecía y aumentaba cada vez más. Mientras corría recordó que Natsume le pidió ser su novia en el mismo parque. Por esa razón ese parque era demasiado especial para Mikan porque habían pasado muchos momentos maravillosos y otros dolorosos. Siguió corriendo detrás de Natsume para alcanzarlo, pero este no dejaba que Mikan lo alcance.

Mientras tanto en el salón, los únicos que faltaban eran Natsume y Mikan, aunque no les sorprendía porque todos habían visto que ellos dos se fueron del colegio. Bori, Misaki y Suki estaban muy contentas por Mikan. No solo ellas sino sus compañeros porque sabían que Mikan sonreía solo cuando estaba con Natsume. Además son una pareja muy divertida que siempre hacen reír a los demás con sus discusiones. Aunque no todo era felicidad porque Micky seguía con la mirada cabizbaja.

-Será mejor que te rindas –dice Misaki.

-¡Eso jamás! –dice Micky molesto. Cerró su libro y miró a Misaki muy serio Por más que Mikan le rechazaba, pensaba que no podía darse por vencido- Mikan está enamorada de Natsume, pero yo puedo conquistar el corazón de mi princesa.

-Pero… Micky…

-Mikan será siempre mi princesa y para eso me va a ayudar mi amigo.

-¿Amigo?

-Muy pronto lo conocerás… ¡Muy pronto!

Misaki se quedó pensativa cuando escuchó a Micky. No pensaba que estuviera tan enamorado de Mikan. Quería que no salga lastimado, pero no podía hacer nada. Abrió su libro y comenzó a leer sin parar, pero no podía concentrarse. Sentía mucha curiosidad por saber quién era el amigo de Micky. Dentro de ella admiraba mucho a Micky porque nunca se rendía a pesar de los miles de rechazos que recibió de Mikan. Sin embargo, lo único que podía hacer era darle suerte.